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Con un poco de ayuda de los amigos

Afortunadamente varios de mis amigos fueron mis pacientes para las prácticas dentro de las clínicas de la Universidad, cosa que aprecio y valoro hasta el día de hoy, porque confiaron en mí.

Mi objetivo era estudiar, terminar mis requisitos clínicos y graduarme, cada día creí más y más en que no solo era una carrera bonita, yo tenía la oportunidad de cambiarle la vida a la gente, hacer que no solo estuvieran felices con una nueva sonrisa, sino que podía ayudar a aumentar su autoestima y seguridad en sí mismos.

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Dios me dio el talento y la vocación de servir a niños y adultos, de atenderlos de manera integral, hacerlos sentir en confianza, de tener la paciencia para escuchar la necesidad de cada persona que llega a mi clínica, y ahora clínicas, ya que tengo dos aquí en Quetzaltenango.

Pienso que estudiar esta carrera ha sido la mejor decisión de mi vida, que sin el apoyo incondicional de mi mamá no hubiera podido, ya que es de tiempo completo, y que sin su soporte económico tampoco la hubiera realizado ni culminado. Ni siquiera hubiera sido una opción para mi vida.

Esta carrera me ha abierto muchas puertas, he conocido mucha gente, he tenido la oportunidad de servirles a cada uno de mis pacientes, originarios de Quetzaltenango y otros departamentos, he ido aprendiendo cada día más, que las personas no solo buscan mis servicios como Odontóloga, algunas veces me cuentan a que se dedican o si están pasando algún momento feliz o inconveniente en su vida, no solo soy su Odontóloga, también he sido su confidente.

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