S U P L E M E N T O S O B R E T E M A S D E L A M U J E R | C A M B I O D E M I C H O A C Á N | N Ú M E R O 237 | J U E V E S 10 DE ABRIL D E 2 0 14
POR DINORAH AMBRIZ Es sabido que la publicidad impone estándares irreales de belleza y que las modelos de portada son tan imperfectas como lo somos todos los seres humanos, es sabido también que sin maquillaje profesional y retoques en Photoshop, estas mujeres no son particularmente diferentes a la mayoría de la población femenina. Sin embargo, saber lo anterior a veces no es suficiente para combatir las introyecciones sobre qué es ser bella -de hecho, casi nunca es suficiente. La consciencia de lo irreal de la situación no basta para hacer frente al bombardeo de imágenes al que las mujeres se ven sometidas cada día en todo lugar. En la calle, televisión, revistas, películas, vallas publicitarias y un largo etcétera, se recibe constantemente el mensaje de que las mujeres tienen que ser perfectas y de proporciones físicas parecidas a las de la muñeca Barbie. Tras esto, no es extraño que las mujeres se involucren a sí mismas en una constante lucha personal por tener una apariencia irreal. Es precisamente en este contexto, y debido a él, que toman particular relevancia las apuestas de agencias publicitarias que trabajan con modelos de cuerpos reales, del mismo modo que hacen los proyectos que buscan oponerse a estereotipos de belleza inalcanzables y dañinos.n Belleza real
Publicidad con curvas y arrugas
Un ejemplo de publicidad responsable hacia sus consumidoras es la que recientemente lanzó una tienda departamental británica. En el catálogo de esta tienda, llamada Debenhams, se podían ver fotografías de moda incluyentes de la población de mujeres en su país. Esto es, las modelos mostraban tanta diversidad como la hay en el mundo real: algunas mujeres eran altas, otras bajitas, con pechos grandes, delgadas, caderonas, de complexión llena, de apariencia caucásica, con facciones afroamericanas, con pelo largo, rapadas o sin una extremidad. Otra marca que tuvo el valor de no reducir el tamaño de la cintura ni de adelgazar los brazos de las mujeres en sus anuncios es Aerie. Esta empresa, perteneciente a la textil estadounidense American Eagle, se dedica a hacer ropa interior para jóvenes de quince a 21 años.
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Jueves 10 de abril de 2014
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DESCÚBRETE
Alimento del futuro: el aceite de krill POR DINORAH AMBRIZ El aceite de krill se ha ganado un lugar privilegiado en la alimentación por sus numerosos beneficios a la salud; y debido a sus afamadas propiedades nutricionales y terapéuticas, parece estar en camino de convertirse en el alimento del futuro. El aceite de krill se obtiene de un crustáceo parecido a un camarón muy pequeño que tiene sabor similar a la langosta. Se conocen alrededor de 85 especies, pero las más extendidas son las conocidas como krill antártico y krill del Pacífico Norte. Debido a que esta especie es una de las más numerosas del planeta -lo que lo hace un alimento sostenible-, y al hecho de que tiene la combinación de nutrientes antioxidantes más potente que se
conoce, los científicos han considerado que el krill puede ser uno de los alimentos más valorados en el futuro. En muy pocos lugares, como en Japón, el krill se usa en la preparación de platillos; en el resto del mundo, sólo se consumen sus derivados, como el aceite, cuyo consumo se recomienda como suplemento nutricional. A este aceite, aunque su estudio es relativamente nuevo, se le conoce por ser el único que combina ácidos grasos omega-3, antioxidantes y fosfolípidos; esto lo hace rico y único en propiedades terapéuticas. En comparación con el aceite de pescado -que ya de por sí es muy benéfico para la salud- el de krill presenta algunas ventajas: las investigaciones indican que pue-
de ser 48 veces más potente que el de pescado, el cuerpo lo asimila más rápido, es capaz de llegar a estructuras cerebrales más profundas, y es un aceite altamente estable y resistente a la oxidación dentro del organismo. Como fuente de omega-3 de alta calidad, se ha demostrado que este aceite es más efectivo que el de pescado para reducir los niveles de colesterol y de azúcar en la sangre, así como para aliviar cambios de humor y dolores provocados por el síndrome premenstrual en las mujeres. El aceite de krill ayuda a una larga lista de enfermedades y también es un poderoso antiinflamatorio; además, según algunas primeras investigaciones al respecto, podría retrasar los procesos de envejecimiento en el cuerpo.
Suplemento Mujer.es de Cambio de Michoacán. Director: Vicente Godínez Zapién. Coordinador: Arved Alcántara Betancourt Editora: Dinorah Ambriz Contacto: suplementomujer.es@gmail.
Publicidad con curvas y arrugas VIENE DE LA PORTADA
El cambio en su publicidad sucedió a inicios de este año con la campaña realizada para su colección Real. La empresa declaró que con ella se buscaba «desafiar los estándares establecidos por las supermodelos al mostrar a modelos sin retocar». Las imágenes de su publicidad muestran a jóvenes maquilladas, con una luz que aviva sus cualidades físicas y en poses que favorecen a su cuerpo, pero las fotografías no son retocadas ni manipuladas; no se quitan pecas, barritos ni curvas, no se reducen muslos ni se aplanan vientres. Los anuncios son acompañados por la frase «Esta chica no ha sido retocada. La tú real es sexy», y su campaña en general reza: «Es tiempo de pensar real. Tiempo de ser reales. No supermodelos. No retoques. Porque… la tú real es sexy». Uno de los grandes aportes de estas ejemplares campañas fue mostrar que toda mujer, la que vive fuera de los reflectores, es bella, y que con un maquillaje favorecedor, cuidada vestimenta, dirección de modelaje, entre otras cosas, la fotografía puede resultar tan persuasiva como las que se suelen ver en revistas y anuncios.
Portadas ejemplares Es importante mencionar que también hay famosas que se posicionan en favor de mostrar a mujeres reales, sin retoques. En 2010, Jessica Simpson apareció en la portada de la revista femenina Marie Claire sin haber sido retocada. Su cara se muestra bella, y tal vez lo es precisamente debido a su cutis imperfecto y las pequeñas arrugas en la comisura
de su boca, pero lamentablemente, la opinión de las consumidoras -consciente o inconsciente- no se hizo esperar, este número fue la peor venta de la revista durante ese año. En 2012, la actriz Cate Blanchet, junto a la revista cultural Intelligent Life, perteneciente al semanario británico The Economist, tuvieron el coraje de apostar por la belleza real. En la portada, Blanchet aparece con un conjunto de
ropa propia, su cara muestra un cutis limpio y bello pero real, y sus ojos están acompañados de ligeras ojeras. «Ella se parece a lo que es, una mujer de 42 años que pasa las mañanas en una oficina, las tardes en el escenario y el resto de su tiempo cuidando de sus tres hijos de corta edad. No podemos ser hipócritas al respecto porque, al igual que cualquier otra persona que la pone en una portada,
buscamos beneficiar su belleza y distinción. Pero la foto busca reflejar la vida real», declara Tim de Lisle, editor de la revista. Otras portadas con modelos sin retoque han sido Kim Kardashian, en Life & Style; Sarah Murdoch, en Women’s Weekly; Eva Herzigova y Monica Bellucci, en Elle; Britney Spears, en Candies; Sarah Palin, en Newsweek, y Kristin Wiig, en SVD Kultur. Sin duda, estas iniciativas y campañas publicitarias buscan crear estrategias para vender sus productos, pero de una manera mucho más responsable hacia sus consumidoras. Numerosos estudios han demostrado que el aprecio que cada mujer tiene por su cuerpo y persona es fuertemente influido por los ideales de belleza femenina difundidos por distintos medios de comunicación, y es considerando esto que se valoran tanto estas propuestas. Un par de campañas no eliminará del inconsciente colectivo los estereotipos de belleza, pero son los primeros pasos en un camino que resulta de gran importancia recorrer. El apoyo, de distintas maneras -en redes sociales, con consumo de sus productos, etcétera- puede ser un acto de gran importancia para estos proyectos, así como una aprobación y exigencia por más campañas publicitarias con mujeres reales.
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DEL DICHO AL HECHO
DE CIENCIA Y OTRAS TENTACIONES
Famosas que reivindican sus curvas
La siesta ya no es negligencia
POR DINORAH AMBRIZ Los estereotipos de belleza femenina también afectan a las mujeres que posan para las portadas de revistas y anuncios publicitarios. La exigencia por tener una apariencia perfecta está de este lado, pero también de aquel. Ante ello, cada vez más celebridades femeninas reivindican su cuerpo, con todo y sus curvas, arrugas, y brazos gruesos. Bonham Carter, como muchas Helena Bonham Carter, reconocida actriz y recordada por interpretaciones como la de Bellatrix en Harry Potter, la esposa del futuro rey en El discurso del rey, o la regente de un burdel ambulante en El llanero solitario, ha sido una voz de peso contra los estereotipos de belleza. Esta actriz británica, también conocida por participar frecuentemente en las películas de su actual pareja Tim Burton, se ha encontrado en el mismo lugar que muchas mujeres, teniendo dificultad de aceptar su cuerpo real, con
Jennie Runk.
curvas y lejos de los rígidos estereotipos de belleza que también son impuestos desde el cine. Carter es un fuerte testimonio de cómo las exigencias impuestas desde Hollywood, agencias publicitarias, televisión -y un largo etcétera-, no tienen fronteras ni miramientos. «Cuando era más joven estaba siempre a dieta, obsesionada con mi imagen y todo eso. Pasado el tiempo, te cansas de estar constantemente intentando encorsetarte en una cierta imagen. Ahora prefiero tener curvas», comparte la actriz en entrevista para la revista S Moda del periódico El País. «Me ha llevado tiempo contar con la suficiente confianza para entender que soy una mujer y no obsesionarme por lo que otros piensan acerca de mi apariencia. Ahora no me preocupo por ese corsé que impone que, por ser actriz, tienes que ser una sex-symbol», asegura Carter. Declaraciones que inspiran Para muchas mujeres resulta de gran inspiración saber que no sólo de este lado, en el mundo ‘real’, se lucha contra la mujer creada por
Photoshop; es decir, saber que ellas también, cuyas imágenes reciben los retoques, están inconformes al respecto ayuda a crear una especie de fraternidad que permite hacer frente y exigir el cambio que algunas empresas ya han empezado a crear. Jennie Runk, modelo que se ha abierto camino sin abandonar su talla 12 -mientras la modelo promedio debe tener una talla menor a la 6-, ha dicho: «Recuerdo sentir a menudo como si tuviera que ser infeliz con mi cuerpo, pero era confuso, porque nunca pensé que hubiera nada malo con mi cuerpo hasta que la gente empezó a hablar de él». Hace 20 años, la modelo promedio pesaba ocho por ciento menos que la mujer real promedio; sin embargo, hoy en día ese porcentaje ha aumentado al 23. Ante esto se rebela Runk, quien trabaja dentro de la categoría de modelo «plus-size, talla grande»; ella asume un compromiso con su trabajo de modelaje: «Siempre he querido mostrar a la mujer que está bien tener confianza con su cuerpo (…) No hay necesidad de ensalzar un tipo de cuerpo y menospreciar otros». Jennifer Lawrence, reconocida por su trabajo en Los juegos del hambre, también ha sido fuerte al posicionarse contra la cultura de la dieta y la delgadez extrema. «Tu apariencia es como es, tienes que estar cómoda con ella. ¿Qué vas a hacer? ¿Pasar hambre cada día sólo para hacer feliz a otra gente? Eso es simplemente una tontería», ha dicho la actriz de 23 años. Adele, célebre cantante británica, ganadora de varios premios -entre los que están diez Grammy, ha sido otra voz contra la imposición de un ideal de belleza para todas las mujeres. Sin embargo, esto no significa que ella no se vea afectada por estos ideales, y que no tenga que trabajar, como todas, por valorarse a ella y su cuerpo. «Lo primero que hay que hacer es estar feliz contigo misma y amar tu cuerpo, sólo así se deberían intentar hacer cambios sobre ti misma», ha dicho la cantante. Sin duda, los ideales de belleza se encuentran profundamente interiorizados, y no dejarse abrumar por ellos requiere una lucha constante. El esfuerzo puede ser tedioso, pero indudablemente vale la pena si a cambio aprendemos a amarnos, incluidas curvas y arrugas.
POR DINORAH AMBRIZ Tomar una siesta a media tarde suele considerarse un acto de negligencia personal, y aunque muchas personas se sienten culpables de parar sus actividades para dormir, la realidad es que este hábito tiene numerosos beneficios, entre los que están mayor productividad y energía para realizar las actividades de la tarde. Se ha demostrado que quienes toman una siesta logran bajar sus niveles de estrés, tienen más ánimo y humor para afrontar lo que queda del día e incrementan su capacidad de estar alertas al entorno. También hay un impacto positivo en las capacidades cognitivas, de concentración, memoria y aprendizaje. En un reciente estudio realizado por la NASA en mil voluntarios, se obtuvo que al hacer siesta, las personas habían mostrado un incremento del 40 por ciento en sus facultades cognitivas. Otro estudio, basado en resonancias magnéticas del cerebro, demostró que quienes hacían siesta mantenían altos niveles de actividad cerebral durante todo el día, en comparación con quienes no la hacían. En cuanto a la salud, una siesta reduce el riesgo de
tener enfermedades del corazón, mejora las funciones cerebrales, aumenta la capacidad de reflejo y equilibra las hormonas, entre otros beneficios. La clave de la siesta, coinciden investigaciones en el tema, está en la duración del sueño. Lo ideal es que se duerma entre quince y 30 minutos, y se recomienda que nunca se supere la hora, pues el cuerpo habrá entrado en niveles profundos de sueño, lo que provocará pesadez, en lugar de un incremento de energía. Uno de los mejores momentos para hacer siesta es tras la comida, pero se puede hacer en cualquier momento entre las 14:00 y las 16:00 horas. Es durante este periodo cuando el ritmo circadiano del cuerpo, basado en la exposición a la luz natural, asume la siesta como una recarga de energía. Es importante intentar fijar un horario en el cual se haga la siesta todos los días, pues así, cuerpo y mente tendrán menos dificultades para conciliar el sueño. En este sentido, también es recomendable usar alguna técnica de relajación corporal que ayude al cuerpo a soltarse y descansar; se puede recurrir, por ejemplo, a una de las técnicas de relajación usadas antes de meditar, la cual se basa en visualizar cada parte del cuerpo para relajar conscientemente, y luego enfocarse únicamente en la respiración sin tratar de controlarla.
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EN FOCO POR DINORAH AMBRIZ Hay ciertas profesiones que se han atribuido a los hombres, logrando que aún hoy en día haya espacios de profesionalización en los que es un reto para las mujeres poder ser reconocidas y trabajar en condiciones equitativas. La filosofía no escapa a un entorno masculinizado Esta semana, Morelia es escenario de un reconocido evento para el mundo de la filosofía, el XVII Congreso Internacional de Filosofía, organizado por la Asociación Filosófica de México, siendo un espacio que, como la mayoría de los congresos, da soporte curricular de peso a quienes participan con la exposición de su trabajo. El programa de actividades es amplio y un rápido vistazo puede ayudar a darse una idea de la proporción de participación entre hombres y mujeres en este ámbito. Al programa se puede acceder por inicial de apellido de los filósofos y filósofas para conocer las múltiples actividades, sean éstas conferencias, ponencias, presentaciones de libros, etcétera. En la letra A, por tomar un ejemplo y referencia, alrededor del 72 por ciento de todas las actividades
«
Filosofar para las mujeres son llevadas a cabo por filósofos. Al hacer el mismo ejercicio con los apellidos que inician con la letra M se obtiene algo similar, donde el porcentaje de actividades realizadas por hombres es alrededor del 67. Sin duda, esto no es concluyente para hablar sobre la paridad de profesionalización entre hombres y mujeres en la filosofía, pero sí es indicio de un fenómeno que afecta no sólo a la filosofía, sino a muchos otros ámbitos de profesionalización. Ser filósofa da risa Sally Haslanger, profesora en el Departamento de Lingüística y Filosofía en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, ubicado en Cambridge en Estados Unidos, escribió el año pasado un artículo en el periódico The New York Times sobre la situación de las mujeres en la filosofía; esto, luego de un escándalo en el ámbito académico que desembocó en la renuncia del reconocido filósofo británico Colin McGinn por denuncias de acoso sexual hacia sus alumnas. En su artículo de opinión, bajo el encabezado Women in philosophy? Do the math-¿Mujeres en filosofía? Saque las cuentas-», Haslanger narra cómo se ha en-
Filosofar es una capacidad humana, no es un privilegio masculino».
frentado, al igual que muchas de sus compañeras, a risas y comentarios incómodos tras hablar de su profesión. «Una vez he dicho ‘soy filósofa’, y eso ha provocado risa. Cuando pregunté por qué la risa, la respuesta fue: ‘Al pensar en filósofos imagino ancianos con barba, ¡y definitivamente no eres eso! Eres demasiado joven y atractiva para ser un filósofo’. Estoy segura de que esta persona consideraba esto como un cumplido, pero desde entonces, cuando me preguntan a qué me dedico, yo dejé de decir ‘soy filósofa’», escribe quien también es directora de una de las divisiones en la Asociación Americana de Filosofía. El imaginario común sobre quién se profesionaliza en la filosofía falla en pensar a todos ancianos y con barba, pero acierta en pensar que son hombres los protagonistas. «Filosofar es una capacidad humana» Ingeborg Gleichauf, filósofa alemana, ha dedicado parte de su trabajo al estudio de las mujeres filósofas, que en parte compila en su libro Mujeres filósofas en la historia, con el que busca «completar una historia tantas veces silenciada» y donde asegura que «filoso-
far es una capacidad humana, no es un privilegio masculino». A pesar de la poca duda que puede generar esta última afirmación, tal parece que no es compartida por diversos tipos de instituciones. La academia respalda esta situación al enfocar los estudios y la atención sobre los hombres filósofos, se afirma en el trabajo de la filósofa alemana, quien también ha escrito una biografía sobre Hannah Arendt, filósofa alemana de origen judío cuya vida fue llevada recientemente a la pantalla grande por la directora de cine, también alemana, Margarethe von Trotta. En Estados Unidos, sólo el 21.9 por ciento de las titularidades en los programas de posgrado en la filosofía son ocupadas por mujeres. El número de mujeres de color en el ámbito, asegura la filósofa Haslanger, es aún más alarmante; según cifras del 2003 -información más reciente en el tema- sólo 16.6 por ciento de los profesorados de tiempo completo son ocupados por mujeres, y de este porcentaje, hay un 0 por ciento de mujeres de color. «La representación de las filósofas de color es plausiblemente peor que en cualquier otro campo de la academia, incluyendo no sólo la física, sino también la ingeniería. Inexcusable», escribe
Haslanger. ¿Alguna diferencia en México? La situación de las filósofas no parece presentar diferencias positivas en México, sino que se inserta con facilidad en la situación de la mujer en la filosofía en el mundo occidental. Francesca Gargallo, nacida en Italia y naturalizada mexicana, es filósofa por La Sapienza de Roma -conocida por ser la universidad más grande de Europa-, y luego por la Universidad Nacional Autónoma de México. Gargallo, en su libro Las filósofas mexicanas, resume la situación de la filósofa en México: «Su presencia en la historia de la filosofía y la especificidad de sus desarrollos teóricos han sido borrados durante siglos mediante complejos aparatos conceptuales y metodológicos». Sin duda, y tal como afirma Haslanger, la filosofía no es de ningún modo responsable de esta situación, pero, mínimamente, sí es parte de su labor aportar al diálogo sobre la problemática profunda que subyace a esta situación. «El cambio debe suceder en múltiples frentes para progresar juntos», dice asertiva y concluyente Haslanger.