Un don y carisma para la Iglesia

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Un don y carisma para la Iglesia


El don y carisma de fundador en el P. Pablo María Guzmán, MSpS

María Elena Galindo B. MESST

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Un gran don y carisma para la Iglesia El Padre Pablo María Guzmán, Misionero del Espíritu Santo, es el fundador de una Congregación con dos vertientes: las religiosas Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad1 y su rama seglar, Misioneras Auxiliares Hijas de la Soledad de María2. Viven como carisma y misión «Ser, buscar y formar los adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad, que el Padre busca» y que Jesús bosquejó a la Samaritana (Jn. 4, 24) y participan de la espiritualidad de las Obras de la Cruz. Esta paternidad sobrenatural tiene como punto culminante el formar para la glorificación de la Santísima Trinidad una humanidad adoradora, para lo cual el P. Pablo María dejó formulada y detallada la fundación de un Movimiento eclesial universal al que llamó “Unión Sacerdotal Universal”, el cual, por circunstancias ajenas a él y por su muerte en 1967, no le fue posible fundarlo, y que permanece en las manos de Dios, y como un tesoro en las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, para cuando Dios que lo inspiró, suscite una persona que con el carisma de fundación lo realice. La finalidad de este pequeño folleto es de difusión popular, de un esfuerzo filial de difundir algunos aspectos de su santidad y de su obra y de seguir lanzando al mundo la semilla de los Adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad para que sea una realidad la Humanidad adoradora, y que un día llegue al corazón de aquel para quien está destinado el carisma de hacer realidad su fundación y con ella transformar el mundo.

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Tienen votos y viven en comunidad. Son solteras, casadas o viudas que viven en su familia y medio social.

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Un poco de Terminología:

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1) Fundador/a. El Concilio Vaticano. II aplica el término a aquellos hombres o mujeres que inspirados por el Espíritu Santo dan vida a una nueva comunidad en la Iglesia para vivir de una manera particular el Evangelio, para implementar y realizar un proyecto de vida como respuesta a determinados signos de su tiempo. Los elementos fundamentales que aseguran la identidad de fundador/a actualmente podemos sintetizarlos así: a) La inspiración: Es fundador/a quien recibe una llamada precisa del Espíritu Santo para dar vida a una nueva comunidad en la Iglesia. b) La capacidad de comunicar la propia inspiración y de ejercer en otras personas un influjo que los atraiga y comprometa en el nuevo proyecto de vida. c) El haber dado vida, es decir, hecho realidad el instituto. d) El haber dado al Instituto las normas de vida, aunque personalmente no las haya escrito, pues puede haberlas escrito otra persona bajo su supervisión. e) Que la Iglesia acoja el nuevo Instituto, ya que esto asegura o confirma la inspiración. 2) Carisma: Del griego “charis”: En el NT entendida como el Amor infinito de Dios que en Cristo se derrama gratuitamente sobre la humanidad; al agregar el sufijo “ma” que expresa el resultado de una acción se convierte en “charisma”, es decir el resultado de la donación de ese Amor. En el ámbito de la teología de la vida religiosa hoy se utiliza “carisma de fundador” para expresar el don sobrenatural, no transmisible, otorgado por el Espíritu Santo para la creación de una nueva institución de vida consagrada, para un servicio determinado en la Iglesia y a la sociedad, y que engloba su opción de vida, intenciones fundantes, motivaciones, ideales, fin, espíritu, misión. “Carisma del fundador” indica los elementos constitutivos del instituto transmitidos por el fundador y destinados a ser revividos y reactualizados por la familia fundada. El carisma del fundador/a una vez compartido, en su caminar histórico se convierte en “carisma del Instituto” al desarrollarse las capacidades genéticas del carisma del fundador/a, al entrar en relación con la vida y carismas de las 3

Cfr. “A la escucha del Espíritu” hermenéutica del carisma de los fundadores; Fabio Ciardi, pp. 71-83

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personas destinadas por el Espíritu a perpetuar la inspiración original 4, y que vivido por el Instituto en fidelidad puede desarrollar potencialidades impensadas y enriquecerse cada vez más con una nueva creatividad, encarnando en tiempos y modos diferentes las mismas inspiraciones e intenciones carismáticas que ni siquiera el fundador/a fue plenamente consciente. El CIC, c. 578, llama “Patrimonio del Instituto” a lo transmitido por el fundador/a unido a las sanas tradiciones, que hacen fermentar el carisma del fundador, con los carismas personales de los miembros a través de los siglos.

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Cf. Mutuae relationes, No. 11. “carisma del fundador no sólo debe ser custodiado y profundizado, sino también desarrollado a lo largo del camino de la historia”.

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Introducción «Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra». Gn. 1, 26. Una de esas «semejanzas» es la paternidad; todos los hombres tenemos la vocación o llamado a la paternidad-maternidad pero no todos de la misma manera. Existen cuatro grados o modos de paternidad. 1) La paternidad-maternidad física, por la cual una pareja engendra un hijo y le transmite sus propias características físicas y psicológicas. El hombre comparte esta paternidad con otros muchos seres vivos. Es el don de la fecundidad «Sed fecundos y multiplicaos» (Gn. 1,21 y 28). La paternidad humana es un don-responsabilidad sublime, que Dios nos ha dado, pues este don, nos asemeja y vincula a Dios Padre, a Dios Creador. 2) La paternidad-maternidad moral, es el don que Dios da a algunos hombres o mujeres no llamados a la paternidad física y que consiste en dar protección, amor, cuidado, ternura, alegría, a niños o personas desvalidas, solas y desamparadas. En este ejercicio amoroso y sacrificial, encuentran el camino de su fecundidad. 3) La paternidad-maternidad espiritual. Es la paternidad de que nos habla San Pablo «Aunque hayáis tenido muchos pedagogos, he sido yo quien por el evangelio os engendré en Cristo Jesús» (1Co. 4, 15). Es el don sacerdotal bautismal de comunicar y engendrar en otro la fe. Generalmente va acompañado del carisma misionero de la proclamación del kerigma y la catequesis. 4) La paternidad-maternidad sobrenatural. Existe además una paternidadmaternidad sobrenatural, (Don de fundador/a) mucho más grande, es la que da vida a una Congregación religiosa y a todos los llamados a ella por los siglos de los siglos. Es llamada también don-carisma de la paternidad-maternidad del fundador(a)5. Es el don Trinitario por excelencia, pues si todos los dones y carismas provienen del Padre, en el Hijo, por el Espíritu Santo, en el don y carisma de la paternidad-maternidad sobrenatural, entregan lo mejor de cada una de las Divinas Personas.

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Hablamos de don-carisma, porque como don es dado para santificación personal y como carisma no mira a la persona, sino a la construcción de la comunidad eclesial.

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En «Mutuae Relationes» nn. 11-13 (1978) encontramos que el don de paternidad de los fundadores, como carisma tiene, estos puntos fundamentales y consecuencias:  La experiencia del Espíritu, acogida por el fundador,  trasmitida a sus seguidores; y discípulos,  para ser por ellos vivida, conservada, profundizada y constantemente desarrollada,  en conformidad con el misterio y misión de la Iglesia, como una llamada a la santidad y a la misión. Pues, “Dios, enriquece a los fundadores con una gracia de paternidad sobrenatural que se manifiesta en el trasmitir la vida espiritual y dar la vida por la familia que Dios le ha otorgado. Todo ello comporta un aspecto de sacrificio y una dimensión positiva de transmisión de la vida y por lo tanto de fecundidad espiritual. Es importante también descubrir en la persona del fundador su aspecto de pedagogía espiritual que lo capacita para atraer a las personas como líder espiritual, educarlas como pedagogo, con la sabiduría que sabe encarnar los principios en normas de vida, y con la capacidad de orientar y equilibrar todos los aspectos de una autentica formación integral de las personas en torno a un valor clave de la vida cristiana”6 Tanto el aspecto de don como el de carisma es lo iremos descubriendo en la paternidad sobrenatural que Dios le otorgó al P. Pablo María Guzmán, MSpS. Y para ello seguiremos la luz que recibida progresivamente en las diferentes etapas de su vida, e iremos descubriendo ese madurar del don y carisma de su paternidad sobrenatural, por ello, de una manera sencilla, seguiremos los grandes pasos del desarrollo de este don y carisma. El padre Pablo María, recibe muy joven las semillas de este don, aunque quizá sin ser totalmente consciente, del tipo de don, pero ciertamente como una respuesta a su búsqueda de lo que Dios quiere de él.

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“Espiritualidad del carisma” P. Jesús Castellano Cervera, OCD.

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Antecedentes: Fuentes Humanas y Circunstanciales Es necesario conocer las fuentes donde se hundieron y nutrieron las raíces de esa gracia de fundador de una familia con doble vertiente: Las Religiosas MESST7 y las seglares Misioneras Auxiliares8, quienes «siendo, buscando y formando adoradores del Padre en espíritu y en verdad», viven y transmiten el mismo carisma y misión, en múltiples servicios a la Iglesia, pueblo de Dios. Y de un proyecto inacabado, por su muerte: «La Unión Sacerdotal Universal».

1) Las fuentes humanas Vivimos no sólo rodeados… ¡sumergidos en la gracia!, la vida toda es gracia, pero el desarrollo de una gracia es como el ejercicio de escribir a mano, lento y fascinante. Una letra «jala» a otra letra para formar una palabra y ésta «jala» a otra para formar una frase y en el ir encadenando una frase a otra frase se va expresando y plasmando el pensamiento humano. Así en las gracias, una gracia «atrae» a la siguiente, que acogida, agradecida y vivida, irá atrayendo otras gracias hasta formar en nosotros un mensaje y mostrarnos el camino de lo que Dios nos está ofreciendo y quiere de nosotros. Si las gracias fueran como llamadas telefónicas, o mensajes electrónicos, sería hasta cierto punto fácil saber la voluntad que Dios nos propone, pero no es así, Dios es un pedagogo que no sólo nos da las gracias, sino que en el modo de darlas nos va capacitando, haciéndonos ejercitar hábitos y actitudes que nos pueden llevar a la cumbre y llegar a ser imagen y semejanza suya, según su plan. En los mil detalles de nuestras vidas, en las circunstancias personales, familiares, sociales, políticas, religiosas, va colocando las gracias y corresponde al hombre, en el ejercicio de su libertad, descubrirlas, aceptarlas, agradecerlas, vivirlas; o rechazarlas y seguir teniendo ojos y no ver y teniendo oídos y no oír. Nada extraordinario o «espectacular» hubo en la vida del P. Pablo María; que sepamos, nunca se le apareció Jesús ni la Virgen para decirle ¡Por aquí! Sin embargo, su vida fue extraordinaria, tanto en el ámbito de los acontecimientos diarios y espectacular en el ámbito espiritual, su actitud fundamental fue simplemente como la de un potrillito que otea y aspira el aire para descubrir el dulce olor de la hierba fresca y correr hacia ella.

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Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, religiosas con votos y vida comunitaria. Misioneras Auxiliares Hijas de la Soledad de María, solteras o casadas que permanecen con su familia, que en su medio social y laboral y viven y proyectan la misma espiritualidad.

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Dotado de un temperamento fogoso y apasionado, alegre, cantador, con gran gusto por la guitarra y la música popular mexicana, las corridas de toros, incluso llegó a torear como aficionado9. De carácter fuerte y decidido que no lo detienen las dificultades ni la posibilidad del martirio. Se deja modelar a través de la amorosa búsqueda y obediencia a la voluntad de Dios, hasta ser percibido como un hombre lleno de paz, bondadoso y paciente, capaz de pasar incontables horas en contemplación, absorto ante el Santísimo Sacramento, de permanecer horas y horas en el confesionario devolviendo la paz y la gracia a todos los que se acercaban, o recorrer a pie las ciudades en busca de enfermos a quienes confesar o llevar la Eucaristía, que lo mismo fue confesor y director espiritual de obispos, sacerdotes y religiosas(os), muchachas, señoras, intelectuales, profesionistas, empleados, soldados, trabajadoras domésticas, que de niños y pordioseros, sin exclusión de clases sociales y que era buscado por los pobres como «el padrecito que se parece a nuestro Señor». Y todo esto vivido dentro de un contexto social, de revolución y persecución religiosa lleno de peligros físicos, y el no menos difícil contexto fraterno de apoyos y desapoyos en el que tuvo que luchar contra esas pequeñas y grandes intrigas humanas y contra el peor enemigo del hombre: el desaliento.

2) Las fuentes Circunstanciales Muchas veces una cadena de gracias anterior, se une a otra cadena posterior. Así sucedió con el P. Pablo María, pequeñas o grandes cadenas de gracias terminaron por unirse para formar la «gran gracia». La primigenia cadena de gracias: la vida, la familia, la salud, la fe y la devoción familiar a la Santísima Trinidad y a la Santísima Virgen, se unió a la de la espiritualidad de la Cruz que como Misionero del Espíritu Santo heredó, éstas y otras muchas cadenas de gracias, que sería muy largo describir y que nos distraerían de la finalidad de este pequeño escrito, se unieron a otra cadena que históricamente empezó en 1915 y terminó inacabada en 1967 y que la cerrará Dios cuando Él quiera. El llegar a descubrir y realizar el don de fundador que se le ofrecía, en el P. Pablo María se dio, como veremos, a partir de sus grandes crisis10 personales. Esto lo llevará a ir poniendo los pies desnudos sobre las huellas ensangrentadas del camino de la cruz, trazadas hace dos mil años por Cristo Jesús.

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Vicente Méndez, MSpS. "Hechos Edificantes", León, México, p. 62; Positio p. 878. Crisis: situaciones de vida especiales, muy difíciles, en las que la persona se encuentra ante una disyuntiva en la cual la opción que tome orienta, o cambia su vida. No es algo negativo, es la oportunidad de crecer, estancarse o retroceder.

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I.- Crisis de caminos En 1914, José Bardominao de Jesús11, joven seminarista de filosofía, del Seminario de Morelia, Mich., vivía momentos de dolor e inquietud. La Iglesia y el pueblo en México estaba sufriendo desde 1910, los destrozos materiales, morales y de vidas, por las luchas políticas revolucionarias y los ataques masónicos contra la jerarquía católica y la fe. El temperamento fogoso de Pablo María se enardecía y le urgía acción, entrar a la lucha como seglar. Al mismo tiempo su deseo del sacerdocio le pedía quedarse. Tiene 17 años, siente que Dios lo llama a otro camino y aunque es un cambio total a lo que él desde los 6 ó 7 años creía y deseaba 12, deja el camino del sacerdocio emprendido y sigue el que siente que Dios le pide. Dice ¡Sí! En esta crisis, elige un camino: Dar la vida por la fe y la Iglesia13 como seglar. Tratando de leer en los acontecimientos, de la toma y confiscación del Seminario de Morelia y la dispersión de los seminaristas en diciembre de 1914, como un mensaje de la voluntad de Dios para él. Ante la sorpresa de sus maestros y compañeros, el joven José Bardomiano de Jesús, que obtenía altas calificaciones, presentaba brillantes exámenes públicos y figuraba mensualmente en el cuadro de honor, y recibía la medalla de oro de fin de año, salió en 1915 del Seminario, dispuesto a defender como seglar, la fe y la Iglesia, aún a costa de la propia vida. No perdió el tiempo, de inmediato, el 12 de octubre de 1915, conmemoración del primer centenario de la coronación de la Virgen de Guadalupe, escribe un «plan de vida y acción» que su director espiritual, el hoy también Siervo de Dios: Mons. Luis Ma. Martínez, aprueba y que nos muestra que su salida del seminario no fue un arranque juvenil, sino algo pensado, meditado y orado muchos meses.

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Este es el nombre de bautismo, que al ingresar a la vida religiosa con los Misioneros del Espíritu Santo le es cambiado por el P. Félix de Jesús Rougier por el nombre religioso de: Pablo de Santa María de Guadalupe, y que en 1943, por los problemas de pasaportes y documentación oficial, él sintetizó y legalizó por el de Pablo María. “Jesús apareció en mis ensueños de niño, cuando todavía no pueden precisarse las ideas, [...] ¿Cuántos años tendría entonces? 6 ó 7, no lo sé, pero era muy niño, mucho faltaba todavía para mi primera comunión que hice a los 10 años. Cuando ya mi amor a Jesús Eucaristía había crecido con la primera comunión y mis constantes visitas a su sagrario, nació el gran ideal del sacerdocio” Guzmán, Pablo, T/34, p. 154, Ej. espirituales Personales. 22 de enero de 1958. Chaclacayo, Perú. “Tenía [al salir del seminario] como fin principal luchar directamente e indirectamente contra la masonería. Esta secta se propone aniquilar a la Iglesia persiguiendo y calumniando a los sacerdotes e impidiendo que la fe se conserve donde existe y [haciendo] que deje de propagarse. Yo anhelaba y anhelo aún, [...] sufrir el martirio para afirmar con mi sangre lo que dijera con mis palabras”. Guzmán Pablo, T/50-A, p. 3, Carta al P. Félix de Jesús Rougier: solicitud de ingreso a los MSpS. 14 de mayo de 1919.

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Pone, con toda diligencia, los medios que tiene para realizarlo: No deja la oración, adoración, ni los sacramentos14; se inscribe en la ACJM: «Asociación Católica de la Juventud Mexicana15», extendida por toda la república, que unida y fiel a la jerarquía católica se proponía restaurar el orden social cristiano mexicano, mediante la acción religiosa y social de sus miembros, y que desempeñó tan importante papel, años después en la lucha «cristera», en la cual más de 200 de sus miembros dieron la vida por amor a Cristo y a la Iglesia; además busca seguir preparándose y se inscribe en la Escuela de Medicina y al cerrarla el gobierno, entra a la de Farmacia y consigue un empleo. En este plan16, por increíble que parezca en un muchacho de 17 años, aparecen ya las líneas y estrategias de «combate» que seguirá toda su vida, aunque en campos y circunstancias diferentes a las que él pensaba al escribirlas. Helas aquí: 1) No perder ni un solo minuto. 2) Defender la fe y la Iglesia con las mismas armas que la masonería utiliza, oponiendo a sus falsas doctrinas la verdad de la fe. 3) Crear y organizar asociaciones católicas que penetren la sociedad y difundan la fe, dispuestas a dar la vida si es necesario. 4) Utilizando la palabra, la prensa y las escuelas como medios. 5) Todo bajo el patrocinio y protección de la Santísima Virgen. De este plan nos interesa el punto central, a partir del cual giran todos los demás medios con los que pretende combatir a los enemigos de la de la fe y de la Iglesia, dice así: «oponiendo: a sus ligas17 del mal, ligas poderosas para el bien, siendo este el medio que creo más a propósito para la lucha, reuniendo en ella el elemento sano de nuestra sociedad, que únicamente porque no hay quien desinteresadamente lo dirija y se ponga al frente, permanece en estado de apatía»18. Todo este punto del plan de 1915 lo podemos sintetizar y retener así:

“Reunir, agrupar cristianos que en forma organizada luchen a favor de la fe y de la Iglesia”.

“A pesar de que con empeño se dedicó a su nueva vida, siempre lo vimos asistir a la Misa de 6 a m. a San José y comulgar diariamente; y asistir al Trisagio muy solemne que todos los domingos a las 2 p.m., se cantaba en la misma Iglesia de San José” (en Morelia, Mich.). Hernández, MSpS, Manuel, Testimonio No. 22, 16 marzo de 1967. 15 Asociación fundada en 1913 en México por el P. Bernardo Bergoënd, S. J, 17 años antes que el 8 de junio de 1930 la «Acción Católica» fuera establecida en México. Hasta octubre de 1932, la ACJM se integró a la A C., actual, formando la rama de la juventud masculina de la «Acción Católica». «Enciclopedia de la Iglesia católica de México», Tomo I, México 1982, pp. 385-386. 16 Plan completo en: «Biografía y espiritualidad» de Treviño-Zapata, pp. 15-16. 17 Asociaciones, de la masonería que está detrás de la persecución. 18 «Biografía y Espiritualidad», Treviño-Perea, edición privada 1973, pp. 15-16. 14

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Aquí aparece en forma incipiente su don-carisma de fundador: Quiere reunir, agrupar cristianos que en forma organizada luchen a favor de la fe y de la Iglesia19. Como lo que él buscaba era la voluntad de Dios sobre su vida y servicio a la Iglesia, tres años después el Señor se encargó de hacerle comprender, sin lugar a dudas, que el camino del matrimonio y de seglar comprometido no era el que Él deseaba que siguiera. En 1918, después de un retiro en Pentecostés, a punto de casarse, y estando profundamente enamorado y de faltar casi una semana para la boda, hechos el vestido de boda de la novia y el jaquet del novio, ¡hasta con los guajolotes ya listos para el mole de la boda!, rompe el compromiso, pasando por encima del dolor de la novia20 y su propio dolor, así como del mundo de críticas y comentarios negativos contra de él21 Y vuelve a decir ¡Sí! Y regresa al seminario de inmediato, en donde Dios le tiene preparado su verdadero camino. Fue una larga crisis en la que el primer camino elegido, no fue el que Dios quería, sin embargo la permanencia en la oración y en la búsqueda de Dios, atento a las circunstancias y a sus repercusiones en su alma, Dios le hizo encontrar el verdadero camino. Meses después, ya de vuelta en el Seminario, del 19 al 28 de septiembre conoce al P. Félix de Jesús Rougier, quien iba al seminario de Morelia en busca de vocaciones para su recién fundada Congregación de Misioneros del Espíritu Santo, una de las cinco Obras de la espiritualidad de la Cruz. El 6 de junio de 1919, con todos los permisos diocesanos, ingresa como Misionero del Espíritu Santo donde sigue encadenando eslabones de gracias en su vida cotidiana.

Eso serán las MESST, las Misioneras Auxiliares, y la Unión Sacerdotal. “…después de una lucha gigantesca en que Dios manifestó una bondad sin límites para conmigo, y la Sma. Virgen de Guadalupe había escuchado mis oraciones; el día de Pentecostés del año pasado, resolví de acuerdo a mi director espiritual, estudiar teología”. Guzmán Pablo, T/50-A. pp. 2-3. Carta al P. Félix de Jesús Rougier el 14 de mayo de 1919, solicitando su ingreso con los MSpS. 21 Testigo XXVIII, Sara López Vda. de García, Copia Pública Proceso Diocesano (C. P. p. 1657; Positio p.581. 19 20

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II.- Crisis de gratitudes Almas Víctimas de amor y agradecimiento al Verbo Encarnado Entre 1923 y 1925 en una conferencia el P. Félix, ponderando la infinita bondad del Verbo Encarnado, les pide a los Misioneros del Espíritu Santo, ofrecerse como víctimas de amor y agradecimiento al Verbo Encarnado22. El P. Pablo María, se siente confuso: «Mi espíritu fue embargado no sabiendo dónde detenerme, lleno de amor y gratitud; si en el Verbo que se humilló por amor haciéndose como nosotros, o en el Padre que nos dio tal tesoro; si en el Espíritu que formó ese Cuerpo adorado o en la Virgen de Nazareth, toda candor y hermosura, que con su "fiat" trajo la felicidad al mundo y muy especialmente a mi alma»23. Y, el P. Pablo María, siguiendo el consejo del P. Félix, se decide por el Verbo Encarnado porque «siendo el Verbo el punto central, por decirlo así, a donde se dirigen todas las miradas, desde que plugo al Divino Padre formar todas las cosas en su Verbo, en su glorificación recibirá un homenaje toda la Trinidad y se abismará en consuelo el Corazón Inmaculado de María»24. La opción tomada, aunque correcta en su punto de partida y aún en su objetivo final, no tiene aún la claridad ni el matiz de su camino personal hacia donde Dios lo encamina.

Guzmán, Pablo, T/01, p. 4. Guzmán, Pablo, T/01, p. 4. 24 Guzmán, Pablo, T/01, p. 4. 22 23

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III.- Crisis de oposiciones “Almas víctimas, de gratitud sacerdotal”. 1926. Había cumplido 28 años de edad y tenía 2 años cinco meses de ordenado sacerdote Misionero del Espíritu Santo. Un domingo de marzo de 1926 25, el encuentro con la Srta. Clara García Ortiz26 y su posterior aceptación como hija espiritual27, lo llevará a conocer el deseo que tenía ella de una Obra consagrada al Eterno Padre, de almas víctimas, reparadoras y consoladoras28, deseo escrito en su diario el 26 de septiembre 192629. Al leer los deseos de Clara, el P. Pablo María se dio cuenta que coincidían con sus anhelos más íntimos: darle almas victimas a Dios y así se lo hizo saber30, aunque en muchos aspectos diferían, empezaron a pensar en hacer realidad la Obra. El incipiente don-carisma de fundador expresado en el deseo de “Reunir, agrupar cristianos que en forma organizada luchen a favor de la fe y de la Iglesia” de 1915 vuelve a aparecer, ahora expresado como un deseo de “Reunir almas víctimas, reparadoras y consoladoras para el Divino Padre”. Además, desde 1920, cuando todavía era novicio, trae algo en el corazón, que lo siente, pero no puede visualizar ni acabar de comprender cómo realizar esa gloria que desea dar a Dios. El corazón alerta del P. Pablo María, vibra, piensa que puede ser así la gloria que él desea para Dios y él vuelve a decir: ¡Sí! La idea no es clara, ni del todo igual en ambos, pero los dos desean «almas víctimas». Tampoco es claro el cómo ¿En una asociación? ¿En una congregación religiosa? 1927.- Un año después, el 8 de agosto 1927, el P. Pablo María redacta un voto, que Clara hace como «Víctima de gratitud sacerdotal» en el cual la idea original de Clara de «víctimas de reparación» orientadas al Eterno Padre ha sido sustituida por «víctimas de gratitud sacerdotal» orientadas a Jesús, es decir, han prevalecido los deseos del P. Pablo María. En este voto se pide que se multipliquen en millares las almas víctimas31.

Clara García O., Diario T/1, pp. 8-9. (quizá el 7) de marzo 1926, Nacida en una acomodada familia veracruzana pero que en la persecución de 1915 había perdido sus tierras y fortuna. Favorecida por Dios desde pequeña con muchos dones espirituales y recibida de Obstetra, aunque nunca llegó a ejercerla. 27 Clara García O., Diario, T/1, p. 10.7 de abril 1926, 28 Clara García O., Diario T/1, pp. 21-22.26 de septiembre 1926, 29 Clara García O., Diario, T/1, p. 21.nota marginal en el día 25 septiembre 1926, 30 Clara García O., Diario, T/1, pp. 21-22.notas marginales 31 Clara García O., Diario, T/1, pp. 164-165.8 de agosto 1927, 25 26

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La razón del cambio: el 19 de octubre 1926 Clara la anota en su Diario: “Sobre lo del Eterno Padre, el padre me dijo que no es fácil, porque, si las personas que también han querido dar este culto especial al Padre Eterno, siendo grandes personajes… Cardenales, no lo han conseguido…”32. De hecho, pareciera que en un primer momento pensaron más en una asociación muy amplia pues poco tiempo después el P. Pablo María 33 empezó a difundir, entre seglares y religiosas(os) el voto privado por el cual se ofreció Clara y muy probablemente el mismo P. Pablo María. Una de las personas que hizo el voto fue el Excmo. Sr. Obispo Miguel de la Mora y Mora, de San Luis Potosí34. El Sr. De la Mora y Mora aconsejó que para cimentar una futura congregación, tenía que buscarse un sostenimiento económico y para ello aconsejó que Clara pusiera un Colegio o academia. En 1929, cuando parecía que habían empezado a dar los primeros pasos para una, aún muy lejana, fundación religiosa de mujeres, una serie de intrigas y malos entendidos de los Misioneros del Espíritu Santo y de una ex religiosa de las Hermanas de la Cruz, a quién el padre Pablo María trataba de ayudar, lograron que el padre Pablo María fuera enviado intempestivamente a Roma, a estudiar Derecho Canónico, con orden de su superior general P. Félix, de no escribir ni recibir cartas de Clara. Su superior en Roma sería el P. Edmundo Iturbide. Los dos, Clara y el padre Pablo María, mantenían la esperanza de que al regresar de Roma, todo se aclararía, y podrían seguir sus planes. Sin embargo, a fines de 1930, con el nuevo superior de Roma, el P. Ángel Oñate, le fue transmitida al padre Pablo María una disyuntiva del P. Félix: Si él renunciaba a la dirección de Clara y su muy lejana fundación, como era el deseo del padre Félix, volvería a México al terminar sus estudios de Derecho Canónico, si no, permanecería en Roma por tiempo indefinido. Así, imprevistamente y valiéndose de medios muy dolorosos, Dios vuelve a intervenir, probándolo y separándolo de lo que él creía le pedía, pero ante la voz de su Superior General, al instante vuelve a decir: ¡Sí! Para el P. Pablo María en este punto álgido de esta crisis no hubo duda, el deseo del P. Félix, su Superior General, fundador y director espiritual, era la voluntad de Dios sobre él. Esa misma noche escribió al P. Félix renunciando a la dirección de Clara y sus planes; adjuntando una carta para Clara retirándose de su dirección espiritual y del proyecto. Clara García O., Diario, T/1, pp. 29-20. Ese era el criterio eclesial de ese tiempo: no dar culto por separado a las Personas de la Sma. Trinidad. 33 Durante el primer viaje del P. Pablo María a Cuba, el P. Félix autorizó el viaje de Clara a Cuba y en una carta le pidió al P. Pablo que la ayudara. 34 Diario de Conciencia de Clara García, C. P. D, p. 3907. 32

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Cuando regresa a México, habla personalmente con Clara, el 5 de agosto 1931 y le dice: «He dado mi palabra de religioso y caballero de no tomar más su dirección, y usted comprende que no puedo pasar por ella»35. Como un dato que nos revela otro aspecto del padre Pablo María, encontramos que ni en el caso de la novia ni en el de Clara, con todo lo doloroso que fueron estos rompimientos, jamás se volvieron atrás, y lo más sorprendente es que, no nos explicamos cómo, la relación con la familia de la novia36 y con Clara no se rompió nunca, guardándose mutuo respeto y ayuda37.

Diario de conciencia de Clara García, Tomo Azul No 11, p. 438. Sra. Sara López Vda. de García, hermana de la novia y testigo en el proceso diocesano, da amplio testimonio de la relación que siguió existiendo así como la ayuda que el padre Pablo les prestó, hasta ser padrino de primera comunión de su hijo mayor, C. P. pp. 1652-1659. 37 Existen cartas del P. Pablo María en que habla a su familia de favores prestados por Clara a familiares del padre Pablo María. Muchos años más tarde Clara fundó la Congregación de «Religiosas de la Reparación». 35 36

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IV.- Crisis de búsqueda “Almas víctimas de gratitud sacerdotal al Verbo Encarnado” Para el P. Pablo María, los planes de las «almas víctimas de gratitud sacerdotal» terminaron. Pero no la gracia recibida, Dios siguió trabajando en el alma del P. Pablo María, aclarando aspectos, reorientando finalidades, etc., madurándolo a través de la obediencia sacrificada. 17 de febrero de 1931.- Estando todavía en Roma, pero habiendo dado ya su palabra a su Fundador, Superior General y director espiritual, de no dirigir ya más a Clara ni intervenir en el proyecto de su futura Congregación religiosa femenina; el P. Pablo María escribe un folleto que titula «Una respuesta al amor misericordioso»38, en él, recoge todo lo que en su corazón desea para ofrecer a Jesús: una pléyade de almas consagradas como un Homenaje de amor agradecido al Verbo Encarnado, a imitación de Jesús y de María. El P. Pablo María plasma por primera vez lo que a través de los años ha ido sintiendo para hacer realidad el don-carisma recibido, sin saberlo aún, en 1915. Y explica que impresionado por tantas muestras de amor misericordioso de Jesús para las almas y muy especialmente para con los sacerdotes, fue naciendo en él un deseo cada vez mayor de darle gracias, de modo particular al Verbo Encarnado, por la redención, la Eucaristía y el sacerdocio. Está dirigido a los sacerdotes y “almas sacerdotales”39 y su deseo es crear un Homenaje Universal al Verbo Encarnado; Jesús Sacerdote. Y concluye diciendo que es justo y necesario que este homenaje naciera del corazón de los sacerdotes, que a ellos les toca impulsarlo, vigorizarlo y sostenerlo. Y siendo él un hombre práctico, detalla una serie de acciones y actividades con la que los sacerdotes podrían impulsar este homenaje en los seglares. Como podrá verse aquí aparecen ya muchos aspectos que conservará el P. Pablo María cuando Dios le dé a conocer su verdadero carisma. Al terminar sus estudios en los que obtiene el Doctorado en Derecho Canónico y regresa a fines de julio de 1931 y retoma su trabajo como Subdirector General de la “Familia del Espíritu Santo” y del “Apostolado de la Cruz” así como el de los boletines de ambas Asociaciones. Vuelve a viajar por un sinnúmero de ciudades y pueblos de la República mexicana, reorganizando los centros que habían quedado sin atención desde su ida a Roma y fundando nuevos centros de amas Asociaciones.

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P. Pablo Ma. Guzmán, T/01, pp. 1-25; 17 de febrero 1931. Roma. Después del Vat. II, toda la espiritualidad que había detrás del nombre de “almas sacerdotales” es lo que la Iglesia consagró como; Sacerdocio bautismal de todos los fieles.

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1932-1933.- En esos viajes fue conociendo, a través de la dirección espiritual, algunas jóvenes deseosas de consagrarse a Dios en la vida religiosa a las que acepta y empezó a formar en la espiritualidad de la Cruz y en sus propios ideales espirituales: Crear un Homenaje de amor agradecido al Verbo Encarnado En 1932, tiene ya un pequeño núcleo de jóvenes en la ciudad de México y otras en varios estados de la república. En una de sus visitas mensuales a los centros del «Apostolado de la Cruz» y de «La Familia del Espíritu Santo» de Puebla, Pue.,40 en las oficinas de la catedral, vio de espaldas a una joven mujer y por un don de

clarividencia supo que ella era la persona que Dios le señalaba como la que haría cabeza como co-fundadora de la Congregación que estaba preparando. Ella era la Srta. Enriqueta Rodríguez Noriega, en ese entonces Directora del Instituto Social Femenino que la Acción Católica tenía en esa ciudad. Ella ni siquiera lo vio. Poco después, el 25 de septiembre, cuarto domingo del mes, volvió a verla en la Iglesia de Santa Catalina41, pese a todos sus esfuerzos por acercarse, ella lo evitaba tenazmente, y será hasta el 23 de octubre cuando por primera vez pueda hablar con ella e invitarla a pertenecer al Apostolado de la Cruz42. Él sabe que ella es la que Dios le está señalando, pero va con tiento, quiere conocerla, platicar con ella, no tiene duda de Dios, pero sí no quiere equivocarse él. El cuarto domingo del mes siguiente, 27 de noviembre, puede platicar con ella. De esta entrevista ella escribió: «poco a poco y sin yo sentirlo, se fue metiendo en mi alma, y sin yo decirle nada, él decirme todo, absolutamente todo lo que me atormentaba, que era mucho, y que yo tenía celosamente guardado, pues ni aún al padre con el que me confesaba había yo dicho»43. Ese día inicia su dirección espiritual, sin decirle sus propósitos, inicia su proceso de formación en la espiritualidad de la Cruz y en las almas víctimas de gratitud sacerdotal al Verbo Encarnado.

Y siguieron pasando los meses y será hasta el 23 de junio del siguiente año 1933, cuando le pida sea ella la que encabece el grupo de la fundación. Ella acepta44 movida por el fuego con que el P. Pablo María se lo pide, aunque ella deseaba ser religiosa en alguna congregación misionera de espíritu sacerdotal, esperaba que él le dijera a qué congregación debía ingresar, jamás había pensado en ser la cofundadora de una nueva congregación. El Centro Diocesano del «Apostolado de la Cruz» de Puebla, fue fundado por el S. de Dios en 1932: Boletín, «Apostolado de la Cruz», No. 12, p. 1 41 Enriqueta Rodríguez, MESST. «Anales» p. 41. 42 Enriqueta Rodríguez, MESST. «Anales» p. 41-45. 43 Enriqueta Rodríguez, MESST, «Anales», p. 46. 44 Enriqueta Rodríguez, MESST, «Pláticas y Conferencias», T/4, pp. 65-66. 40

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Crisis de nuevas claridades “Adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad” Sin embargo, pronto Dios le llevará a otra nueva crisis. El P. Pablo María tiene ya todo listo: Tiene la finalidad y espiritualidad de la nueva Congregación, tiene a la co-fundadora, tiene un pequeño grupo con el cual iniciar la fundación, está terminando de formarlas, pero Dios va a volver a intervenir en su vida. El 14 de noviembre de 1932, al volver a México, DF de un viaje a Puebla, viene leyendo un artículo de Dionisio de la Trinidad45 en una revista titulada “Adsumus”. Esa lectura, despierta en su alma un nuevo e impetuoso impulso hacia el Padre celestial, tan fuerte y espontáneo que va a ser el punto de arranque hacia el descubrimiento de su específico carisma personal y de fundador. Lógicamente, comunica al P. Félix su director espiritual, lo que está pasando en su alma y éste sabiamente le aconseja escribir unos artículos sobre la devoción al Padre para la revista «Pentecostés» que el P. Pablo María dirige, sabiendo que esto lo llevaría a orar y profundizar46. Así, impulsado por la experiencia interior que está viviendo y la obediencia, empieza a escribir de inmediato los artículos pedidos47. Una noche de noviembre o diciembre de 1932, el P. Pablo María está preparando el primer artículo sobre el Divino Padre que conforme a la sugerencia del P. Félix, publicará en «Pentecostés» la revista del Apostolado de la Cruz, que él dirige y administra. Medita contemplativamente el pasaje de la samaritana (Jn. 4, 23) “Créeme mujer ya llega la hora y estamos en ella, en que los verdaderos adoradores, adoren al Padre en espíritu y en verdad porque esos son los adoradores que el Padre busca”. Y allí, Jesús le descubre el secreto de su encarnación, la razón profunda por la cual vino al mundo y por la cual para lograrla muere en la Cruz a fin de posibilitar a los hombres el realizar lo que el Padre desea. Recibe la intuición fundamental de su propio carisma y el de la Congregación a fundar: Lo que Jesús vino a buscar en la tierra con su Encarnación: fueron los verdaderos adoradores del Padre que bosqueja a la samaritana. Esa gracia le dará su fisonomía personal ente los santos de la Iglesia. Es totalmente claro y seguro que la contemplación del pasaje de la samaritana es el momento del descubrimiento de la intuición evangélica, él mismo lo narra Dionisio de la Trinidad es el seudónimo de Sor María Cecilia de Jesús Barros Araneda, (1871-1927) religiosa, Superiora de la Providencia, en Chile, hija espiritual del P. Juan González Arintero, OP., S. de Dios, quien publicaba los escritos místicos de sus hijas espirituales. Artículos que se reprodujeron en muchos países y diferentes revistas. Adsumus, No. 49, Vol. 8 Año 1924, publicó “Homenaje a Dios Padre”. 46 Guzmán, Pablo, T/35, 57. 47 Guzmán, Pablo, T/1, pp. 4-36. Allí los 12 artículos publicados en «Pentecostés» año 1933. 45

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en su «Oración de Fuego»48: «Yo quiero descubrir en el corazón de tu Divino Hijo un gran secreto de glorificación para Ti, cuando le dijo a la samaritana: "Pero ya llega el tiempo y estamos en él, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad porque tales son los adoradores que el Padre busca"»49 y el P. Pablo María sabe en ese momento que Dios le está pidiendo: ser, buscar y formar esos adoradores. Esto provocará en el otra etapa de crisis ahora será de entender de claridad en claridad lo que Dios le está pidiendo. Urgido por la revolución interior de este don y por la nueva crisis que esto le causa, en los primeros días de enero de 1933 hace ejercicios espirituales, para buscar luz sobre lo que siente y lo que ha descubierto50 y Dios se derrama en aquella alma que con tanto ardor le buscaba y en esos ejercicios descubre que su vida espiritual y su misión exterior se orientan definitivamente al Padre y ve con claridad las razones y la unidad de todo lo que ha vivido y que no ha sido sino una preparación para la obra que siente en el corazón. Una serie de cadenas de gracias, luminosas y oscuras, felices y dolorosas se unen, puede ver el verdadero fin y el cómo de la Congregación religiosa femenina que desea fundar. En ese tiempo el P. Pablo María no sabe que esa fundación sólo llegaría a ser un primer paso para la misión, más grande, misión vislumbrada muy imperfectamente desde 1920, cuando era novicio, y menos que pasarían muchos años para saber cómo realizar los anhelos de 1920. Para el 13 de enero de 1933 tiene ya claro el proyecto de la fundación de la Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, pero también tiene claro que si los elementos del proyecto no entran dentro de la espiritualidad de la Cruz, él no dará un paso más. No se fía de sí mismo. Aprovecha que está celebrando diariamente la Misa en el oratorio privado de la casa de la hoy venerable Sra. Concepción Cabrera de Armida51 cuya casa se encontraba al frente del mismo solar donde estaba la Casa Sacerdotal, en la cual él está haciendo ejercicios52 y decidido la consulta sobre si sus deseos de “gratitud” entran dentro de la espiritualidad de la Cruz, al obtener su afirmación53, ya no duda. Con esa “luz verde”, durante el año de 1933, continuará escribiendo, en «Pentecostés» más artículos, sobre el Divino Padre y en ellos describiendo el ser y hacer de esos adoradores. El Jueves Santo, 13 de abril, ya las tiene

En el Juicio Teológico aparece esta Oración minuciosamente analizada, C. P. Vol. VIII, pp. 3693-3714. Constituciones MESST. Cap. 1, Art. 6, Intuición evangélica, párrafo 11. 50 Guzmán, Pablo, T/32, pp. 35-53. 51 Ella es a quien el Señor Jesús reveló la espiritualidad de la Cruz. 52 La casa sacerdotal estaba al fondo para ocultarla de las expropiaciones de propiedades de la Iglesia u de las Congregaciones religiosas que el gobierno está realizando. 53 Guzmán Pablo, T/32, p. 46. 48 49

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definidas54. En junio las lanza al mundo, en el artículo que mensualmente está publicando sobre el Divino Padre en «Pentecostés»55. Poco a poco conforme va descubriendo muchos otros aspectos, escribirá y publicará 12 artículos en Pentecostés ¿Cuántos de los 80,000 lectores de «Pentecostés» habrán sido tocados por la gracia que tan generosamente se les estaba ofreciendo y se convirtieron en Adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad? No lo sabemos y quedarán para siempre en el secreto de Dios56. Para octubre de 1933, el P. Pablo María tiene el corazón y la mente llenos de ilusiones de poder ofrecer ya un pequeño grupo selecto de adoradoras que de forma oficial y eclesial consagren toda su vida y actividad para la gloria del Padre. Pero siente que tiene que orar y meditar en su conjunto todas las gracias de ese año y todo lo descubierto. No pudiendo esperar más, en Octubre de ese mismo año vuelve a hacer otros ejercicios espirituales57, en la misma Casa Sacerdotal donde hizo los de enero: La casa Sacerdotal de los MSpS, de Coyoacán. El 9 de octubre, a los tres días de iniciados, está listo para poner por escrito la gracia que quiere pedir a Divino Padre, pero necesita hablar de ello con el P. Félix, pues sin su permiso está decidido a no hacer nada. El día 10 de octubre de 193358, lo dedica a hablar con el P. Félix en dirección espiritual, vacía su alma, recibe la aprobación y bendición del P. Félix y ahora sí, las tres personas para él más importantes en el proyecto le han dado luz verde: La Sra. Armida, el P. Félix y Enriqueta. Ya no duda, la larga crisis ha terminado. Esa misma noche del 10 de octubre, a velas desplegadas aunque sabiéndose indigno y pequeño empieza a escribir la «Oración de fuego»59 para pedir al Padre se digne concederle la gracia de muchos «adoradores del Padre» y de permitirle fundar y ofrecerle una Congregación religiosa femenina con esas almas. Oración que terminará al día siguiente 11 de Octubre de 193360. Esta oración es la carta magna fundacional de las religiosas Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad y su rama seglar Misioneras Auxiliares, que ese día pasa de ser un deseo a ser engendrada en el alma del P. Pablo Guzmán, Pablo, T/32, p. 51. Guzmán, Pablo, T/1, pp. 18-19. 56 En la mente del P. Pablo siempre estuvo el pensar que los adoradores del Padre, fueran tanto los miembros de la Congregación que él pretendía fundar, como los católicos del mundo entero, sacerdotes y seglares. 57 Guzmán, Pablo, T/32, pp. 54-66. 58 Guzmán Pablo, T/32, p. 58. 59 Guzmán, Pablo, T/32, pp. 57-62, Octubre 11 de 1933. 60 Guzmán, Pablo, T/32, 58-59. 54 55

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María. «Hoy terminé mi Oración de fuego a mi Divino Padre. ¡Qué Él se digne escucharla y darle su fecundidad para que sea el espejo en que se miren los verdaderos adoradores del Divino Padre!»61. 1936.- Las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad fueron fundadas el 20 de noviembre 1936 en la ciudad de México; y el 25 de diciembre 1937 estableció las Misioneras Auxiliares, como rama seglar de la Congregación. Fueron aprobadas como Instituto de Derecho Diocesano el 25 de marzo 1946 y como Congregación de Derecho Pontificio el 25 de marzo 1985. La cuidadosa preparación y realización, la formación y sostenimiento espiritual del pequeño grupo de las 12 primeras y de las que Dios con mucha generosidad y en gran número fue atrayendo, costó al P. Pablo María un sinnúmero de trabajos y sufrimientos el resto de su vida. Pero el mismo Dios que le había dado la gracia de fundarlas, le dio la fortaleza para mantenerse siempre dentro de la sacrificante obediencia a Dios y a sus superiores. Muchos años después, en 1954 meditando un escrito de la Sra. Armida sobre «el amor y la misericordia del Verbo Encarnada que se hizo carne para ser "victima"», el P. Pablo María nos ofrece un texto en el cual hace una síntesis de estas dos últimas etapas: «Mi alma sintió renacer, como un volcán en erupción, aquel fuego de amor por el Verbo Encarnado que me llevó a buscarle "víctimas de gratitud". ¡Qué cierto es que los dones de Dios son sin arrepentimiento! Ese don, que me hizo el Espíritu Santo, NO se ha perdido, se ha aumentado […]. No quiso que el homenaje de gratitud fuera sólo para Él, y lo extendió a su Padre y al Espíritu Santo. Por eso las almas víctimas florecieron; pero como víctimas de gratitud a la Trinidad Santísima»62, haciendo una clara alusión a las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad.

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Pablo Ma. Guzmán, 11 de octubre 1933, Ejercicios Personales, T/32, pp. 58-59. P. Pablo Ma. Guzmán, 2 de enero 1954, Ejercicios Personales, T/34, pp. 89-90.

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VI.- Crisis de deseos impedidos “Una humanidad adoradora”: Unión sacerdotal universal Quienes vieron al P. Pablo María de 1936 a 1950, dedicarse con mucho cuidado y empeño, con tantos sufrimientos, a la formación y consolidación de la Congregación de Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, con toda lógica y razón, pudieron pensar que allí terminaba el don de fundador recibido, pero en la mente de Dios y en el corazón del P. Pablo María, aún faltaba algo, él lo sabía pero no sabía ni veía qué ni cómo. Pues, aunque es verdad que la fundación de las religiosas Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad y su rama seglar de Misioneras Auxiliares, su crecimiento y desarrollo llenaba su alma de grandes gozos y también de grandes sufrimientos espirituales, Dios seguía trabajando en su interior, ofreciéndole otras muchas cadenas de gracias. Él buscaba, ¿Cómo hacer que ese don de los adoradores del Padre en espíritu y en verdad, que vivía él, las MESST, las Misioneras Auxiliares y un puñito de otros de sus hijos(as), espirituales seglares se extendiera a todos los hombres para formar una humanidad adoradora y glorificadora de la Trinidad Santísima? En 1950 al regreso de un viaje, para asistir a la proclamación del Dogma de la Asunción: a Roma-Tierra Santa, Francia y España mientras esperaba en España que pudieran salir los vuelos a México, que estaban suspendidos por las intensas nevadas, descubrió y entendió lo que desde 1920 buscaba confusamente y que ahora con todos los dones recibidos veía con claridad. Oigamos como narra él esta nueva gracia: Y fue en Madrid, en el Monasterio del Verbo Encarnado, el 12 de diciembre,[1950] cuando comprendí claramente que el gran medio de glorificación para el Divino Padre y la Trinidad Santísima está en el Sacrificio Eucarístico de la Misa. Y a partir de ese día, mi amor y entusiasmo por la Santa Misa aumentó en gran manera. Y mi deseo de consagrar los últimos años de mi vida al servicio y a favor del sacerdocio, quedó definitivamente cristalizado en mi alma»63. El P. Pablo María tiene 53 años y él sabe muy bien que si es cierto que es necesario estar siempre muy atento a los detalles de la vida diaria para captar el deseo de Dios de regalarnos más eslabones o gracias a fin de poder desearlas, pedirlas, acogerlas y dar gracias por ellas, eso no basta para vivirlas y llevarlas a plenitud.

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Guzmán, Pablo, T/34, p. 29.

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Las gracias no son «pizzas pre-cocidas» y que lo único que nos toca es tomarlas, meterlas al horno para terminar de cocerlas y comerlas. No, él sabe que las gracias son diamantes en bruto, que hay que diseñar la forma y el número de facetas en que se van a presentar y luego pulirlas. Así es el trabajo humano con las gracias. Dos largos años: 1951 y 1952 el P. Pablo María medita, ora y elabora el plan, la estructura y la presentación al mundo del nuevo proyecto. El proyecto que se incubaba en su alma desde 1920 y que él no lograba visualizar, pero que estaba allí y era algo más que las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad y su rama seglar, mucho más que hacer de sus hijas(os) espirituales “adoradores del Padre”. Es consciente de lo que le puede venir con este proyecto y tan es así que en 1951 se pregunta: « ¿Por qué quiero hablar y predicar? Y el mismo se contesta: Únicamente por la gloria de tu Divino Padre, oh Jesús. Si no fuera eso, buscaría el silencio y la soledad para gozar solo, la dicha de mi sacerdocio […] Pero, oh Jesús, Tú quieres que antes de consumarse los tiempos reciba tu Divino Padre el homenaje universal que se le debe»64 A fines de 1952 ya tiene listo el nuevo proyecto, sabe qué pasos tiene que dar para realizar aquello que el Señor le está pidiendo y para lo cual lo preparó con la gracia de los «adoradores del Padre». Piensa en los sacrificios que le exigirá, entre ellos y quizá no el más grande: los viajes pero, en ellos la renuncia a su vida comunitaria, para él muy valiosa y por la que él optó entre el Sacerdocio diocesano y el ingresar a la vida religiosa, pero está dispuesto a pasar por todo con tal de complacer los deseos de Jesús y que él comprende como la cumbre de su misión en la tierra. Con todo esto en el alma, entra en Puebla a ejercicios espirituales, en la casa de las Madres de la Cruz, del 29 de noviembre al 8 de diciembre de 1952. Con toda humildad presenta al Señor sus planes. El día 2 se pregunta ¿Habrá sonado la hora de cumplir aquello que en 1920 aparecía como un ideal lejano?65 El día 6 escribe «un sueño sacerdotal» en el cual contempla a Jesús enviándolo y diciéndole «No temas hijo mío pequeñito, porque fue del agrado de mi Padre darte su Espíritu, el fruto de mi Cruz para la humanidad entera, pero especialmente para mis sacerdotes que deben perpetuar mi sacrificio y ser los dispensadores de la gracia… »66. Y el último día escribe: «Ofrecí la Santa Misa para aceptar de corazón la voluntad divina, ofreciéndolo y ofreciéndome para la gloria del Padre»67. Guzmán, Pablo, T/34, p. 35. Guzmán, Pablo, T/34, p. 52bis. 66 Guzmán, Pablo, T/34, p.62. 67 Guzmán, Pablo, T/34, p. 64. 64 65

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Sin dudar, ni dejarse disuadir por las circunstancias adversas que él sabe, hay en alguno o algunos MSpS dentro del Consejo General para su persona y sus trabajos, allí mismo a los pies de Jesús sacramentado redacta la carta presentando su proyecto y diciendo lo que solicita para su realización y la envía a su entonces Superior General P. Ángel Oñate. El objetivo era muy claro: llevar al mundo entero el descubrimiento de los «adoradores del Padre en espíritu y en verdad», el medio lo había descubierto en Madrid: los sacerdotes transformados en adoradores-Jesús haciendo de la Misa su vida y de su vida una misa y convirtiéndose en formadores de otros adoradores, transformarían la humanidad en una humanidad adoradora y glorificadora de la Trinidad Santísima... Su idea para llevarlo a la práctica no era fundar una nueva Congregación religiosa sacerdotal cuya misión y servicio fuera ésa y cubriera con sus miembros el mundo. No, no eran así sus planes. Él pensaba en lo que hoy llamamos «un movimiento espiritual eclesial» y le llamó «Unión sacerdotal Universal», que integrara, de ser posible, a todos los sacerdotes, diocesanos y religiosos(as) del mundo, sin que ellos tuvieran que salir de sus congregaciones ni de sus diócesis, ni dejar sus misiones ni trabajos a los que estaban dedicados, pero que empapados del don y la mística de los «adoradores del Padre en espíritu y en verdad», se convirtieran en generadores de todo un cambio espiritual regenerador de la humanidad que hiciera realidad lo que Jesús vino a buscar al encarnarse. Lo que pedía a sus superiores era: 1) Permiso de ir a Estados Unidos a perfeccionar su inglés, 2) luego a Roma a renovar su teología y otras materias, 3) hablar con el Papa, exponerle sus deseos y pedirle le permitiera dedicar el resto de su vida como Predicador Apostólico, para difundir la Unión sacerdotal Universal68. Al terminar sus ejercicios confió ilusionado sus planes y las peticiones de la carta enviada a sus superiores, a la comunidad de MESST en Puebla pidiendo oraciones a toda la Congregación MESST. El proyecto era grande y ahora estaba en manos de Dios y de sus superiores iniciar ya su realización. Y la respuesta llegó… una respuesta inesperada para el P. Pablo María. Al ser presentada su solicitud en el Consejo General MSpS, de inmediato encontró oposición, la misma antigua oposición, pero las circunstancias de ese momento, dieron las bases lógicas para una negativa: En Perú se necesitaba un MSpS, y el Excmo. Cardenal Gualberto Guevara estaba urgiendo, desde hacía un año, el envío de un religioso con la edad, 68

Crónicas MESST, T/5, pp. 104-105.

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capacidad, experiencia pastoral y espiritual adecuadas para el cargo de Director espiritual del Seminario Interdiocesano de SantoToribio en Lima69, y el P. Pablo María que quería dedicase a los sacerdotes llenaba las condiciones, sin más fue nombrado personal de Lima y otro MSpS. para superior local en Puebla, cargo que ejercía el P. Pablo María70 en ese momento. El 8 de enero 1953, recibió la respuesta en una carta de Obediencia: destinándolo a Lima y debiendo trasladarse de inmediato a la ciudad de México para viajar a principios de febrero a Lima71, sin una mención siquiera a su solicitud. Él sabía que las mismas oposiciones y trabas, podían volver a presentarse, como cuando en 1936 fue nombrado personal de la comunidad de San Luis 8 días antes de la fundación MESST y tuvo que irse sin permitírsele asistir a la fundación72, pero ahora era distinto, el P. Félix que lo apoyó y defendió en 1936 y lo hizo volver en 1937 ya había muerto. Y ahora en sus manos tenía una carta de obediencia, tajante y precisa y el P. Pablo María lloró, y presa de la más grande conmoción emocional dio la noticia por teléfono a las MESST de Puebla, incapaz en esos momentos de darla personalmente. Al visitarlas esa tarde estaba sereno y así, totalmente sereno, esa noche telefoneó a México y avisó a la M. Enriqueta su cambio a Lima73. Las MESST siguiendo su ejemplo fueron a la capilla, cantaron el Magníficat para agradecer el dolor de esa cruz74. Comprendían entonces, el alcance de las duras palabras y amenazas recibidas por la misma M. Enriqueta días antes, de uno de los miembros del Consejo General MSpS75. Sólo cuatro días después, el día 12 de enero 1953, estaba el padre Pablo María con su pequeño veliz, ya en México para empezar los trámites de pasaportes y visas para viajar a Perú76. Su serenidad y fortaleza no era exterior ni el resultado de su impotencia para luchar contra opositores más fuertes y con más autoridad que él, era el resultado de un dolor aceptado amorosamente en la más completa oscuridad y como algo permitido por Dios para obtener más tarde la realización de lo que Él le estaba pidiendo.

Carta del Sr. Cardenal del 17 enero, 28 febrero, 28 mayo de 1952 en Tomo azul 6, p. 051. Acta del Consejo General MSpS. No. 358 del 30 de diciembre 1952, pp. 121-122. 71 Carta de obediencia firmada por el P. Ángel Oñate. 72 Guzmán, Pablo, T/32, Diario, p. 117, martes 20 de octubre 1936. 73 Crónicas MESST. No. 5, años 1951-1953, p. 118. 74 Crónicas MESST casa de Puebla 8 de enero 1952, y Crónicas MESST T/5, pp. 117-119. 75 Crónicas MESST, T/5, p. 107. 76 Crónicas MESST, T/5, p. 119. 69 70

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El siguiente escrito el 29 de diciembre de 1954 hecho en ejercicios en Lima, nos deja ver su alma: «En un grande espíritu de fe recibí esta orden, y gracias a Dios he sentido una paz muy grande»77. La paz interior no impide que Dios siga trabajando el alma, al contrario, lo posibilita. Y así al día siguiente 30 de diciembre 1954, leemos: «Se revolvió en mi alma aquel deseo ardiente de predicación sacerdotal y le pedí a Jesús se conmoviera con esos deseos, y por Él y con Él me concediera realizar mis anhelos de glorificación del Padre y de la Trinidad Santísima… ¿Cómo dudar de que todo me será concedido, si es el deseo mismo de Jesús puesto por Él en mi alma sacerdotal? Comencé a retocar mis esquemas sobre la Misa, etc. Creo que ahora el plan del trabajo está claro y de fácil desarrollo ¡Qué el Espíritu Santo le de vida!»78. Y como hizo en el noviciado cuando descubrió en 1920 su «caminito corto», para vivir su misión y alcanzar la santidad como «judío errante del Espíritu Santo y empezó con los medios y las circunstancias que tenía como novicio: la oración, el sacrificio, la correspondencia…Así ahora volvió a su amado y conocido método. No podía lanzarse físicamente al mundo, pero nada le impedía hacerlo dentro del pequeño espacio en que la obediencia lo había confinado; teniendo entre sus manos como Director espiritual a 250 seminaristas de todo Perú, empezó, sin mencionar su proyecto, a transmitirles poco a poco la espiritualidad de los «adoradores del Padre en espíritu y en verdad», esperando confiado la hora de que con el permiso de su Congregación pudiera lanzarse al mundo. De 1953 a fines de 1958 la obediencia y la oposición a la «Unión Sacerdotal Universal» lo mantuvieron en Lima a pesar de que varias veces volvió a solicitar el permiso. En 1958 se presentó otro impedimento doloroso para el padre Pablo María, el más doloroso de su vida. En el grupo de sus hijas las religiosas Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad afloró una crisis de autoridad que desde hacía muchos años se venía gestando, haciéndolas caer en una espiral de división y luchas internas que las destrozaba. Con el dolor de este nuevo impedimento y de sus consecuencias para las MESST y para el proyecto de la «Unión Sacerdotal Universal». Habló con su superior General de ese tiempo, el padre Ángel Oñate y obtuvo el permiso de viajar, durante las vacaciones del seminario, a México. Llegó la mañana del 2 de enero de 1959 a la ciudad de México, con la esperanza de que su presencia y su palabra lograran volver a la paz a sus amadas Misioneras.

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Guzmán, Pablo, T/34, p. 74, 29 diciembre 1954. Guzmán, Pablo, T/34, pp. 78-79.

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Pero no fue así, y empezó para él el ascenso final a la cruz que lo llevaría a la maduración de todas las cadenas de gracias recibidas y al inesperado fin terreno de su misión y a la cumbre de la santidad.

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VII.- Crisis de aceptación y entrega total El Adorador del Padre en Espíritu y en Verdad El P. Pablo María no regresó más a Lima, por petición del Delegado Apostólico, a pesar de los esfuerzos de sus superiores para que no estuviera en México. De 1959 a 1966 vivió y trabajó en las comunidades de MSpS, de Irapuato, León, Guadalajara79, y de nuevo en Irapuato. E igual que en Lima, sin nombrarlo, sin decirlo, donde estuvo y a cuantas personas pudo, proyectó su ideal de una humanidad adoradora a partir de la vivencia eucarística, como “Adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad” Durante todos esos años recorrió varias veces todas las comunidades de la Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, hablando de la paz, y la unidad en el amor. Y esta situación, que no podía destruir ni su fe ni su amor, sí lo hizo en su salud física. La situación de sus hijas y un cáncer oculto y no detectado a tiempo, triunfaron en su cuerpo. Y así, con toda claridad y total y amorosa entrega a la voluntad de su Trinidad amada, comprendió y aceptó que no sería él quien llevaría a la realización la gracia de la «Unión Sacerdotal Universal» pero confiado, en la total y profunda seguridad de que las gracias de Dios son sin arrepentimiento, que llegaría el tiempo en que Dios suscitaría otra persona que la realizaría en el tiempo y en la Iglesia, escribe: «Hace más de treinta años que pusiste ese anhelo en mi alma. Mi vida ha transcurrido en su mayor parte y sin embargo sigo esperando con fe esa gracia. Pero, si no fuera mi deseo tu voluntad y sólo hubieras querido dármelo para gozar con él, dame otras almas que lo realicen porque así lo exige tu corazón. Si al morir, el enemigo de mi alma, para hacerme sufrir quiere burlarse de mí, diciéndome que fracasé en mi vida, etc. entonces, Jesús mío, déjame ver tu alma y moriré feliz, porque Ella realizó todo mi anhelo, ese será el gran gozo de mi vida y la alegría suprema de mi muerte»80.

Ofreció su vida por la pacificación de las Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad, ofrecimiento aceptado, pues 4 días antes de morir tuvo la gracia de saber que sus hijas MESST iniciaban un proceso de paz. Así, en un acto último de obediencia a Dios y a sus Superiores, cerró sus negros y luminosos ojos a este mundo en el instante en que su Superior General pronunciaba la oración de la Iglesia «Sal de este mundo alma cristiana»81 el 17 de febrero de 1967. 79 En

Guadalajara como socio del Maestro de Novicios. En el libro «Ascuas de la llama viva» el P. Ledesma, varias veces dice que el P. Pablo les hablaba de ser Adoradores del Padre en Espíritu y en Verdad. 80 Guzmán, Pablo, T/34, pp. 134-135. 81 Crónica y recuerdo de su santa muerte», p. 48.

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Epílogo ¿Cuándo llegará ese tiempo en que Dios suscite quien funde el movimiento espiritual de la «Unión Sacerdotal Universal» o de “los Adoradores del Padre“, que transforme nuestro mundo en una humanidad adoradora del Padre y glorificadora de la Trinidad Santísima? No lo sabemos pero con el padre Pablo María, seguimos orando para que ese tiempo se abrevie. Estemos seguras de que sucederá. Como sucedió con Carlos de Foucault, quien recibió en 1910 la gracia de fundador e hizo todo lo posible por realizarla, pero en 1916 fue asesinado casi a punto de lograr su fundación. Históricamente los «Hermanitos de Jesús», fueron fundados hasta 1933 con la gracia de fundación, concedida al P. René Voillaume, quién en 1921 cuando tenía 16 años, leyó la Biografía de Foucault y se entera del proyecto. Ingresa al seminario para como sacerdote realizarlo, se ordena en 1929 y en 1933, 17 años después de la muerte de Carlos de Foucault, con otros 4 compañeros, funda a los Hermanitos de Jesús, iniciando una extensa familia espiritual de hombres y mujeres, unidos para «gritar con su vida y su palabra» en medio de las masas humanas, la amistad y el amor de Dios. ¿Será posible que el buscar realizar el deseo más íntimo del corazón de Cristo: «buscarle y formarle adoradores en espíritu y en verdad al Padre y glorificadores de la Trinidad Santísima», no se realice?

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Una gran noticia de última hora El Papa, el 14 de junio 2016, ha firmado el Decreto de Venerablilidad por el cual el P. Pablo María, de Siervo de Dios pasa a ser “Venerable”. Y después de la realización, presentación y aprobación de un milagro de primer orden, por la intercesión del P. Pablo María, podrá ser beatificado. Otro milagro posterior a la beatificación lo llevará a la Canonización para gloria de Dios y bien de todo el pueblo de Dios.

Oficina de Postulación de la Causa Misioneras Eucarísticas de la Santísima Trinidad Tecoyotitla 88. Col. Florida. Delegación Álvaro Obregón Ciudad de México CP. 01030 Tel (01-55) 56 616137 / (01-55) 55 95 73 63 www.messt.org.mx

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