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Migrantes sobreviven con la venta de dulces
A pesar de la cancelación del Título 42, siguen en búsqueda de mejores condiciones de vida
YUSETT YAÑEZ|PORTAVOZ FOTO: JACOB GARCÍA
El flujo de cientos de migrantes en la frontera sur de la República Mexicana no ha bajado, autoridades eclesiásticas aseguran que ni la cancelación del Título 42 ni otro tipo de leyes van a frenar la migración, debido a que este suceso no se da porque hayan leyes a favor o en contra, sino que los migrantes van a Estados Unidos porque la situación en sus países está crítica.
Por ende, varados en la ciudad, así se encuentran familias migrantes, dicen que un permiso detuvo su camino, Anderson es uno de los cientos de migrantes que transita a diario por Tuxtla Gutiérrez, aunque quisieran salir y retomar su viaje no ha podido conseguir el dinero que le permita comprar un boleto de autobús.
“De hecho tengo aproximadamente como 15 días acá, una de las cosas por las que estamos acá es porque no podemos avanzar por un permiso de la aplicación CBP ONE, hasta el día de hoy estamos luchando contra ese inconveniente”, mencionó Anderson Reyes.
Para poder subsistir venden paletas y dulces, también han buscado trabajo, pero ser migrantes no les avala nada, asegura que la gente desconfía de ellos, a diario la venta de dulces sólo les alcanza para comer, actualmente no están pagando hospedaje, ya que una familia de San Fernando los apoya dándoles un “posada”, Anderson y su familia dice que por ser migrantes, tanto las autoridades y algunos comercios se aprovechan de su situación, enfrentan discriminación y malos tratos.
“El grupo está conformado por 11, porque mi familia viene siendo parte del otro grupo y el grupo somos ahorita 11,para la comida y para las cosas dle diario buscamos el sustento vendiendo caramelitos, al igual buscando trabajo, cualquier cosa, pero siempre ahí vamos poco a poco, sólo nos alcanza para comer, los hoteles aquí la noche cobran 350 pesos, pero están en mal estado, como somos migrantes nos dan camas con los fierros salidos, los baños sucios”.
La ilusión sigue, buscan llegar hasta territorio estadounidense para poder ayudar a quienes se quedaron en su país, venezolanos y ecuatorianos son los que más se ven en cruceros y parques de la capital chiapaneca, quienes narran que allá en su lugar de origen ya no hay más que hacer, la inseguridad por parte de grupos delincuenciales es tan grande que tienen que salir, más por las nuevas generaciones, las jovencitas son víctimas de violaciones y los hombres muchas veces son capturados por los grupos criminales.
“Primeramente quiero ayudarme, poder crecer como persona, tener una casita, un carrito, un negocito, para luego poder ayudar a mi familia”.
Kenia es otra mujer migrante, que no se rinde, su experiencia de pasar la selva es un reto que sabe que valdrá la pena, porque va en busca de mejores condiciones de vida para sus hijas.
“Mi sueño es ayudar a mi mamá, ayudar a mis hijas que tengan otra educación, porque en mi país yo soy ecuatoriana, hay mucha delincuencia, donde uno ya no puede llevar a sus hijos a un parque, allá hay muchas mafias”, mencionó Kenia Laz.
De acuerdo al Instituto Nacional de Migración (INM), a través de un comunicado, menciona que en los últimos cuatro meses ha brindado más de 108 mil atenciones a personas extranjeras de distintas nacionalidades.