CANONIZACIÓN: UNA ALEGRÍA Y UN DESAFÍO P. Jimmy Bonnici La celebración de la canonización del hermano Carlos es una ocasión para que expresemos nuestra alegría: •
la alegría por el milagro que Dios obró en una vida humana aparentemente desperdiciada
•
la alegría de la luz parpadeante que Dios plantó en nuestros corazones y nos mantuvo más allá del desánimo en tiempos difíciles
•
la alegría de ver nuestras vidas transformadas lentamente a través de la Palabra compartida en la Revisión de la vida
•
la alegría de la fraternidad en nuestros encuentros, tanto a nivel local como continental/internacional: hermosas amistades forjadas, figuras humildes pero inspiradoras encontradas, el deseo de santidad sostenido
•
la alegría de ver a nuestros "Nazaret" transformados a través del reconocimiento de la presencia oculta de Jesús
Sin embargo esta alegría, esta celebración es también para nosotros un desafío y una responsabilidad: nuestro ser fraternidad en la Iglesia y en el mundo. Estamos celebrando este don de Dios en medio de un camino sinodal y en medio de la guerra. Nuestras fraternidades en el camino sinodal Carlos el explorador cartografió tierras marroquíes desconocidas que le valieron un prestigioso premio. Pero este mismo camino lo transformó en un peregrino, caminando como el oyente radical de la Palabra hecha hombre, un mendigo que nunca pretendió controlar el paisaje espiritual, siempre arriesgando los próximos pasos, un viajero sin un mapa excepto por una confianza amorosa en el Padre. Esta postura de escucha radical lo llevó a una visión simple pero profunda: puedes escuchar mejor la Palabra mientras contemplas a Jesús en la casa de Nazaret.
Correo Internacional FSCF - Nº 105 Mayo 2022
5