El Fin de los Monstruos Libro colaborativo coordinado por Dafne Calvo y María Fernández ilustraciones
María Fernández
Directora de edición: María Fernández
Coordinadoras: Dafne Calvo y María Fernández Diseño de cubierta: María Fernández
Primera edición: mayo 2015 © Del texto (obra colaborativa): Daniel Acebes, Diego Alonso, Victoria
Bernardo, Cristian Buendía, Dafne Calvo, María Díez, Jorge Antonio Espada, Saioa Palomo, Ana Belén Polo y Samuel Regueira
© De las ilustraciones: María Fernández © De la edición: Editorial MFM, 2015 www.mariafzmz.wordpress.com
C/ Francos Rodríguez, 106 28039 Madrid
Reservados todos los derechos. Queda, por lo tanto, estrictamente prohibida la explotación (reproducción, distribución, comunicación pública, puesta a
disposición del público y/o transformación, incluida la traducción) de todos
los contenidos del presente libro, sin autorización expresa otorgada por escrito, de todos los autores colaborativos de la obra. Todo ello, bajo las sanciones civiles y penales previstas por la Ley de Propiedad Intelectual actual.
¡Perfecto! Has elegido la opción correcta de profundizar en los secretos más
oscuros que los monstruos siempre han querido ocultar a todo mortal. Ya estás
un pasito más cerca de conocer las grandes verdades que no todos están
preparados para saber, pero calma, todavía te quedan nueve relatos y doce
microcuentos. No tendrán el mismo efecto que la píldora roja de Matrix, pero
te ayudarán a alcanzar más de un doloroso por qué. Nosotros, los once
inquietos jóvenes que formamos parte de este libro, esperamos que nunca te
veas en ninguna de las tesituras que relatamos en las siguientes páginas.
Coge aire y disponte a encontrar tus propios monstruos.
MARÍA DÍEZ
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
¡CÁLLATE DE UNA VEZ! Ya está. Otra vez. Pensaba que me había vuelto a librar, pero otra vez está sentado en mi cama, como si nada. – ¿Te quieres ir de una vez? ¡No me hace gracia!
Por supuesto, el pequeño monstruito verde dejó ver su sonrisa más socarrona y soltó una carcajada guasona. – ¿Te molesta cuando no te contesta, eh?– dijo, sabiendo que
era ahí donde dolía.–Seguro que tu querido Juan está con
alguna por ahí, mientras tú miras el móvil una y otra vez
sin recibir respuesta.
Bingo. Ese dichoso bicho sabía más de ella que su propio novio. Intentó hacer oídos sordos mientras él llenaba
su habitación de babas verdes haciendo carreras de una pared a otra. Volvió a sus apuntes, pero a los pocos segundos, la pantalla de su móvil se iluminó con una nueva notificación. ¡Por fin! Seguro que ha sido un error
y no ha podido contestarme antes. cena.
– Mamá: Acuérdate de que tienes que hacer la cena a tus hermanos porque tu padre y yo tenemos
– Yo: Ok. 9
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
MARÍA DÍEZ
MARÍ
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A FERNÁNDEZ
MARÍA DÍEZ
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
El monstruo verde volvió a reírse y empezó a saltar por toda la habitación y a llenarla de ese liquido pegajoso que tanto asco le daba.
– ¡Para ya!– grité.
– Venga, mira la aplicación. Seguro que ha visto el
mensaje y no te está haciendo ni caso.
Lo hice. Abrí el icono verde de Whatsapp en mi teléfono y descubrí con horror que mi novio me estaba
ignorando. Esos dos ticks azules al lado de mi mensaje eran lo que me faltaba. Traté de decirle al bicho que
seguro que no podía contestarme, que estaría ocupado haciendo cosas de clase. Pero ni yo misma me lo creía.
¿Juan estudiando en marzo? No tenía exámenes a la vista. «Probablemente esté jugando a la videoconsola y
se le ha pasado», pensé. El engendro me pasó sus garras por la cara.
– Acéptalo, no te quiere.
– Es solo un mensaje, eso no significa que no me quiera–
espeté, aunque en mis pensamientos rondaba esa idea.
De nuevo, otra notificación. Esta vez sí que era él, que contestaba a mi «¿Te apetece venir a cenar conmigo y mis hermanos?».
– Juan: No puedo, Ana.
– Yo: ¿Por qué? ¿Está todo bien? – Juan: Sí, claro.
De pronto, se desconectó. ¿Y ya está? ¿No me va a dar ninguna explicación más? Las orejas se me calentaron y me esperé lo peor. Otra vez el bicho saltando y pringando mis paredes de babas cada vez más grandes.
– Lo que te decía, ni una sola explicación. Si yo soy el
único que te quiere, eso está claro– dijo ácidamente.
Después, posó sus tentáculos sobre mi brazo y las
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
MARÍA DÍEZ
ventosas azuladas me dieron escalofríos.
– si quiera existes. Solo intentas confundirme.
– Eso quisieras, pero lo cierto es que a la hora de la verdad
solo me tienes a mí.
Giré la cabeza para no sentir ganas de vomitar cada vez que el ser me acariciaba. El sonido de las ventosas
sobre mi piel era repugntante. Era totalmente odioso. Decidí darle otra oportunidad a Juan y le dije:
«Entonces, nos vemos mañana :)».
– Juan: Sí, es que hoy tengo lío en casa. – Yo: Vale.
- ¿Lío? Se referirá a lío con otra, ¿no? – una risa maléfica
salió de las entrañas del monstruo.
No pude más. Me abalancé sobre él y le di puñetazos por donde pude. Pero esa masa viscosa me impedía
hacerle daño y parecía que solo le hacía cosquillas, porque el bicho no paraba de reírse histéricamente.
Mientras tanto, él gritaba: «¡No puedes hacerme nada!». Me levanté y cogí el móvil dispuesta a que ese
engendro desapareciera. – Yo: ¿Lío?
– Juan: Sí, viene Marina, que quiere que le ayude con matemáticas y se piensa que soy un cerebrito
porque saco buenas notas sin estudiar.
No pude haber tomado una peor decisión. El bicho no cabía en sí de gozo y se colgó de mi cuello. Notaba mi pelo envuelto en baba verde.
– Yo: ¿Marina? ¡A mí nunca me ayudas! – Juan: Porque no lo necesitas.
– Yo: Pues a lo mejor sí la necesito.
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MARÍA DÍEZ
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Esto ya no tenía sentido. El monstruo me estaba haciendo perder la razón. Mi teléfono era otra masa verde. Yo era una masa verde. Esto tenía que parar.
– Juan: ¡No digas bobadas! Seguro que sacas un 10. – Yo: Vale. Pásatelo bien
El monstruo estaba cantando cosas sin sentido. «Pasa de ti. Juan pasa de ti. Pasa de ti. Juan pasa de ti».
–Eres un pesado. Algún día averiguaré cómo acabar contigo.
Pero él seguía con la cancioncilla, bailando y volcando todos sus mocos por la colcha de mi cama y mi alfombra. «Seguro que Juan se lo está pasando de lujo», me dije. La cabeza me iba a explotar.
– Déjale ya, déjale ya- seguía canturreando el monstruo.
– ¡Cállate de una vez!
Tomé el móvil con mis manos temblorosas de la tensión que me provocaba el bicho. Eliminé la aplicación de Whastapp y apagué el teléfono.
Calma por fin. Mi habitación seguía estando reluciente. Ya llamaría a Juan por teléfono luego, o podría mandarle un mensaje por Facebook… No, el monstruo azul también era repelente.
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
D A F N E C A LV O
Desde que la viuda negra conociรณ el mundo chic de Tumbr, no hace otra cosa que intentar parecerse mรกs y mรกs a Lana del Rey.
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VICTORIA BERNARDO
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
EL AMARILLO ES EL COLOR DEL MIEDO Desde que él le dijo que el amarillo es el color del miedo nunca volvió a vestir de ese color. Tampoco ponía
limón en sus copas ni subrayaba los apuntes en amarillo. Sabía que era una estúpida superstición, pero el
pequeño ritual de huir del amarillo le hacía sentirse más cercana a él. O al menos un poquito menos lejos.
Estaban lejos, muy lejos. Bueno, quizá no tan lejos. Pero cualquier distancia física parecía enorme en
comparación con la proximidad química que sentían. Como tantos otros se habían conocido por Facebook.
Él había llegado al perfil de ella por casualidad y no había podido evitar enamorarse de sus ojos azules. Le había enviado una solicitud de amistad. – No suelo hacer esto.
Ella no pensaba aceptar. Internet estaba lleno de pirados y cualquier chica recibía de vez en cuando solicitudes
de desconocidos. Pero antes de ignorarle podía perder un minuto en revisar su perfil. Leyó su información personal, cumpleaños, colegio, ciudad (uh, bastante lejos), profesión... Tuvo que releerlo.
Trabaja en ser el superhéroe que te salve de tus monstruos
Sabía que era pura casualidad. Tenía que ser casualidad. Pero ¿no llevaba ella acaso varios meses diciéndoles
a sus amigas que necesitaba un superhéroe? ¿No hacía años que se quejaba en su diario de los monstruos que 17
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
VICTORIA BERNARDO
atormentaban sus sueños? Buscó alguna foto, sólo para asegurarse de que era real. Y aceptó su petición. – Yo tampoco suelo hacer esto.
Empezaron a hablar. Es extraño imaginar que dos desconocidos pasen de las preguntas típicas sobre películas
favoritas a cuestiones trascendentales en apenas unas semanas, pero así fue. Pronto ella no podía imaginar su vida sin él. Al salir del instituto estaba deseando llegar a casa para conectarse a Facebook y hablar con su
héroe.
– ¿Cómo está hoy mi princesita?
– Mal, muy mal… otra vez el mismo sueño. – ¿La misma pesadilla?
– Sí, la misma de siempre. El monstruo que sale de debajo de la cama y me encierra para siempre.
– ¿Llevabas puesto algo amarillo? – No, ¡no!
– Pues entonces el miedo ha llegado a ti… a pesar de mis intentos por protegerte… – No digas eso… – Necesito verte.
Las conversaciones siempre terminaban igual. Necesito verte. Ella también necesitaba verle. Quería verle más
que nada, convertir esas palabras de la pantalla en algo real. Acariciar sus brazos protectores, acurrucarse entre ellos para sentirse segura como nunca lo había estado. Quizá tomar su mano y besarle, pero un beso de
verdad, no como esos morreos que se había dado otras veces en la discoteca. Por primera vez entendía a sus
amigas enamoradas. Se sentía estúpida por enamorarse de unas frases y unas fotos. Pero él también se había enamorado de ella sin verla. Y quería pensar que ahí estaba realmente la esencia del amor.
Tras algunos meses al fin se decidieron. Él vendría a verla en coche, ahora que por fin se había sacado el
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VICTORIA BERNARDO
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MARÍ
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VICTORIA BERNARDO
carnet. Quedarían en la esquina favorita de ella. Se subiría al coche sin hacer preguntas, pues él quería darle
una sorpresa. Pasó muchas horas pensando qué ponerse, arreglándose el pelo luego, pintándose los labios y volviéndoselos a despintar. Salió de casa a las 8 de la noche con la excusa de ir a cenar con unas amigas. Ya
le había avisado de que tendría que estar de vuelta a las 12. – Por supuesto, como una princesa de verdad.
Se emocionaba releyendo en su móvil esta última conversación en el chat de Facebook. Bloqueó el teléfono
a toda prisa cuando vio aparecer el Ford blanco en el que sin duda iba él. El coche paró y ella miró a través de los cristales. Sólo vio la silueta de una mano que le invitaba a entrar. Con el corazón acelerado abrió la
puerta y se sentó en el asiento del copiloto.
Según cerró la puerta escuchó un chasquido. Como de algo que se cerraba. Entonces miró al conductor.
Llevaba una camiseta amarilla y no se parecía en nada a las fotos de su superhéroe. – Hola, princesita.
Se abalanzó sobre ella. Allí estaba, lo reconoció. Pero no era su héroe. Era su monstruo.
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
D A F N E C A LV O
El hombre del saco lleva años sin descifrar el lenguaje de los pequeños usuarios de Tuenti. Y así sigue pasando los días y las noches, intentando comprenderlo.
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
La niña de la curva sigue buscando una carretera desierta de videoaficionados
impertinentes con ganas de triunfar en YouTube. Lo tienen complicado, pues hasta el
abuelito de Valberzoso tiene un móvil que graba. Total, allí hay más vacas que vehículos con ruedas.
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SAMUEL REGUEIRA
1
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
EL DIABLO EN TWITTER Un escalofrío recorrió el Infierno el día que el
A los pocos días recibió un mensaje del servidor
1
9
diablo anunció que se iba a hacer una cuenta
10
que le anunciaba un bloqueo de su cuenta por
en Twitter. 2Muchos de los fieles trataron de
spam masivo: 11la red no permitía seguir a tantos
que las nuevas tecnologías habían ayudado,
perfil, perdía a todos sus seguidores, 13y las almas
desalentar a su satánica majestad 3argumentando
precisamente, a que se batieran récords de inclusión en el averno, 4y que tentarlas era jugar con fuego. Estas palabras no hicieron sino alentar aún más a
5
Satanás 6quien, ávido de robarle almas a Internet,
abrió un perfil 7desde el que empezó a seguir a más
de mil personas 8con la esperanza de un “follow-
back” que incrementara su poder en la red social del microblogging.
seres humanos en tan poco tiempo. 12Al cerrar el que había cosechado pasaban a ser propiedad de
Twitter. 14Enfurecido, el diablo resolvió empezar
desde cero con astucia, precaución y una estrategia
de varios pasos. 15Sus acólitos pensaron de nuevo en disuadirle,
16
pero todos sabían que no existía
hombre que pudiera convencer a Lucifer de
abandonar una empresa,
17
igual que no había
fuerza posible para inducir a Dios a que hiciese algo.
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2
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
1
SAMUEL REGUEIRA
El primer objetivo que se fijó el diablo para
conquistar Twitter fue ir en pos de las cuentas
tomándole por uno más de un gremio traicionero,
17
con más followers: 2eruditos, cómicos, escritores,
desagradecido y hostil. 18Únicamente periodistas y
marcas comerciales y políticos. 3Lograr que le
primeros ya habían vendido su alma a los políticos
periodistas, medios, cantantes, deportistas, grandes siguieran de vuelta fue inútil, 4de modo que el
diablo empezó a tentarles 5para que ofreciesen
retuits a cambio de su alma o que, al menos, 6
empezaran a intercambiarse seguidores para sus
maléficos fines.
Esto también fue un fracaso, 8pese a que legiones
7
de anónimos Community Managers se ofrecieron
en lugar de las cuentas de marcas y medios de las
que se encargaban. 9El diablo las aceptó a disgusto,
escritores mostraron un cierto interés, pero los
y los segundos, para entonces, carecían de ella.
3
1
Los siguientes focos sobre los que el diablo
centró sus esfuerzos fueron 2las parejas que
demostraban su amor en Twitter. 3A través de su perversa lógica, Satán asumía que con la mitad de
esfuerzo captaría el doble de almas, 4ya que al
seducir a un miembro de estos dúos el otro caería,
por efecto dominó. 5Su brutal silogismo se vio
interrumpido 6por un trámite burocrático del
pues sabía, al igual que todo el mundo, que las
averno: 7en sus desaforadas manifestaciones de
que las de los famosos que representaban. 11Con las
el alma entre sí, 9por lo que no eran los dueños
10
almas de la gente normal eran de menor calidad
celebrities reales no tuvo tanta suerte.
12
Los
deportistas ni le leyeron, 13los cantantes rehuyeron escucharle 14y los políticos no le hicieron caso. 15Los
eruditos se negaron bajo el argumento de que el
26
diablo no existía 16y los cómicos le despreciaron,
sentimientos, 8los enamorados ya se habían vendido
legítimos de aquello que el diablo pretendía comprar. 10
Enseguida encontró un nuevo giro a su pérfida
cruzada, 11y se centró en cosechar seguidores de
SAMUEL REGUEIRA
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
perfiles dedicados a compartir imágenes tórridas y vídeos de fuerte contenido sexual. 12El diablo tenía
manera funcionaban las transacciones.
11
Esto
alarmó al diablo, ya que temía que su agresiva
una buena cantidad de sátiros 13y pervertidos en el
oferta pusiera en guardia a las autoridades celestia-
los mecanismos y duplicar los resultados.
zar de nuevo bajo otro nombre. 13Mucho más tarde
inframundo a los que puso a trabajar 14para replicar 15
Por
primera vez, los frutos que recogía empezaban a ser
satisfactorios,
16
pero pronto recibió un nuevo
mensaje de Twitter, que le cerraba la cuenta 17por
compartir contenido pornográfico en redes.
4
les, 12y optó por borrar él mismo la cuenta y empecomprendió que sus precauciones habían sido en vano, 14pues nadie prestaba jamás verdadera aten-
ción a este tipo de mensajes.
5
1
Al tercer intento de abrir una cuenta en Twit-
1
Antes de acometer un nuevo paso en su
estrategia, al diablo le sorprendió recibir un
ter, 2el diablo decidió rondar a los usuarios que
seguidor espontáneo en su nueva cuenta. 2Esto le
teaban lo que comían, 4lo que les alegraba, 5cada
desde su perfil recién estrenado, 3puesto que aún
volcaban su vida privada completa en la red: 3tui-
anécdota, cada nimiedad... todo lo que quedaba im-
primido en la red se veía recompensado por el aparente interés de Satanás, 6que ofrecía nuevos platos,
bebidas y situaciones límite para alimentar el día a día de estos usuarios. 7La dinámica funciónó bien
pareció un tanto extraño, ni siquiera había tuiteado esperaba la respuesta del servidor a que le
verificaran
identidad;
un
trámite
que,
sospechaba, iba para largo. 4Al cabo de los dias, recibió otro, 5y otro, 6y otro más.
durante un tiempo, 8hasta que los aludidos empe-
7
telegrama, 10cómo habían vendido su alma y de qué
9
zaron a narrar, 9en larguísimas peroratas a ritmo de
la
No cabía en su gozo. 8Los seguidores se le
sumaban antes de que él se interesara por su alma.
Esto iba a ser tremendamente sencillo, pensaba.
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SAMUEL REGUEIRA
MARÍA FERNÁNDEZ
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
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SAMUEL REGUEIRA
Y fue cruzar esta idea por su cabeza y advertir que
10
su contador de followers empezaba a bajar. Alarmado, comenzó a seguirles de vuelta, 12pero
11
ya nada consiguió.
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
una cohorte de followers detrás,
25
repasó su
estrategia y decidió llevar a cabo el siguiente paso.
6
Numerosos perfiles con un huevito como ima-
1
gen de perfil copaban ahora el apartado “si-
El diablo entonces no lo entendía, pero se estaba
guiendo” del perfil del diablo, 2quien esperaba poder
tan solo seguían y esperaban la contrapartida. 15En
vieran a Twitter. 3Pero enseguida se impacientó 4y,
13
enfrentando a los tuiteros soberbios, 14aquellos que
caso de que esta no llegase, pasado un tiempo
16
hacían unfollow y santas pascuas. 17No estaban
interesados en intercambios de ningún tipo, 18tan
solo en construir desde la apariencia una imagen de personas influyentes con múltiples seguidores.
Durante un tiempo, el diablo decidió seguirles el
19
juego y
20
rápidamente dio con otros usuarios,
menos sofisticados que los anteriores: los pródigos, 21
que se dedicaban única y exclusivamente a
anunciar que seguían de vuelta a cuantos
seguidores se les sumaran. 22El diablo se dedicó con entusiasmo a comprar almas durante varios meses hasta que no pudo sacar más. 24Por todo ello, con
23
hacerse con su alma cuando llegara el día que vol-
temiendo que el Apocalipsis se desencadenara antes de que estos perezosos usuarios regresasen a atender
sus cuentas, 5se centró en los internautas indignados. Perpetuamente iracundos, siempre con algo contra
6
lo que manifestarse, contra lo que protestar, 7tra-
tando de cambiar el mundo sin levantarse de sus si-
llas, desde detrás de una pantalla de ordenador,
estos usuarios tenían un modus operandi común y
8
fácilmente identificable. 9El diablo replicaba su manera de comportarse mecánicamente,
10
casi con
desgana. 11Consiguió a varios seguidores que se sen-
tían escuchados, 12pero la mala fortuna le sobrevino
cuando, al tratar de comprar su alma, 13muchos se
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
indignaron contra él. 14De repente, el diablo era el
SAMUEL REGUEIRA
10
Si era más difícil conseguir un follower que su
foco de los mensajes virales, 15se convirtió en Tren-
alma, era 11porque, realmente, 12igual o más valía
ron sus propias almas a modo de sorna, 17nadie le
infierno. 13El diablo empezó a descuidar los asuntos
ding Topic mundial 16y, pese a que muchos ofrecietomó ya más en serio. 18Habría estado perdido y 19
descubierto a ojos de Dios, 20si no fuera porque
Twitter resolvió cerrarle el chiringuito una vez más,
por servirse de la cuenta para actividades ilegales,
21
ilícitas o de dudosa naturaleza.
7
En la siguiente tanda de usuarios que halló, el
1
tener un seguidor en Twitter que un acólito en el
del averno e
14
hizo crecer su cuenta de Twitter
durante seis días. 15Al séptimo, retuiteó.
8
1
Envalentonado por sus éxitos previos, 2el
diablo redobló las precauciones a la hora de
aproximarse a los tuiteros violentos. 3Los de los tacos, 4los de los insultos, 5los que atacaban a los
diablo vio sorprendentemente fácil arrebatarles
famosos 6y los que se desfogaban de aquello que no
existiera. 3Eran los tuiteros herejes, 4aquellos cínicos
pasivo-agresivos, 8los que no lo decían por nadie
el alma, 2porque ni siquiera consideraban que
tenian valor para enfrentar en la vida real. 7Los
que no creían en nada 5y que a la vez sabian el más
pero en sus cabezas señalaban a todos, los artífices
aunque algo empezó a contaminarle: 7el propio
estaban condenadas, pero le daba igual comprarlas
mínimo detalle de todo. 6Su cosecha fue fructífera,
del ciberacoso... 9El diablo vio que estas almas ya
diablo empezaba a dudar no ya de la existencia,
ya.
8
11
vio todo claro.
ganarse su confianza una vez que los usuarios se
sino de la utilidad del alma, 9y en ese momento lo
10
Necesitaba seguidores y, sobre todo,
seguidores que le tomaran en serio. 12No tardó en
veían respaldados en sus ladinos exabruptos,
13
y
pronto su séquito aumentó. 14Y vio el diablo que lo
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SAMUEL REGUEIRA
que estaba haciendo, 15bien estaba 16y le iba yendo
bien. 17Pero no lo suficiente.
9
El diablo decidió coger el toro por los cuernos.
1 2
Falsificó la identidad verificada, 3compró
varios seguidores bots 4e incluso abrió diversas cuentas en serie para multiplicar su radio de acción. 5
Se dio cuenta entonces de que probablemente
muchos tuiteros se comportaban así, 6y que tal vez
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
todos era el verdadero, 6así que optó por aquel que
englobase más seguidores. 7No le hizo “follow” 8ni le incluyó en una lista para que la notificación no
alertara al omnipresente, 9pero empezó a leerle con frecuencia 10a fin de averiguar el secreto de su éxito, y lo que vio le alarmó.
11
Dios estaba reconquistando a millares de personas,
12
en especial a los ateos, 14a través de nuevos manda-
13
con la consecución de una sola alma podría añadir
mientos a golpe de tuit. 15Su cuenta ya tenía más de
sería nunca capaz de descubrirle, gracias a su
dimiendo. 17No podía dar crédito a lo que veía; si con
más de un follower. 7Era un plan perfecto. 8Nadie
astucia. 9En poco tiempo, atesoró más de cien mil
seguidores.
10
Se sentía invencible, y no era para
menos, pues... 11¿quién podría superarle ahora?
10
1
un millón y medio de fieles, 16y todos se estaban re-
los años él era más sabio, Dios se estaba haciendo más blando. 18La indulgencia del todopoderoso no
conocía límites. 19Ya no era el dios de los diluvios, las plagas de langostas, 21las hambrunas 22o los ase-
20
El gran error del diablo en Twitter fue,
sinatos de niños y esclavos para poner a prueba la
como el del hombre en la vida, 2buscar a
paciencia de un hombre. 23No. 24Ahora perdonaba
el buscador, 4se encontró con un sinfín de usuarios
el mero acto del RT, 26tuviera carta blanca para blas-
Dios. 3Tras escribir el nombre de su adversario en irónicos, socarrones y con un retorcido sentido del humor. 5El diablo no tenía manera de saber cuál de
pecados por doquier. 25Conseguía que la gente, con femar y transgredir, 27quedaran del todo perdonados o salvaran directamente su alma inmortal.
28
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EL FIN DE LOS MONS TRUOS
El diablo trató de seguir la misma línea en su per-
29
fil.
30
Prometia juventud eterna, ofertaba súcubos
lujuriosos y concedía poder ilimitado a cambio de
un retuit. 31Los interpelados le acusaron de plagiar
la cuenta 32de un tuitstar llamado David Javerbaum, cómico ganador del premio Emmy 34y el verdadero
33
cerebro tras el perfil de Dios. 35Comprendiendo que
había sido una víctima de su propia inexperiencia, el diablo trató de tomarse la revancha 37y tentó al
36
alma de Javerbaum,
38
pero entonces recibió un
nuevo mensaje de Twitter, 39que le cerraba la cuenta
para toda la eternidad ante los numerosos reportes por 40violación de derechos de autor, 41ocupación
indebida de nombre de usuario, 42phishing, 43expo-
sición de la privacidad de las almas, 44spam, 45ame-
nazas, 46comportamiento inadecuado, 47utilización
indebida de las insignias tuiteras y 48suplantación de identidad. 49Miraba perplejo a la pantalla vacía
del ordenador 50y, dando un fuerte grito, 51claudicó. Ya no podía más. 53Vencido y humillado, 54el dia-
52
blo juró que se vengaría, 55y se armó de selfies 56para acometer su próxima red social.
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1
SAMUEL REGUEIRA
Poco después, el diablo decidió probar
suerte en Instagram. 2Al entrar, abandonó
toda esperanza.
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D A F N E C A LV O
MARÍ
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A FERNÁNDEZ
D A F N E C A LV O
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
El vampiro no conseguía el doble click en Whatsapp. Escaló hasta la torre más alta de su
castillo para buscar mejor conexión de datos móviles. Digamos que le pasó lo mismo que al servidor de su querida aplicación segundos antes. A partir de entonces, sólo Whatsapp ha podido caerse más veces.
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MARÍA FERNÁNDEZ
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J O R G E A N T O N I O E S PA D A
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
DIFÍCIL DE VER No es sencillo ser un monstruo. A pesar de que la sociedad actual no nos desprecia hasta el punto de querer
exterminarnos, los humanos siguen mirando de forma extraña a aquello que diverge de lo normal. Aunque
a mí precisamente ese problema no me afecta al cien por cien, puesto que sin ropa, nadie podría verme. Pero precisamente los que somos invisibles sufrimos la peor parte, ya que nadie se fía de nosotros en ningún trabajo,
también es difícil encontrar compañeros de piso, aunque lo peor es a la hora de encontrar a quién nos quiera. Si nadie puede vernos, ¿a quién vamos a gustar?
Los hombres lobo y los vampiros siempre están de moda gracias a Hollywood y se llevan a cualquier mujer
u hombre solo con contar el cuento de amor imposible con una criatura que pueden devorarte. Por no hablar
de sus cuerpos atléticos y longevos en el tiempo. Para más inri, esa popularidad no es reciente, y debido a sus
múltiples relaciones la población de estos seres es la mayor de los no humanos. De hecho se podría decir que son los menos monstruos de los monstruos.
Pese a ello, las momias, sirenas, ogros, y demás criaturas han encontrado a algo donde agarrarse porque para
gustos los colores y hay gente con colores muy extraños. Incluso alguno se alegró de que los muertos pudieran volver a la vida en forma de zombies. Sin embargo para los que nuestro físico se resume con la palabra
39
EL FIN DE LOS MONS TRUOS
J O R G E A N T O N I O E S PA D A
transparente, no alcanzamos a gustar a nadie, y eso también nos ha hecho los menos frecuentes en las
ciudades. Una vez estuve con una chica ciega realmente atractiva y era perfecta, pues veía a todo el mundo por igual, pero sin embargo me dejó por un hombre lobo cuyo pelaje la recordaba al perro guía que tenía de
niña.
Se llamaba Lupo, y lo cierto es que el tipo en realidad era buena gente. Puede que no con las mujeres porque en cuanto pudo dejó a la ciega por su hermana sorda, que le permitía aullar todas las noches que quisiera
cuando dormía en su cama. Tal y como la destrozó, no pudo hacer otra cosa que caerme mejor. Se convirtió
en mi amigo y consejero en temas de amoríos aunque sus consejos, pese a su reputación, tampoco me
ayudaron demasiado. El último: buscar pareja en internet.
– Tienes que probar Badoo. Cuando paso hambre siempre encuentro algo que llevarme a la boca, y
lo mejor es que no son muy exigentes puesto que solo quiere una cosa. –Me dijo hace un par de semanas.
– Suena de miedo, sin embargo no creo que a nadie le interese alguien que de foto de perfil tiene una
camisa a cuadros cuando solo quiere tener una noche de excesos. Y Badoo está lleno de los vuestros,
descerebrados lobos a quienes les encanta exhibir un cuerpo que tenéis todos igual. – Podrías pintarte el cuerpo.
– No voy a salir desnudo en ninguna red social. Por no hablar de que no hay nada especial que
mostrar. Como no me veo ni yo solo me preocupo de no pesar cien kilos.
Pese a mi insistencia sobre no hacer nada de eso, a Lupo se le ocurrió usar ropa deportiva muy ceñida. El
resultado fue bueno a la vista, mejor de lo que esperaba, pero solo recibí mensajes acusado de usar Photohop.
Me parece irónico que sea a los hombres invisibles a quienes se nos acuse de mentir en internet, y más de
nuestros aspecto físico. Aunque las mayores mentiras son de otra índole, y se ven en la red social más común:
Facebook. Poner en aficiones cosas que haces como mucho una vez al mes. Que sabes tocar algún
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instrumento, y poner un video tocando la canción más sencilla posible. Escribir un estado que demuestra tu sensibilidad para con los más necesitados y el planeta Tierra...
Tácticas que harán que destaques. Lupo es un experto en eso. Pese a que Crepúsculo les dio a los hombres lobo una popularidad nunca antes vista y además a él mismo le encanta hacer lo que hacen los protagonistas
(dar saltos por doquier sin camiseta exhibiendo habilidades sobrenaturales), sus continuas críticas acerca de
cómo estereotipan a su especie como aislacionistas en guetos, que no aceptan las reglas de los humanos y presentarlos como racistas de los vampiros, le han valido para ganarse el respeto de un par de defensoras de
los animales.
Es lo que se llama postureo, y ante este tipo de muestras tenemos la contestación en forma del “me gusta” (o
el “fav” en Twitter). Esto sería el sustituto del silbido halagador “fiu fiu” que usaban nuestros padres. Si una
chica muestra una foto con “lo primero que he visto” pero sale despampanante e increible, al rato tendrá una
legión de seguidores que aumentaran la autoestima de la muchacha con frases tipo “te pongas lo que te pongas,
te comía toda la...” pero en versión suave claro.
Volviendo al tema de ligar, yo no he sido muy dado a la mentira ni al postureo, por no decir que las únicas
fotos de mis redes sociales que son interesantes son de paisajes, así que no podía ligar tampoco por ahí. Gracias a dios, recientemente Facebook añadió una característica en los perfiles que se llevaba demandando hace
tiempo: “tipo de especie”. Por fin podría encontrar a una mujer invisible con relativa facilidad. Como dije
antes somos pocos, y de hecho había conocido solamente a dos (sin contar a mi familia) y eran una pareja de lesbianas la mar de saladas.
Pero pude encontrarla. Una chica invisible que tenía mi edad, más o menos los mismos gustos musicales y
cuando empezamos a hablar (tras haberle mandado petición de amistad y darle a me gusta a todas sus fotos de paisajes), vimos que teníamos exactamente los mismos problemas para encontrar pareja. En la primera
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cita quedamos en su casa y además decidimos hacerlo desnudos (los invisibles no tenemos vergüenza), para que ni siquiera nuestra ropa pudiera juzgarnos y poder conocernos totalmente.
Todo fue perfectamente tópico y maravilloso, lo que siempre había buscado. Tenía una voz maravillosa, nos gustaba el cine, el deporte, e incluso un cantautor que dentro de poco visitaba la ciudad y que decidimos
comprar las entradas esa misma noche. No quisimos ir muy deprisa (más bien ella la verdad) y al despedirnos nos abrazamos. No volví a verla.
– ¿Qué pasó? Si era lo que siempre habías soñado. –Lupo me gritaba sin poder entender porque no
la llamaba y por qué ni siquiera fui al concierto con ella.
– Mira, a mí nunca me afectó ser un monstruo. Físicamente soy normal aunque no se me vea, así
que esa palabra no me afectó nunca. Sin embrago, esta chica tiene un defecto que no puedo soportar y que
de hecho su espalda me lo agradecerá. Lo que pasó fue que cuando la abracé y se supone que debía notar su
pecho contra el mío, lo noté en mi cara. Por no hablar de que me levantó del suelo como si fuera de papel. Resulta que esta chica es monstruosamente alta.
– ¿No la llamas por ser alta? Estás fatal de la cabeza.
Supongo que al final nuestros gustos se imponen. Pese a que no lo puedas ver a simple vista, están ahí y los
notarás de una forma u otra minándote la moral. Sabía que el hecho de que sus fotos tuvieran siempre un plano picado con una genial perspectiva podía tener algo raro, pero esto fue demasiado. Me odio a mí mismo
por dejar a una chica por su físico, yo que siempre me quejé de que sin poder verme no pudiera gustarle a
nadie. ¿Qué puedo decir? Es que era realmente alta. Muy alta. Cabríamos tres chicos como yo en vertical en
su cama. Aunque podría subirme a sus hombros en los conciertos. En fin, intentaré buscar una ciudad más grande y seguiré oteando Facebook. ¿Hay ya una casilla en el perfil que indique la altura? Espero que sí.
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El diablo se ha tomado la baja por ansiedad. Demasiado lío en el infierno con la lista de sujetos que mintieron asegurando haber leído y aceptado “Los Términos y Condiciones de uso”.
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DESOX El éxito. Como definirlo si nunca lo has sentido. Como advertirte si nunca se ha desvanecido ante tus narices,
reduciendo tus sueños a polvo. La incredulidad del momento choca de frente y sin frenos con la toma de
conciencia cuando te deja solo, reconciliándote con la personalidad que encerraste en una jaula a cambio de
la complacencia colectiva.
Vean sino el caso de David, conocido en YouTube como “DESOX”. Alcanzó la envidiable cifra de 2 millones
de suscriptores, cifras similares a su alcance en Twitter. Una estrella del entretenimiento 2.0. Un ejemplo a seguir para miles de adolescentes. Una forma de vida para nuestro joven protagonista.
Vídeo tras vídeo, el ego crecía conforme lo hacía su alcance. Soltaba la lengua, atacaba a colegas vloggers,
descuidaba sus vídeos. Pero sus fans, en gran número seguidores sin la edad para tener un criterio formado
sobre la ética y las actitudes se lo perdonaron todo. La prensa, necesitada de artículos llamativos con los que cubrir espacio y atraer visitas no fue tan piadosa.
Bastó un artículo. Tan sólo 2314 palabras sirvieron para demonizar su imagen de “DESOX”. Cada estereotipo
que aparecía en sus vídeos fue analizado con la destreza de un cirujano para mostrar que no se trataba de simples chistes de tópicos sino en preocupantes opiniones sobre mujeres, homosexuales o inmigrantes.
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Y si existe una hipocresía mayor que la de las estrellas es la de sus fans. Al día siguiente, defendieron a su
ídolo. A la semana reconocían que “lo veían de vez en cuando”. Un mes después DESOX era tema tabú
incluso para YouTube, que terminó por castigar sus salidas de tono con una penalización. La gota que colmó el vaso, la última estocada a su maltrecho canal.
Pero faltaba el hara-kiri. La prepotencia típica del juez que se ve condenado por sus palabras. Ay DESOX, si ni en los momentos más altos aceptabas críticas ¿Por qué buscaste las duras palabras que sabías que ibas a encontrar? ¿Qué te aportó contestar de malas maneras?
Tiempo le costó aceptar que había pasado. Intentó, no sin esfuerzo, reflotar el canal tras la penalización pero ya no hubo manera. Su masa de seguidores reía ahora los ácidos comentarios de los buitres que se nutrían de su desgracia. A rey muerto, rey puesto y sin ejército no se defiende el trono.
El mundo real no trató mucho mejor a David que el virtual a su álter ego. El tiempo corría diferente en la Tierra que en la red y entre él y sus amigos había crecido una distancia difícilmente salvable. Harto, puso
rumbo a su pueblo, una pequeña localidad de Asturias. Rodeado de verde, sin más críticas que las de su abuela
a su ropa y en la tranquilidad de la casa familiar, con un recuerdo en cada rincón. Sin embargo, tras una
semana comenzaba a aburrirse de tanta tranquilidad y se lanzó a intentar encontrar algo excitante. Siguió río
arriba disfrutando de la naturaleza, se camufló en tabernas, socializándose de nuevo y volvió a casa tras un
día en el que había vuelto a sonreír. Tumbado en la cama tras un día agotador, escuchó un crujido procedente del viejo desván y el instinto aventurero le empujó a pesar del cansancio a descubrir el origen del ruido.
El acceso al desván era una vieja puerta de madera que daba paso a 7 escalones altos. Con menos dificultad de lo
que recordaba, David subió al desván e iluminó la estancia con la linterna de su smartphone. Había cuadros, un par
de armarios y un sofá pero fue el reflejo de un viejo espejo roto lo que atrajo su atención. En cuanto se acercó detectó rápidamente un movimiento y tuvo que contener un grito ante la criatura que descubrió a los pies del espejo.
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Pequeño, peludo y con dos minúsculos y puntiagudos cuernos. El pelaje, de un profundo color burdeos
contrastaba con los ojos negros brillantes, fijos en el móvil. – Apaga eso por favor, me hace daño.
David, mudo del estupor continuó inmóvil en la estancia con la boca abierta.
– Aprendí vuestro idioma para que me entendierais, no para que os quedarais paralizados. Apaga
ese instrumento por favor.
No sin dudas, redujo la pantalla y se lo mostró a aquel pequeño ser peludo.
– Las ondas siguen fluyendo muchacho, las siento. Desactiva del todo ese aparato. – gruñó
Aún dubitativo, David apagó su móvil.
– Mucho mejor. ¿David, no? La hembra de arrugas habla mucho de ti últimamente.
– ¿Hembra de arr…? ¡Ah! ¡Mi abuela! Perdona mi sorpresa, he visto muchas cosas en mi vida pero
nada parecido a ti. ¿Qué eres?
– Podría darte detalles concretos sobre mi especie incluso el nombre científico. Pero por lo que aprendí
de aquél libro, la acepción más cercana es la de monstruo. – dijo mientras señalaba un viejo diccionario tirado por el suelo.
– ¿Pero te alimentarás como cualquier ser vivo, no? ¿Cómo puedes vivir aquí?
– Claro que me alimento, humano. Desearía poder comer algo más que pequeños roedores pero no
hay muchos manjares en este desván.
– ¿Sabe mi abuela que existes?
– Por supuesto que no. Eres el primer humano con el que cruzo palabra desde hace décadas. No me
gusta quedar al descubierto pero me encontraba demasiado cansado como para tratar de huir. Sé que tendrás
muchas dudas pero yo tampoco salgo de mi asombro. Imagino que eres David puesto que la hembra arrugada
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no ha parado de repetir tu nombre. Quiero oír tu historia primero, luego conocerás la mía.
David comenzó a explicarle brevemente que había pasado, el artículo, las acusaciones de machismo y racismo y como él sentía que eran injustas.
– A ver si me aclaro – dijo la criatura – ¿Eras famoso en todo el mundo?
– Sí. Bueno no, más bien en España y Latinoamérica. Y por supuesto siempre que tuvieran Internet
e interés en YouTube. En realidad mi mayor público era joven. – No parece que sea mucha gente… – Lo eran. Cerca de dos millones
– Yo… soy famoso a mi manera. No vivo en este desván de forma continua, nuestro encuentro ha
sido fortuito. Tampoco eres el primer joven al que conozco. Mi nombre es Seele. He viajado por todo el
mundo y aunque no lo creas no soy único en mi especie.
David comenzó a sentir afecto si bien seguía asombrado por la naturalidad con la que aquel monstruo asumía
su existencia en un mundo en el que siempre se había negado una y otra vez que debajo de cada cama o en
el desván pudieran vivir monstruos. Era sin duda un hallazgo sorprendente… que debería conocer el mundo.
Una idea comenzó a germinar en su cabeza. ¿Y si el gran DESOX volviera por la puerta grande? Una voz le
decía que estaba mal traicionar la amistad de su nuevo y peludo compañero pero las raíces de su ego estrangulaban la garganta de su conciencia.
Cada tarde subía y charlaban, con las únicas normas de apagar el móvil dado que Seele era sensible a las ondas electromagnéticas. Con Seele podía hablar de todo pero David se veía incapaz de sorprenderlo con
Internet. Por más que le contaba las maravillas de la sociedad 2.0, Seele siempre encontraba pegas a la
sociedad informatizada. David comprendía muchos de los razonamientos del pequeño monstruo, encaminados a la pérdida de la autosuficiencia por la comodidad de los aparatos y a su excesivo uso.
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– Recuerdo las primeras fotografías muchacho. Los materiales eran escasos, la instantánea debía
merecer la pena y el contenido era excelente. Ahora os autofotografiáis en las circustancias más banales de la
vida, habéis devaluado el poder capturar un momento porque capturáis todos y cada uno. ¿Eso es una ventaja?
Fueron muchas las conversaciones que mantuvo con Seele aquellos días. Hablaron sobre su caída, sobre su inseguridad, sobre la fama y los peligros del éxito. David estaba convencido de que el afecto era mutuo y que
comenzaba a crearse un vínculo de confianza hacia él. Pero la voz de DESOX era cada vez más fuerte. Le
pedía a gritos grabar a Seele para lograr un nuevo hit de YouTube. “Además, jamás se enteraría” le susurraba.
David debería haber tenido más fuerza de conciencia pero el ego herido convierte al individuo en débil. Una
tarde subió al desván con su cámara oculta en una mochila. La dejó a la puerta del desván para evitar que
Seele notara las ondas desprendidas y para asegurarse, aprovechó una siesta de la pequeña criatura para
orientar el objetivo hacia el refugio de Seele, a los pies espejo. Como cada día, cuando se despertó mantuvieron una conversación que aquel día versó sobre la satisfacción de la fama. David puso fin al diálogo de forma brusca con miedo de que Seele pudiera descubrir su traición y bajó a la habitación para recoger el portátil.
Tranquilamente en la cafetería del pueblo subió el video a YouTube anunciando su gran descubrimiento. Esperó y esperó y las visitas se fueron sucediendo…. Y los comentarios comenzaron a descolocarle.
“David, por el aprecio que te tuve un día. Deberías olvidarte
ya de YouTube, este vídeo demuestra que necesitas ayuda”
“Estás fatal de la cabeza tío. Dedícate a los gameplays, que
ahí está bien visto hablar solo”
“¿Y ESTA ES TU GRAN VUELTA? JAJAJAJAJAJA ESTÁS ACABADO”
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No daba crédito. ¿Qué había pasado? Los dislikes iban en aumento y las mofas eran cada vez más ofensivas.
A pesar de ello David estaba seguro de haber editado correctamente el vídeo por lo que decidió visualizarlo directamente en YouTube… y lo que vio le dejó atónito.
La imagen mostraba el espejo y a David hablándole… al vacío. Ni rastro de Seele. Obviamente se trataba de
algún tipo de error pero le urgía el saber por qué. Corrió de vuelta a casa, subió al desván y allí como cada
día estaba Seele. David le confesó su traición sin sentir perdón, con el único fin de conocer que había pasado.
– Lo que ha pasado David es que eres un idiota. Te avisé el primer día que vuestras tecnologías nos
hacían daño pero la naturaleza es sabia y en la evolución nos ha permitido hacernos invisibles. Tu traición al
único ser que se ha dignado a escucharte en el momento más bajo de tu vida indica que efectivamente no necesitas mi ayuda, necesitas asumir que no eres nadie. Polvo en el universo. Uno de tantos en la sociedad de
Internet. Un humano descerebrado y a lo largo de mis siglos de vida he visto muchos pero jamás uno tan
patético como el homo ego.
Seele desapareció y David se quedó llorando en el desván. Así le encontró su abuela siete horas después.
Desde entonces han pasado ya 3 años y su única actividad en red se limita al whatsapp y un descuidado perfil de Twitter.
Seele aguarda dentro de cada armario, debajo de cada cama y escondido en cada desván tratando de
recordarnos cuál es nuestro sitio y cuales las prioridades. Nunca jamás confíen en el éxito, cuiden las amistades y no sucumban al ego. La red divierte pero no perdona y ese es el mayor monstruo al que nos enfrentamos.
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El hombre de las nieves se cre贸 cuenta en Foursquare. En un lugar desconocido hasta
entonces, hizo check-in en un restaurante de Minesota y el cocinero reconoci贸 la jugada. Ahora filma comedias rom谩nticas en California.
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La momia está superando su fobia a los pájaros azules. Hacía mucho que no escribía cuando se despertó de su tumba y solo se le ocurrió publicar en Twitter con faltas de
ortografía. Las correcciones de sus followers fueron peores que una plaga de langostas.
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AMS Llevo luchando contra el monstruo que ha poseído a mi hermano incontable tiempo.
Es un ser que clavó sus asquerosas raíces en él, cambiándole por completo y haciéndole un siervo de sus
continuos deseos.
Es una plaga mundial, de eso no hay duda, lo empecé a ver en sus compañeros pero creí que mi hermano
podría salvarse y me equivoqué, pues tienen un poder que cuantos más se juntan más fácil les resulta que caigan presos de estos horribles monstruos.
La vida ya no es sencilla en casa. Mis padres no se dan cuenta, porque cuando ellos están delante, el ser relaja
su influencia y permite actuar como una persona normal, con conversaciones y acciones que no se distinguirían de cualquiera que no estuviera poseído.
Pero vamos al principio de todo, cuando llegó el fatídico día en que ese monstruo entro en mi vida. Fue en el cumpleaños de mi hermano. El estaba muy alegre y contento, era su cumple, no podía disimular su felicidad.
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Pero sus amigos le trajeron un regalo que lo cambiaría todo. Estaba envuelto en papel de regalo, en una caja
y al abrirlo se emocionó mucho, yo creo que sin saber realmente qué era. Sus amigos enseguida se delataron,
diciéndole que ya era uno de ellos, que por fin estarían todos juntos en no sé qué condenado grupo. Yo no tenía ni idea de cómo se llamaba ese engendro, solo acerté a ver que en la caja ponía AMS.
Desde ese día no fue el mismo, al principio parecía que tenía una ligera influencia sobre él, y se le veía feliz.
Poco a poco eso cambio y ahora no puede estar ni un momento sin su AMS.
La vida dejó de ser tan divertida, su seriedad, sus malos modos, ya nada recordaba a la jovial persona que conocí.
Tenía que averiguar más sobre ese AMS.
Al principio pensé que sería Asociación de Monstruos Secuestradores. Pero nada de eso parecía tener sentido.
Así que acudí a mis amigos y a varios les había sucedido lo mismo que a mí con sus hermanos.
El ataque de los monstruos era un hecho. Aun así no podíamos hacer nada, pues parece que AMS si era su nombre, ya que a mis amigos sus monstruos tenían otra palabra distinta en la caja ZT, PER, ESI y cosas que
no tenían sentido para nosotros.
Pronto empezamos a reunirnos en los ratos libres para planear nuestro próximo movimiento. Deberíamos
averiguar cuándo eran más vulnerables AMS y los otros, y cómo lograríamos cortar la conexión con nuestros seres queridos.
En ese momento no lo sabíamos, pero desvincular a alguien del monstruo tenía consecuencias terribles y
hacía que esa gente se volviera loca.
Fue mi amiga Clara la que consiguió destruir al UMI de su hermano, y el resultado fue terrorífico. Parece ser
que al cortar la conexión a su hermano, este enloqueció y empezó a chillar, a patalear y solo la intervención
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de sus padres la salvó, no sin que estos la obligarán a cumplir un duro castigo.
Aprendimos algo valioso de aquello, pero nos quedamos sin un miembro del grupo. Fue un alto coste, no podíamos permitirnos más errores como ese.
Yo investigué por mi cuenta, pero AMS no soltaba a mi hermano nunca, incluso en la comida estaba pegado
a él o muy cerca. Cuando salía, cuando estudiaba... siempre estaba en contacto o no muy lejos de su persona. Entonces una esperanza surgió, un día golpeo a AMS y este no pareció inmutarse. Sé que suena grave, si un
golpe no le afecta será indestructible. Eso no importaba, por primera vez le vi maltratarlo. Decía que su AMS no podía conectarse con los otros, mientras lo golpeaba repetidas veces. Incluso lo lanzó contra la cama y se
fue enfadado.
Yo no sabía qué hacer, ir a por mi hermano y ayudarle para que lo dejara o intentar hacer desaparecer a ese demonio.
La duda me asaltó y de esta pasé al miedo, tengo que admitirlo. Tuve miedo de entrar allí solo, sin nadie. ¿Y
si me atacaba? Había aguantado varios golpes sin verse afectado. O peor aún, ¿y si me poseía a mi? No. ¡NO!
Tenía que hacerlo. Daba lo mismo que me pasara, tenía que ayudar a mi hermano, quizá si sobrevivía podría dar con la clave para ayudar a otros.
Entré despacio en la habitación, procurando no hacer ruido, pegado a la pared. Quería sorprenderlo, que no tuviera tiempo de huir o defenderse. Salí de detrás de la pared rápidamente hacía la cama, esperando sorpren-
derlo de espaldas, pero no fue así. Estaba de cara, sin inmutarse, mirándome. Alargué la mano y lo cogí, me
dispuse a llevarlo a la ventana y tirarlo. Solo sería un segundo, abrirla y lanzarlo lejos, no regresaría, seguro.
Cuando abrí la ventana, sonó la puerta detrás. Mi hermano, me gritó qué iba a hacer al ver mi posición de
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lanzamiento, me dijo que no lo hiciera, que lo dejara en paz, que era su AMS. Yo traté de explicarle que era
por su bien, pero me lo arrebató de la mano y furioso me echo de su habitación. Estuvo un día sin hablarme.
Al menos no paso lo mismo que con el hermano de Clara.
A partir de entonces ya no prescindía de AMS para nada, en el sofá, en la cama. Incluso cuando tenía que
alimentarse el monstruo, estaba a su lado. Poco margen tenía para lograr mi objetivo.
Intenté acudir a mis padres, pero son demasiado mayores para asumir lo que pasaba, preferían hacer oídos
sordos. ¿Cómo no podían darse cuenta de lo que estaba pasando? ¿Acaso AMS les tenía cegados de alguna forma? Si fuera así, yo no tenía más ayuda que la que me podían proporcionar mis amigos.
Los días pasaban, y nada destacaba ya entre ellos. La misma rutina, los mismos pasos, no solo mi hermano
sino todos los poseídos por los monstruos. Mis amigos y yo no habíamos podido indagar en qué era lo que
deseaban, qué necesitaban, o por qué hacían esto. Quizá si lo supiéramos tendríamos la posibilidad de
convencerles con algún trato. Las ideas que surgieron eran porque si en esa edad se producían más hormonas, o para tener un ejército de conquista mientras están durmientes.
No podía dormir bien, me despertaba constantemente e incluso me monté un puesto de guardia por la noche, no fuera ese el día el que se alzarán. Tampoco me sentía seguro en mi propia casa.
Mal día para nosotros, uno de los miembros del grupo ha cogido un monstruo y ha estado con él toda la
tarde. Parecía feliz, como mi hermano al principio, pero nos ignoraba a todos, y cada vez que tratábamos de
separarle de él, renegaba y se apartaba para seguir en contacto. No hay duda, han extendido sus tentáculos
más allá, quieren poseernos a todos o ya nos consideran una amenaza lo suficientemente fuerte como para
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dominarnos a nosotros también.
Las dudas me asaltan, quiero hacer algo pero tengo miedo de que pase lo mismo que con Clara.
Las opciones se están agotando, ya no estamos a salvo. Tampoco sé muy bien cómo luchar contra ellos. Si uno de nosotros cae presa de sus tentáculos tan fácilmente, ¿qué esperanza tenemos los demás? Veo un futuro negro.
Se me ha ocurrido una gran idea, voy a hacer un monstruo de mentira y lo voy a usar como todos los poseídos,
quizá si piensan que soy uno de ellos compartan su información. Mi hermano siempre dice que se comunica
con sus amigos a través del monstruo. Puede que la clave para vencerlos sea esa, infiltrarse entre sus filas y descubrir sus secretos.
Nada funciona. He probado a ir con el símil de monstruo y actuar como ellos, pero no me hablan, me ignoran,
incluso se ríen de mi por decir que es uno de los suyos. Deben tener algún tipo de mente colmena o código que no oigo para identificarse. Estoy desesperado, ha pasado mucho tiempo y no he avanzado nada, incluso he perdido a más amigos en el proceso. Esta es una invasión silenciosa.
He descubierto por qué mis padres no muestran reacción ante los monstruos, ellos también están poseídos
aunque no como mi hermano. Parece que sobre ellos solamente ejercen un leve control, deben ser la mano
de obra para realizar los planes y por eso les controlan más de cerca. Pero al igual que mi hermano, nunca se van demasiado lejos de los tentáculos de sus monstruos.
No lo aguanto más, tengo que hacer algo. Pienso aprovechar cuando mi hermano vaya al baño y su
monstruo esté alimentándose, es el tiempo más largo en el que están separados. Voy a coger un martillo y
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cuando salga al baño, entraré rápidamente y tratare de destruirlo para siempre. Puede que se vuelva loco, pero no veo otra salida.
Ahora, ya cerró la puerta. Voy rápido a su habitación, no hay tiempo para entrar con cautela. Allí esta, lo cojo y lo tiro al suelo.
– ¡Esto lo hago por ti, hermano! ¡Te recuperaré!
Justo en ese momento vuelve del baño y al verme con el martillo en alto y su monstruo en el suelo se dirige raudo hacia mí, me agarra la mano, me quita el martillo con una fuerza descomunal y me dice que me voy a
enterar. Temo mi fin, solo puedo hacer una última cosa y rezar para que funcione. Grito: – ¡Mamá! Rober me está pegando.
Todo se queda en silencio durante unos segundos que parecen horas. – ¡Rober! Deja en paz a tu hermano.
– Pero es que me iba a romper el Smartphone cuando estaba hablando por Facebook. – Pasas mucho tiempo con el móvil, haz un poco de caso a tu hermano pequeño.
– ¡Pero que quería destrozarlo con un martillo! ¡Y el otro día casi me lo tira por la ventana! Que es
nuevo, no tiene ni dos semanas.
– Cariño, Juan solo tiene cinco años y estará celoso, deberías hacerle más caso, que desde que tienes
móvil nuevo ya no juegas con él.
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El fantasma no consiguió explicar a Facebook que debían borrar su cuenta porque ya había fallecido. Era su objetivo para descansar en paz, así que ahora deambula por el purgatorio maldiciendo a Mark Zuckerberg.
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LA DIOSA QUE SE ABURRÍA Miró su móvil. Veinte notificaciones de Instagram. Su última foto estaba teniendo más respuestas que las
anteriores. Medusa llevaba tan sólo un mes en esta red social, había descubierto que era lo que necesitaba
para alimentar su ego sin ser descubierta. Resulta que sólo necesitaba ponerse atuendos relacionados con
alguna de las modas de la época y subir una foto suya, mejor si era con lo que la gente llamaba “morritos”.
Enseguida los instagramers le daban al corazoncito para indicar que les gustaba esa estúpida foto con un gorro hipster, gafas anticuadas, camisas de cuadros grandes o cualquier otra cosa que estuviera de moda.
Podría parecer una actitud demasiado superficial, pero no lo era para alguien como Medusa, una diosa del
inframundo que llevaba anclada al mundo humano más tiempo del que desearía. Una diosa de una belleza
descomunal, a pesar de tener serpientes por cabello. Una diosa poderosa, capaz de convertir a cualquiera en piedra con sólo una mirada. Pero, sobre todo, Medusa era una diosa que se aburría.
Llevaba demasiado tiempo sola en su templo, sin que nadie, ningún héroe misterioso, intentara matarla.
También es cierto que la humanidad ya la había olvidado, desde que corrió la historia de su muerte a manos
de Perseo. Pero no, Medusa estaba viva. Viva y harta de no tener nada mejor que hacer que jugar al solitario
y al frontón.
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Por ello decidió adquirir un smartphone y una cuenta de Instagram. Fue la mejor idea que tuvo nunca.
Compró pelucas, gafas de sol, ropa variada y dedicaba sus ratos muertos a disfrazarse y a hacerse fotos. Se
sabía de memoria todos los filtros de la aplicación y cuál le quedaba mejor a su piel blanquecina, dependiendo
del conjunto que llevara. Le gustaba mirar fotos de otras personas para ver cuál era la moda del momento. Se
había vestido ya de hipster, de hippie, de punki y hasta de pija.
Le gustaría volver algún día a salir de su templo y ver cómo había cambiado el mundo desde que Atenea la
redujo a un monstruo con serpientes por cabello y con el poder de convertir a cualquier ser vivo que la mirara
directamente a los ojos en piedra. Pero, mientras tanto, ahí estaría. Jugando a los disfraces en un templo de
algún lugar del norte de África y haciéndose fotos cual adolescente en un baño, pero sin baño. Subiendo fotos
a Instagram y contando las personas que le daban al corazoncito indicando que les gustaba. Porque no tenía nada mejor que hacer: Medusa era una diosa. Una diosa que estaba aburrida.
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El monstruo del armario salió de éste. Y se hizo Grindr. Y comenzó a intercambiar
mensajes subidos de tonos con otros monstruos también fuera del armario. Los niños no han vuelto a saber de él.
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EL FILTRO DE TU VIDA Camisa blanca. Fondo pared. Mujer. 22 años. Sonrisa forzada. Gafas de pasta. Moño desenfadado. Selfie.
Así es la descripción que le llega a Arby cuando alguien publica una foto en Instagram. Trabaja controlando
los dispositivos que sustentan la red social y empresa Facebook, en concreto, forma parte del departamento
de Instagram. Arby se ocupa de que la sonrisa forzada de la joven de 22 años logre alcanzar la naturalidad.
Esas imágenes de Instagram que parecen tan perfectas nada tienen que ver con un buen fotógrafo, cámara o
filtros. Es la magia de Arby.
La jornada laboral era de las menos duras en su país, 10 horas al día, pero Arby echaba horas extra porque
decía que la felicidad del mundo dependía de él. Tampoco podía tener muchas ansias de tiempo libre pues
no tenía familia y sus amigos se reducían a los compañeros de trabajo. Nunca había tenido hobbies y su vida había girado en torno al estudio de las tecnologías en el orfanato desde que tenía conciencia.
Al cumplir los 18 años y no haber sido adoptado, recibió la oferta de trabajo de Facebook. El contrato era
indefinido. ¡Qué suerte la mía, con la que está cayendo! –pensó en ese momento. Tras firmarlo le explicaron
cuál iba a ser su función. Arby debía determinar qué imágenes merecían ser mejoradas en Instagram y cómo
hacerlo. Podía valerse de photoshop o programas de diseño. Las únicas condiciones existentes eran no hablar
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con nadie de su trabajo y renunciar al uso de las redes sociales porque al ser trabajadores de estas, conocían su funcionamiento y podían trabajar en beneficio propio y no del prójimo.
A los pocos meses, surgieron algunas dudas. ¿No se darían cuenta los clientes de las modificaciones que
experimentaban sus fotografías? Arby le comentó el tema a su superior, quién le contestó: ¿te dabas cuenta tú
de eso cuando utilizabas Instagram?
Sus compañeros de orfanato fueron contratados tiempo después según iban cumpliendo años, a excepción
de Marcus que casualmente fue adoptado días antes de alcanzar la mayoría de edad. Los afortunados solían
reunirse en la cafetería del trabajo a la hora de comer. El ruido ambiente de la televisión decía más de lo que
ellos hablarían en toda la semana.
– Da asco ver las noticias –comentaba unos de sus compañeros.
– Es una motivación para seguir trabajando día a día –contestaba Arby. – ¿Realmente crees que nuestro trabajo puede cambiar el mundo?
– Cambiar el mundo, no sé, pero cambiar la visión que se tiene de él, seguro. Es complicado pero yo
estoy convencido de que si esto sigue funcionando es porque lo estamos logrando.
Vuelta al trabajo. Este mes habían aumentado las imágenes de una especie de cámara tipo Polaroid, de esas
que sacan la fotografía al instante. El mes de diciembre tan solo recibieron fotos de móviles o tabletas. Arby se reía de las modas, decía que acabarían por convertir al hombre en un maniquí pero siempre concluía
añadiendo la coletilla, “mientras les hagan felices”. Otra de las funciones que agregaron al departamento de
Instagram, tras pocos meses de la incorporación de Arby, fue la de hacer invisibles las imágenes más
desagradables. Eliminarlas no se podía pero sí hacer que pasasen desapercibidas poniendo a su alrededor
algunas más favorables. El departamento calificaba de “fea” aquella foto con mala calidad, de hechos irritantes o acompañada de textos que provocasen malestar aunque en alguna ocasión se ponía dicha etiqueta a
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MARÍ
A FERNÁNDEZ
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imágenes que no correspondían con lo citado.
Acabó su turno. Eran las 20:05 cuando salía de las oficinas. Vivía a 10 minutos del trabajo, en unos bloques que pertenecían a la propia empresa. Llegó a casa encendió la radio y se preparó la cena. El informativo
hablaba del suicidio de una joven de 20 años en una localidad cercana cuando la voz del locutor se vio
interrumpida por el teléfono fijo de la casa de Arby. – ¿Si?
– Hola Arby, soy Marcus. ¿Qué tal va todo?
– Hombre Marcus, ¡qué sorpresa! Bien, acabo de llegar del trabajo. ¿Tú qué tal?, ¿cómo te fue con tu
familia de adopción?
– Muy bien, tengo cosas que contarte. ¿Cuándo podemos quedar?
– Uff… el trabajo no me da para mucho tiempo Marcus. Si quieres pásate mañana por la cafetería
del curro sobre las tres y comemos juntos. – Vale. Allí estaré. – Hasta mañana.
Al día siguiente, Arby acabó la primera parte de la jornada como cualquier otra pero en la cafetería le esperaba
su viejo amigo. Un abrazo sentido fue su saludo. Hablaron del tiempo y de los viejos tiempos y cuando parecía que la conversación no iba a ir a más, Marcus le preguntó por su trabajo.
– Lo siento Marcus pero no se me está permitido hablar de ese tema.
– Venga Arby si sé cómo funciona. Mi padre adoptivo es uno de los directivos de Facebook. Me
explicó de dónde sale tanto dinero. A mí me sigue pareciendo poco ético aunque sé que es legal y por eso
quería hablar contigo. Nos conocemos desde que tengo recuerdos y siempre has sido un tipo honesto, buena gente. Esto no te pega.
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– ¿De qué hablas Marcus? Creo que estás metiendo la pata hasta el fondo. Trabajo modificando imá-
genes de la gente para que vean lo bonito de la vida y no esa mierda de la televisión que entristece a cualquiera. – Sí, modificáis fotos que previamente habéis hecho en el departamento de audiovisuales y que aca-
ban convirtiéndose en publicidad de un producto con cuya empresa tenéis acuerdos e intereses. Hasta ahí
puede ser pasable. Lo peor de todo es que estáis creando un mundo irreal al que todos quieren llegar y no se dan cuenta de que es imposible porque no está al alcance de la gente normal. La mejora de la que hablas se
basa principalmente en introducir productos y actores en las imágenes, darles una buena calidad, un realismo y promover un prototipo de felicidad. Todo contribuye a hacer pensar a la gente que si no tienen ese determi-
nado producto, su vida no será lo suficientemente buena. Pero más allá del “product placement” modificáis los cuerpos de vuestros modelos para que se acerquen a un canon de belleza inexistente en la gran mayoría
de la población y evitáis que imágenes favorables a otras empresas con las que no tenéis acuerdos sean vistas. – Ya, claro, y ¿qué hay de las vidas de la gente que sale en las fotos? Porque a algunas de esas personas
se les puede conocer a través de sus fotos y todo lo que cuentan es real.
– La vida de algunas de esas personas es real pero está guionizada por empresas que convierten al
personaje en un foco de publicidad.
– Mira Marcus, será mejor que te marches. Ya hablaremos.
– Cómo veas Arby pero creo que estás en la empresa equivocada.
Marcus se levantó de la silla, se puso su abrigo y con una palmadita en el hombro se despidió de Arby. Allí sentado, Arby no podía imaginarse todo lo que su viejo amigo le había contado pero, ciertamente, tenía
sentido. Hacía tanto tiempo que no hablaba con alguien de forma seria que no sabía qué pensar. Salió de la
cafetería y se dirigió a su puesto. Terminó la jornada como siempre pero, esta vez, no salió por la puerta de empleados sino que cogió el ascensor hacia la planta superior dónde trabajaban los directivos.
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La secretaria quedó sorprendida al verle llegar. Tembloroso, Arby le pidió que llamara a su jefe o “a quién coño mande aquí”, textualmente. Ante la negación de la secretaria y los gritos reveladores de Arby, un hombre
trajeado y con el pelo relamido por la cera se asomó por la puerta de detrás del hall haciéndole una señal a
Arby para que se acercase.
– ¿Cómo se llama usted?
– Arby, trabajo en el departamento de Instagram. Quiero hablar con el jefe –pasaron a su despacho
y el señor continuó hablando.
– ¿Qué es lo que quiere oír?, ¿qué engañamos a la gente?, ¿qué lo que prima es sacar dinero y no los
clientes? Pues ya lo está oyendo Arby. Los medios de comunicación ya lo saben, las mismas empresas que
nos manejan a nosotros los manejan a ellos. La gente de la calle son los engañados, creen que sois meros
informáticos, técnicos, administrativos… Y piensan que pueden manejar las redes a su antojo cuando es al
revés. ¿Qué querías que se te dijese al entrar?, ¿qué lo que se intenta es crear ideales de vida que favorecen el
consumismo? Instagram perdería el sentido para muchas personas.
– Hubiera sido mejor que se nos hubieran explicado las cosas desde un primer momento para evitar
creernos héroes siendo monstruos.
– Damos sentido a vuestras vidas y a las de los demás, ¿no cree que jodería la felicidad de otros si
todo esto llegara a los oídos de la gente? Cuantos menos lo sepan, menos probabilidades hay de que se difunda.
He ahí una de las razones por las que lo mantenemos oculto y la segunda razón es la que le ha llevado hasta
aquí: si los trabajadores lo supieran, algunos se negarían a trabajar para nosotros. Puedes irte, hay miles de personas que querrán tu trabajo.
Arby abandonó el despacho con la mirada pérdida pero no regresó a casa esa noche, volvió a su puesto de trabajo e hizo lo único que podía hacer para putear a su empresa: ser el causante del siguiente mensaje:
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“No se puede cargar la imagen. Toca el botón para volver a
intentarlo”
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El hombre lobo ya no sale en luna nueva. A las 12 en Chatroulette encuentra a otras criaturas atractivas que comparten intereses similares.
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La bruja piruja comenz贸 a subir fotograf铆as (con filtro) de sus pociones en Instagram. En la actualidad s贸lo tiene tiempo para crear nuevas publicaciones y comprobar las noticias recientes.
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CRISTIAN BUENDÍA
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LA BÚSQUEDA DEL MONSTRUITO-GATITO PERDIDO Vivía sobre la nieve. Esa tarde hacía frío, aunque no cayó apenas ningún copo. El monstruito-gatito se posaba
sobre aquel armario húmedo donde se intentaba refugiar en un sitio que no terminaba de adecuarse a él. Era
muy exquisito. Como mínimo, debía estar limpio. En una habitación de un niño de ocho años, que tiene
muchos juguetes, era más bien complicado. No era posible encontrar al ama de casa que mantenía su parqué
limpio, ni tampoco un niño al cual adora y no quiere asustar. Ni abandonarlo. Montés le llamaba el pequeño
monstruito. Quería volver a pesar de que fue echado por culpa de un pequeño altercado. “El amor entre animales es complicado”, a veces se decía.
Recorrió unos cuantos kilómetros de paisaje nevado hasta encontrar un lugar desierto en el que había un
pequeño fuego. Su camino no tenía fin, pero sí origen: se escapó de la universidad de mosntruos donde él ya
no quería estar. Su fealdad fue clave para ingresar allí, pero años más tarde ya no lo soportaba. Apenas le quedaban tres asignaturas para terminar la linceciatura, pero ya no era feliz.
Esa noche cenó. Fue una novedad tras varios días buscando en cualquier recoveco un trozo de cualquier
comestible que tragar. Un vaso con agua tampoco le vendría mal. De repente vio un gran recipiente con agua
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y se lanzó sobre ella. Lo siguiente que vio fue un pájaro. Uno azul, completamente azul. Con una pose única
en su especie. Y, aunque le caía bien, se decidió a abalanzar sobre él. El pájaro se encontraba despistado en
sus tareas internas y murió. Su cabeza y su cuerpo se separaron mientras que Montés se alimentaba de él.
Parecía estar tan saciado que durmió al cabo de una hora más tarde.
A la mañana siguiente, le sonó algo en la tripa. Parpadeaba una luz continuamente. Consciente de que podía ser algo preocupante, buscó ayuda pero nadie le atendió. En un momento, la desesperación (o más bien la
preocupación), se impuso a la razón y quería buscar un lugar de suicidio. Cada vez los sonidos iban a más.
Parecía que tuviera una bomba y su cuenta atrás finalizaría en menos de cinco minutos. Pocos minutos después, sobrevoló otro pajarito azul. Llevaba un letrero puesto en su estómago.
“Twitter 2, el de la emergencia”
Este animalito parecía que conocía al que no podía contestar. Estuvieron hablando y Montés confesó su asesinato:
– ¡Fue por necesidad! –aclaró.
Al pajarito de emergencia le convenció la respuesta y le ordenó que lo acompañase. – ¿A dónde?
– A tu casa –respondía el de pajarito–. Resulta que aquel pajarito que te comiste, estaba buscándote.
¿Sabes la cantidad de retuits que tu universidad y tus compañeros pusieron con información para encontrarte? Era imposible. Hasta que te comiste al detective privado de Twitter y no respondía a mis mensajes.
El monstruo-gatito, Montés, se quedó parapléjico. Volvió a casa tras unas cuantas semanas y unas temperaturas gélidas.
– Fue encontrado en la fría Rusia, a unos miles de kilómetros de su casa –explicó el pajarito–. Por
cierto, les queda poco para llegar a los 10.000 retuits del tuit de la foto y Favstar quiere hacerles una entrevista. 86
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¿Volver o no? Era una decisión difícil, ya que, muchos le reclamaban pero no era feliz en ese sitio. No era por la compañía sino por el sitio.
MARÍA
FERNÁNDEZ
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MARÍ
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Quizás os estéis preguntando qué fue de los zombies. Lo cierto es que a ellos no les ha pasado nada. Están perfectamente.
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9 17 25 39 47 57 69 75 85
ÍNDICE María Díez. ¡CÁLLATE DE UNA VEZ! Victoria Bernardo. El amarillo es el color del miedo Samuel Regueira. El diablo en Twitter Jorge Antonio Espada. Difícil de ver Diago Alonso. Desox Daniel Acebes. AMS Ana Belén Polo. La diosa que se aburría Saioa Palomo. El filtro de tu vida Cristian Buendía. La búsqueda del monstruito-gatito perdido