Que esta pasando con la Economia local. Seguramente muchos de ustedes se habrán preguntado las razones por las cuáles hoy la situación económica en el pueblo este tan dura. Llego diciembre y no hay de dónde coger para solventar los gastos del fin de año principio del otro que se avecina. Hay una frase muy de nuestras tierras que puede explicar esta situación “cuando le va mal al campesinado, le va mal a todo el mundo” esto por qué? Primero que todo el mayor dinamizador de la economía cajamarcuna no es ni la mina, ni el túnel, ni los de la doble calzada y mucho menos los otros trabajadores asalariados del municipio; los históricos impulsadores de la económica de nuestro terruño son las campesinas y campesinos que trabajan la tierra de lunes a lunes y de sol a sol. Muchos de ustedes dirán que los trabajadores de los proyectos anteriormente mencionados deberián ser protagonistas en impulsar nuestra decaída economía, pero no es así, la mayor parte de estos trabajadores auspiciados por su sed de consumismo materializan unas fugas de dinero al no inyectar todo su sueldo al ciclo económico de Cajamarca, sino que lo gastan en otras partes especialmente en Ibagué o en las ciudades o pueblos de donde son provenientes. En cambio el campesino de nuestras veredas gasta todo su dinero en abastecerse de víveres, abarrotes, ropa, calzado, etc del mercado cajamarcuno. Situación que impulsa y dinamiza la economía local. Pero para nadie es un secreto que el sector agrario viene siendo víctima de unas políticas lesivas de varios siglos que se agudizaron con la firma de los TLCs, lo que implica una reducción en los ingresos del campesinado. Así que cuando su negocio le baje las ventas y/o no le alcance para el mercado recuerde que estamos en un modelo económico que quiere que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres, y usted desde luego es uno más de esos pobres como nuestros hermanos campesinos y campesinas. Y quienes son la otra cara de la moneda, los que le pagan miserablesas por el frijol, la arracacha y el café para luego vendérnoslo en los supermercados a precios elevados. Y así pasa con todos los demás productos. ¿Qué hacer? Organizarnos para alcanzar nuestra autonomía y soberanía alimentaria, produciendo de una forma más limpia sin agrotóxicos que envenenan la tierra y el agua.
AUTONOMIA
Hernando Arango