Ernesto Caballero-Garrido Ilustrado por Maria Russo
Las aventuras de Mila y papá en el zoo
Mila era una niña pequeña, pero con una gran pasión por los animales. Todas las semanas su papá la llevaba al zoo para disfrutar juntos de la compañía de sus animales favoritos. Lo hacían siempre en el orden de los animales favoritos de Mila. Empezaban por el elefante, y luego visitaban al gorila. Lo que nadie sabía, ni siquiera papá, es que Mila era una niña muy especial y podía entender lo que decían los animales. Por eso Mila había hecho muchos amigos entre ellos. Habían pasado semanas, y en ese tiempo se habían contado sus secretos.
Aquel día cambiaron el orden, porque Mila sentía que algunos de sus amigos necesitaban ayuda. Empezaron visitando al león. Mila se acercó corriendo y, desde la valla, le gritó: —León, ¿necesitas ayuda? El león estaba tumbado y muy educadamente se volvió para decirle: —¡No, pequeña! No necesito nada, Mila. Gracias, déjame descansar. Mila le echó los brazos a papá porque, aunque ya no era una niña pequeña, le gustaba que la cogiera en brazos, y siempre que podía estiraba sus bracitos hacia él, con una gran sonrisa, para que la cogiera en brazos. Y así se pusieron a andar.
—¿Qué te pasa, amor mío? —preguntó su papá, viendo que tenía el ceño fruncido y cara preocupada. —¡No lo sé papá!, hoy pasa algo raro con los animales. Vamos a ver a mi amigo el delfín; él siempre ha sido muy cariñoso conmigo, nos podrá explicar qué les pasa a los demás. Cada vez que Mila hablaba de sus amigos, los animales, papá sonreía y miraba con todo su amor a su niña.
Papá agarró fuerte a Mila para que el rápido caminar no la hiciera balancearse, y siguió caminando hasta la piscina de los delfines. Allí aprovecharon que el delfín se acercó a la orilla, y Mila saltó al suelo para preguntarle: —¿Tú sabes qué pasa hoy aquí, delfín?
—Mila, la verdad es que lo sé, pero he notado que algunos vecinos míos están más nerviosos, y nosotros hoy estamos tristes. ¿Por qué no vas al recinto de las tortugas y preguntas? Ellas son ancianas y sabias, y te podrán ayudar. Mila saltó a los brazos de papá, al que miró con sus ojos enormes y preocupados. —¡Papá!, vamos rápido a ver a las tortugas, me estoy preocupando. Papá se lanzó corriendo hacia el camino que llevaba a las tortugas, y mientras tanto miraba a Mila, la cual seguía concentrada pensando. —¿Qué crees que pasa Mila? —No lo sé, papá, pero conozco a todos los animales del zoo y algo les pasa. Y eso me preocupa.
ISBN 978-84-19106-41-4
106414
EL
PL A
IO
9 788419
NA N ET A IMAGI
?
Y si pudieras entender a los ´ animales con una flor magica?
R