EL TIEMPO NO ESPERA Colmado de mí mismo decía qué tengo que ver con tu ausencia, que ahora que me encuentro en manos del tiempo río de sangre contigo o sin ti debo revisar mis propias raíces y expectativas de cuántas veces tú eras el sueño de mi vida y este amanecer que no puedo no nombrarte enero, marzo o abril sin recordarte. Sin que se sepa cómo el tiempo de la verde espera tiene casa propia. no hay día en que no te nombre azul cielo o amigable tierra adentro este amanecer de olvidos, de cuentos nuevos en cada semilla y frutos de tantos atardeceres que te buscan en cada flor y pétalo de rosa que no sé de dónde me vienen las ganas de seguir viéndote en cada polvo de tierra, en cada gota de agua y en cada palmo de narices. Es imposible vivir del mar o de los acantilados sin que tú estés aquí la niña de mis ojos que no tiene otra cosa que pensar en ti que eres sal, viento, tierra, agua, fuego, río, verde pasto, filosofía de manzanales. Yo que siempre he creído que el tiempo de espera consiste en amarte hoy confirmo que tu vida cuesta más que mi vida de álamos e higos, sol de esperanza que no sé a qué se debe que tu ausencia me mata. Debo admitir que tú eres la razón de mis desenfrenados desvaríos la casa grande donde tú te sientas a contemplar mis viejas ilusiones yo tengo que encontrar en ti el alma que me hace falta para no morir, esa dulce mirada de tus grandes y negros ojos que me miran ausentes desde el balcón de mi ventana que no deja de suspirarte río de presencia doble manera de manifestarte álamo verde, ciudad hermosa o casa verde. De mis antepasados, desde el rostro de mi padre que me mira extrañado y desde el rostro de mi madre que me mira habituada a mis tempestades interiores que son ríos de azucena, ríos de siemprevivas y ríos de laureles blancos, que crecen en las campanas de tus dedos, de tus uñas y dientes los posibles lugares geográficos donde te vivo más que en mis entrañas este dolor de sentirse presente con tanta ausencia de cada día que me dejas 103