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Mucha atención con las alergias

portantes y muy superiores a las que hace solo unas cuantas décadas se les atribuía.

Es una anomalía de la respuesta del sistema inmunitario frente a elementos de nuestro entorno que no suponen ninguna amenaza para nosotros. Esta respuesta se produce por cauces distintos de los habituales, aunque tiene lugar en un gran número de individuos de las sociedades occidentales desarrolladas. Un grano de polen o las proteínas que contiene la leche de vaca no suponen ninguna amenaza para nuestro organismo. Sin embargo, en los individuos que son alérgicos, su sistema inmunitario reacciona intensamente contra ellas segregando sustancias que producen los síntomas. Todos estos mecanismos serán tratados con detalle en los siguientes capítulos. Dependiendo del órgano en el que se produzcan estas reacciones alérgicas se manifiestan unos síntomas u otros.

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Por ejemplo, si tienen lugar en el aparato respiratorio se aquejarán síntomas típicos de rinitis o de asma. Si suceden en la piel aparecerán síntomas de urticaria o eccema.

¿POR QUÉ SON IMPORTANTES

LAS ENFERMEDADES ALÉRGICAS?

La importancia de las enfermedades alérgicas (EEAA) radica en la propia naturaleza de las mismas. Son procesos muy frecuentes, que afectan preferentemente a niños y personas jóvenes, en las fases de sus vidas en las que la producción laboral o académica es más intensa. Interfieren de forma significativa en las actividades cotidianas y perturban el sueño con frecuencia.

Las consecuencias socioeconómicas de todos estos aspectos son muy im-

La tendencia al crecimiento paulatino en la frecuencia de las EEAA ha sido una constante es las últimas 4 o 5 décadas, con cierta aproximación al estancamiento en los últimos años, aunque solo en los países desarrollados. Este fenómeno se ha hecho especialmente patente en los procesos mejor estudiados, como la dermatitis atópica, la rinitis alérgica y el asma bronquial. El aumento de la frecuencia ha ido parejo a un incremento en la complejidad, como se ha observado en la casi cotidiana presencia de la coexistencia de alergia alimentaria y respiratoria en un mismo paciente. Las EEAA interfieren de forma significativa en el proyecto de vida de los pacientes, condicionando la elección de actividades profesionales o de ocio y ocasionando que el paciente renuncie al pleno desarrollo de sus expectativas en los distintos aspectos de su vida. Los cuadros más graves modifican en mayor magnitud el comportamiento y la actitud de los pacientes frente a sus proyectos futuros. Todas estas circunstancias han despertado la inquietud de los investigadores y ha motivado que las publicaciones científicas relacionadas con las EEAA se hayan multiplicado de forma espectacular en las últimas décadas, situándose al nivel de las relacionadas con patologías cardiovasculares o neurológicas. De forma paralela, tanto entidades públicas como priva- das, alarmadas por el llamativo incremento en la frecuencia de estas enfermedades, han invertido cuantiosos recursos económicos en desentrañar la naturaleza de esta tendencia. Estos hechos tampoco han dejado indiferentes a los medios de comunicación, que se hacen eco reiteradamente de la preocupación de los médicos, de los pacientes y de las autoridades sanitarias por las enfermedades alérgicas.

¿SON TAN FRECUENTES LAS ENFERMEDADES ALÉRGICAS?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llegado a clasificar las EEAA entre las 6 patologías más frecuentes del mundo. Se estima que pueden afectar al 20-25 % de la población mundial, resultando más afectados los países desarrollados e industrializados que el resto. En nuestro medio, se calcula que una de cada 4 personas puede padecer algún tipo de trastorno alérgico a lo largo de su vida. Las EEAA, constituyen la patología más frecuente en la infancia, de entre las enfermedades crónicas que se pueden presentar en esa etapa. No obstante, existen diferencias notables en la frecuencia de presentación de las distintas EEAA en las distintas áreas geográficas de nuestro país. El asma bronquial, por ejemplo, es más frecuente en zonas costeras e insulares que en las zonas del centro de la península, con oscilaciones que van del 1 al 10 % de la población general, siendo el promedio europeo del 6 %.

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