Abeja
ME
U NA
PICÓ Oana Tudoran
U
na noche fría de otoño,
Ella soñaba con el néctar de la flor
la abeja volaba por el
y con lo dulce que quedaría la miel.
bosque. Sus pequeñas alitas
El erizo soñaba con los jugosos
estaban tiritando, pero por suerte
caracoles que se comería al día
encontró un sitio calentito para
siguiente. De repente, una de sus
dormir. Tenía que descansar muy
patitas le hizo cosquillas en la nariz
bien, le quedaba mucho camino
y empezó a moverla. La abeja se
hasta llegar a la gran flor roja.
asustó tanto que sacó su aguijón.
—¡Uy, qué dolor! —empezó a quejarse el erizo, muy confundido al ver la gran pupa. —Lo siento tanto… —dijo la abeja—. Me asusté y te piqué sin querer. —No pasa nada, no estés triste —dijo el erizo. —Estarás bien, no estoy triste por eso. Con un poco de agua fría te sentirás mejor. En cambio, yo... Soy una abeja melífera. Al picarte, mi aguijón se quedó en tu piel y tienes que sacarlo.
—¡Vale! —dijo el erizo, contento—, y
—Mi mamá me contaba siempre
lo ponemos en su sitio, ¿no?
antes de dormir la historia de una
—No podemos. ¡Ay, erizo...!, he perdido el aguijón, en poco tiempo moriré y ya no podré ir a la gran flor roja. —Espera, espera, ¿morirás?... Y entonces, ¿para qué quieres llegar a la gran flor roja? —preguntó sorprendido el erizo, que para nada se esperaba algo así.
magnifica flor roja, suave como el terciopelo y dulce como ninguna. Sus ojos brillaban más que las estrellas al hablar de ella, por eso quería encontrarla y llevarle su néctar. Pero ahora es imposible...
La casita esdrújula
Aunque sea el último vuelo, si encuentras un buen compañero...
¡PUEDE SER MÁGICO!
ISBN 978-84-18911-21-7
9
788418
911217