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A la Selva Maya, que se la lleve el tren

El proyecto recorrerá en una extensión de alrededor de 1,500 kilómetros por los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Roo y contará con 19 estaciones y 11 paraderos en diferentes localidades

(respecto de la que hubiera ocurrido si esa obra no existiera), al pasar de 32,000 a 38,000 las hectáreas que cada año serán despojadas de su riqueza forestal (que equivale a más de siete veces la superficie de la alcaldía Coyoacán de la Ciudad de México).

Incluso, si se considera la tasa de deforestación neta, es decir, tomando en cuenta la superficie que recupere cubierta vegetal, en el mismo periodo pasaría de 9,000 hectáreas al año (si no hubiera tren) a 12,000 por año, con lo cual, en esos 12 años, se habrán perdido más de 146,000 hectáreas. Eso se desprende del informe 2022 del Observatorio de Deforestación

Neta Cero: Proyecto Tren Maya, de la organización Iniciativa Climática México (ICM).

De acuerdo con el gerente de Ecosistemas y Cambio Climático de ICM, José Morales Rodríguez, la Selva Maya es el segundo ecosistema forestal tropical más extenso del continente americano. Se extiende por territorios de México, Belice y Guatemala; sin embargo, entre 2001 y 2018, se ha perdido entre 30 y 40 por ciento en la parte que corresponde al territorio mexicano.

“Hay una deuda histórica en cuanto a atender la deforestación en la zona. Campeche, Yucatán, Chiapas y Quintana Roo se encuentran entre los 10 estados con mayor deforestación del país. Alrededor del 33 por ciento de la deforestación del país sucede en estos estados”, refiere en entrevista.

El Tren Maya correrá en una extensión de alrededor de 1,500 kilómetros por los estados de Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo y contará con 19 estaciones y 11 paraderos en diferentes localidades.

Desde el punto de vista del impacto ecológico, se trata de un área de influencia de 2.87 millones de hectáreas.

Tan solo en los primeros 10 kilómetros aledaños de cada lado de la vía, implica una superficie de 1,470 kilómetros y 20 kilómetros de ancho.

Sin embargo, las manifestaciones de impacto ambiental asociadas al proyecto, señalan que sólo se solicitará el cambio de uso de suelo de 6,608.37 hectáreas. La mitad de la tasa de deforestación neta en un año.

Para tener una idea de lo que ha significado la deforestación en la zona vale mencionar que de 1986 a 2018, la porción de selva localizada en lo que será el área de influencia del Tren Maya registró una tasa de deforestación bruta de 13,188.2 hectáreas por año.

Al respecto, el investigador del Departamento de Botánica del Campus de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Autónoma de Yucatán, Juan Tun Garrido, llamó la atención que la deforestación en la Península de Yucatán es ocasionada por una serie de factores.

Entre esas causas destacan los incendios forestales en ocasiones por prácticas de tumba rosa y quema para la agricultura; otro es la marcada época de secas de enero a mayo. Un tercero es la erosión costera, sobre todo en los bosques de manglar que sucumben ante el avance del mar tierra adentro. En la reserva ecológica de Xilán de Bravo el mar ha avanzado alrededor de 25 metros durante los últimos 25 años.

Otro es la perturbación de vegetación costera por la actividad turística.

El especialista llama la atención sobre el daño que hace al ecosistema la ampliación de zonas habitacionales sin eficientes planes de reforestación que compense lo devastado.

En ese sentido, indica que tan solo en la ciudad de Mérida se calcula que en el 2020 llegaron a vivir 19,000 personas, con todo lo que ello implica.

Otros factores son la ampliación de vías de comunicación, así como la ampliación de la zona agropecuaria, particularmente la instalación de granjas porcícolas, que se edifican en zonas foresta les, que generan una importante cantidad de aguas residuales.

Refiere que en el sur del estado se ha registrado un incremento relevante de las zonas dedicadas al cultivo de caña de azúcar. Eso es evidente entre las ciudades de Chetumal, Quintana Roo y Escár cega, Campeche.

La Deforestaci N Que Viene

Las proyecciones señalan que, si no se construyera el tren, de 2018 a 2030 se tendría una tasa de deforestación bruta de 32,868.6 hectáreas por año y con el tren se incrementará a 38,046.2 hectáreas por año (5,177.6 más) por año.

De 2030 a 2050, sin tren, la tasa bruta de deforestación sería de 2,688.7 hectáreas por año y de 7,586.2 hectáreas por año con Tren

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