3 minute read

Revalorizan saberes constructivos y culturales del “rancho” del norte cordobés

La Asociación Cultural Relatos del Viento y el Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) de Conicet lograron financiación para documental, muestra y catálogo.

El área de estudios socioterritoriales del Centro Experimental de la Vivienda Económica (CEVE) del Conicet y la Asociación Cultural Relatos del Viento vienen difundiendo un trabajo conjunto con el que reivindican las técnicas constructivas y la importancia funcional del tradicional “rancho” cordobés.

Advertisement

Y lo hacen mediante un documental, una muestra fotográfica y un catálogo que fueron financiados a través del programa Cultura Cientí fi ca del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación junto con la Dirección de Contenidos Audiovisuales.

Es que detrás de las distintas tipologías de los hogares ranchos, se esconden técnicas, materiales y espacialidades que se desarrollaron durante cientos de años, y que nacieron del propio paisaje y de sus moradores.

Injustamente subestimados, hoy la ciencia y la arquitectura vienen dialogando con estos saberes ancestrales en búsqueda de aportes, especialmente en materia de bioconstrucción.

En paralelo, ofrece soluciones y tecnologías para que este tipo de construcciones se transfor- men en una alternativa habitacional genuina y sustentable con el medio ambiente.

“Todo el mundo cree que el ‘rancho’ es sinónimo de pobreza, que es una porquería, pero nada más alejado. Hoy, en todo el mundo se están construyendo casas de adobe”, ejemplifica Pablo Rosalía de Relatos del Viento.

Diálogo de saberes

Las comunicadoras Noelia Cejas y María Inés Sesma, los arquitectos Fernando Vanoli y María Rosa Mandrini, y la nutricionista Romina Bocco,formaron parte del equipo del CEVE que sistematizó la información sobre el hábitat rural campesino.

Trabajaron sobre la premisa de que hay que sacarle la connotación peyorativa a la palabra rancho y entender que en su construcción intervienen prácticas ancestrales, que por sus características es más fresco en verano y más cálido en invierno, y que no implica que el Estado se desentienda de las posibilidades de mejora con técnicas y materiales modernos.

Sobre eso en particular, aportó Cejas: “Es muy distinto pensar en el mejoramiento del hábitat que en la erradicación de las viviendas rancho. Aunque analizamos algunos casos en particular, venimos viendo que los diseños habitacionales de las políticas de erradicación no siempre responden a las necesidades funcionales de las familias campesinas”.

“Y que esos diseños –añadió Cejas- no alojan las prácticas, las funciones, ni las tecnologías ancestrales que bien usadas y aplicadas permitirían el mantenimiento de las viviendas a partir de los saberes locales”.

Y completó Mandrini: “No nos gustaría que se lea este trabajo como una crítica a la política habitacional sino como un aporte para poder dialogar con esa política”.

En otros sectores sociales, por ejemplo, el uso del adobe viene siendo bien visto y aprobado.

Sin embargo, para las comunidades rurales que tienen como tradición el uso de estas tecnologías es, de alguna manera, sancionado.

El mito que une rancho a vinchuca “Hay una clave en nuestro trabajo de investigación que fue empezar a problematizar la idea de que con la erradicación del rancho se eliminaba la vinchuca. Pero hay muchos estudios e investigaciones que muestran que la vinchuca no se relaciona directamente con el tipo de material, en este caso el adobe, sino que puede alojarse en ladrillos de bloc”, ejemplificó Sesma.

Y completó la comunicadora: “Hay otras alternativas que tie - nen que ver con el mejoramiento de las viviendas a través de las terminaciones, con el mantenimiento de ciertos revoques. Queremos que se empiece a desarmar esa asociación directa entre la vinchuca con el material en sí mismo. Si logramos desarmar esa relación nos parece que empezamos a desarmar esa estigmatización”.

Sesma consideró que se puede poner en valor al rancho como una arquitectura vigente, que cumple con ciertas características y prácticas que son propias del hábitat rural, y que no tienen por qué desaparecer.

“Además, son locales y muchas veces han sido construidas por las mismas personas que habitan el lugar. Nuestro trabajo como equipo de investigación es ese: generar insumos que aporten que complejicen y sirvan para sumar a las políticas públicas”, razonó la becaria posdoctoral de Conicet.

Las piezas comunicacionales

Hábitat rural campesino: 45 paneles con fotografías (texturas, materiales, espacialidades del hábitat, entre otros)

Catálogo de espacialidades: es un documento en formato PDF digital que se puede descargar libremente.

Casa, tierra, raíz: documental de 26 minutos calificación ATP.

Domingo, 30 de abril de 2023

This article is from: