DE LOS BUENOS SENTIMIENTOS Ni quien lo permita y ni quien lo sostenga no hay mal que dure cien años ni malas voluntades ni mal de ojos agoreros mucho menos, malas gentes que vivan una eternidad. Más allá de que la ingratitud humana no tiene límites el alma humana está en manos de verdes musas, blancas gaviotas, poesías revolucionarias, de algas, líquenes y helechos que tienen millones de años. Pensamientos altruistas y edificantes, buenos sentimientos y el grave canto homérico del hombre libre que muere solícito al pie del cañón defendiendo el derecho a la vida y el amor.
91