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Implicaciones en la arquitectura local
IMPLICACIONES EN LA ARQUITECTURA LOCAL
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“A medida que las diversas circunstancias fortalecían a Medellín, la estructura urbana fue
experimentando un crecimiento y las obras arquitectónicas de más relevancia dejaron de
estar en la capital colonial, es decir, Santa Fe de Antioquia, para despuntar lentamente en la que sería la capital republicana; la Villa de la Candelaria”
(González Escobar, 2007, pág. 20)
“La quebrada de Aná, que pasó a llamarse Santa Elena, poco a poco fue configurándose como eje articulador de las dos villas con quintas a lado y lado; al mismo tiempo fue conformándose el paseo público de la ciudad, la avenida de La Playa. En la década del noventa se emprendieron trabajos que seguían los lineamientos de Villa Nueva, y prefiguraban el cambio de imagen de la ciudad colonial. La plaza mayor se convirtió
en el Parque de Berrío y el mercado que allí se
encontraba se trasladó a un edificio cubierto (la Plaza de Flórez). Se considero necesaria la construcción de tres plazas de mercado: una al norte, otra al oriente y la última al sur. Esta última se situó en el barrio Guayaquil, trazado por el ingeniero Juan Enrique White; incluyó la plaza de ferias y se convirtió, una vez llegado el ferrocarril, en el lugar del comercio regional”
(Perfetti, 1996, pág. 93)
Figura 3. Acuarela Quebrada Santa Elena. 1859 Figura 4. Puente de Junín sobre Quebrada Santa Elena, hoy Av. La Playa. 1900
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“En aquel entonces , Ramon Arango, presidente del Consejo, abogó por mantener las iniciativas del Concejo anterior, el de 1888, que planteó la necesidad de un matadero publico y una plaza de mercado para Medellín. Se sancionó entonces el acuerdo N°4 de 1890 que pretendía terminar con la irregularidad de las calles, su estrechez, sus curvaturas y rinconadas, conjuntamente con las circunstancias que ello propiciaba, como la mala ventilación de las habitaciones, el deficiente desagüe de las alcantarillas y en general “el
deterioro de la higiene pública y la hermosura de la
ciudad”. Para tal efecto se reglamento una anchura de 16 metros para las calles, y de 20 metros para las avenidas. Como en otras tantas ciudades colombianas, durante el siglo XIX en Medellín no se concretó ningún proyecto que considerara la totalidad de la ciudad.
Dos instituciones estrechamente comprometidas con el progreso de Medellín cobraron vida al finalizar el siglo; la Escuela de Minas y la Sociedad de Mejoras Públicas, las cuales impulsaron la realización de campañas cívicas y políticas para comprometer al gobierno y a los habitantes con su planificación y endeudamiento urbanos”
(Perfetti, 1996, pág. 93)
Figura 5. Esquema Catedral Metropolitana. 1897
REGULARIDAD
AMPLITUD
Figura 6. Calle Carabobo, Centro de Medellín.