Camufli en el fantástico mundo del aprendizaje

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Irene Bethencourt

Irene Bethencourt Ilustrado por:

Patricia Paters



CAMUFLI EN EL FANTÁSTICO MUNDO DEL APRENDIZAJE

¿Sabes una cosa?, voy a contarte un se-

creto que no todo el mundo conoce. Bueno, quizá lo conozcan algunas personas o, pensándolo mejor, es posible que todos lo sepan, pero que lo hayan olvidado y no lo recuerden por el paso del tiempo. ¿Crees en la magia?, pero en la magia de verdad, en la que es real y que solo puede verse a través de los ojos de un niño; sí, como tú y como yo. Todavía guardo un poquito dentro de mí. Me parece que tengo por aquí la receta, en alguna parte... Cierra los ojos y respira, da dos palmadas, «plas, plas», y una vuelta «shuuu». Ahora zapatea con los pies, «pum, pum», y chasquea los dedos, «chas, chas, chas». ¿La oyes? …, es la Música. ¿Puedes escucharla?, 3


¿te gustaría aprender sobre ella?, ¿sí? ¡Más fuerte que no te oigo! Aprender puede ser mágico, pero depende de nuestra actitud, atención y esfuerzo, así como de aquellas experiencias interesantes que nos hacen conectar con el conocimiento. Ese es el secreto, ¿crees que es cierto? Por eso hay que imaginar, imaginar todo el tiempo para crear..., crear tu propia música. ¡Vamos, puedes hacerlo!: da 1 palmada, ahora 2 y ahora 3, ¿la escuchas de nuevo? Por cierto, ¿conoces los números?, ellos son una parte importante en este proceso. Como ves, para aprender música hay que saber contar, tanto los tiempos como la duración de las notas; también leer, para poder cantar las canciones. ¿Podrías decirme cuáles son las letras? A, B, C, D... ¡Muy bien! Voy a presentarte a un amigo muy especial: su nombre es Camufli. ¿Te gustaría conocerlo? A él le encanta aprender, es muy curioso y quiere saber el porqué de todas las cosas que le rodean. ¿Te pasa a ti lo mismo?, ¿sí?; a mí también. ¿Quieres que te cuente cómo Camufli aprendió los números y las letras? y ¿cómo descubrió la verdadera música? Por cierto, 4


¿te sabes el nombre de las siete notas musicales?; entona conmigo: «do, re, mi, fa, sol, la, si». ¡Fenomenal! A continuación, podrás leer «Camufli en el fantástico mundo del aprendizaje», a través de tres cuentos: «En busca del último número», «La aventura de las letras» y «El misterio de la escala musical». Espero que puedas contagiarte de su entusiasmo y, mediante sus maravillosas experiencias, sumergirte en la verdadera magia, la magia de aprender.

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EN BUSCA DEL ÚLTIMO NÚMERO

Camufli, nuestro protagonista, tenía mu-

cha curiosidad por conocer los números y estaba deseando aprender a contar. Su profesora ya le había enseñado los tres primeros, y con gran entusiasmo contaba, una y otra vez, con sus deditos: —1, 2 y 3... ¿Hay más números, profe? —preguntó Camufli. —Por supuesto que sí, hay muchos, pero que muchos números más —le contestó ella con una gran sonrisa. —¿Y cuál va después del 3? —volvió a preguntar lleno de curiosidad. —El 4. —¿Y después? —El 5. —Entonces son: 1, 2, 3, 4 y 5 —dijo Camufli, contando con sus dedos, feliz de haber llegado al final—. ¡Ya los conozco todos! 7


—No —dijo la profesora, riendo—, aún te queda la otra mano, Camufli, pero esa será la tarea de mañana. El pequeño aprendiz casi no pegó ojo en toda la noche, tratando de imaginar qué número iría después del cinco, y preguntándose cuál sería el último de todos. —1, 2, 3, 4, 5 ... —repetía una y otra vez. Al día siguiente la profesora continuó enseñando los números. —Así que con una mano tenemos: 1, 2, 3, 4 y 5. Después del 5 va el 6 —decía mientras enseñaba el dedo pulgar de la otra mano—, el 7, después el 8 y... el 9.

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—Pero falta un dedo, profesora, debe haber un último número —dijo Camufli, algo preocupado. —¡Efectivamente, pequeño!, ¡es el número... 10! —Así que con la otra mano tenemos: 6, 7, 8, 9 y 10, ¿verdad profesora? —dijo lleno de satisfacción, con sus dos manos abiertas de par en par. —¡Excelente!, eres muy buen alumno, el curso que viene seguiremos aprendiendo muchos números más. —¿Más números? —preguntó Camufli, sorprendido y decepcionado a la vez—. ¿Pero el 10 no es el último? —Claro que no, pequeño, como ya te había dicho, existen muchos, muchos números más. Camufli se fue a su casa algo desanimado porque aún no sabía cuál era el último de todos los números. «Primero había creído que podía ser el 3, después el 5, pero tampoco, y estaba claro que no era el 10, ¡con lo bien que hubiera quedado...!», pensaba. Él quería conocerlos todos, hasta el último de ellos. Por esta razón se le ocurrió una brillante idea: ¡Viajar al país de los números! Así que, sin dudarlo ni un mo9


mento, cogió un mapa y buscó el camino para poder ir hasta allí. Lo primero que se encontró al llegar fue el número 0, bien redondito como una rosquilla. —¡Buenos días! —le dijo guiñándole un ojo—, bienvenido al país de los números, debes pasar a través de mí para entrar; pero antes, ¿podrías decirme por qué has venido? —Quiero conocer todos los números que existen, hasta el último de todos. —Muy bien, ¡adelante y buena suerte, amigo! Camufli cruzó al otro lado y, de pronto, apareció el número 1 seguido del 2, que también lo saludaron muy amablemente; después llegaron el 3, el 4, 5, 6, 7, 8, 9 y el 10. —Estos ya los conozco —decía con satisfacción mientras seguía su camino. Más tarde encontró al siguiente grupo de números, jugando un partido de fútbol de cinco contra cinco, el 11, el 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19 y 20. —¡Goool! —gritaron entusiasmados, ante la cara de sorpresa de Camufli. —¿Quieres jugar con nosotros? —le dijo el 20. —Sois muy amables, chicos, pero aún me quedan muchos números por cono10


cer —les dijo mientras agitaba la mano para despedirse. Y de este modo, poco a poco, fue encontrando y saludando a un número tras otro hasta llegar al 100. —¡Uff!, ¡qué cansado estoy!, creo que he caminado muchísimo. Seguro que ya he llegado al final —dijo mientras se dirigía hacia el 100—. ¿Eres tú el último número? —le preguntó con la esperanza de que fuera así. —Ja, ja, ja, no, pequeño amigo, no soy el último, eso es imposible. —¿Imposible?, ¿qué quieres decir? —No existe un último número porque somos infinitos, eternos, sin fin. —¿De verdad? —dijo muy sorprendido. —Sí, de verdad. —¡Vaya!, ¡eso sí que no me lo esperaba! —exclamó Camufli bajando la cabeza. El número 100, viendo la decepción del pequeño y lo importante que aquello era para él, se quedó pensativo durante un momento y después de un rato le dijo: —¿Quieres conocer al último número? El pequeño lo miró extrañado, pero al mismo tiempo con muchas ganas de saber lo que el viejo 100 tenía que decir. 11


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—Pues..., si fuera posible, me gustaría muchísimo. El 100 llevó a Camufli hacia un lugar alejado, más allá del horizonte. Allí encontraron una especie de número 8 pero en posición horizontal . —¿Eres el número 8? —preguntó Camufli—. Ya lo conocía, aunque... de otra manera —decía mientras torcía la cabeza para verlo mejor. —Soy el infinito, encantado de conocerte —le dijo mientras extendía el brazo para saludarlo. —¿El infinito? Entonces..., ¿eres el último número? —preguntó entusiasmado. —No exactamente. Soy el símbolo de que los números no acaban nunca, y por ese motivo, siempre estoy aquí donde nada tiene fin. El pequeño Camufli no daba crédito a sus ojos, por fin sabía cuál era el final de todos los números, ¡el símbolo del infinito! Aunque no era como él lo había imaginado, aquella era una gran noticia. —¡Ya lo he conseguido! —decía bailando y dando saltos de alegría—. ¡Muchas gracias, señor 100! —De nada, pequeño, ha sido un placer haberte ayudado. 14


Camufli se despidió de ellos, marchándose a su ciudad, donde contaría a su profesora y a todo el mundo lo que había descubierto, estando dispuesto a seguir aprendiendo muchos, muchos números más. —¡El infinito! —decía para sí, mientras caminaba con una enorme sonrisa en la cara—. ¡El último de todos los números! Y vosotros..., ¿cuántos números conocéis ya?

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Camufli tiene una gran curiosidad y muchas ganas de conocer el mundo que le rodea. Esto le llevará a viajar al país de los números, a asistir a la gran fiesta de las letras, incluso a descubrir el misterio de la escala musical, mediante las cualidades del sonido. Valores implícitos: La motivación, el entusiasmo e interés por aprender, además de valores como el esfuerzo, la constancia y el afán de superación, llevarán a nuestro pequeño protagonista a vivir fantásticas y mágicas aventuras en la búsqueda del verdadero conocimiento.

ISBN 978-84-18649-61-5

babidibulibros.com

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