Compilado de los escritos de Elena G. de White
ES TIEMPO DE CONOCER A TU SALVADOR
VI ER N E S , 4 D E D I C I E M B R E , 2 0 2 0
LA DIVINIDAD HABLA HOY A NUESTRA CONCIENCIA Las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento deben ser estudiadas diariamente. El conocimiento y la sabiduría de Dios llegan al estudiante que es un constante aprendiz de sus caminos y obras. La Biblia debe ser nuestra luz, nuestro educador… La primera gran lección en toda educación es conocer y comprender la voluntad de Dios.1 A medida que las obras de Dios son estudiadas, el Espíritu Santo transmite convicción a la mente. No es la convicción producida por el razonamiento lógico; pero a menos que la mente se haya vuelto demasiado oscura para conocer a Dios, el ojo demasiado opaco para verlo, el oído demasiado sordo para oír su voz, puede ser captado un significado más profundo, y las sublimes verdades espirituales de la palabra escrita se graban en el corazón.2
BUSCANDO EL CONOCIMIENTO QUE SALVA VIDAS Dijo el Salvador: “Esta empero es la vida eterna: que te conozcan el 4
solo Dios verdadero, y a Jesucristo, al cual has enviado.” Y Dios declaró por el profeta: “No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio, y justicia en la tierra: porque estas cosas quiero, dice Jehová.” Nadie, sin ayuda divina, puede alcanzar este conocimiento de Dios. El apóstol dice que a los mundanos “no les pareció tener a Dios en su noticia.” Cristo “en el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él; y el mundo no le conoció.” Jesús declaró a sus discípulos: “Nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar.”3
EL ASEDIO DEL ENEMIGO Desde el principio, fue el plan estudiado de Satanás inducir a los hombres a olvidarse de Dios, a fin
de que pudiese someterlos. Por eso mintió acerca del carácter de Dios, a fin de inducirlos a albergar un falso concepto de él. Les presentó al Creador como revestido de los atributos del príncipe del mal mismo: arbitrario, severo, inexorable, a fin de que le temiesen, rehuyesen, y hasta odiasen. Satanás esperaba confundir de tal manera las mentes de aquellos a quienes había engañado, que desechasen a Dios de su conocimiento. Entonces borraría la imagen divina del hombre y grabaría su propia semejanza sobre el alma; llenaría a los hombres de su propio espíritu y los haría cautivos de su voluntad. Calumniando el carácter de Dios y excitando la desconfianza en él fue como Satanás indujo a Eva a transgredir. Por el pecado, la mente de nuestros primeros padres se oscureció, su naturaleza se degradó y su concepto de Dios fue amoldado por su propia estrechez y egoísmo. Y a medida que los hombres se hicieron más audaces en el pecado, el conocimiento y el amor de Dios se borraron de su mente y corazón.
The Reformation Herald, Vol. 61, No. 6