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de Guatemala
1980 FUE UN AÑO FATAL, PUES
AUNQUE NO LO QUERAMOS, LO DE LA EMBAJADA, SI BIEN ES CIERTO CONMOVIÓ A MEDIO MUNDO.
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No voy a compartir con ustedes toda la negra historia de Guatemala, sino solo recordarles, con motivo de la masacre en la Embajada de España, que ese fue uno de tantos hechos tenebrosos que acontecieron en 1980 y que no podemos olvidar, sino luchar denodadamente para que ese tipo de hechos macabros no vuelvan a suceder en nuestro bello país. Recordarlos es necesario porque, hoy en día, todos aquellos de la extrema derecha cuyos padres fueron cavernícolas o que pertenecen a la extrema derecha sanguinaria, se soban las manos y hacen listas de personas que deberían ser ejecutadas o desaparecidas y han empezado a actuar, unas veces descaradamente y otras entre las faldas de altos funcionarios.
El 31 de enero, hace 43 años, quemaron vivas a 37 personas; el embajador de España logró salir con graves heridas y también el campesino Gregorio Yujá Xoná, quien fue secuestrado del Hospital Herrera Llerandi, asesinado vilmente y cuyo cadáver lo fueron tirar al campus de la Universidad de San Carlos. Gobernaba el país el General Romeo Lucas García y su Ministro de Gobernación era el hoy prófugo de la justicia, Donaldo Álvarez Ruiz; Pedro García Arredondo, condenado por esa masacre, en esa época era jefe del Comando Seis de la Policía Nacional. Ellos y otros funcionarios de la época fueron los responsables de múltiples asesinatos y masacres en diversos departamentos del país, especialmente en Quiché, que fue arrasado.
Los asesinados en la Embajada de España fueron Velados en el Paraninfo Universitario y, al salir el cortejo fúnebre el 2 de febrero, se produjo un ataque a los asistentes y fueron asesinados Gustavo Adolfo Hernández y Jesús España, miembros del Frente Estudiantil Robin García; la estudiante Lillana Medreros fue secuestrada y su cadáver apareció, tiempo después, en un cementerio clandestino de Comalapa, justo en lo que fue la base militar. Muchos fueron los asesinados por las fuerzas de seguridad en los meses posteriores a la masacre; poco tiempo después, el 21 de junio de 1980, fue allanada la Central Nacional de Trabajadores y secuestrados y desaparecidos 27 dirigentes sindicales, miembros de diversos sindicatos; le siguió el allanamiento al Centro de reuniones de Emaús en Escuintla, donde fueron también desaparecidos 17 sindicalistas el 24 de agosto.
1980 fue un año fatal, pues aunque no lo queramos, lo de la embajada, si bien es cierto conmovió a medio mundo, solo era el banderazo de salida de las masacres que se fueron dando en los departamentos, durante los gobiernos de Lucas García y Ríos Montt, asesinando a más de doscientos mil guatemaltecos y, entre ellos, más de cuarenta y cinco mil personas desaparecidas.