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Nerón el matricida
NERÓN EL MATRICIDA
Desencantado de la vida habla Nerón el incendiario: “Cuánto me gustaría que Roma tuviera una sola cabeza para aplastarla”.
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Sabía que la ingratitud humana no tiene límites aquejado por el odio, la maldad y la hipocresía dijo: “No tengo ya amigos ni enemigos”. La última vez que cantó en público gritó: “¡Esposa, madre y padre me mandan morir!”. También, dijo: “Qué gran artista pierde el mundo”.
Aterrorizado por sus fealdades y crímenes: “¿Es tan grande desgracia dejar de vivir?”. Desde entonces los genocidas de siempre adoran mirarse a sí mismos en Tiberio, Calígula y Nerón. Comen bocaditos de carne fresca de variada salsa Bendiciones de genocidio, papas fritas aderezadas de saqueo, emperadores y soldados romanos.
A decir del historiador Suetonio excesos de libertinaje, lubricidad, concupiscencia y extravíos de juventud, locuras finales, la relamida historia universal guarda nombres de unos y otros devenidos peores que Nerón.
(derecha a izquierda) Celso Montaño Balderrama, Jesús García Torrez, Ramón Rocha Monroy y Roberto Ágreda Maldonado. Presentación del libro
Pedagogía de la vida (2017).