Francisco del Campo
El Zoo En las visitas al zoológico hay una ley: la 1ra vez es lejos la mejor, y en adelante cada vez la experiencia será peor que la anterior. Aquí estoy, 35 años de edad y la misma cantidad en kilos de sobrepeso, manos en los bolsillos y cabeza gacha, enfrentando mi tal vez 10a visita a estos lugares, resignado en la fila para comprar las entradas del zoológico, mientras mi esposa y mis hijos esperan ansiosos en la sombra. Con mi mirada en lo que alcanzo a ver de mis zapatillas deportivas, voy enumerando los pecados no confesos que me llevaron a ofrecerme como voluntario a esta animosa espera, rodeado de entusiasmo y expectativas, comenzando por la caña que me tiene encuevado en mis lentes de sol. 128