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Antonio Errázuriz Ruiz-Tagle, Queremos ser

Antonio Errázuriz Ruiz-Tagle, Presidente de la Cámara

Chilena de la Construcción (CChC)

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QUEREMOS SER UN actor relevante en el debate DE TEMAS TRASCENDENTES PARA EL PAÍS

Antonio Errázuriz Ruiz-Tagle es el fl amante nuevo presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, y se le escucha y ve contento, muy esperanzado en este proceso de reactivación que impulsa el Gobierno y que generaría 600 mil nuevos puestos de trabajo en el rubro. Al mismo tiempo, como representante de uno de los gremios más infl uyentes del país, busca hacer sentir la voz de los empresarios y trabajadores en el marco de este nuevo proceso constitucional que genera algunas incertidumbres en los inversores.

Si dependiera de usted defi nir tres ejes para avanzar en una reactivación robusta, ¿qué iniciativas promovería y qué incentivos tributarios plantearía?

Para avanzar en la reactivación lo primero es proteger la salud de las personas en sus casas, en sus desplazamientos y en los lugares de trabajo. Por eso nuestro gremio desarrolló un completo sistema de gestión sanitaria, al que se han adscrito más de 1.400 empresa del sector y que tiene a la construcción con una tasa de contagio de 0,2%, muy por debajo de la que existe a nivel nacional.

Luego, y sobre la base de estos resultados, que muestran que la construcción es segura desde el punto de vista sanitario, debiera reiniciarse las obras que están paralizadas, en un proceso muy prudente, pero también sostenible, de recuperación de la continuidad operacional. Esto es clave no solo desde el punto de vista económico, sino, sobre todo, por lo que signifi ca en cuanto a generación de empleo, ya que hoy uno de cada tres trabajadores de la construcción está cesante, lo que debemos revertir a la brevedad. Y, en tercer lugar, debe producirse una rápida y efi ciente materialización del plan “Paso a Paso, Chile se Recupera” del Gobierno que comprometió, por ejemplo, una inversión pública

de US$ 4.500 millones sobre el presupuesto regular y la creación de 250.000 puestos de trabajo.

Ahora bien, antes de pensar en incentivos tributarios, tenemos que velar porque se cumplan ciertas condiciones básicas para la estabilidad de los actuales inversionistas y para atraer nuevas inversiones, como es que se mantenga el orden público y reglas del juego claras y estables. Asimismo, creo que para el momento que vive el país sería muy positivo un fast track que, respetando siempre la normativa, permita agilizar la tramitación de los proyectos.

¿Chile tiene empresas que pueden impulsar el crecimiento acelerado y apurar el tranco estos meses, o se necesitan empresas extranjeras con mayor mirada industrializada en la construcción?

Tengo la plena convicción de que las empresas nacionales cuentan con todas las capacidades para impulsar el crecimiento económico y competir con las mejores empresas constructoras del mundo.

De hecho, nosotros como gremio somos fi rmes impulsores de que ojalá exista la mayor competencia posible en la licitación de los contratos de construcción. Lo único que pedimos, eso sí, es que exista una “cancha pareja” para que todas puedan competir en igualdad de condiciones y no se generen discriminaciones ni condiciones especiales.

Por ejemplo, las empresas extranjeras, tal como las chilenas, debieran comprometer su patrimonio cuando se adjudican una licitación y no actuar solo como fi liales. Y sería interesante que “Creo que para el momento que vive el país sería muy positivo un fast track que, respetando siempre la normativa, permita agilizar la tramitación de los proyectos”

se propicien los consorcios entre empresa extranjeras y nacionales para que su know how quede en nuestro país.

¿Cómo promovemos que las empresas aumenten su nivel de industrialización? Me refi ero al método tradicional, disminuyendo tiempos muertos y digitalizando procesos.

Para el mundo que viene, la incorporación de nuevas tecnologías, la transformación digital y la industrialización constituyen desafíos importantes y respecto de los cuales la construcción no puede quedarse atrás. Su promoción, sin embargo, requiere de un capital humano que cuente con las competencias necesarias para reconvertir la forma de trabajar a un nuevo modelo abierto al cambio, la innovación y la mejora continua. El principal desafío, en este sentido, tiene que ver con un cambio cultural, que nos lleve a convencernos de los benefi cios que trae la construcción industrializada y las nuevas generaciones pueden ser un gran aporte a este cambio de mentalidad.

Asimismo, la industrialización comienza desde el diseño, la planifi cación y la coordinación de diferentes actores de un proyecto mediante soluciones prefabricadas. Y, a su vez, esto parte con el uso de herramientas digitales, como BIM, capaces de almacenar y gestionar gran cantidad de data y múltiples dimensiones en favor del desarrollo de los proyectos.

El actual nivel de productividad no alcanza el 55% en el sector construcción, y los métodos tradicionales hoy representan el 98% de la construcción. ¿Cómo la CChC está impulsando la construcción industrializada y la prefabricación en diferentes tipos de materiales?

Efectivamente la construcción tiene un gran desafío en materia de productividad, razón por la cual hemos participado activamente en un estudio de la Comisión Nacional de Productividad que no solo hizo un diagnóstico de esta materia, sino que propone líneas de acción que, con un adecuado trabajo público-privado, estoy seguro que cambiará la cara de nuestra industria.

Ahora bien, la promoción de la construcción industrializada se realiza a nivel nacional a través del Consejo de Construcción Industrializada (CCI) y, en nuestro gremio, por medio del Consejo de Productividad Innovación y Cons-

“La industrialización comienza desde el diseño, la planifi cación y la coordinación de diferentes actores de un proyecto mediante soluciones prefabricadas. Y, a su vez, esto parte con el uso de herramientas digitales, como BIM, capaces de almacenar y gestionar gran cantidad de data y múltiples dimensiones en favor del desarrollo de los proyectos”.

trucción Sustentable, uno de cuyos focos de trabajo es el de la industrialización de los procesos constructivos y cuya labor se basará en gran parte en los resultados que arroja el estudio de productividad que ya mencioné.

Cuando asumió el cargo invitó “a todos los ciudadanos de nuestro país a unirnos y, en conjunto, sacar adelante a Chile, que hoy más que nunca lo requiere”. ¿Cómo la CChC está participando en este proceso de reactivación?

Estamos ante una crisis sanitaria, económica y social de una magnitud difícil de dimensionar, pero lo que está claro es que ningún sector puede por sí solo sacar al país adelante. Por eso hoy, más que nunca, se necesita que nos unamos tras un conjunto de objetivos comunes. Los más urgentes son la protección de la salud de las personas, en un contexto en que tendremos que aprender a convivir con el coronavirus, la recuperación del empleo y de la actividad económica y retomar el diálogo y la generación de acuerdos como elementos básicos de la convivencia social.

De ahí que, por ejemplo, hemos hecho grandes esfuerzos para hacer de las obras lugares seguros ante el riesgo de contagio y propusimos al país un plan de reactivación que generaría 600.000 puestos de trabajo en tres años y activando espacios de conversación entre trabajadores y empresarios para debatir cara a cara y con altura de miras sobre nuestra industria y el país que queremos.

Creo que estos han sido aportes importantes y que, sobre todo, se suman a los de muchas más instituciones y personas que, como nosotros, tienen la fi rme convicción de que solo con unidad y anteponiendo el bien común podremos salir de la difícil situación en la que nos encontramos.

En declaraciones anteriores usted precisó que para volver a las obras iban a pedir que se declarara al rubro como esencial. ¿Se va a seguir con esa iniciativa pensando en que tras las fi estas de septiembre se pronostica un aumento en los casos de COVID-19?

Desde el inicio de la pandemia nos hemos empeñado junto a los trabajadores y las autoridades en hacer de las obras lugares seguros y hoy lo son. La baja tasa de contagio de nuestra industria así lo demuestra, la que, además, estamos siguiendo muy de cerca tanto para mantenerla controlada como para reaccionar con la mayor rapidez posible ante cualquier sospecha de contagio.

Es en este contexto que, más allá de una denominación específi ca, promovemos el reinicio de las obras y nuestra continuidad operacional, compartiendo plenamente los objetivos que ha mencionado el Gobierno en cuanto a que la construcción debe “avanzar paso a paso, en forma segura, y no retroceder”.

¿Cuál es su mensaje como nuevo presidente del gremio más importante de Chile y cuál quiere que sea su legado?

Tenemos muchas tareas urgentes como para estar pensando en un legado. Por lo pronto, estamos abocados a promover el reinicio de las obras y la reactivación de nuestra actividad, como motor para la recuperación del empleo y de la economía.

En paralelo, nos hemos propuesto seguir fortaleciendo el rol social que históricamente ha desempeñado nuestro gremio respecto de los trabajadores de la construcción y sus familias, y potenciaremos el desarrollo empresarial sostenible para elevar la contribución a la sociedad de las empresas del sector.

Además, queremos ser un actor relevante en el debate de temas trascendentes para el país que hoy están sobre la mesa, planteando con claridad nuestras posiciones, pero, en especial, buscando aportar al diálogo y a los consensos, que tanto se necesitan para construir entre todos un Chile mejor. N&C

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