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Equipo Futuro del Ministerio de Ciencia Tecnología, Conocimientos e Innovación,

SENTANDO LAS BASES de la IA en Chile

Son un equipo multidisciplinario que a través de su expertiz y visión de futuro pueden anticiparse, identifi car tendencias, priorizar y poner en marcha iniciativas en ciencia, tecnología, conocimiento e innovación que aprovechan ventajas comparativas territoriales y socioculturales del país. Desde septiembre de 2019 iniciaron el desarrollo de un documento base para la política de IA, que tiene como objetivo empoderar a la ciudadanía en el uso y desarrollo de la inteligencia artifi cial. En esta entrevista exclusiva para revista “Negocio & Construcción” conversamos con José Antonio Guridi, uno de los integrantes del equipo, sobre inteligencia artifi cial y su desarrollo en nuestro país.

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¿Qué es la IA, un software, una máquina, una persona manejando una máquina o una máquina programada?

Antes de decir qué es la Inteligencia Artifi cial (IA), vale la pena mencionar que no es una tecnología nueva en el vecindario, de hecho, está cumpliendo 64 años desde que se acuñó el término por primera vez. Desde ese momento, las personas han entendido el concepto de IA de formas

distintas, cambiantes también en el tiempo (y, probablemente, sigan cambiando).

Ahora, considerando que no hay consenso en la defi nición de IA, podemos aproximarnos a una a partir de sus elementos básicos: son sistemas basados en máquinas que simulan ciertas capacidades de la inteligencia humana para alcanzar objetivos previamente defi nidos por personas. Algunos de los métodos de IA más utilizados hoy son el aprendizaje de máquina y, en particular, el aprendizaje profundo, que es uno de los responsables del boom de esta tecnología durante la última década.

Si la miramos en ejemplos concretos, podemos encontrar la IA en todos lados: cómo se ordenan las redes sociales, recomendaciones de películas o música, fi ltros de spam, sugerencias de productos a comprar, fi ltros de fotos, chatbots, entre muchas otras cosas de nuestra vida cotidiana. “Esperamos que la Política Nacional de Inteligencia Artifi cial sea la hoja de ruta que permita acortar brechas, aunar voluntades y fomentar el desarrollo y uso de inteligencia artifi cial en nuestro país”.

¿Cómo debería percibir esta tecnología el ciudadano de pie? Porque habitualmente se muestra a la IA como un villano que desea dominar al mundo y aniquilar a la especie humana.

Vale la pena diferenciar la IA que tenemos hoy en día de la que se suele ilustrar en la ciencia ficción. La primera, con la que actualmente interactuamos, es llamada “estrecha”, porque solo puede resolver problemas específicos y no tiene la flexibilidad del cerebro humano. La segunda, la de películas o libros de ciencia ficción, como los robots de Asimov, Skynet de Terminator, Wall-e o Ultrón de Avengers, es la llamada “general” y la ciencia todavía no ha sentado las bases que permitan desarrollar estos sistemas en el corto o mediano plazo.

Sin embargo, su estado de desarrollo no exime a los sistemas de inteligencia artifi cial de luces y sombras. Nosotros estamos convencidos de que la IA representa una gran oportunidad y genera importantes benefi cios para las personas, como mejores diagnósticos médicos, recomendaciones personalizadas y mejoras en la burocracia estatal. Pero, por otro lado, existen también dilemas éticos y potenciales impactos negativos que deben abordarse adecuadamente y ahí está el desafío que tenemos como sociedad: ponernos de acuerdo sobre cuál será la relación que queremos con esta tecnología (y las que vengan luego) y construir sobre esa base.

¿Cómo está Chile respecto a LATAM y el mundo en avances, desarrollo y aplicación de IA?

Si miramos el panorama mundial, es posible apreciar importantes brechas que dejan a la región LATAM en un lugar desfavorecido. Un estudio de PwC, por ejemplo, estima que al 2030 la IA podría incrementar en más de 15 trillones de dólares el PIB mundial, sin embargo, Latinoamérica se quedaría con menos de un 6%.

Esto no implica quedarnos de brazos cruzados. Chile tiene buenos investigadores en el área y sus resultados están ya transfi riéndose a otras y generando innovación. Solo algunos de los ejemplos renombrados de empresas Chilenas que están utilizando IA son la NotMayo de NotCo y el robot en los supermercados de Zippedi, entre muchas otras. También, comparándonos con la región, tenemos una buena infraestructura tecnológica.

Además, una ventaja que tenemos como país son nuestros laboratorios naturales, como el desierto de Atacama para la astronomía o nuestra costa y el territorio antártico y sub antártico para el monitoreo del cambio climático. Estos territorios pueden habilitar importantes ventajas competitivas si sabemos aprovechar los datos de valor global que genera su observación y los benefi cios que traen aparejadas las actividades asociadas a ellos. Un ejemplo es el Data Observatory (https://www.dataobservatory.net/), una iniciativa público privada que busca aprovechar estas características únicas para potenciar la ciencia de datos y la inteligencia artifi cial y conectar a los actores de la academia, la industria y el Estado en torno a estos conjuntos de datos de valor global.

¿Por qué la IA y la construcción?

Progresivamente se desarrollan nuevas aplicaciones que pueden revolucionar la industria de la construcción en distintos ámbitos. Por ejemplo, existen sistemas que optimizarán la planifi cación y monitoreo de los proyectos para prevenir el incremento de costos o detectar potenciales problemas, otros permiten reducir el riesgo de los trabajadores implementando sistema de apoyo o incluso automatizando tareas peligrosas, o incluso se puede innovar y mejorar los diseños a través del diseño generativo y modelos 3D.

¿Cómo se puede promover la IA en Chile en toda la cadena de valor?

Un desafío importante es generar conciencia de la transversalidad de la IA, de las oportunidades en su adopción y de la necesidad de abordarla desde una perspectiva socio-técnica. Esto implica abandonar la lógica de delegarlo a los encargados TI de las organizaciones e implementarlo desde la alta dirección, tomando en cuenta no sólo los componentes técnicos, sino también los dilemas éticos que surgen y los potenciales impactos sociales.

Al mismo tiempo, se debe generar un conocimiento general en las personas que les permita interactuar con esta tecnología en su día a día en forma responsable y segura, de manera que logremos una IA confi able, capaz de desplegar todos los benefi cios que promete.

Estos desafíos superan aislados aumentos en inversión o regulaciones. Adoptar la inteligencia artifi cial probablemente se asemeje a lo que vivimos con la electricidad o el internet, lo que supone el reto de construir nuestra relación con ella en forma colectiva y participativa.

Esperamos que la Política Nacional de Inteligencia Artifi cial sea la hoja de ruta que permita acortar brechas, aunar voluntades y fomentar el desarrollo y uso de inteligencia artifi cial en nuestro país. Esto tanto para aprovechar las potencialidades de la tecnología como para construir consensos que promuevan su uso ético y el bienestar de las personas. N&C

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