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“Mañanera” del hará desde búnker
El jefe del Ejecutivo federal hizo la revelación después de que criticara la estrategia de Estados Unidos contra las drogas y su consumo. Apenas el pasado 21 de febrero, el exsecretario de Seguridad Pública mexicano fue declarado culpable en ese país de cargos que incluyen participar en una empresa criminal
REDACCIÓN / SIN EMBARGO
El presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que su conferencia matutina del próximo jueves 9 de marzo se realizará en el búnker que mandó a construir Genaro García Luna, quien fue secretario de Seguridad Pública en el Gobierno de Felipe Calderón Hinojosa.

“El día jueves creo que vamos a ir al búnker que tenía [Genaro] García Luna. Vamos a tener ahí la conferencia. Se van a rayar por lo que van a ver”, informó desde el Salón Tesorería de Palacio Nacional.
El mandatario recordó que cuando García Luna estaba al frente de la entonces Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, invitaba a ese espacio a “los machuchones del periodismo”.
“Los invitaba García Luna, pantallas y salían ahí embelesados, diciendo: ‘¡Qué maravilla!’, ‘¡Oh!’, como si enfrentar el problema de la inseguridad y la violencia, fuese nada más un asunto de pantallas y del C5 o del C11, pero en fin”, agregó.
El búnker al que hizo referencia López Obrador era el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) en el sexenio calderonista, donde operaba tecnología de última generación para la vigilancia y espionaje.
El sitio está ubicado en la Alcaldía Álvaro Obregón de la Ciudad de México, fue inaugurado en el 2009 y tuvo un costo de tres mil 365 millones de pesos, según reveló el mismo jefe del Ejecutivo federal.
El pasado 21 de febrero, el exsecretario de Seguridad Pública de México fue declarado culpable en Estados Unidos de aceptar cuantiosos sobornos para proteger a los violentos cárteles del narcotráfico a los que debía combatir.
Bajo estrictas medidas de seguridad, un jurado anónimo de una Corte federal de Nueva York deliberó durante tres días antes de llegar a un veredicto.
Se trata del funcionario o exfuncionario mexicano de más alto rango jamás juzgado en Estados Unidos.
“García Luna, que alguna vez estuvo en lo más alto de la seguridad en México, vivirá ahora el resto de sus días habiendo sido desenmascarado como un traidor a su país y a los honrados miembros de las fuerzas de seguridad que arriesgaron sus vidas para desmantelar los cárteles de la droga”, declaró en un comunicado el fiscal federal de Brooklyn, Breon Peace.
García Luna, que refutó las acusaciones, dirigió la Policía Federal de México y luego fue el máximo responsable de seguridad pública del país de 2006 a 2012. Sus abogados dijeron que las acusaciones se basaban en mentiras de delincuentes que querían vengarse por su lucha contra el narcotráfico y rebajar sus propias sentencias ayudando a los fiscales.
El exfuncionario mexicano no mostró ninguna reacción al momento de escuchar el veredicto. Su abogado, César de Castro, dijo que la defensa planeaba apelar el veredicto y aseveró que el caso carecía de “pruebas creíbles y fiables”.
“El Gobierno se tuvo que conformar con un caso sustentado en algunos de los delincuentes más notorios y despiadados que han testificado en este tribunal”, señaló De Castro afuera de la Corte.
García Luna, de 54 años de edad, fue declarado culpable de cargos que incluyen participar en una empresa criminal continua. Podría ser condenado a entre 20 años de cárcel y cadena perpetua. La audiencia de sentencia está prevista para el 27 de junio.
Una lista de extraficantes y exfuncionarios mexicanos testificaron que García Luna recibió millones de dólares en efectivo por parte de los cárteles, que se reunió con cabecillas de las bandas de narcotraficantes y que mantuvo a raya a las fuerzas de seguridad.
Los líderes del cártel consideraban a García Luna como su mejor inversión, dijo Sergio Villarreal Barragán, alias “El Grande”, un exagente de policía que trabajó para los cárteles de forma clandestina y más tarde se convirtió en miembro de uno de ellos.
Villarreal Barragán y otros testigos afirmaron que, bajo la supervisión de García Luna, la policía avisaba a los traficantes de próximas redadas, se aseguraba de que la cocaína pudiera pasar libremente por el país, colaboraba con los cárteles para realizar redadas contra rivales y les hacía otros favores. Un