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Tiempos de aires verdes, por Francisco José Casado Pérez - Poesía
Desde la cama compartida hemos visto acercarse tiempos de aires verdes, de ninfos bosques, errantes que han venido haciendo eco en plazas y calles.
Voces de lucha de llanto, de historias hoy no mas calladas. Vimos desde los negros espejos los retratos andantes que tanto repicaban por quienes aún (no) deciden, desconfían o están bajo amenaza. Vimos que aún entre nosotros nos separaba la duda de nuestra propia postura.
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Corazón, dime, estando aquí al desnudo ¿qué hacer en el cierto caso de cargar a cuestas otra alma? Otro par de manos que sostener entre nuestro abrazo, sudor y destajo ¿Qué decir del tiempo si el amor, por este, no se conmueve?
No digas nada, solo piensa: todo sacrificio conlleva a que el destino responda ecuánime ante lo sucedido; así como el mundo ha finiquitado los mitos del hades, ciertamente, ha terminado la era de nuestros grandes padres.
Siendo yo lo que sea, si decides que se quede, que huyamos o que se vaya a otras manos tengo un responsabilidad me vaya o te acompañe.
Sin embargo, la opinión de dos claudica aunque serenos y en conclave se decida. Digámoslo honestamente, jurando justo sobre la cama: la decisión sobre el cuerpo es unánime, cargar o rodar la cruz de piedra es deber de cada quién.
Así que en las calles o en desde una trinchera cada quien siga lo que decida sin ser escollo de la verde ventisca que cada vez más se avecina, oleaje que seguirá arremetiendo haciendo de las piedras arena donde darán su paso llantos, luchas e historias que huyamos o que se vaya a otras manos que tanto tiempo estuvieron calladas.