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Receta para defenestrar al régimen

“NADA EN EL MUNDO ES MÁS DIFÍCIL QUE DECIR LA VERDAD Y NADA MÁS FÁCIL QUE LA ADULACIÓN DE LOS PODEROSOS”. – FYODOR DOSTOYEVSKY (1821–1881), CRIMEN Y CASTIGO (1866).

Nadie tiene “la bola de cristal”, esa que permite “ver” el porvenir. Sin embargo, ello no impide que aunque el comportamiento futuro de un sistema complejo no depende de su comportamiento pasado, sino de la estructura del sistema (Jay W. Forrester, 1918 - 2016, en System Dynamics), la gente frecuentemente recurra a extrapolar el pasado para predecir el futuro. De hecho, los “expertos” en estas prestidigitaciones hasta revisten a esta práctica de cariz “científico” mediante herramientas analíticas como “el arte de las regresiones estadísticas”, fuente –por cierto– de muchos jugosos contratos de “consultoría” dudosa. Eso está en la base de la “seguridad” que el régimen guatemalteco exhibe, en relación a la posibilidad de estafarnos una vez más en las próximas elecciones, con una mentalidad que ha resultado exitosa el 90% del tiempo durante los últimos dos siglos. Así, pontifican, la extrapolación del comportamiento de nuestro sistema político “predice” que nos van a “zampar” a Sury, tras un deslucido “pase a segunda vuelta” de ella con Zandra (las “mediciones” de opinión pública indican que Sury casi que sólo le ganaría en segunda vuelta a Zandra –por su abultado “antivoto”– y a ninguna otra opción , razón por la cual el Club Empresarial necesita que Zandra también “pase”). No que todos nuestros “grandes titiriteros” coincidan con esa opinión. Una facción del Club Militar, por ejemplo, cree haber detectado un relevante cambio en la percepción de Zandra por el público, haciendo viable un escenario en el que esta última “le pega” a la otra por el cetro de “Miss Vieja Política”, y por eso, “están de su lado”. Eso sí, otra facción del Club Militar sigue bien conectada con la original mafia del antiguo FRG, por aquello de que “no hay que poner todos los huevos en una sola canasta”. Pero lo relevante es que tanto el Club Militar como el Empresarial le apuestan a ese “desempate” entre Sury y Zandra y por eso, “se volaron” a Thelma Cabrera (que le “restaba” a Zandra) y a Roberto Arzú (que le “restaba” a Sury). La desagradable sorpresa es que las mediciones “expost facto” de esas movidas, revelaron que la intención de voto de los eliminados no se sumó al de las dos divas, sino que “migró” –al menos, temporalmente– hacia Mulet. Ergo, el intento, en proceso, de “volarse”, también, a Mulet. Y eso que aún no hemos introducido al análisis las maquinaciones de Timo Chenko, quien como ya he puesto con anterioridad en estas páginas, tiene razones para desconfiar de sus dos “socias”.

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Maya Alvarado Ch Vez

Lacuerda

MIRAR PROFUNDO ES UN EJERCICIO POLÍTICO PERSONAL Y COLECTIVO, PARA REALIZAR DESDE ESE LUGAR DE RESISTENCIA Y DIGNIDAD QUE NOS QUEDA.

El pensamiento crítico parece ser el gran ausente del contexto. La inmediatez de la sociedad de consumo, impone la publicidad engañosa, las imágenes ficticias, alejadas de nuestras realidades. La lógica electorera integrada al mercadeo, ha provocado nuestro conformismo con la ausencia de programas políticos y explicación de mecanismos para cumplirlos.

Quizá por todo eso es un buen momento para Mirar Profundo. Este es un concepto propuesto por primera vez por la escritora lesbofeminista y afroamericana, Audre Lorde. Posteriormente fue retomado por Chela Sandoval para incluirlo en su libro Metodología de la emancipación, como uno de los procesos necesarios para “descolonizar la imaginación”.

Mirar Profundo convoca a observar críticamente desde “esos” lugares donde las subordinaciones nos colocan, y analizar los entramados de los sistemas de opresión que nos atraviesan. Desde ahí podemos decir como funcionan, puesto que las heridas están en nuestras entrañas y nues- tra piel. Solo desde ese lugar de nuestra rabia, nuestra resistencia, recuperación de saberes y construcción de propuestas, se rebelan los engranajes de los poderes de dominación que en nuestro país ejercen las elites económicas, militares y del crimen organizado, permanentemente alineadas. No bastan los sesudos análisis de la época, cuando los partidos políticos que podrían representarnos han sido incapaces de un diálogo articulado alrededor de una estrategia. Tampoco tiene sentido caer en la dicotomía de ir o no a votar, solo para que no se cumpla la peor de nuestras pesadillas. Sea cual sea la decisión personal de cada quien, es evidente que se ha trastocado cualquier racionalidad, incluso la de los propios impulsores de la “Democracia Formal” o “Estado de Derecho”, conceptos manipulados que carecen de sentido en cuanto son confrontados con las realidades que atraviesan los pueblos originarios, las mujeres, la niñez y juventud, las disidencias sexuales, las personas con capacidades diferentes. La paz pactada en 1996 no tuvo mecanismos que garantizaran el cumplimiento de la justicia social, como contenido fundamental de la aspiración de que fuera “Firme y Duradera”. Por todo ello, Mirar Profundo es un ejercicio político personal y colectivo, para realizar desde ese lugar de resistencia y dignidad que nos queda. Ese espacio sobre la tierra y en nuestra conciencia, desde el cual interpelamos lo que nos dicen en forma de baratija electorera y/o de solemnidad genocida, neoliberal, colonial y patriarcal.

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