OTOÑO 2020
CULTURA Y ARTE DE COREA
REPORTAJE ESPECIAL
Reparto a domicilio
mirada al interior de un sector en auge Entre practicidad y lujo; Érase una vez… Recuerda un novelista; Economía del reparto: pasado y presente; Los cómics captan el mundo de los repartidores; Industria del reparto: luces y sombras
Reparto a domicilio
TOMO 29, Nº- 3
ISSN 1225-4606
IMAGEN DE COREA
El camino al templo Buseok
H
© Ahn Hong-beom
ay un templo budista muy antiguo en Yeongju, mi ciudad natal. Su nombre recuerda a una misteriosa “piedra flotante” (buseok), relacionada con los cimientos del templo, forjados en el siglo VII. Mi abuela, aunque no era creyente “de pleno derecho”, frecuentaba el templo de Buseok para pedir por la felicidad de sus hijos, y especialmente por mí, su nieto mayor. En el cumpleaños de Buda, en mayo, solía acompañarla. Eso requería caminar 10 li (4 km) hasta el mercado de Buseok, y otros 10 li por una carretera del solitario valle. El recorrido se complicaba en la puerta principal del templo, de un solo pilar. Un letrero que anunciaba ‘Templo Buseok, monte Taebaek’ marcaba el límite del mundo secular. Desde allí, aguardaba un largo camino cuesta arriba rodeado de árboles de ginkgo y huertos de manzanos. A continuación, llegábamos a la Puerta de los Reyes Celestiales, tras pasar dos pabellones de campanas, ligeramente apartados, y más escaleras de piedra. Lo siguiente en aparecer era el Salón del Paraíso. El número de escalones hasta ese punto eran 108, el número de kleshas o aflicciones que atormentan la mente. Pasando por debajo del pabellón y subiendo más escaleras, salíamos inmediatamente al patio, frente a una antigua linterna de piedra. Detrás estaba el Salón de la Vida Infinita, con una acogedora vista desde la esquina de sus aleros, que parecían listos para volar. Como fiel seguidor de mi abuela, siempre entraba por la puerta lateral y me inclinaba tres veces ante el Buda Amitabha. Detrás de esa sala, a la izquierda, está la “roca flotante”. Su leyenda, que alude al amor de una doncella, Seonmyo, figura en el libro de historia del siglo XIII Recuerdos de los tres reinos (Samguk yusa). Pero prefiero la historia contada por mi abuela: “Cuando el rey de Silla decidió construir un templo aquí para proteger la zona con el poder de Buda, el Preceptor Nacional Uisang vagó por el paso de montaña en busca de un lugar adecuado. Un día, izó una gran piedra con su dedo índice y la lanzó volando hacia el cielo. La roca se convirtió en una nube negra y flotó durante siete días, dejando fuertes lluvias hasta que finalmente bajó, y bendijo este lugar. Pero en realidad nunca tocó el suelo, por lo que, si incluso hoy colocas una cuerda bajo de la roca y tiras de ella, la cuerda no se romperá”. Me encanta la vista desde la pagoda tras el santuario hacia la doncella; los aleros elevados en las esquinas del Salón de la Vida Infinita; las crestas del monte Sobaek, más allá del Salón del Paraíso, subiendo, bajando y desvaneciéndose como una fuga; y la luz del atardecer, asombrosamente hermosa al posarse sobre esas onduladas crestas. El camino tras la pagoda conduce a un edificio tranquilo y modesto con un techo a dos aguas: el Salón de los Patriarcas, donde se consagra un retrato de Uisang. Me siento en la base limpia y sin adornos del pasillo y, mientras pienso en la roca gigante que dicen flota en el cielo en las noches tranquilas y miro hacia abajo sonriendo a los niños dormidos, extraño a mi abuela. Kim Hwa-young Crítico literario; Miembro de la Academia Nacional de Artes
Carta de la editora
DIRECTOR
Servicios esenciales en una era crítica
EDITOR EJECUTIVO
Kang Young-pil
EDITORA JEFE
Kim Un Kyung
Tras nueve meses de pandemia, el mundo intenta recuperarse del furioso coronavirus y sus devastadoras consecuencias. Corea del Sur, al principio elogiada por su relativamente exitosa respuesta, ahora lucha por hacer frente a una segunda ola de contagios. Al escribir este artículo Seúl mantiene un bloqueo parcial, y la mayoría de nuevos casos han surgido en el área capitalina. Ante la inevitable desaceleración económica y la creciente preocupación por una prolongada crisis, muchas cosas que solían darse por sentadas ahora se han vuelto imposibles. En este número de Koreana analizamos un aspecto de nuestro cambiante estilo de vida, con una cobertura especial de los servicios de entrega como pieza clave de la economía de consumo en tiempos de pandemia. Mucho antes del brote, el reparto a domicilio rápido y preciso, bien de alimentos o de otros productos, siempre fue un elemento destacado entre los consumidores coreanos. A principios de año, cuando empezó la pandemia, los coreanos llamaron la atención por no caer en compras compulsivas, ni acaparar todo tipo de bienes para la vida diaria. En ese sentido, los servicios de entrega actuaron como “factor de tranquilidad” para la población. Los reportajes especiales de este número arrojan luz sobre las diferentes caras de la industria de reparto, pero la comodidad de los consumidores tiene un precio. Si bien la economía estancada a nivel mundial está reduciendo inadvertidamente la contaminación del aire, los servicios de entrega rápida a domicilio generan otros problemas ambientales. En tanto, las condiciones laborales de los mensajeros y la competencia monopolística de las empresas de reparto también surgen como cuestiones relevantes. “¿Asociamos una próspera industria de entrega a domicilio con una mejor calidad de vida? ¿Está bien ignorar el medio ambiente por conveniencia?” se pregunta una de nuestras firmas. Invitamos a los lectores a asomarse a los claroscuros de una industria en auge, y también analizamos el apogeo de los alimentos de preparación rápida, altamente demandados en una “vida sin contacto”, en la sección Estilo de Vida (página 86).
CONSEJO EDITORIAL
Han Kyung-koo
Benjamin Joinau
Jung Duk-hyun
Kim Hwa-young
Lee Geun
Kim Youngna
Koh Mi-seok
Charles La Shure
Song Hye-jin
Song Young-man
Kim Eun-gi
DIRECTOR CREATIVO
Kim Shin
EDITORES
Ji Geun-hwa, Ham So-yeon
DIRECTORA ARTÍSTICA Kim Ji-yeon DISEÑADORES
Jang Ga-eun,
Yeob Lan-kyeong
COMPOSICIÓN Y DISEÑO Kim’s Communication Associates
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Fax: 82-31-955-7415
TRADUCTORES
Kim Un Kyung, Raimon Blancafort,
Joo Hasun
SUSCRIPCIÓN/CORRESPONDENCIA Precio por número en Corea ₩6.000 Resto del mundo US$9 Para conocer el precio en detalle de las suscripciones, lea por favor la página 84 de Koreana.
Kim Un Kyung Editora-jefe
IMPRESA EN OTOÑO 2020 Samsung Moonwha Printing Co.
CULTURA Y ARTE DE COREA Otoño 2020
10 Achasan-ro 11-gil, Seongdong-gu, Seoul 04796, Corea Tel: 82-2-468-0361/5 © Fundación Corea 2020 Todos los derechos reservados. Esta publicación no admite reproducciones totales ni parciales sin el permiso de la
Una publicación trimestral de FUNDACIÓN COREA 2558 Nambusunhwan-ro, Seocho-gu Seoul 06750, Korea http://www.koreana.or.kr
Fundación Corea. Las opiniones expresadas por los autores no necesariamente representan a los editores de Koreana o a la Fundación Corea. Koreana, está registrada como revista trimestral en el
“Moto sobre el viento” Ryu Seung-ok 2018. Acrílico sobre lienzo. 162 × 130 cm.
Ministerio de Cultura, Deporte y Turismo (número de registro Ba-1003 con fecha 8 de agosto de 1987). También se publica en alemán, árabe, chino, francés, indonesio, inglés, japonés y ruso.
Reparto a domicilio:
mirada al interior de un sector en auge
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REPORTAJE ESPECIAL 1
Entre practicidad y lujo Lee Myoung-lang
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REPORTAJE ESPECIAL 4
Los cómics captan el mundo de los repartidores Lee Jong-chul
REPORTAJE ESPECIAL 2
Érase una vez… Recuerda un novelista Park Sang
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REPORTAJE ESPECIAL 5
Industria del reparto: luces y sombras REPORTAJE ESPECIAL 3
Um Ji-yong
Economía del reparto: pasado y presente Joo Young-ha
© Agencia de Noticias Yonhap
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CRÍTICA DE ARTE
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ENAMORADO DE COREA
Música de alcance global
Iluminando el cine coreano
Kim Shin-ah
Cho Yoon-jung
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ESTILO DE VIDA
De comida instantánea a calidad de restaurante Choi Ji-hye
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ENTREVISTA
Crear nuevo valor con desechos Park Eun-young
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UN DÍA CUALQUIERA
Días honestos, compartidos con los vecinos Hwang Kyung-shin
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GUARDIÁN DEL PATRIMONIO
Un arte marcial de buena voluntad mutua
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JORNADAS DE LITERATURA COREANA
La ética que brilla con humor e ingenio Choi Jae-bong
¿Qué ha sido de Choi Mijin? OPINIÓN DESDE LA LEJANÍA
Rumbo a Seúl
Kim Dong-ok
Carlos Olave
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HISTORIAS DE LAS DOS COREAS
70
INGREDIENTES ESENCIALES
Testimonios sobre divergencias musicales
Por qué las gambas viajan al mar lejano
Kim Hak-soon
Jeong Jae-hoon
Lee Ki-ho
REPORTAJE ESPECIAL 1
Reparto a domicilio: mirada al interior de un sector en auge
Entre practicidad y lujo
¡N
o, otra vez no! En vez de despertarme con la cocina limpia, mi mañana comenzó con una mesa llena de sobras de patas picantes de pollo y bolas de arroz condimentadas. Furiosa, revisé el cubo de la basura. Estaba repleto, como era de esperar, de envases de comida a domicilio. Obviamente, los niños habían pedido un refrigerio nocturno mientras yo dormía. Tenía la intención de avanzar algo de trabajo, pero de pronto me sentí agotada. Para no desperdiciar la comida, recalenté las sobras en el microondas y saqué un poco de kkakdugi (kimchi de rábano en cubos) del refrigerador. Las patas de pollo tenían un
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sabor divino y las bolas de arroz eran mucho mejores que las que yo preparaba. No sé si fue la sabrosa comida, pero de pronto empecé a ver todo diferente. Sí, los niños me habían dejado algo de comida aposta. De haber querido pasar inadvertidos, seguramente hubieran limpiado todo. Gracias a ellos, no tuve que preocuparme por hacer el desayuno. Primero indignada y luego aplacada por unas patas de pollo, intenté sacar la basura pero la puerta principal estaba bloqueada. Empujé con fuerza y vi una caja de reparto a través de la abertura. ¿Qué era esto?
En un mundo donde todo, desde la comida hasta la colada, llega a nuestra puerta, es difícil rechazar la conveniencia de los servicios de entrega a domicilio. Pero cada generación posee sus valores: los consumidores mayores tienden a ver estos servicios como un lujo, mientras que los más jóvenes los consideran parte de un nuevo estilo de vida. Lee Myoung-lang Novelista © gettyimages
Contenía salmón crudo con salsa, bistec con verduras e incluso saeujang, gambas en salsa de soja. Eran platos semi-cocinados: basta abrir el recipiente, verter la salsa sobre la comida y calentarla en el microondas. ¡Esos malditos niños! ¿Realmente estaban pidiendo comida que pudiera prepararse en casa?
Quejas y conflicto
Cuando tenía veinte o treinta años, pedir comida a domicilio era algo impensable, salvo algún plato ocasional de jjajangmyeon (fideos en salsa de frijoles
Repartidor en las calles de Seúl. El deseo diario de los mensajeros es que no haya atascos que impidan una entrega rápida y segura.
negros) o alguna caja de pollo frito. Se daba por hecho que preparar la comida era una tarea diaria. Ni Internet ni la industria del reparto a domicilio estaban tan desarrollados cuando mis dos hijos eran pequeños. Ir al súper una vez por semana era necesario y el carrito familiar de la compra siempre volvía desbordado. Cuando la entrega de artículos pesados como agua embotellada, arroz o gochujang (pasta de pimiento rojo) se convirtió en fácilmente disponible, las mujeres se sintieron liberadas de
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la carga de portear productos voluminosos. Para mí, la entrega a domicilio era la conveniencia de comprar sin hacer “el trabajo de campo”. Pero es distinto para mis hijos. Mediante las apps de sus móviles, no solo compran cosas de la vida diaria, sino también alimentos cocinados. Actualmente es posible ordenar platos de restaurantes famosos, donde la gente hace cola para comer. Manitas de cerdo estofadas o cerdo sazonado hervido (jokbal y bossam), intestinos de ternera (gopchang), pasteles de arroz en salsa picante (tteokbokgi), ¡e incluso pasta! Mis hijos viven en la edad de oro del reparto, pero tengo mis dudas. Mientras ellos pedían comida de restaurantes famosos, instándome a probar uno u otro plato, mis objeciones aumentaban. Cocinar alimentos en casa significa ahorrar dinero. ¿Por qué molestarse en ordenar y pagar una costosa tarifa de envío? Para mí, el envío a casa es un tema de eficiencia, pero no puedo evitar pensar que mis hijos se entregan al lujo. Desde mi punto de vista, la comida a domicilio no es del todo bienvenida, y a veces siento que llegué aquí directamente del pasado.
Desayuno en un flash
Mientras examinaba la caja con toda esa comida fresca y varios pensamientos atropellaban mi mente, mi hija salió de su habitación. “¡Guau! Llegó muy rápido. Mamá, pedí esos camarones en conserva que te gustan para prepararte el desayuno”. Solo tuvo que lavar las verduras envasadas y ponerlas en una bandeja de mimbre, meter el bistec en la freidora de aire y poner los camarones en un plato.
“¡Mamá! No te prometo que pueda hacer esto a menudo, pero de vez en cuando te prepararé el desayuno así. Hasta puse mi alarma para hacerlo. ¿No crees que este sitio web es fabuloso? Es un poco más caro que otros, pero su comida tiene fama de ser realmente fresca. Aunque sea un poco más caro, pedí esto especialmente para ti, que eres quien se lo va a comer. ¿Qué opinas? Tu hija es mucho mejor que tu hijo, ¿verdad?”. Mi hija estaba contentísima de pensar que me había preparado el desayuno. Al mirar su rostro sonriente, no me atreví a regañarla y decirle: “¿Qué? ¿Ahora hasta te traen el desayuno?” En cambio suavicé mi mueca, puse una sonrisa forzada y me senté a la mesa. “¡Mamá! Estos no son camarones en conserva comunes. Hay un buen restaurante japonés en Gangnam y los traen directamente de allí. Son caros y sé que nunca los pedirías para ti, por eso los pedí. No me preguntes el precio. No discutas. Ni siquiera preguntes. Por favor, solo disfruta de la comida, ¿vale?” Mi hija, que me conoce mejor que yo, se adelantaba a cualquier reprimenda por malgastar dinero. Como me urgía apresurarme a probar los famosos camarones, me rendí y me metí uno en la boca. Tenía un sabor picante, probablemente debido al jengibre, y no era ni demasiado sabroso, ni muy sospechoso. Y la carne se derritió en mi boca.
1. La pandemia del COVID-19 disparó y mantiene la entrega sin contacto humano, al aumentar los pedidos en línea y solicitar que dejen las compras fuera de la puerta.
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2. Los jóvenes coreanos ven cada vez más la comida a domicilio para cenas especiales o de invitados, como opción práctica para eliminar la compra, preparación y cocción de alimentos.
© gettyimages
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Para ser honesta, no me hace tan feliz que me lleven la comida a casa. Pero para aquellos que viven solos o que no cocinan muy bien, este servicio puede ser la opción más lógica. Y pueden invertir ese tiempo de preparar, cocinar y limpiar, en hacer otra cosa. 2 © Shutterstock
Una madre extraña
De acuerdo, no había tirado el dinero en algo inútil. Había ahorrado el dinero de su bolsillo para comprar comida y prepararse el desayuno. Si rechazaba eso, entonces sería una madre realmente extraña. En un caso así, lo mejor era simplemente disfrutar de la comida. Mientras probaba los distintos platos dispuestos sobre la mesa sonó mi teléfono. “¡Oye, Myoung-lang! ¿Me mandaste hojas de lechuga para hacer ssam [arroz envuelto en hojas verdes]? ¿Por qué te has molestado? Las hojas de lechuga son baratas estos días. Puedo conseguirlas en el supermercado local, ¿por qué te molestaste en enviarlas?” Era mi tía mayor, que vive en Incheon. “Compré una caja yo misma. Preparan las hojas justo tras recibir el pedido, por lo que probablemente sean muy frescas. Y hay muchas variedades que no puedes conseguir en el supermercado. Sabía que tú no las comprarías, así que te las compré yo. ¡Disfrútalas!” Al oírme, mi tía respondió: “Tienes razón. Nunca antes había visto algunas de estas variedades. Y son muy frescas. Muchas gracias, pero no quiero que gastes tu dinero en nosotros”. Aunque dijo sentirse mal
por el dinero, me lo agradeció una y otra vez. Yo le repetí una y otra vez que estaba bien, que me agradaba hacerlo. Al ver la escena, mi hija sentada al otro lado de la mesa sonrió. “¡Vaya, mamá! También sabes ordenar comida”. “¿Qué, acaso crees que no sé pedir cosas?” La miré de reojo y reí alegremente.
Confesión
Para ser honesta, por ahora no me hace tan feliz que me traigan la comida a casa. Pero para aquellos que viven solos o que no cocinan muy bien, este servicio puede ser la opción más lógica. Y pueden invertir ese tiempo de preparar, cocinar y limpiar, en hacer otra cosa. Además, si consideramos que preparar la comida suele ser una tarea doméstica unilateralmente impuesta a las mujeres, la entrega de alimentos a domicilio podría ser el catalizador que alivie esa carga y democratice el hogar. Quizá los hombres no tengan que depender siempre de las manos de sus esposas para preparar su comida. Aunque las distintas generaciones todavía mantienen diversos principios sobre los servicios de entrega a domicilio, se espera que esta “nueva cultura” que ha impregnado de forma natural nuestra vida cotidiana, se convierta en una bendición para nuestro tiempo. Ante ese pensamiento, me llevé un dorado trozo de filete a la boca.
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REPORTAJE ESPECIAL 2
Reparto a domicilio: mirada al interior de un sector en auge
Érase una vez… Recuerda un novelista Un cruce congestionado. En cuanto el semáforo se pone verde, decenas de motocicletas despegan a una velocidad vertiginosa antes de que los coches puedan siquiera acelerar el motor. Es una escena común en las grandes ciudades de Corea. Cientos de miles de repartidores se arriesgan a diario para que los paquetes, alimentos u otros productos, lleguen lo más rápido y seguro posible a los clientes. Park Sang Novelista
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Mensajeros sortean el tráfico en hora punta para hacer el máximo de entregas en un tiempo limitado. Deben conocer las calles como la palma de su mano y elegir la ruta más eficiente. © NewsBank
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A
ntes de debutar como novelista, repartía comida coreana en un distrito de oficinas en Seúl. También hice entregas en un restaurante chino en un distrito de entretenimiento, y en una pizzería en una zona residencial. Incluso durante mi corta estancia en Londres, tuve un breve periodo como repartidor de un restaurante japonés, así que supongo que eso me convierte en “un repartidor con experiencia en el extranjero”. Pero todo eso resultó completamente inútil cuando volví a Corea, emergente potencia en servicios de entrega. En Gran Bretaña, ser mensajero es un trabajo regular, mientras que en Corea, a menudo es solo algo temporal.
Dilema
“El chico de pelo largo de al lado está hospitalizado. ¿Sabías?” Mientras me preparaba para mi día de trabajo mi jefe, con cara de tristeza, me contó la desafortunada noticia. El chico de pelo largo era un “maestro” muy competente. Siempre que me encontraba con él en las calles, me asombraba su habilidad. Parecía un corredor profesional. Supe que tenía el corazón roto por una relación que acababa de salir mal. Y ahora, esto... Solo demuestra que un repartidor necesita estar alerta y concentrado en todo momento, como un cirujano, un analista o un piloto. Apartar los ojos de la carretera durante una fracción de segundo puede implicar verse tirado en el suelo.
Durante mis turnos de reparto, a veces sentí un escalofrío recorrer mi columna, incluso pese al abrasador calor del verano, tras ver cualquier motocicleta medio tirada a un lado de la carretera, que obviamente no estaba estacionada allí, al acercarme, veía una rueda de radios doblada o un costado raspado. La moto había sido echada a un lado para despejar el camino, después de llevarse al motorista en ambulancia. Los accidentes entre mensajeros ocurren con demasiada frecuencia. Si alguien a quien normalmente veías a diario no aparece por ningún lado, significa que ha muerto o estará herido. “Deberías tener cuidado con la velocidad. Deja de correr como un loco, ¿de acuerdo?” A mi jefe le preocupaba mi estilo de conducción. “Estoy bien. De todos modos, no tengo nada que perder”. “Déjate de tonterías. No puedo perderte. Así que asegúrate de conducir de forma segura”. Fue reconfortante, pero también un consejo muy realista. Cualquiera puede trabajar como mensajero en
Repartidor de Ddingdong en el distrito de Gangnam en Seúl, carga un pedido de un bar de bocadillos en su scooter. Los pequeños restaurantes que no pueden pagar sus propios repartidores usan plataformas de entrega.
© NewsBank
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moto, siempre y cuando tenga licencia y no tenga miedo. Dependiendo del volumen de entregas diarias, puede obtener unos ingresos bastante buenos. Además, no hay que lidiar con el estrés de una rígida cultura de oficina o de un estirado jefe. No obstante, los mensajeros en moto escasean. El mayor inconveniente es que es un trabajo peligroso. Hay demasiados idiotas en la carretera y, en Corea, donde es demasiado fácil obtener un permiso de conducir, los repartidores se enfrentan constantemente al peligro de ser atropellados por un principiante. Los mensajeros arriesgan sus vidas conduciendo a toda velocidad para agilizar las entregas y lograr una mejor paga. Pero los accidentes de moto ocurren igual que los accidentes de tránsito. Lamentablemente, muchos conductores creen que sus motocicletas son más rápidas que los automóviles. Las motos pueden parecer más ágiles por su menor tamaño, pero no son más rápidas ni más potentes. Sin embargo, ir más seguro y reducir la velocidad implica menos dinero. La única forma de salir de tan precario dilema es ganar el premio gordo. Puedo apostar con seguridad que casi todos los repartidores tienen un billete de lotería en el bolsillo.
Know-How
Son las 11 a. m. El teléfono suena sin fin. Durante la ventana de dos horas hasta la hora del almuerzo cada repartidor debe hacer 30 entregas. Cada entrega consume en promedio cinco minutos, lo que implica 12 por hora y 24 en dos horas. Pero muchos lugares demoran más de cinco minutos, y hemos de hacer varias entregas a la vez. Esta es otra razón por la que un buen sentido del espacio define la competencia de un repartidor. En nuestra mente trazamos la imagen de la ruta más corta para conectar las direcciones de entrega. Has de usar la cabeza. Calcular cuánto puedas cargar en una motocicleta y hasta qué punto puedes llegar. Un verdadero profesional es alguien que puede imaginar una ruta clara y eficaz en su cabeza. Otro requisito es conocer al dedillo las condiciones del tráfico. Has de saber cuándo cambia el semáforo en la intersección frente a la tienda, y valorar en segundos si será mejor usar las escaleras o el ascensor antes de llegar a destino. Un mensa-
jero habilidoso agudiza su sexto sentido para predecir lo que saldrá disparado del siguiente callejón, o si el automóvil que viene de frente dará una vuelta en U. Un “maestro” siente satisfacción cuando realiza con éxito una tarea en la que otros fallan. Salgo hacia destino. Espero que el auto de enfrente no se salte un semáforo, que una bici no salga repentinamente de la nada como un ciervo, no chocar con nadie, que mi moto no resbale sobre una cáscara de plátano, o no pillar un bache que me lance como en un salto mortal por el aire. Rezo una y otra vez. En cualquier caso he de sobrevivir, seguir viviendo. Pero una vez salgo, solo tengo un pensamiento en mente: ¡no llegar tarde para que el cliente no grite!
Indignidad
Mi primera entrega es en una oficina donde la gente es desagradable. Siempre me hablan mal y maldicen si llego un poco tarde. Parecen tener un vulgar sentido de superioridad, y creen que las personas que trabajan en oficios manuales, como los mensajeros, son de clase inferior y merecen ser tratados con rudeza. Me vuelvo loco cada vez que voy allí a recoger los platos. “Les pedí que no pusieran basura en los platos”. Nadie se molesta en contestar. Me tratan como si fuera invisible. Ni siquiera me pagan al momento, sino que llevan un libro de cuentas mensual con los pedidos. Cuando les pido su firma, deliberadamente se toman su tiempo, como si estuvieran firmando un pago importante. O a veces piden cuatro raciones pero furtivamente anotan tres, y cuando voy a cobrar a fin de mes, tienen el descaro de gritarme. “Por amor de Dios, dijimos que pagaríamos luego. ¿Crees que vamos a estafarte esa pequeña suma? ¿Eh?” Un día, los de esa oficina huyeron sin pagar. Lívidos, mi jefe y yo intentamos cazar a esas ratas, pero todo fue en vano. Actualmente, los prepagos son en línea o mediante una aplicación, para evitar esos contratiempos. En ese sentido, los avances tecnológicos son una bendición. Mi próxima entrega es una fábrica. Aquí siempre hay una actividad frenética. Me pregunto si incluso tendrán tiempo para comer. Al salir, veo que todos los trabajadores tienen los ojos inyectados en sangre. Mis ojos también están rojos, por el humo y el polvo de la carretera, pero no puedo perder tiempo comparando quién da más pena, si ellos o yo. Me apresuro hasta mi siguiente destino, un motel, cuando empieza a llover. Casi puedo escuchar el ruido del teléfono sonando como loco en nuestro restaurante: con el mal tiempo los pedidos aumentan. Saco el impermeable y me lo pongo. Hasta me envuelvo una toalla alrededor del cuello, pero no basta para protegerme de la lluvia. Las gotas se clavan como agujas y golpean mi cuerpo cuando acelero. Emana tristeza. Empapado y lastimero, arrastro
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Has de usar la cabeza. Calcular cuánto puedas cargar en una motocicleta y hasta qué punto puedes llegar. Un verdadero profesional es alguien que puede visualizar una ruta clara y eficaz en su cabeza.
mis pesados pies empapados en agua y entro al motel. Un hombre, desnudo y solo envuelto en una toalla abre la puerta y toma la comida. Debe haber ordenado comida para llevar para no molestarse ni en vestirse. Ese es el espíritu: prefiero que descanse más y ame más, en vez de perder el tiempo vistiéndose. Mientras vuelvo de camino al restaurante para cargar la próxima ronda de entregas, espero que su vida sea menos agitada, que su calidad de vida mejore y que mi vida también pueda ser así.
Balance
De vuelta al restaurante, los platos que esperan ser entregados se enfrían. Rápidamente cargo la comida y vuelvo a la carretera. La gente no pide comida a domicilio porque sepa bien. Difícilmente puede esperar que una comida en un recipiente de plástico envuelto en plástico que rebota en la cajuela de la moto sepa mejor que un plato recién preparado por un chef en un buen restaurante, bellamente presentado y servido por un amable camarero. Pero las personas piden comida a domicilio porque es más cómodo que ir a un restaurante o hacer cola. Por supuesto, algunos no tienen paladares sensibles y no son muy exigentes con el sabor. Sin embargo, las entregas de alimentos han aumentado abruptamente el uso de envases desechables, una de las principales fuentes de contaminación por microplásticos. Una pregunta tras otra aparece en mi mente. ¿Una cultura en la que se puede entregar algo en cualquier momento y lugar es algo de lo que estar orgulloso? ¿Se asocia un próspero sector de entrega a domicilio con una mejor calidad de vida? ¿Presenta alguna ventaja la avanzada cultura de repartos de Corea además del alivio de saber que, como mínimo, uno no morirá de hambre incluso si no puede salir a la calle por la pandemia del coronavirus? Quiero decir, existe una alta probabilidad de que alguien irritable le entregue la comida, porque siempre va con prisas, o está enfermo y cansado de que le menosprecien. ¿La única ventaja de recibir comida en cualquier lugar eclipsa el resto de inconvenientes? Y más que nada, ¿está bien ignorar el medio ambiente por comodidad? Las motocicletas de reparto se abren paso entre las angostas callejuelas para evitar atascos. Sin áreas de estacionamiento asig-
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nadas, aparcan prácticamente en cualquier lugar de Corea, hasta en aceras y cruces peatonales. Los mensajeros no dudan en cometer infracciones de tráfico, ignorar las señales o hasta en ir en sentido contrario. Pero como las motos no son fácilmente visibles en los espejos laterales de los coches, anuncian su presencia con atronadores sonidos de escape y asustan a otros conductores al circular de forma errática, pues es prácticamente imposible entregar los alimentos a tiempo respetando todas las normas de tráfico. Aunque los repartidores ni siquiera podemos darnos el lujo de pensar en eso. Instintivamente sentimos que alguien nos espera ansioso y con el estómago rugiente, así que nos concentramos y salimos a toda velocidad. Mi última entrega del día es una empresa que tiene fiesta en la oficina. Es un pedido grande y mi moto se tambalea cuando cargo toda la comida. Al llegar, un grupo de gente alegre me saluda con entusiasmo. Brindan tranquilamente bajo un cartel de felicitación. Todos lucen felices, como celebrando algún logro. Llevar comida a un lugar así hace el trabajo algo más gratificante. Al irme, alguien se acerca y me da una propina, diciendo cortésmente: “Era un gran pedido, ¿no? Debía pesar mucho. Gracias por traerlo bajo la lluvia”. La propina y las palabras amables alivian la fatiga del día. El día finalmente acaba. Fue muy largo. Mi cuello y mis hombros están rígidos y gastados, como carne seca por el pesado casco y por conducir toda la jornada. Mis manos están arrugadas de estar empapadas bajo la lluvia, y brazos y piernas flaquean de subir y bajar escaleras incontables veces. Pero falta una última entrega: llevar mi cansado cuerpo hasta casa y acostarlo en mi cómoda cama. Silbo una melodía mientras arranco mi motocicleta.
© Shutterstock; foto de Kelli Hayden
Repartidor de una franquicia de pollo por el callejón de comida junto a la Universidad de Konkuk, al este de Seúl, a altas horas de la noche.
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REPORTAJE ESPECIAL 3
Reparto a domicilio: mirada al interior de un sector en auge
Economía del reparto:
pasado y presente De los mensajeros a las aplicaciones móviles, la industria de reparto de Corea ha logrado increíbles avances durante el siglo pasado. Pero ese progreso no llegó de la nada. Repasamos brevemente la evolución de la economía del reparto desde la dinastía Joseon (1392-1910). Joo Young-ha Profesor, Escuela de Posgrado, Academia de Estudios Coreanos
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aul Georg von Möllendorff, el primer occidental que se desempeñó como asesor del gobierno de Joseon, llegó a Hanyang (actual Seúl) en 1882, dejando su cargo previo como vicecónsul alemán en Tianjin, China, durante la dinastía Qing. En la Corea de entonces había pocos occidentales y una de sus preocupaciones era la comida. Pero no debía haberse preocupado. Por la noche, un funcionario coreano fue a su residencia provisional con algunos sirvientes, que portaban en una especie de mesita de madera. Bajo la cubierta de tela había una variedad de platos nunca antes vistos por él, pero tras haber vivido una experiencia similar en China, Möllendorff llevó los platos a su mesa y cenó.
Homenajes y regalos
© Museo Nacional de Corea
“De camino al mercado en la nieve”. Presumiblemente de Yi Hyeong-rok (1808-?). Siglo 19. Tinta y color claro sobre papel. 38,8 × 28,2 cm. Museo Nacional de Corea. Esta pintura de la dinastía Joseon muestra comerciantes yendo al mercado con sus mercancías a lomos de caballos y bueyes. Parte de un álbum presuntamente pintado durante la corte Yi Hyeong-rok.
El reparto de entregas supuso una actividad económica importante en Joseon, y apoyó la gestión estatal. La corte real dependía en gran medida de los impuestos en especies, que recaudaban entre los súbditos en todo el país. Por ejemplo, para los ritos conmemorativos mensuales a las generaciones pasadas de reyes y reinas celebrados en Jongmyo, el santuario real de los ancestros, los administradores provinciales reunían y enviaban los bienes necesarios, incluyendo cereales, pescado, frutas y sal, así como papel y utensilios de cocina. Los funcionarios a cargo del envío supervisaban a los sirvientes, que llevaban la carga mediante botes y carros de mano. Era una tarea importante que podía afectar a su posición en el gobierno. La entrega de productos regionales también era considerada importante por los acaudalados yangban (nobleza) que vivían en provincias, pues permitía hacer regalos a personas poderosas de la capital. Kim Su-jong (1671-1736), un hombre rico de Buan, provincia de Jeolla, solía agasajar a sus amigos y dignatarios de Hanyang con especialidades locales y mariscos secos como pepinos de mar, abulones, mejillones y pulpo, así como con carne de faisán, cerdo y caquis. Como la región era famosa por el papel y los productos de bambú, los finos papiros de morera, abanicos, sombreros y peines, también eran muy apreciados entre los nobles de la capital. Desde Buan, los barcos con esos cargamentos navegaban a lo largo de la costa oeste y luego por el río Han, hasta llegar al puerto de Mapo. Una vez allí, los bienes se clasificaban y transportaban en carros de mano, o carretillas con forma de A, para ser entregados en persona a cada destinatario. Los sirvientes de Kim se encargaban de esa tarea, mientras que él hacía dos copias detalladas de cada entrega, una para él y otra para el destinatario. La entrega que realizaban los sirvientes también era esencial para las parejas yangban que vivían separadas. Un registro histórico explica que una mujer de la familia Yi en Andong, provincia de Gyeongsang, solía enviar a su esposo, Kim Jin-hwa (1793-1850), que ostentaba un cargo público fuera de casa, alimentos como pulpo, jureles, platijas, sal, pasta de pimiento rojo (gochujang), pasta de soja (doenjang) y otros condimentos. A cambio, Kim enviaba a casa caballas, abadejos, pescado dulce, arenques y carne de res. Los literatos neoconfucianos de Joseon despreciaban las transacciones monetarias, pues no consideraban el intercambio de bienes como conducta adecuada para un hombre virtuoso. Algunos estudiosos de la historia económica consideran que esa forma de pensar favoreció el desarrollo de la economía del reparto en la sociedad de Joseon.
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Conciencia de clase
A mediados del siglo XX, la sociedad coreana comenzó gradualmente a modernizarse, aunque estaba bajo ocupación colonial. Entonces, en las ciudades comenzaron a surgir restaurantes abiertos a todo el público. Aunque la rígida jerarquía social de Joseon aparentemente se desvanecía, las antiguas distinciones de clase seguían prevaleciendo en la sociedad. Curiosamente, fue esa acérrima conciencia de la clase social lo que dio origen al reparto comercial de alimentos. En la década de 1920, el seolleongtang (sopa de huesos de buey) era uno de los platos más populares en los restaurantes de Seúl. Los propietarios de esos establecimientos eran mayormente carniceros, considerados como clase inferior en la sociedad coreana premoderna. Los nobles consideraban impensable comer entre clientes de clase baja en un restaurante regentado por un carnicero, y por tanto pedían que les llevaran la sopa a su casa. En aquel entonces, los pagos por la entrega de alimentos a domicilio solían hacerse después, al recoger los envases vacíos, método que generaba frecuentes disputas, como refleja una anécdota de un restaurante de seolleongtang en Jongno. Uno de sus clientes ordenaba regularmente pero a menudo evitaba pagar, al ausentarse de casa cuando el repartidor volvía a por los recipientes. Enfurecido tras llamar varias veces en vano a la casa, el repartidor regresó con sus amigos e intimidó a una criada. Terminó siendo detenido por la policía. Además del seolleongtang, los platos favoritos para llevar en aquel entonces eran naengmyeon (fideos fríos de trigo sarraceno) y ddeokguk (sopa de pastel de arroz), muy populares en los res-
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taurantes que brotaban con abundancia en Seúl y otras ciudades. Los pedidos se hacían normalmente por teléfono, aunque la proporción de gente con teléfono era muy baja. Al recibir un pedido, preparaban la comida y los mensajeros la llevaban en bici, sujetando el manillar con la mano izquierda, mientras que con la derecha sostenían la comida. Era una hazaña tan precaria como un truco de circo, y todo un espectáculo para los viandantes.
Carros de mano y bicicletas
Con el establecimiento de los mercados en las ciudades, los repartidores pasaron a formar parte del paisaje urbano. Los vendedores que no podían dejar su puesto para comer, ordenaban comida en restaurantes cercanos. Generalmente las entregaba una mujer, que portaba una gran bandeja en la cabeza repleta de tazones y platos de comida, y caminaba con cautela para mantener el equilibrio. Hasta los restaurantes tradicionales de clase alta tenían un menú de entrega con docenas de platos, que llevaban en una mesita de madera, o a veces enviaban a cocineros y camareros para ayudar en los banquetes de familias adineradas. Los restaurantes chinos de lujo también ofrecían servicio para llevar como cortesía a los clientes. Pero la entrega a nivel profesional comenzó con el correo postal, los periódicos y las bebidas alcohólicas. Las cervecerías abastecían directamente a bares y restaurantes, a través
1. Viñeta editorial titulada “Un repartidor de comida y una dama”, de Ahn Seok-ju, diario Chosun Ilbo del 5 de abril de 1934. La señora exclama con asombro: “¡Oh, Dios... lleva tan pesada carga solo con una mano!” y el repartidor responde: “Supongo que esas cosas en su cabello y sus dedos deben pesar mucho más”. 2. Cartero (década de 1900). El moderno servicio postal de Corea comenzó en 1884 con el establecimiento de la Oficina General de Administración Postal. En los primeros años usaban carros de caballos para repartir correo. 3. Repartidores posan frente a Sajeongok, un famoso restaurante naengmyeon en Incheon (año 1930). Se dice que los fideos fríos de ese lugar eran tan sabrosos que llegaban pedidos de lugares remotos como Myeong-dong, en Seúl. 4. “Morning”, fotografía de Lim Eung-sik (1946). Jóvenes mujeres con baldes de flores en Busan. Colección del Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo.
© The Chosun Ilbo
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5. Imagen de 1950. Un repartidor de naengmyeon presenta un emocionante espectáculo de acrobacias en Sokcho. Es conocido por ser el fundador de un restaurante de fideos fríos estilo Hamheung en dicha ciudad costera, cerca de la Zona Desmilitarizada.
3 © Museo de Historia de Bupyeong
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© Museo Nacional de Historia Contemporánea de Corea
© Lim Sang-cheol
5 © Museo Municipal de Sokcho
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1. “Another Hopeful Day” (título provisional), fotografía de Lim Eung-sik (1960). Jóvenes reparten periódicos en Myeong-dong, Seúl. Entonces era común que los niños de familias pobres repartieran diarios para mantenerse y lograr algo de dinero. 2. “Ikseon-dong”, Han Jeong-sik (1933). Repartidor de comida china en bici por los callejones de una zona residencial del centro de Seúl, con una gran caja de hojalata en una mano. Los restaurantes chinos comenzaron a ofrecer este servicio en la década de 1960. 3. Un hombre reparte briquetas de carbón con un palo al hombro en un barrio de chabolas, en la ladera de una colina en Seúl (principios de los 70). Las briquetas fueron muy usadas para calentar y cocinar desde la post Guerra de Corea hasta los años 90.
1 © Lim Sang-cheol
2 © Han Jeong-sik
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3 © NewsBank
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A diferencia de generaciones anteriores, los nativos digitales nacidos después de 1980se adaptaron sin esfuerzo a las nuevas tecnologías, y en poco tiempo los avanzados servicios de entrega se convirtieron en un rasgo distintivo de la sociedad coreana. La generación de las apps merece ser felicitada por la próspera industria de repartos del país en el siglo XXI.
1. Repartidor de un restaurante chino junto a la Univ. de Corea en Seúl, a finales de los 90. Conocido como Cho Tae-hun, era famoso en el vecindario por su moto decorada y por conducir a la velocidad del rayo. Tras aparecer en televisión se hizo famoso en todo el país.
1 © NewsBank
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2. Trabajadora de un restaurante del mercado de Namdaemun (Seúl) con bandejas de comida sobre la cabeza para los comerciantes que no pueden dejar su tienda para ir a comer.
ta por una tarifa adicional. Mientras, para los vendedores que no tenían calefacción en invierno, surgieron servicios de alquiler de braseros de briquetas. En los dos principales mercados de Seúl, Namdaemun (Puerta Sur) y Dongdaemun (Puerta Este), a las 5 a.m. podía verse una bandada de repartidores con braseros portátiles y briquetas encendidas, esperando los pedidos. Al coste de las briquetas agregaban una pequeña tarifa de entrega y, repartiendo unos 200 braseros por día, podían llegar a fin de mes.
Motos y apps para smartphones
2 © Seoul Metropolitan Government; foto de Mun Deok-gwan
mensajeros en bicicleta. Tras la liberación de la nación del dominio japonés y la posterior Guerra de Corea, el comprimido desarrollo económico aceleró la urbanización y la industrialización. El comercio nacional aumentó rápidamente y la logística entre mayoristas y minoristas aumentó en gran medida, gracias a los mensajeros con carros de mano. Algunos compraban los productos ellos mismos y los revenderían a los minoristas al mismo precio. En vez de cobrar un margen por distribución, obtenían una pequeña ganancia vendiendo los envases vacíos a los mayoristas. En aquellos días, en las ciudades se usaban briquetas de carbón perforadas para calentar y cocinar y, en el umbral del invierno, era común que los hogares almacenaran grandes pilas de briquetas. Pero no importaba cuántas briquetas pudiera pedir un cliente, las fábricas no hacían entregas a particulares, y los compradores no tenían más opción que alquilar carros de mano para llevar las briquetas. Cuando aumentó la demanda, en la década de 1970 los vendedores de briquetas comenzaron a ofrecer entrega puerta a puer-
La comida china comenzó a distribuirse ampliamente en la década de los 60 y siguió siendo la comida a domicilio más popular durante mucho tiempo. Las bicicletas seguían siendo casi la única opción disponible para llevar los pedidos. A finales de los 70, cuando la política de inmigración del gobierno coreano dificultó que los residentes chinos pudieran ir a la universidad, muchos emigraron a Taiwán, y bastantes mensajeros coreanos que trabajaban para restaurantes chinos, abrieron su propio negocio. Entonces, la demanda de comida china a domicilio aumentó a medida que las grandes ciudades construían enormes complejos de apartamentos, creando áreas residenciales densamente pobladas. Durante los 80, cada vez más consumidores podían pagar las tarifas de envío, impulsando fuertemente el sector, y ya en 1982, un periódico económico consideraba el servicio de reparto como un negocio de buenas perspectivas. Pero la entrega a domicilio se generalizó en el periodo previo a los Juegos Olímpicos de Seúl de 1988, cuando en la ciudad abrieron muchas cadenas de comida rápida de estilo estadounidense. Ahí surgió una nueva estampa urbana: jóvenes en moto repartiendo pizza, un plato hasta entonces desconocido para gran parte de los coreanos. Como las motos resultaron excelentes en cuanto a velocidad y eficacia, restaurantes chinos y mercados tradicionales las prefirieron a usar bicis o caminar. El sistema actual de reparto, basado en el servicio de mensajería puerta a puerta, surgió como prometedor modelo de negocio durante los 90, al introducir el sistema japonés de reparto de paquetes. Al principio, los coreanos se mostraron bastante reacios a usar este servicio, pues consideraban inaceptable pagar el cargo del envío por separado. Pero pronto valoraron la comodidad de recibir las compras en casa a cambio de una pequeña tarifa. Posteriormente, los servicios de entrega de paquetes proliferaron, y eso a su vez impulsó la aparición de aplicaciones móviles en 2010. A diferencia de generaciones anteriores, los nativos digitales – aquellos nacidos después de 1980- se adaptaron sin gran esfuerzo a las nuevas tecnologías, y en poco tiempo los avanzados servicios de entrega se convirtieron en un rasgo distintivo de la sociedad coreana. La generación de las apps merece ser felicitada por la próspera industria de repartos del país en el siglo XXI.
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REPORTAJE ESPECIAL 4
Reparto a domicilio: mirada al interior de un sector en auge
Los cómics captan el mundo de los repartidores Los productos comprados en línea pasan por muchas manos hasta llegar al cliente. Descargar paquetes de camiones repletos es parte del proceso. El dibujante de cómics Lee Jong-chul retrata su propia experiencia y otras anécdotas de sus colegas descargando paquetes en el cómic “Kkadaegi”, publicado en 2019. Lee Jong-chul Dibujante de cómics
Deberías conseguir un trabajo digno ya. Solo arruinarás tu cuerpo haciendo kkadaegi.
iuf! iuf! iuf!
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M
e gradué en una escuela de arte en provincias y vine a Seúl con la mente puesta en lograr el sueño de mi infancia, convertirme en dibujante de cómics, pero sin un plan concreto. Mis padres me apoyaron económicamente por un tiempo, pero el dinero que enviaban no daba para vivir en una ciudad como Seúl. Necesitaba ganarme la vida hasta debutar como dibujante de cómics. Mi idea era trabajar cinco o seis horas y dibujar el resto del día, y me llamó la atención una oferta para un trabajo de carga y descarga en turno de mañana. ¿Sería demasiado agotador? Dudé un poco, pero el lugar de trabajo estaba cerca de mi casa y pagaban más que el salario mínimo por hora, y eso me invitó a llamar. La persona al otro lado del teléfono me preguntó si podía empezar al día siguiente. Dije que sí, y empecé a trabajar a tiempo parcial como descargador de camiones de reparto.
Primer trabajo a tiempo parcial
Las compras online pasan por varias fases hasta llegar a la puerta del cliente. Primero, el vendedor confirma el pedido y empaqueta los artículos. Luego, una empresa asociada de reparto lleva los paquetes al almacén. Los paquetes se cargan en camiones y se llevan al centro de distribución central de la empresa de reparto, donde durante la noche son clasificados según el código postal. Los trabajadores a tiempo parcial cargan los paquetes ya clasificados en camiones, que los llevan a los centros de distribución regionales al amanecer. Una vez allí, toca descargar los camiones y los conduc¡Gu tores de repar¡Esto e au! s pesad to los llevan al o! cliente. Mi primer trabajo a tiempo parcial fue
en el centro de distribución regional de una empresa de mensajería. El primer día, el gerente me preguntó si había hecho kkadaegi antes (en la jerga del sector alude a cargar y descargar paquetes de camiones). Le dije que no tenía experiencia alguna, y me presentó a otro trabajador a tiempo parcial que formaría equipo conmigo. Era un hombre de unos 50 años, de cabello canoso. Era brusco pero me explicó en detalle y paso por paso lo que había que hacer. Solo me preguntó mi apellido. Al ser un trabajo tan agotador, había alta rotación, y por tanto ni se molestó en preguntar mi nombre completo. Me llamaba Lee y yo a él Sr. Woo. “Latas” y fajas lumbares Nuestro trabajo consistía en descargar las cajas de los camiones y ponerlas en una cinta transportadora. Los repartidores esperaban junto a la cinta para llevar los paquetes a sus respectivas zonas. Un camión de 11 toneladas transporta un promedio de 700 a 800 paquetes, y a veces más de 1.000. Trabajamos en equipos de dos, para descargar de cuatro a cinco camiones al día. Descargar cada camión demora entre 40 y 50 minutos. Después de un solo camión, mis piernas estaban débiles y temblorosas. Los remolques, llamados “latas”, estaban repletos y mal ventilados. Tan pronto comencé a trabajar, el polvo empezó a picarme en la nariz y la garganta y comencé a sudar como un cerdo. Entonces comprendí por qué pagaban entre 2.000 y 3.000 wones más por hora que el salario mínimo. Comenzaba a las 7 a.m. y terminaba tras la hora del almuerzo, cuando los conductores salían a entregar los paquetes a los clientes, que esperaban ansiosos. Con el tiempo me hice amigo de los conductores. Por lo general, trabajaban desde las 7 a.m. hasta altas horas de la noche, o incluso en temporada alta, cuando la demanda aumentaba, hasta más de la medianoche. Ganaban la módica tarifa de unos 1.000 wones por entrega y nos apuraban a ir más rápido para salir
El dibujante de cómics Lee Jong-chul describe sus experiencias como descargador de paquetes a tiempo parcial para una empresa de mensajería en su primer cómic “Kkadaegi” (Bori Publishing, 2019). Captó gran atención en la Feria del Libro Leipzig 2019, Alemania, por un tema y singular motivo que destacan un aspecto marginal de la sociedad coreana.
Manten er en se co
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El viento helado y cortante sopla en invierno
Conocí gente de todos los ámbitos: un atleta ex portero en la Liga K3; un estudiante para policía nacional; un empleado de semiconductores que se casó joven y quería mantener mejor a su familia; un hombre de mediana edad que trabajó 30 años como funcionario; y nuestro capitán, de unos 40 años, que vivía con una madre enferma. Todos tenían su propia historia.
La única forma de soportar el frío gélido aquí
es simplemente desafiarlo. Todavía hace mucho frío, incluso con calcetines dobles y calzoncillos largos.
Será una larga historia. Un verdadero río de lágrimas. Dibujarás mi historia algún día, ¿no?
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Un camión de 11 toneladas transporta un promedio de 700 a 800 paquetes, y a veces más de 1.000. Trabajamos en equipos de dos, para descargar de cuatro a cinco camiones al día. Descargar cada camión demora entre 40 y 50 minutos.
antes, mientras que nosotros queríamos tomar descansos intermitentes. Eso a veces generaba conflictos. Los espacios de trabajo en los centros de distribución generalmente son al aire libre, dejando a los trabajadores expuestos a los elementos. Hay que lidiar tanto el calor sofocante como el gélido frío. La llamada “crisis de las entregas” se repite cada año en torno a las vacaciones de Chuseok, en otoño. Es temporada alta de reparto, y caja tras caja de arroz recién cosechado, y otros productos como repollo salado para kimchi, o kimchi ya preparado, abarrotan el centro de distribución. Lo superamos con una faja ortopédica para la espalda baja. El Sr. Woo finalmente renunció y se fue a trabajar a un mercado agropecuario a las afueras de Seúl, llevando verduras por la noche. Yo también renuncié y me fui a trabajar con él. Un día, un editor me contactó con una propuesta para una serie de cómics infantiles. Cuando conté al Sr. Woo las buenas noticias, saltó de alegría y me dijo que no volviera nunca a ese lugar y prometí que no lo haría. Sin embargo, pronto descubrí que dibujando cómics no ganaba lo suficiente para sobrevivir, así que tuve que retomar mi trabajo Frág il paralelo en otra empresa de mensajería, aunque nunca se lo dije. “Había un joven llamado Lee Jong-chul
que trabajó conmigo durante un tiempo. Se centró en sus cómics y logró su sueño: convertirse en dibujante de cómics”. Así quería que me recordara.
Todos tienen una historia
El trabajo era más agotador de lo esperado, pero tenía ventajas. Pude conocer gente de muchos ámbitos: un atleta que solía jugar de portero en la Liga K3; un chico que estudiaba para policía nacional; un empleado de una fábrica de semiconductores que se casó joven y quería mejorar la vida de su familia; un hombre de mediana edad jubilado después de 30 años como funcionario; y nuestro capitán, de unos 40 años, que vivía con su madre enferma. Cada uno tenía su historia. A medida que pasaba el tiempo congenié más con mis colegas y quería plasmar sus historias en cómics. Entonces comencé a escribir mis experiencias en el trabajo. Quería contar sus historias, consolarlos y apoyarlos. La culminación fue mi libro de viñetas “Kkadaegi”, que salió el año pasado. En estos tiempos difíciles, cuando el mundo entero intenta superar una pandemia, el sector de entregas recibe una atención renovada. En la otra cara de la comodidad de obtener cualquier cosa, en cualquier momento y lugar sin interacción personal, están los miserables mensajeros con exceso de trabajo, que colapsan ante el exponencial crecimiento de las entregas y otros incidentes. Los paquetes llevan pegadas varias etiquetas de advertencia: “No lanzarlo”, “Este lado hacia arriba”, “Frágil”, etc. Un día pensé que esas precauciones no debían aplicarse solo a productos de entrega. Por eso últimamente, si me encuentro con alguien, le digo: “¡Maneja tu cuerpo y tu mente con cuidado!”
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REPORTAJE ESPECIAL 5
Reparto a domicilio: mirada al interior de un sector en auge
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Industria del reparto: luces y sombras
La industria del reparto de alimentos prospera a medida que la pandemia de COVID-19 nos conduce hacia un estilo de vida sin contacto. Las apps de móvil, que ya no son meros intermediarios para pedir alimentos, han ampliado los servicios de entrega a una mayor gama de productos. Si bien estas plataformas evolucionan rápidamente, el sector debe abordar la monopolización y las condiciones laborales. Um Ji-yong Reportera, Byline Network
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n 2018, el volumen de compras en línea de Corea superó por primera vez los 100 billones de wones, llegando a 114 billones de wones. Ese año, la entrega de alimentos apenas representaba un 4,6 por ciento del total. En el primer semestre de este año, sin embargo, las transacciones de servicios de alimentos en línea superaron el billón de wones por mes, según Estadísticas de Corea. El total mensual en abril, por ejemplo, aumentó un 83,7 por ciento interanual, dato que representa la tercera mayor cuota, con un 10,5 por ciento, justo detrás de comestibles y bebidas con un 12,7 por ciento, y de electrodomésticos, equipos electrónicos y de telecomunicaciones con un 11,5 por ciento. Nadie duda que la pandemia del COVID-19 sea un factor significativo en esta tendencia. Con un distanciamiento social generalizado, salir a cenar se ha vuelto menos frecuente, mientras que la comida para llevar o la entrega a domicilio se considera la “nueva normalidad”. Según Open Survey, una empresa de investigación de datos móviles, casi el 70 por ciento de los consumidores de entre 40 y 50 años confirmaron que su renuencia a salir a cenar durante el brote les hizo recurrir a la entrega de alimentos. Considerando que este grupo antes lideraba la tendencia a alejarse de la comida a domicilio, el cambio es notable. Las cifras del sector sugieren que, tras experimentar la comodidad de las apps de entrega, estos consumidores probablemente seguirán comprando en línea cuando termine la pandemia, no solo alimentos sino también otros productos.
A medida que aumenta la demanda de servicios de entrega sin contacto por COVID-19, el centro Logístico de una empresa de reparto de Seúl se abarrota de paquetes y trabajadores que los clasifican por destinos. La excesiva carga de los repartidores y sus condiciones laborales surgen como nuevo problema social. © Agencia de Noticias Yonhap
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Más servicios
Las plataformas de entrega basadas en aplicaciones móviles ya impulsaban el crecimiento del mercado nacional antes de la actual crisis sanitaria, pero cuando Apple presentó el iPhone en 2007, las plataformas de entrega vieron su oportunidad en los móviles. Los pedidos telefónicos convencionales, basados en folletos y flyers, rápidamente dieron paso al método actual: procesar cada fase del pedido mediante una app. Las plataformas de entrega desarrollaron modelos de negocio basados en publicidad (mostrando las tiendas de los clientes en su app) o cobrando una comisión por pedido. Una encuesta realizada por la Asociación de la Industria de Servicios de Alimentos de Corea en marzo de 2019, refleja que el 62,2 por ciento de los pedidos de comida a domicilio fueron mediante una app, frente al 37,5 por ciento por teléfono. Las encuestas a consumidores arrojaron resultados similares. A principios de año, un sondeo de Open Survey entre 1.500 hombres y mujeres de 20 a 59 años en todo el país, reveló que un 60 por ciento de los encuestados usó servicios de entrega de alimentos a domicilio mediante webs especializadas o apps para móviles inteligentes. Las plataformas de entrega intentan lograr una ventaja competitiva ofreciendo diferentes beneficios a restaurantes y consumidores. Los consumidores, obviamente, prefieren opciones simplificadas que permitan un prepago único de comida y entrega por móvil. Con
la pandemia actual, el método COD (efectivo/cobro contra reembolso) mediante efectivo o tarjetas de crédito está siendo reemplazado por un simple pago en línea. Muchos consumidores van aún más lejos y piden que les dejen la comida en la puerta de casa, para evitar el contacto humano. Otra tendencia a destacar es que se amplía la gama de productos de entrega. El alcance de los servicios va más allá de la entrega de alimentos, e incluye gran variedad de productos básicos: desde alimentos procesados, como bocadillos y fideos ramen, hasta productos de uso diario, como agua embotellada, papel higiénico y detergente, o alimentos frescos refrigerados, como comestibles, carnes y kits de comidas semi-preparadas. En 2019, Woowa Brothers Corp., a cargo de la mayor aplicación de entregas de Corea, Baedal Minjok (más conocida como Baemin), lanzó B Mart, un servicio de entrega instantánea de comestibles que abarca cualquier producto disponible en los supermercados. En tanto Delivery Hero Korea, propietario de la segunda y la tercera mayores plataformas, Yogiyo y Baedaltong, respectivamente, también está ampliando su lista de
1. Bicis de reparto para Vroong Friends esperan junto a una estación de metro. Cualquiera que se registre como ciclista a tiempo parcial en la plataforma puede usarlas para realizar entregas. Los proveedores, que tenían dificultades para atender la avalancha de pedidos con su personal a tiempo completo, comenzaron a contratar mensajeros a tiempo parcial. 2. Apps populares de reparto de comida: de izquierda a derecha, Baedal Minjok, Yogiyo y Baedaltong. Las cifras de big data móvil IGAWorks muestran que más usuarios de Android es para Baedal Minjok (9.701.158), seguida de Yogiyo (4.926.269), Coupang Eats (391.244) y Baedaltong (272.139). Baedaltong mantenía el tercer lugar desde su lanzamiento en 2010, pero fue superado por Coupang Eats en la primera mitad de 2020.
1 © Um Ji-yong
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productos, en asociación con tiendas de conveniencia y supermercados locales. Cada vez más plataformas de entrega amplían los servicios disponibles para restaurantes. Incluso suministran productos alimenticios, envases de embalaje y similares, además de desarrollar sistemas POS (punto de venta) para gestión de restaurantes.
Monopolio y competición
Así, se espera que este duopolio termine muy pronto. En diciembre de 2019, Delivery Hero Korea anunció que se haría cargo de Woowa Brothers, todo un movimiento tectónico en el sector nacional de entregas. Si dicho plan pasa el control de fusiones y adquisiciones de la Comisión de Comercio Justo de Corea, la nueva empresa poseerá las tres mayores plataformas del sector y una cuota de mercado del 99 por ciento. Pero el posible nacimiento de un monopolio gigante ha desatado una acalorada controversia. A las tiendas afiliadas les preocupa que la colusión resulte en comisiones y costes publicitarios irracionales, mientras que los consumidores recelan ante posibles aumentos en las tari-
fas de envío. Woowa Brothers se apresuró a explicar que, pese a la fusión, las dos empresas mantendrían una gestión independiente y también competirían entre sí, aunque eso fue insuficiente para apagar el fuego. Como contramedida para evitar el monopolio, algunos gobiernos locales ya han lanzado, o están desarrollando, apps públicas de distribución para sus respectivas zonas. Además, Coupang Eats y WeMakePrice O se han unido a la competencia, aventurando significativos cambios en la cartografía del sector de reparto de alimentos a domicilio.
Proveedores de reparto
Junto con el impresionante aumento de las plataformas de entrega, otro fenómeno a destacar es la aparición de proveedores de reparto. Las plataformas de primera generación, que funcionaban como intermediarios entre restaurantes y consumidores, carecían de redes logísticas propias. La entrega real era controlada por los restaurantes, bien por los propios dueños o por los repartidores que empleaban. Como los pedidos se concentraban a la hora del almuerzo y la cena o hasta altas horas de la noche, los restaurantes con repartidores propios tenían que hallar formas de aprovechar al máximo a esos trabajadores en las “horas valle”, y por
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ejemplo, les ponían a repartir publicidad. Los proveedores de servicios de reparto vieron un nicho de oportunidad en ofrecer sus servicios a otros restaurantes por una tarifa mensual de entre 100 y 150 mil wones, más un coste de entrega de unos 3.000 wones por pedido. Al subcontratar la entrega, los restaurantes pueden reducir los gastos o pérdidas de emplear a sus propios repartidores. En 2013, cuando comenzaron a aparecer empresas de entrega a domicilio, muchos restaurantes recurrieron a esos servicios para complementar su propia fuerza laboral, pero el volumen de restaurantes que depende únicamente de los proveedores de entrega a domicilio ha aumentado gradualmente desde entonces. Hoy, los tres pioneros del mercado en términos de pedidos mensuales son Saenggakdaero (10 millones), Barogo (9,8 millones) y Mesh Korea (4 millones). Ninguno de ellos ha obtenido beneficios netos aún por la intensa competencia, pero crecen rápidamente. Los gigantes de las plataformas de primera generación, Woowa Brothers y Delivery Hero Korea, también optaron por crear sus propias redes logísticas, lanzando Baemin Riders y Yogiyo Plus, respectivamente. Pero Delivery Hero Korea fue más allá, al invertir 20 mil millones de wones en Barogo, presumiblemente en un movimiento para mejorar su capacidad logística. Eso implica que Baemin y Yogiyo cobran tarifas (entre un 15 y un 30 por ciento más, respecto al margen del 6 al 12 por ciento de las plataformas previas), pues incluyen cargos por servicio de entrega. Coupang Eats (dirigido por Coupang, el minorista en línea mayor de Corea), Ddingdong (que opera en la zona de Gangnam en Seúl) y Foodfly (adquirido por Yogiyo), son ejemplos de proveedores de servicios de entrega que tuvieron éxito con este modelo de negocio. Ahora, esas plataformas de reparto de segunda generación, equipadas con sus propias redes logísticas, son parte del mainstream.
Plataformas de repartidores
La aparición de plataformas de servicios de reparto de segunda generación genera preocupación social por el “empleo de intermediarios”. Este sistema involucra a un grupo más amplio de contratistas independientes, además de repartidores a tiempo completo registrados en cada plataforma. Barogo Flex de Barogo, Vroong Friends de Mesh Korea y Baemin Connect de Woowa Brothers, son ejemplos relevantes de este sistema. Coupang Eats empleó contratistas independientes desde el inicio, pues tenía problemas para procesar los pedidos urgentes con su propia red, y recibía quejas de entregas tardías o perdidas. Para cubrir las franjas horarias de alta demanda en las zonas
Mensajero de Vroong Friends deja una tienda de conveniencia en Seúl tras recoger un pedido. A medida que aumenta la demanda de entregas, los bienes de las tiendas de conveniencia proliferan al ampliarse los productos de entrega y los horarios. En este caso, de 11 a 23 h.
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Por otro lado, preocupa el aumento de intermediarios, pues genera un tipo de empleo cuyos derechos no están garantizados. Según las leyes coreanas vigentes, estos son considerados como “trabajadores con tipo especial de empleo”, y sin apenas protección ante accidentes laborales o conflictos con las empresas clientes.
© NewsBank
metropolitanas, donde los pedidos se acumulan, los principales proveedores de servicios de reparto reclutan contratas independientes mediante crowdsourcing. Las empresas enfatizan que esos repartidores pueden optar por trabajar tanto como quieran y cuando quieran. Ganan de 3.500 a 4.000 wones por entrega, mientras que los de reparto a tiempo completo ganan 3.000 wones por entrega. Este sistema de contratación ha tenido una respuesta favorable. Según Woowa Brothers, un total de 14.730 mensajeros independientes se inscribieron en Baemin Connect en febrero de 2020, y grupo que ahora supera en siete veces la red de 2.300 personas de Baemin Riders. Por otra parte, preocupa el aumento de plataformas intermediarias, pues genera un tipo de empleo cuyos derechos no están garantizados. Según las leyes coreanas vigentes, estos repartidores son considerados como “trabajadores con tipo especial de empleo”, y sin apenas protección ante accidentes laborales o conflictos con las empresas clientes. No tienen cobertura de seguridad social, ni las vacaciones pagadas que estipulan las leyes. Cuando la demanda de servicios de reparto se disparó al brotar el coronavirus, las paupérrimas condiciones laborales de estos repartidores quedaron al descubierto una vez más, y sus derechos básicos fueron señalados como un problema social. Ahora, cada vez más voces urgen a acometer mejoras para proteger los derechos de este nuevo tipo de empleos.
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CRÍTICA DE ARTE
Música de alcance global Al agregar elementos contemporáneos a la música tradicional coreana, los jóvenes artistas están creando una nueva Ola coreana, claramente distinta al K-pop. Este creciente reconocimiento internacional deriva en gran parte del calibre de los maestros que actuaron en la escena mundial antes que ellos, y de los esfuerzos de los promotores entre bambalinas. Kim Shin-ah Directora, Fundación Nacional de Teatro de Corea
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En la 8ª edición del Festival Internacional de Danza de Seúl en 2005, “Las perfectas y preciosas danzas de los virtuosos” fue presentada en CJ Towol Theatre del Seoul Arts Center, con seis bailarines veteranos mostrando la belleza y el poder de la danza tradicional coreana. De izquierda a derecha cuatro de ellos: Kim Su-ak (1926-2009), Kim Deok-myeong (1924-2015), Kang Seon-yeong (1925-2016) y Lee Mae-bang (1927-2015). © NewsBank
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ace un tiempo, acompañé a un grupo de músicos para una actuación en el extranjero. Decidimos hacer un picnic al terminar el espectáculo. Era primavera y teníamos un día libre en el desierto. Todos estábamos relajados porque habíamos prometido “olvidar el arte por un día”. Tarareando internamente nos dirigimos a un arroyo “cool” y, nada más sumergir los pies en el agua, nos sorprendió gratamente lo caliente que estaba. Justo cuando estábamos disfrutando de estar en una región árabe, oímos un sonido rítmico al otro lado del arroyo. Miramos arriba y vimos unos niños tocando algo parecido a un timbal.
Olvidando nuestra promesa de mantenernos alejados de la música durante un día, uno tras otro fuimos acercándonos a los chicos, y pronto cantábamos y bailábamos al son de su tambor. Solo sabíamos dos frases en árabe: “as-salamu alaikum” (la paz sea contigo) y “shukran” (gracias), pero eso fue suficiente para seguir hablando y riendo juntos. Maestros del escenario mundial “Las perfectas y preciosas danzas de los virtuosos” fue una actuación que en 2005 llevaron a cabo seis bailarines, con una edad promedio de 80 años. Reconocidos por su brillan-
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tez, los maestros bailaron melodías de otro grupo de talentosos músicos, sentados en larga hilera sobre una alfombra en el escenario. El espectáculo fue concebido por Jin Ok-sub, productor de representaciones artísticas tradicionales y actual presidente de la Fundación del Patrimonio Cultural de Corea, como parte de la octava edición del Festival Internacional de Danza de Seúl, también conocido como SIDance. Entre el público estaba Gisèle Depuccio, subdirectora del Festival de Danza de Montpellier. Decidió invitar a esos maestros a Francia un año después, para un espectáculo que se llamaría “Trésors Vivants” (“Tesoros vivientes”). Al marcar 2006 el 120º aniversario de relaciones diplomáticas entre Corea y Francia, el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo se mostró entusiasmado en cubrir los pasajes y el equipo de artistas e intérpretes, mientras que la sede del festival abonaría el alojamiento y otros costes. Habría dos representaciones, una en la Ópera Comédie de Montpellier y la otra en el Teatro Nacional de Danza e Imagen de Chateauvallon, en Toulon. Sin embargo, el tiempo no jugó a favor de los bailarines. En el transcurso del año siguiente algunos de ellos pusieron rumbo al cielo, con la falda de sus largas túnicas
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graciosamente ondeando tras ellos. El equipo logró subir al avión tras reemplazar a algunos integrantes, reduciendo ligeramente la edad promedio. Al terminar su actuación en la Opéra Comédie, en Montpellier Square, la platea del teatro desbordaba público que no quería volver a casa. El elenco estaba cansado, pero se sentía obligado a celebrar con la multitud. Noreum Machi, quien participó como instrumentista de apoyo, interpretó algunas piezas de madang nori (teatro tradicional al aire libre). Fue un evento de gala, y tanto los medios locales como Le Monde entrevistaron al granjero y bailarín Lee Yun-seok, quien, mientras estaba en casa, de vez en cuando dejaba de regar sus vides para salir a bailar entre los arrozales vacíos, antes de volver a su invernadero. Los corresponsales de la Agencia France-Presse (AFP) enviaban imágenes de la danza de la grulla de Kim Deok-myeong a la mesa de redacción, mientras que alguien del staff del teatro comentaba entre sollozos: “Creo que el baile salpuri (exorcismo) de Jang Geum-do habría consolado el alma de mi difunta madre”. Credibilidad internacional El sitio estadounidense de comercio electrónico Ama-
1. Kim Hae-sook interpreta “Gayageum Sanjo” con el cuarteto de cuerda de la Universidad de Música Franz Liszt Weimar en el Festival Rudolstadt en julio de 2014. Fue la primera coreana en ser cabeza de cartel en dicho festival alemán internacional. 2. “Gayageum Sanjo: École Choi Ok-Sam” producido por Ocora Radio France en 2012. Harmonia Mundi lanzó el álbum en más de 60 países, presentando la música instrumental sanjo al mundo.
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3. “Chant Arirang et Minyo”, lanzado por Ocora Radio France en 2014, contiene grabaciones de Lee Chun-hee, maestro de canciones populares de la región de Gyeonggi.
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4. Lee Chun-hee canta en un concierto de maestros músicos en abril de 2011 en el Palacio Deoksu, organizado por la Fundación del Patrimonio Cultural de Corea.
zon ofrece álbumes de obras maestras que demandan los fans de la música folclórica tradicional coreana. En 2012, el prestigioso sello discográfico Ocora Radio France produjo ‘Corée: Gayageum Sanjo - École Choi Ok-sam’, con Kim Hae-sook interpretando la pieza de solo de gayageum. En tanto Maison des Cultures du Monde (World Cultures Institute) produjo los discos de otros dos instrumentistas, Kim Young-gil en el ajaeng y Lee Jae-hwa al geomungo, en 2012 y 2013, respectivamente. Esos álbumes recibieron excelentes reseñas de críticos británicos y alemanes, por tanto, no sería exagerado afirmar que la música de esos maestros cautivó el oído de una audiencia de nivel internacional. Ese mismo año, cuando el popular himno coreano “Arirang” fue inscrito en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO, el maestro de Gyeonggi minyo (canción folclórica) Lee Chun-hee ofreció una actuación para celebrarlo en la sede de dicha entidad en París. Y en 2014, el Festival de l’Imaginaire, escenario de ensueño para muchos artistas coreanos, invitó a Lee a actuar en el espectáculo de apertura. Cuando largos años de arduo trabajo y entrenamiento dan sus frutos y te sitúan en la cima, parece que hasta el sonido de tu respiración se convierte en arte. Muchos jóvenes músicos talentosos morirían por una oportunidad que prácticamente cayó en el regazo de Lee. Sin embargo, no solo el talento los sitúa en los escenarios más codiciados del mundo. El promotor que también abrió las puertas del Festival Rudolstadt y al Festival du L’Imaginaire a los artistas coreanos, se negó humildemente a atribuirse el mérito. Solo dijo: “Estoy feliz al ver que maestros que han dedicado sus vidas al arte reciben todo el respeto”. Pero esos logros no hubieran sido posibles sin la
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© Jeonju International Sori Festival © Agencia de Noticias Yonhap
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© Song Jun-ho
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La comunidad de la música coreana sigue impulsando talentos emergentes y, ante la pandemia de COVID-19, los agentes de la música mundial cuentan los días esperando que se pueda volar de nuevo. 1. La banda de fusión de gugak Jambinai en el Palác Akropolis en Praga en abril de 2017. De frente, de izquierda a derecha: Kim Bo-mi al haegeum, Lee Il-woo a la guitarra y Shim Eun-yong al geomungo. Atrás, Yoo Byeonggu al bajo. 2. Escena de “Danza de Corea del Norte” estrenada en 2018 por la Compañía Ahn Eun-me en Arko Arts Theatre de Seúl. Fue seleccionada como evento de temporada del Théâtre de la Ville de París en 2019, y también para la clausura del Festival Pays de Danses, en el Théâtre de Liège de Bélgica en febrero de 2020.
© Gadja Productions
credibilidad internacional generada, entre otros, por Kim Sun-kook, el único productor musical coreano de Radio France y CEO de Just Music & Publishing, Inc. Artistas estrella Cada año tienen lugar numerosos eventos musicales en todo el mundo, y hace solo unos meses, preocupaba cómo apoyar todos los viajes de grupos nacionales programados para actuar en el extranjero. Gracias a los jóvenes artistas que han mantenido las tradiciones con un toque moderno, cada vez más músicos coreanos actúan en el extranjero, y muchos términos y expresiones musicales nativos coreanos son traducidos a diversos idiomas. La banda Jambinai, en particular, asombró a la industria de la música mundial al fusionar el gugak clásico (lite-
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ralmente “música nacional”) con un rock similar al heavy metal. Reconocido “no como seguidor, sino como creador de tendencias”, este asombroso grupo pasa más tiempo en el extranjero que en casa. Usando estratégicamente los mercados minoristas de música, firmó un contrato con un famoso sello discográfico, dando a sus compañeros artistas y a la comunidad musical nacional una nueva perspectiva sobre el intercambio internacional. Tras el éxito de la banda, ahora otros músicos se asocian con expertos del sector para lograr establecer circuitos de alcance global. De los múltiples y variados géneros musicales que existen, las músicas del mundo “fusión gugak” son especialmente demandadas, y sus artistas tienen relativamente más oportunidades de poder actuar en el extranjero. Pero la artista coreana que la comunidad internacional recibe de brazos
abiertos no es otra que Ahn Eun-me. Estudió danza tradicional coreana y prosiguió sus estudios en Nueva York, hasta que finalmente debutó como bailarina contemporánea. Sus actuaciones son una viva mezcla de vigorosos movimientos y espectaculares colores. Cada pieza tiene una historia, y ella siempre se acerca a la audiencia para comunicar su mensaje: “¡Seamos felices juntos, ahora!”. Probablemente, a causa de este mensaje el promotor francés Jean-Marie Chabot trabaja duro para que Ahn obtenga éxito internacional, pues Chabot afirma que ver actuar a Ahn consuela corazón y le hace feliz. Añadiendo elementos idiosincrásicos de la danza y la filosofía de Ahn Eun-me a la canción folclórica, Lee Heemoon comenzó su carrera como alumno del cantante solista Lee Chun-hee. Este “Joseon Idol” ha creado sensación con su “música para ver”. Es un cantante que grita: “¡Juguemos!” al público, un actor impregnado de la fabulosa magnificencia que Ahn Eun-me muestra en escena. Con medias de rejilla, tacones altos, vestidos de lentejuelas y una peluca rosa, amarilla o azul, Lee lo da todo en el escenario y obtiene una ferviente respuesta de la audiencia. Como vocalista principal del grupo SsingSsing, cuando fue invitado al globalFEST 2017 en Nueva York, captó la atención por ser el
La cantante Lee Hee-moon (centro) formó el grupo de proyecto OBANGSINGWA (OBSG; que significa “Junto con los dioses de las cinco direcciones”) con el dúo de canciones folk NomNom y la banda Heosongsewol (“Waste Time”). Lee y Shin Seung-tae (izquierda) de NomNom eran miembros del grupo SsingSsing, que causaron sensación en 2019 en los Conciertos Tiny Desk de NPR en Washington, D.C.
único grupo asiático. Su actuación radicalmente innovadora le valió el apodo de “Lady Gaga de Minyo”, y la Radio Pública Nacional de Estados Unidos (NPR Tiny Desk) describió a SsingSsing como uno de sus principales descubrimientos del festival. En 2019, los integrantes del grupo se convirtieron en los primeros coreanos en actuar en Tiny Desk Concerts, cuyos vídeos han presentado a artistas como Adele y John Legend, mientras su actuación acumula más de cinco millones de visitas en YouTube hasta agosto de 2020. Hacia el escenario digital La comunidad de la música coreana sigue impulsando talentos emergentes y, ante la pandemia de la COVID-19, los agentes de la música mundial cuentan los días esperando que se pueda volar de nuevo. La epidemia ha cambiado el mundo de la noche a la mañana, y nos lleva a preguntarnos a qué plataformas digitales deberíamos subir la buena música y los fascinantes bailes que queremos compartir con el público de todo el mundo. No tenemos los recursos financieros para competir con Netflix, ni la tecnología para impresionar a la nueva generación de medios que conforman la realidad extendida (XR). Tampoco se sabe cuánto tiempo el público esperará pacientemente a que vuelvan los conciertos en vivo. No obstante, deberíamos prestar atención a los artistas que han trabajado duro para promover Corea en el resto del mundo, y se aferran a sus micrófonos e instrumentos esperando cosechar fuertes aplausos, mientras continúan practicando horas y horas hasta el día en que puedan mostrar en pantalla sus presentaciones.
©K wa kK i-go n
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ENTREVISTA
Crear nuevo valor con desechos Los dos jóvenes fundadores del estudio de diseño “Fabrikr” se mueven libremente entre el mobiliario y el diseño espacial. Los espacios que renacen de sus manos están creando gran revuelo, en particular entre los más jóvenes, generación sensible a las tendencias. Park Eun-young Editora-jefe, CRAFT + DESIGN Heo Dong-wuk Fotógrafo
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onster”. Ese fue el nombre de su primera pieza. Una silla presentada por los diseñadores Kim Dong-kyu y Kim Sung-jo tras fundar Fabrikr, su estudio de diseño, en 2010. Fue creada cubriendo telas abandonadas y madera con resina epoxi. Tras obtener práctica creando muebles con objetos abandonados, el dúo volvió su mirada hacia los espacios: fábricas, oficinas de correos, baños públicos y hasta hanok (casa tradicional coreana)…, pronto se transformaron en cafés, ópticas, salas de exposición de marcas y más. No solo cambiamos la función de esos espacios. Mucha gente tomaba café, leía libros o disfrutaba de su mutua compañía allí. Querían pasar tiempo allí y quedarse; llegaron a amar esos espacios. Si desea comprender las preferencias y sensibilidades de los jóvenes de esta bulliciosa ciudad, o si solo siente curiosidad por el próximo punto emergente de moda en Seúl, basta dar un vistazo a los espacios que revisita Fabrikr. Esos lugares son la respuesta. ¿Qué interés les ofrecen las cosas desechadas? Kim Dong-kyu: Ambos nos especializamos en diseño textil en la universidad. Inicialmente, queríamos superar los límites de la fibra como material; queríamos usar todo tipo de telas para crear muebles y objetos. Comprar material y hacer algo es fácil. Nos atraía más la idea de dar una nueva vida a los objetos abandonados, y convertirlos en algo distinto al pasar por nuestras manos. ¿Cuál es la diferencia entre “reciclar” y “reinventar” algo desechado? Kim Dong-kyu: La marca suiza Freitag creó un producto usando material de desecho industrial impermeable para hacer bolsos, y ahora es conocida y apreciada en todo el
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mundo. Pero como una marca de reciclaje debe cuidar mucho el proceso de fabricación, no hay forma de evitar un producto caro. El hecho de que todavía se venda bien indica que la empresa en general era fuerte. Al crear un producto, la historia de una marca es importante, por supuesto, pero el producto en sí debe bastar para convencer a los compradores de abrir su billetera. Sentíamos que nos faltaba esa fase. Así que decidimos centrar nuestra atención en el material desechado en sí, y en cómo darle más valor. Por eso terminamos haciendo obras u objetos que pudieran contar nuestra historia, más que productos comerciales. Inicialmente, se centraron en materiales y procesos. Ahora parece no haber fronteras. Kim Dong-kyu: Bueno, los conceptos básicos no han cambiado. Simplemente decidimos no tener límites y usamos los métodos de expresión que teníamos a nuestro alcance para hacer muebles, instalaciones y espacios. Ahora también pensamos en arquitectura. El plan es seguir asumiendo nuevos desafíos y resolverlos de forma singular, dejar nuestra impronta. Kim Sung-jo: Bien sea un mueble o un espacio, el proceso de diseño es el mismo. La diferencia prioritaria es el tema o narrativa que queremos comunicar. Da igual que sea una silla abandonada, una tela abandonada o un espacio abandonado, una vez que sabemos el tema, pensamos en cómo darle forma. La principal diferencia es que en los muebles aportamos solo nuestra propia visión, mientras que en un espacio nos esforzamos por captar las historias de aquellos que lo van a usar. Al diseñar un espacio, es importante pensar en cómo se moverán las personas, los caminos que tomarán. A veces siento que somos aficionados, y eso es porque si tenemos una buena idea, cambiaremos de direc-
Los fundadores del estudio de diseño Fabrikr, Kim Sung-jo (izquierda) y Kim Dong-kyu, comparten mesa en el Cafe Onion de Seongsu-dong, diseñado por Fabrikr. Comenzaron a trabajar con muebles pero luego ampliaron al diseño de espacios.
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“ Da igual que sea una silla abandonada, una tela abandonada o un espacio abandonado, una vez sepamos el tema, pensamos en cómo darle forma. La principal diferencia es que en los muebles aportamos solo nuestra visión, mientras que en un espacio nos esforzamos por captar las historias de quienes lo van a usar”. 1. “Proyecto Quantum: Sound Holic Exit” (2014). Instrumentos musicales, muebles, luz de neón. 9,5 × 20 × 3,2 m (ancho). 2. “Proyecto Quantum: Coral Wave” (2014). Película de prisma, alambre, espejo. 9,5 × 15 × 3,2 m (ancho). Tienda insignia de la marca de gafas Gentle Monster en Seogyo-dong, Mapo-gu. Tiene salas de exhibición en el segundo y tercer piso, pero el primer piso es un Project Space en evolución. Durante un año, Fabrikr renovó el concepto de diseño cada 15 días. 3. “MONSTER” (2010). Tela, formica, madera. 60 × 60 × 85 cm (ancho). 4. “CHEUM” (2013). Silla abandonada con epoxi. 64 × 54 × 100 cm (ancho).
ción sin pensarlo dos veces, incluso a mitad del proyecto. Pero al final, veo ese proceso como una fortaleza. El conjunto de sus obras denota preferencia por el epoxi. Kim Sung-jo: El epoxi tiene ciertas propiedades que se adaptan bien a los proyectos y puntos de vista que nos interesan. Puede contener el pasado, es pulido y futurista, pero en realidad es bastante suave y cálido al tacto, a diferencia del vidrio. También nos gusta cómo cambia su color con el tiempo. Y la forma en que comienza líquido y se vuelve sólido, esto también nos interesa. Asimismo, es un material que combina armoniosamente con el objeto original, tanto que resulta imposible saber cuándo se hizo la pieza. Un ejemplo es nuestra silla “Cheum” (que significa “Llenado”). Su brazo roto fue reemplazado por algo similar a una férula hecha de resina epoxi. De haber usado la madera original, habría sido un acto de “restauración”, pero al agregar un brazo
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artificial de cálido epoxi, logramos una imagen nueva y futurista. Kim Dong-kyu: De hecho, siento que el epoxi tiene algo de coreano. Es sofisticado y funciona armoniosamente con todo lo que lo rodea, sin ser demasiado provocativo. Llevamos usando epoxi casi 10 años y es un material bastante convincente. Tanto que, hasta ahora, no hemos encontrado nada comparable. Parece que su primer proyecto de espacios puso a Fabrikr en la conciencia pública. Kim Sung-jo: En 2011, Gentle Monster se acercó por primera vez a nosotros para decirnos que estaban haciendo gafas en colaboración con varios artistas. Dos años después, nos encargaron instalar un jardín delantero para la apertura de su tienda insignia en Nonhyeon-dong. Las primeras ideas sugerían traer varios restos náuticos de Daecheon Beach, pero a medida que hablábamos, decidimos implicar todo el espacio. En vez de usar un barco como un simple objeto, se convirtió en la puerta de entrada a la sala de exposición. Pensamos que sería divertido subir al barco y adentrarnos en un mundo totalmente distinto. En tanto, la tienda Gentle Monster de Hongdae es resultado de una activa búsqueda para aumentar la difusión de marca a través del espacio. Usamos gran variedad de materiales, métodos y exhibiciones, cambiando el concepto cada dos semanas durante un año completo. Como resultado, Gentle Monster se hizo muy popular entre los jóvenes, y visitar la tienda de Gentle Monster ya no era solo para “ir a comprar gafas”, sino que se convirtió en una salida cultural, con personas que acudían a experimentar el espacio en sí.
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Su siguiente proyecto, Cafe Onion, tiene tres locales ya… todos muy queridos. Kim Sung-jo: La ubicación de Seongsu se construyó originalmente en la década de 1970 y albergaba el garaje de un mecánico, luego fue un supermercado y después un albergue. Hicieron todo tipo de renovaciones y ampliaciones sin permiso. Sus huellas se conservan perfectamente en paredes y suelos. Tomamos estas marcas como inspiración de diseño. Se corrió la voz sobre esa tienda en Seongsu y cada vez gustaba más, así que terminamos abriendo un segundo local. El CEO de Onion realmente quería que fuéramos más allá de un simple café, deseaba crear una marca cultural. Por tanto, intencionalmente creamos el local de Mia dentro de la oficina de correos, en base al concepto de “un cuadrado” donde la gente se reúne. Para nosotros, la tienda de Mia es casi una obra de arte, como instalación. Finalmente, la tienda de Onion en Anguk muestra el poder del hanok. Kim Sung-jo: Dicen que es el café número tres de todo el mercado coreano. Eso, en una industria tan vibrante como para que los turistas extranjeros hagan recorridos por los cafés de Corea, aunque también ofrece mucho que asimilar en cuanto a diseño. Después de Mia, queríamos hacer un café que realmente representara a la ciudad de Seúl. Buscamos durante mucho tiempo el espacio adecuado, y terminamos en un viejo hanok en Anguk-dong. Los suelos de madera de maru, las columnas, el techo…, conservamos tantas particularidades de la casa como fue posible. ¿Hay algún material o tema que les parezca especialmente interesante estos días? Kim Sung-jo: Comenzar con Cafe Onion marcó el comienzo de una consideración nueva y más profunda de la luz. Comprendimos la importancia de la luz en un espacio diseñado para el descanso y el relax. Recientemente, nos hemos interesado mucho en el trabajo del artista-instalador estadounidense James Turrell, que estudia la luz y sus efectos.
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¿Hay zonas a las que quieran expandirse o proyectos que deseen emprender? Kim Sung-jo: No hay nada decidido. Más allá de la arquitectura, nos gustaría intentar crear “zonas”. Trabajar sin limitaciones permite pensar de forma más amplia. ¿Qué es más valioso para Fabrikr? Kim Dong-kyu: Es difícil de expresar claramente en una frase. Las palabras que me vienen a la mente ahora son “personas” y “tiempo”. Kim Sung-jo: Asumir la dirección de arte de Onion nos mostró cómo trabajar con una marca permite realizar proyectos más grandes. Nos hizo considerar nuevas formas de obtener un impacto positivo en la sociedad. ¿Algún espacio o reciente viaje que les haya dejado una profunda impresión? Kim Dong-kyu: Hace dos años, cuando trabajábamos en la tienda de Onion en Anguk, pasamos mucho tiempo pensando en “qué hace que algo sea coreano”. Por casualidad, topamos con “Apoyados en una columna de éntasis del Salón de la Vida Infinita”, un libro escrito por el historiador de arte Choi Sun-u, y fuimos a visitar el Templo Buseok. Allí sentimos realmente, y por primera vez, la resonancia de la arquitectura y la tradición coreana. La forma en que las estructuras arquitectónicas se organizaron entre la naturaleza, y cómo las perspectivas evolucionaron con los trayectos del “tráfico humano”… Al percibir eso nos sentimos profundamente inspirados.
1. Rescatando un rincón de la oficina de correos de Gangbuk, Seúl, el Cafe Onion de Mia juega con el concepto de “plaza pública”. Impera hormigón visto con un mínimo de mesas. 2, 3. Desde su apertura en 2016, Onion Seongsu, construido con los restos de una fábrica abandonada de los 70, es parada obligatoria en las rutas de los cafés en Seúl. Las paredes en bruto conservan las huellas del paso del tiempo en un interior renovado, y sirven como café, creando una sensación de sensibilidad urbana que conmueve a los visitantes.
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GUARDIÁN DEL PATRIMONIO
Un arte marcial de buena voluntad mutua Park Shin-young ha practicado el arte marcial tradicional coreano taekkyeon durante casi 25 de sus 29 años. Hoy, esta joven maestra usa sus habilidades y su experiencia para gestionar una empresa social de presentaciones teatrales, difundiendo el espíritu de armonía y buena voluntad en el país y en el extranjero. Kim Dong-ok Escritor independiente Ahn Hong-beom Fotógrafo
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na descolorida fotografía con más de un siglo determinaría el curso de la vida de esta joven. Park Shin-young era demasiado pequeña como para ir al jardín de infantes de sus padres, cuando un día, llegó un instructor de artes marciales para dar clase diaria a los niños. Se unió a la clase y, sin siquiera saber ni que aprendía, instantáneamente quedó fascinada. “No lo recuerdo como un proceso de aprendizaje, sino que bailaba y tocaba todo lo que quería. Cada día esperaba con ansias la clase”, recuerda Park. Así es como Park conoció el taekkyeon, arte marcial tradicional coreano que ha practicado durante casi un cuarto de siglo. Tal como percibía de niña, de hecho el taekkyeon parece una danza, con sus movimientos fluidos y en constante cambio. Básicamente, eso lo distingue del taekwondo, arte marcial coreano más conocido y de nombre similar. El taekwondo mayormente presenta movimientos rectos.
Eventos locales
Esa vieja fotografía, que muestra un combate de taekkyeon entre dos niños pequeños rodeados de jóvenes espectadores, fue presumiblemente tomada por un misionero occidental en algún momento de los últimos años de la dinastía Joseon (1392-1910). En la Corea premoderna, los combates de taekkyeon eran frecuentes en los eventos de las aldeas. Los lugareños se dividían por equipos de los pueblos de arriba y de abajo, y seleccionaban a los mejores de cada zona para competir. Por lo general, los combates de niños se celebra-
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ban primero. “Mucho más tarde, supe que mis padres hallaron esa vieja foto de niños practicando taekkyeon en algún lugar”, explica Park. “Pero pensaron que ayudaría a los niños con la autodisciplina y la autoprotección”. Taekkyeon, también conocido como taekyon, es un deporte combativo en el que se usan las manos y los pies para golpear o derribar al oponente. Como sugieren sus otros nombres, subakhui (literalmente “juego de pelea de manos”) y gakhui (“juego de pies”), el taekkyeon comenzó como un juego festivo en eventos al aire libre. Como muchas otras tradiciones populares, sus orígenes no figuran claramente en la literatura. Pero su larga historia se remonta a los movimientos similares representados en un mural de combate en Muyongchong (Tumba de los Danzantes), que data del Reino de Goguryeo (37 a. C. - 668 d. C.). Taekkyeon se incluye en el Importante Patrimonio Cultural Inmaterial de la República de Corea y del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
Movimientos fluidos
El Taekkyeon parece un baile principalmente por el pumbabgi, un conjunto de movimientos básicos del pie, que los principiantes aprenden desde el inicio. El juego de pies crea una impresión de baile, especialmente al combinarse con grandes movimientos circulares de brazos, llamados hwalgaetjit. El juego de pies es bastante simple y fácil de aprender: basta poner un pie delante del otro y doblar rítmicamente
Park Shin-young, representante de IK Taekkyon, muestra una variante de la patada lateral llamada gyeot chigi, con la que obtuvo el gran premio en varias competiciones. Š IK Taekkyon
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las rodillas, para luego retirar el pie mientras nos inclinamos ágilmente hacia atrás por la cintura. El movimiento rítmico agrega velocidad y versatilidad al juego de pies, y la cintura flexible da ímpetu. Sin embargo, fácil de aprender no necesariamente significa fácil de dominar. Como matiza Park, “se puede descubrir cuán hábil es un practicante solo con observar los movimientos de sus pies. Los novatos tienden a ser impacientes y se mueven apresurados, mientras que los más avanzados se relajan. El ritmo de tres tiempos también varía según las personas. Un experto equilibra muy bien un paso forzado tras dos sin estrés, o dos sin estrés seguidos de un paso forzado. Tan elegantes movimientos del pie pueden convertirse repentinamente en patadas, o combinarse con agarres para derribar a un oponente. Si no puedes leer el ritmo, quedarás indefenso y serás derribado en un instante”.
Suave por fuera, fuerte por dentro
Probablemente, debido a los movimientos de baile y a los desconocidos gritos de “¡Eek-eh!” o “¡Ack-eh!” a menudo imitados por los comediantes, podría pensarse que el taekkyeon es un deporte cómico. Pero de hecho, es un arte marcial activamente practicado y con un considerable poder
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1. Lee Ju-young, esposo e instructor de Park (izquierda), y Ahn Hyungsoo, representante adjunto de IK Taekkyon, realizan una patada lateral mientras saltan en el aire. 2. Park muestra movimientos de manos. Las técnicas de ataque con la mano de Taekkyeon son tan diversas y potentes como los movimientos del pie, pese a parecer bastante suaves.
destructivo. Cuando dos luchadores se encuentran con el brazo extendido, pueden realizar todo tipo de ataques con el pie con pocos movimientos preliminares. Los luchadores pueden elegir entre gran variedad de patadas, incluida la patada frontal con la parte superior del pie (jegyeo chagi), patada circular, similar al fuerte golpe de un palo (huryeo chagi), patada de gancho con la parte superior del pie hacia el lateral del oponente (gyeot chigi), y patada al revés girando en el aire estando de pie sobre las manos (nal chigi). No se puede prever qué patada llegará ni cuándo. La principal habilidad de Park Shin-young es el gyeot chigi, que le ha llevado a ganar grandes premios en prestigiosos concursos, incluido el Festival Nacional de Deportes. Al igual que el ssireum (lucha tradicional coreana) y el judo, el taekkyeon también incorpora impresionantes téc-
“ Dominar sin lastimar es complejo, pero te hace verdaderamente poderoso. Es un estadio imposible de alcanzar sin disciplina mental”. nicas para hacer tropezar, lanzar y golpear al oponente. Al margen de sus elegantes movimientos, la perfecta sincronización de técnicas defensivas y ofensivas del taekkyeon lo convierte en un deporte muy combativo. Sin embargo, su esencia es respetar el valor de la vida y la prosperidad común. En la mayoría de las artes marciales, tener el poder implica tomar el control por la fuerza y dominar sin descanso al oponente, sin darle oportunidad de defenderse. En contraste, el taekkyeon siempre da a ambas partes las mismas oportunidades, como indica la postura del juego de pies, al dejar una pierna dentro del rango de ataque del oponente. Esa postura básica se llama daejeop, que significa “trato hospitalario”. En otras palabras, el oponente es más un invitado bienvenido, que un enemigo al que destruir. Ganar sin lastimar al oponente es uno de los principales objetivos del taekkyeon. Quizá la naturaleza de todas las competiciones sea instigar a la rivalidad, y los contrincantes pueden terminar dañándose sin querer. Pero en un combate de taekkyeon, dañar al oponente implica incumplir la regla de buena voluntad mutua y lleva a perder. Por eso requiere entrenamiento físico y mental a la vez. Las manos y los pies de un luchador de técnica brillante pero sin dominio propio, pueden fácilmente convertirse en un arma brutal. “Puede que te sea fácil dañar a otros con tu fuerza y la gente te dirá que eres poderoso. Pero eso no es poder, es brutalidad. Dominar sin lastimar es complejo, pero te hace verdaderamente poderoso. Es un estadio imposible de alcanzar sin disciplina mental”, explica Park.
Empresa social
Durante un tiempo, Park también sintió el deseo de volverse fuerte, y visitaba un estudio de entrenamiento tras otro para conocer a maestros eminentes. Esperaba poder absorber sus técnicas secretas y hacerlas suyas. Entonces, un día comprendió que solo había estado buscando habilidades técnicas, sin considerar el espíritu. Fue un momento revelador. Entonces dejó de buscar la fuerza y creó una empresa social, IK Taekkyon, con compañeros e integrantes de la Federación Coreana de Taekkyon, con los que competía en un
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equipo de demostración. “¿Llegará el día en que los seres humanos no libren guerras?”, se pregunta Park. Imagina que todas las personas del mundo practicaran taekkyeon y aprendieran a comprender y a respetar a los otros tras largos años de disciplina. “Como primer paso, pensé que debía divulgar el taekkyeon. En ese sentido, puedo decir que con IK Taekkyon no solo contribuimos a la sociedad, sino que también hago realidad mis sueños”, explica. Han pasado seis años desde que Park creó su empresa. En ese tiempo ha viajado a numerosos países extranjeros para hacer demostraciones de taekkyeon, y también produjo representaciones teatrales adaptando formatos de artes escénicas, como el teatro tradicional al aire libre (madanggeuk) o musicales. “Nada me hace tan feliz ni me llena de energía como practicar taekkyeon: para mí es trabajo y descanso a la vez”, afirma. “Todavía me queda un largo trecho por recorrer, y sé que tengo que trabajar más, porque aún hay quien me pregunta qué es el taekkyeon”. Esforzarse por mantener viva una tradición que se desvanece es una búsqueda solitaria, pero Park es valiente y tenaz. La determinación en su voz al hablar de sus sueños y aspiraciones, es a la vez conmovedora y tranquilizante.
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HISTORIAS DE LAS DOS COREAS
Testimonios sobre divergencias musicales Una colección de entrevistas a artistas pro-norcoreanos de alto nivel que residen en Japón ofrece valiosa información sobre la música norcoreana y sobre cómo surgieron sus rasgos distintivos. Kim Hak-soon Periodista; Profesor invitado, Escuela de Medios y Comunicación, Universidad de Corea
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i bien la música oriunda de Corea del Norte y de Corea del Sur posee las mismas raíces, ya no comparten la misma armonía. El género conocido como gugak en el Sur es minjok eumak en el Norte. Ambos significan “música nacional” pero poseen distintas connotaciones, y hasta difieren en el tipo de instrumentos musicales tradicionales usados. El Sur se enfoca en preservar la forma original de esos instrumentos, mientras que el Norte crea variantes que también sirven para interpretar música occidental. Una colección de relatos orales de artistas coreanos de alto nivel en el extranjero – Japón abre el telón sobre el desarrollo y el estado actual de la música en el norte comunista. Este pesado volumen, ilustrado con fotos históricas poco conocidas, fue publicado en diciembre del año pasado por el Centro Nacional de Gugak, una institución pública con sede en Seúl para preservar y promover la música tradicional coreana. “Corea del Norte ha superado a Corea del Sur en cuanto a esfuerzo por modernizar los instrumentos musicales tradicionales y adentrarse en la música de fusión”, explica Cheon Hyeon-sik, curador del Centro Nacional de Gugak y coautor del libro, junto con Kim Ji- eun, investigador sobre música norcoreana. El esfuerzo de Corea del Norte por modernizar los instrumentos musicales oriundos de Corea ha convertido la cítara de 12 cuerdas (gayageum), en un instrumento de 19 o 21 cuerdas. También ha cambiado la escala tonal de la música tradicional coreana, pasando de escalas pentatónicas a heptatónicas. Algunos instrumentos modernizados del Norte han sido aceptados por artistas surcoreanos, tales como okryugum, una cítara de 33 cuerdas; jangsaenap, un instrumento de viento de doble lengüeta tipo oboe; y daepiri, un instrumento de viento similar a un clarinete. Los coautores pasaron tres años realizando entrevistas y compilando el libro. “Los entrevistados unánimemente coincidieron en que es imposible discutir sobre música al margen de la política en el Norte. También reafirmaron que la música tiene allí mayor influencia que cualquier otro género artístico”, quizá como herencia de una antigua instrucción
Escena de “La canción del monte Kumgang”, una de las cinco principales óperas revolucionarias de Corea del Norte. Estrenada en 1973, cuenta la historia de una familia separada durante el período colonial que luego se reúne bajo el sistema socialista liderado por Kim Il-sung. Actuación de 1974 de la Compañía de Ópera Kumgangsan, fundada en 1955 bajo la Asociación General de Residentes Coreanos en Japón, pro-Pyongyang.
del difunto líder Kim Jong-il: “La música debe servir a la política. La música sin política es como una flor sin fragancia. La política sin música es como política sin corazón”. Por tanto, la música en el Norte ha llegado a tener un rostro distinto a la música en el Sur, donde en gran medida juega un papel sobre el placer y los gustos de cada individuo. Los ocho artistas senior del libro que residen en Japón, todos reconocidos con galardones como los premios Artista del Pueblo, Artista Meritorio, Actor del Pueblo o Actor Meritorio de Corea del Norte, y autoridades supremas en sus respectivos campos, fueron entrevistados entre 2017 y 2018, aunque dos de ellos fallecieron mientras editaban el libro. Los entrevistados son: Im Chu-ja (1936-2019), coreógrafo y bailarín; Ri Chol-u (1938-), compositor y subdirector del Instituto de Música Isang Yun, en Pyongyang; Chong Ho-wol (1941-), cantante y ex actriz de la Compañía de Ópera Kumgangsan; Kim Kyong-hwa (1946-2017), ex directora de la Compañía de Ópera Kumgangsan; Hyun Gye-gwang (1947-), bailarina; Ryu Jon-hyon (1950-), cantante de ópera; Chong Sang-jin (1958-), compositor; y Choe Jin-uk (1958-), profesor de educación musical en la Universidad de Corea en Tokio.
Reinterpretaciones
El compositor Chong Sang-jin expresó que la mayoría de sus cohortes norcoreanos componen “música de programa”, basada principalmente en motivos melódicos de influencia rusa, manteniéndose alejados de “fragmentos melódicos” occidentales, bien sinfonías u otras obras para orquestas menores. Sin embargo, señaló que actualmente existe una mayor diversidad, y se crean obras con más fragmentos melódicos que antes. El coautor Cheon ofrece interpretaciones complementarias para explicar mejor los diversos aspectos de la música en las dos Coreas. Como ejemplo, cita las óperas de ambas Coreas basadas en el antiguo cuento popular de Chunhyang. Las óperas populares de Corea del Norte surgieron junto con el esfuerzo del estado para modernizar los instrumentos musicales tradicionales en la década de 1960. El género comenzó allí con “El cuento de Chunhyang”, y llegó a producir óperas revolucionarias en la década de 1970. La versión para ópera de Corea del Norte del cuento usa la técnica de bel canto occidental para obtener un canto hermoso, en vez del ronco estilo vocal tradicional de Corea del pansori (canción narrativa). También destaca la lucha de clases, en un marcado contraste con la versión sureña, que se adhiere a la trama original de una historia de amor entre
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un niño aristocrático y una niña de baja cuna, que lleva a un final feliz. “Los norcoreanos aprenden pansori como simple objeto de estudio, y ya no lo disfrutan como género de música folclórica”, resalta Cheon. El pansori fue rechazado por el régimen socialista en el Norte, en gran medida por estar impregnado de sensibilidades de clase alta, mientras que en el Sur goza de notable popularidad como género representativo de la musical tradicional.
Música vocal
En el Norte, la música vocal ha sufrido cambios en técnicas, letras e incluso aspectos musicales. En otras palabras, se ha transformado para adaptarse a los objetivos de la revolución socialista norcoreana y a la sensibilidad de su pueblo. En particular, enfatiza dos técnicas vocales: “minseong” para el género vocal tradicional y “yangseong” para la música clásica occidental. El primero también es conocido como “estilo juche”, en referencia a un estilo claro y cadencioso enraizado en el estilo de canto tradicional seodo (provincia occidental). “El cuento de Chunhyang” presenta a cantantes de estilo folclórico tradicional, mientras que en “La niña de las flores”, una ópera revolucionaria, destaca la interpretación de estilo occidental. La cantante y actriz Chong Ho-wol destaca que los norcoreanos prefieren las voces altas, pues creen que las canciones populares nativas deben cantarse en tono fino y agudo. Pero también han llegado a apreciar las canciones de voz baja, pues muchas mezzosopranos estos días salen a escena influidas por las tendencias mundiales. “Según explicó el Sr. Chong Sang-jin, cada ópera norcoreana que destaca tiene sus propias características”, recuerda Kim Ji-eun. “Por ejemplo, ‘Mar de sangre’ emite un sentimiento nacionalista y popular; ‘La niña de las flores’ presenta muchas melodías refinadas; y ‘La canción del monte Kumgang’ imprime un toque muy moderno”. Estas características también destacan en los arreglos para la orquesta. ‘Mar de sangre’ fue escrito para resaltar instrumentos puramente nativos. En cambio, la orquesta de ‘La niña de las flores’, inicialmente presentaba instrumentos oriundos, como de viento, y luego agregaba violines para presentaciones en el extranjero. Mientras, la orquesta de ‘La canción del monte Kumgang’ solo consta de instrumentos occidentales, salvo por los instrumentos de viento de bambú.
Vientos de cambio
Los entrevistados coincidieron en gran medida en que la
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música nacional ha perdido su encanto en el Norte respecto a la música occidental, que atrae a los jóvenes de hoy en día, señala Kim Ji-eun. Por ejemplo, Samjiyon Band, banda que interpreta principalmente música clásica europea, goza de gran popularidad, y sus conciertos con el director Jang Ryong-sik atraen a un público aún mayor. La banda también captó gran interés cuando visitó el Sur para actuar durante la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en Pyeongchang. Recordando las afirmaciones de los entrevistados, Kim destaca que la escena musical del Norte experimenta cambios en sintonía con las tendencias extranjeras, introduciendo una variedad de nuevas técnicas vocales. “El Sr. Chong Sang-jin resaltó además que las universidades de música de Corea del Norte de hoy día enseñan principalmente tres tipos de técnicas, en base al estilo interpretativo de la Banda Moranbong: técnicas de canciones folclóricas nativas, música clásica occidental y música pop contemporánea”. Actualmente, las integrantes de Moranbong Band, conocidas en el Sur como un “grupo de chicas de Corea del Norte”, son las artistas más populares entre los norcoreanos. La banda surgió en 2012, poco después de que Kim Jong-un llegara al poder. Su director musical Hyon Song-wol captó mucha atención tanto de medios como entre el público de Corea del Sur durante la visita de la banda para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018. La mayoría de las integrantes de la banda son graduadas de la Universidad de Música y Danza de Pyongyang o de la Escuela de Música Kum Song, alma mater de la Primera Dama del Norte, Ri Sol-ju, y la gente especula que fue ella quien promovió la banda. Tanto Moranbong Band como el Coro del Estado del Ejército Popular de Corea son considerados como iconos de la era Kim Jong-un, y su estilo de actuación ejerce gran influencia en otras entidades de artes escénicas del país. Además, Chongbong Band, una banda de música ligera, compuesta principalmente por instrumentos de metal, creada por orden de Kim en 2015, también es muy popular. Algunas facultades norcoreanas de música han creado recientemente cursos de grado en música pop. Entre otras áreas, la Universidad de Música y Danza de Pyongyang también se centra en formar talentos, y con dicho fin invita a muchos músicos extranjeros. Varios de los alumnos de esa escuela han logrado premios en concursos internacionales de piano y de canto. En contraste, la Compañía Nacional de Arte Popular, que alguna vez fue líder en artes escénicas en el Norte, no ha logrado capacitar a artistas jóvenes, mientras muchos de sus integrantes principales ya han fallecido, y la
1. Cheon Hyeon-sik (izquierda) y Kim Ji-eun, coautores de Colección de relatos orales de artistas coreanos en el extranjero - Japón. El libro se basa en entrevistas con ocho destacados músicos y bailarines que residen en Japón. 2. Datos biográficos del coreógrafo Lim Chu-ja. Se dedicó a adiestrar alumnos tras establecer el Instituto de Danza de Corea en 1957, y obtuvo reputación de “gran estrella” en el mundo de la danza de los residentes coreanos en Japón. Falleció en 2019. 3. Chong Sang-jin, compositor, recuerda la vida de Kim Pyong-hwa, director de la Orquesta Sinfónica Estatal de Corea del Norte. Fotos del concierto de Kim con la orquesta en 1992 en el Tokyo Metropolitan Theatre (página derecha). 2
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gestión fue absorbida por la Compañía Teatral Mar de Sangre, según Choe Jin-uk. Isang Yun (o Yun I-sang, 1917-1995), compositor nacido en Corea del Sur que fue acusado de servir como espía para Pyongyang en 1967, es muy apreciado en el Norte, pero no ha recibido una evaluación adecuada en el Sur. El Instituto de Música Isang Yun en Pyongyang y su Orquesta Isang Yun permanecen en activo. “A muchas personas en Pyongyang les fascina la música de Yun”, asegura Cheon citando a los entrevistados. Las universidades de música norcoreanas tienen departamentos de música nacional, música occidental y composición. La música de Yun se enseña en los departamentos de composición. Pero, cada vez más, en la música norcoreana también se filtran elementos de rock y jazz. El fundador del régimen, Kim Il-sung, una vez prohibió y demonizó esos géneros, diciendo: “Los cantantes de pop occidental toman drogas y llevan vidas depravadas”. Sin duda, el estilo de vida despreocupado de muchos de esos músicos no ayudó a disuadir a las autoridades de Pyongyang. Pero los entrevistados coinciden con Kim Ji-eun en que los ritmos del swing y el jazz parecen haberse integrado en la música norcoreana actual. © Ha Ji-kwon
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ENAMORADO DE COREA
ILUMINANDO EL CINE COREANO Pierce Conran Un errático encuentro con una película coreana en la adolescencia trajo finalmente a Pierce Conran a Corea, donde este irlandés convirtió en profesión su pasión de toda la vida. Hoy produce, escribe y critica películas para fans del cine coreano en todo el mundo. Cho Yoon-jung Escritora y traductora independiente Heo Dong-wuk Fotógrafo
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l encuentro de Pierce Conran con el cine coreano no fue amor adolescente a primera vista. Atraído por un título pegadizo y una cubierta llamativa mientras compraba un DVD, pensó que vería una película japonesa “divertida y loca”. En cambio eligió “Simpatía por el Sr. Venganza”, pieza de la trilogía sobre venganza bañada en sangre del director Park Chan-wook. “Lo encontré violento y cruel. Simplemente no pude conectar con eso en absoluto”, dice Conran. “De hecho, lo odiaba tanto que hablé a todos de esta película coreana con la que me había topado”. Sin embargo, esa película le carcomía y, semanas después, no pudo evitar verla de nuevo. “De pronto, sentí una especie de fascinación”, recuerda Conran. “Cuando volví a ver la película, reconocí un propósito, una intención. Realmente no podía entender la visión del director, pero supe que necesitaba saber más”. Con gran curiosidad sobre Corea, empezó a ver todas las películas coreanas que caían en sus manos. Por aquel entonces Conran tenía 16 años pero ya era un cinéfilo, gracias a la infancia que pasó en Friburgo, Suiza, conocida como hogar del queso Gruyere. Sus vecinos eran principalmente granjeros y el cencerro de las vacas le despertaba por las mañanas. Este ambiente
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pastoril, sin embargo, forjó una infancia bastante solitaria y las películas se convirtieron en sus compañeras. Cuando tenía 12 años, Conran fue enviado de vuelta a Irlanda para ir a un internado en Dublín, donde pasaba su tiempo libre en un multicine próximo. Era la década de 1990, cuando el cine asiático moderno comenzaba a despuntar en el extranjero.
Guionista, locutor y productor
Una sola frase ayuda a entender la vida laboral de Conran en Corea. Como él mismo dice: “Básicamente, me las he arreglado para estar en cualquier cosa relacionada con el cine coreano”. Este año también fue parte del jurado en uno de sus eventos favoritos: el Festival Internacional de Cine Fantástico de Bucheon, celebrado en julio. Hablar a espectadores de todo el mundo sobre cine coreano es la ocupación de Conran. Su trabajo principal es como editor en inglés de KoBiz, el sitio web del Korean Film Council (KOFIC). Escribe artículos, noticias y columnas en esa plataforma, donde pronto incluirá un canal relacionado de YouTube. Sus otros trabajos incluyen escribir, producir y hacer colaboraciones regulares en el canal de televisión por cable en inglés Arirang y en TBS Radio; reportar para ScreenAnarchy, un
Pierce Conran es un aficionado al cine que ve hasta 800 películas al año. Su favorita de todos los tiempos es “Memorias de un asesino” de Bong Joon-ho, la película que lo trajo a Corea.
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sitio web canadiense sobre cine independiente; y asesorar en las compras de XYZ Films, productora y distribuidora estadounidense con sede en Los Ángeles. Además, producir películas es su ocupación secundaria. Conran produce los “muy independientes” trabajos del director Lee Sang-woo, cuyas películas reflejan el lado más oscuro de la sociedad, a través de títulos como “Mamá es una puta”, “Papá es un perro” y “Soy basura”. Su última producción es un segmento del ómnibus de terror de 2019 “Deathcember”, que cuenta con directores de todo el mundo. Ambos se conocieron en la edición 2012 del Cinema Digital Seoul Film Festival (CinDi) y Lee le sugirió que empezaran a trabajar juntos. Por aquel entonces, Conran había comenzado a lograr reconocimiento en el mundo del cine coreano. En 2010, antes de obtener una maestría en literatura francesa y estudios de cine en el Trinity College de Dublín, comenzó un blog llamado “Korean Modern Cinema”, y rebotaba entre producir contenido para su sitio web y escribir su tesis de posgrado sobre “Memorias de un asesino”, de Bong Joon-ho. Sus esfuerzos derivaron en invitaciones para presentar trabajos en conferencias y otros eventos internacionales, y también le sirvieron para comunicarse en línea con otros fans del cine coreano. Uno de ellos era Darcy Paquet, un crítico de cine cuyo nombre es ahora bastante familiar en Corea, por los subtítulos en inglés de “Parásitos”, Bong Joon-ho, ganadora de cuatro Premios Óscar. Cuando Paquet sugirió a Conran que viniera a Corea, no necesitó convencerle: ese viaje ya estaba en su mente. Conran llegó en 2012 y comenzó a enseñar inglés en un hagwon(academia privada), y meses después consiguió trabajo como editor del sitio web de KoBiz English. Todo sucedió muy aprisa.
Más inmersión
Conran atribuye tan rápida transición a la suerte, pero su pasión por el cine y su autodenominada “personalidad obsesiva” sentaron las bases. En resumen, su entusiasmo generó oportunidades. “Me ha cambiado la vida de muchas formas, especialmente en lo personal”, asegura. “He sido muy afortunado, no cabe duda. A menudo me preocupa que algún día alguien quite la alfombra bajo mis pies. Honestamente, creo que en parte es por ser un hombre blanco occidental que proyecta puntos de vista positivos sobre el cine coreano. Eso me da ventaja y soy muy consciente”, resalta Conran.
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Aunque principalmente es crítico de cine, los vínculos de Pierce Conran con el mundo del cine incluyen papeles ocasionales. Apareció brevemente como periodista en “Península” de Yeon Sang-ho, secuela del éxito de 2016 “Tren a Busan”, estrenada en julio de 2020.
En lo personal, está su matrimonio con la directora Lee Kyoung-mi. Un artículo de un diario aludía a él como “seongdeok”, que significa “fanático exitoso”, y generalmente se usa para referirse a los fans del K-pop que logran conocer a sus ídolos. Entre risas Conran recuerda: “Yo era un gran admirador de ‘Crush and Blush’, un trabajo de Kyoung-mi de 2008, y ya esperaba su próxima película”. Se conocieron por primera vez en una fiesta cuando un amigo director trajo a Lee y gritó: “¡Hola a todos, este es el nuevo novio de Lee Kyoungmi!” A pesar de tan incómodo comienzo (recuerda que todos le tomaban fotos mientras él estaba allí de pie, agarrándose los brazos y diciendo: “¡Ah, hola!”), todo fue muy natural y se casaron en 2018, recuerda. Además de sus otros trabajos, Conran apoya a su esposa de varias formas en los rodajes. Para el segmento de Lee en “Persona”, una antología de cuatro cortos producida por Netflix, salió en pantalla como aspirante a novio de una chica que interpretaba la estrella de K-pop IU (Lee Ji-eun). Ella le dice que aceptará una cita
© Next Entertainment World
si él primero seduce a la nueva amante de su padre (Bae Doona), a quien ella desprecia. Pero lo intenta y falla. Aunque no se ve como un actor en potencia, Conran afirma: “Me encanta estar en el set de rodaje. Siempre es emocionante para mí participar a ese nivel”. También aparece en “Península” de Yeon Sang-ho, secuela de 2020 del exitoso thriller de zombis de 2016, “Tren a Busan”.
A futuro
Conran ha seguido los cambios de actitud hacia el cine coreano durante años, y luego llegó “Parásitos”. Siempre ha habido un cierto respeto internacional por la calidad, las singulares historias y el alto estándar de producción de las películas coreanas, señala. Pero si bien ese delirio antes era algo forzado, ahora es real. “El cielo es el límite”, recalca. “Creo que todo el mundo se mueve hacia el cine de género y eso da ventaja a Corea”. Ade-
más, con el impulso hacia el streaming y la reforzada tendencia en esa dirección por el distanciamiento social derivado del COVID-19, afirma que la industria del entretenimiento coreano lleva ventaja, pues ya ha demostrado su valía con las series de televisión. Si algo le preocupa del cine coreano, es su limitada gama de referencias: “En estos días, cuando se trata de trama y música, todo lo que veo y escucho son alusiones a Bong Joon-ho y Park Chan-wook, Christopher Nolan... Hace quince años había muchos fracasos y más experimentación, era muy emocionante. Ahora las películas están muy pulidas, pero muchas son muy similares”. Sus propios gustos son muy variados, y gravitan hacia obras más oscuras, cine de género y películas con fuerte mensaje. “Memorias de un asesino” es su favorita de todos los tiempos. Él la llama “la película perfecta”, la que realmente le hizo venir a Corea. Lo que más le gusta de las películas coreanas está ligado a los disgustos sobre su hogar adoptivo. “Cuando llegué por primera vez, todo era vertiginosa emoción y todo me encantaba. Luego, de pronto, eso se convirtió en mi vida y llegué a odiar muchas facetas”, afirma, en alusión a las prácticas comerciales, el patriarcado y otros problemas sociales. “El cine coreano es muy bueno porque intenta evitar todo lo malo, las tribulaciones de generaciones a través de la historia del siglo XX y las modernas patologías sociales. Todo se refleja en el cine y eso es lo que lo hace tan genial”. Los sentimientos de Conran hacia Corea han evolucionado a lo largo de los años. “Casarme y ser bienvenido en la familia ha aumentado mi comprensión y amor por el país. También ayuda que mi coreano vaya mejorando, aunque lentamente”, explica. En el futuro, espera hacer más trabajos de producción, pero sabe que para eso precisa hablar bien el idioma. Consumado cinéfilo y ávido coleccionista de Bluray, parece realmente afortunado de poder hacer algo que ama. “Veo muchas películas… demasiadas, como 800 por año”, afirma medio sorprendido al escucharse decir esa cifra. Pero con una sonrisa, agrega: “Eso es lo mío”.
“El cine coreano es muy bueno porque intenta evitar todo lo malo, las tribulaciones de generaciones a través de la historia del siglo XX y las modernas patologías sociales”. CULTURA Y ARTE DE COREA 55
UN DÍA CUALQUIERA
Días honestos, compartidos con los vecinos Algunas agencias inmobiliarias todavía funcionan como espacios para que los residentes locales se dejen caer por allí a socializar. Cho Kang-hee, referente en un barrio de casas tradicionales coreanas en el centro histórico de Seúl, ofrece franqueza en todas sus ventas. Hwang Kyung-shin Escritor Ha Ji-kwon Fotógrafo
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cariciando su blanca barba, un abuelo se dirige a la puerta contigua a la agencia inmobiliaria para jugar al janggi (ajedrez coreano). Los días afortunados, compra dos sandías y regresa con una en cada mano, silbando una melodía. Esta es una escena del disco ‘Grandfather and Watermelon’ de 1993 del cantante de folk-rock Kang San-Eh. Una vez conocidas como bokdeokbang, que se traduciría más o menos como “sala de buena fortuna”, durante mucho tiempo, las oficinas de los agentes inmobiliarios cumplieron un rol más allá del propósito oficial de vender o alquilar propiedades o terrenos: eran una especie de local de barrio, similar a un sarangbang, la sala de estudio y recepción del propietario de una casa tradicional coreana. Abrían ampliamente sus puertas y la gente se reunía en esas oficinas para compartir historias y socializar. Allí, las semillas de los rumores del vecindario se plantaban, regaban y cultivaban, para luego expandirse al resto del mundo. Cuando alguien tenía problemas, una agencia inmobiliaria podía convertirse en un lugar para recibir ayuda de un alguacil. Allí se celebraban las buenas noticias con tortitas calientes hechas con verduras y un tazón de makgeolli (vino de arroz), y en los tiempos difíciles venían a compartir abrazos y consuelo. Por supuesto, era una época diferente, cuando la distancia entre la gente era algo menor de la actual, y los tejados de cada barrio, hilera tras hilera, todavía eran bajos. A medida que los tejados bajos de las ciudades se hicieron más y más altos, convirtiéndose en edificios de pisos de gran altura que parecían tocar el cielo, los vecindarios se volvieron menos hogareños. Ahora estos espacios operan bajo pesados carteles y con prolijas indicaciones que dicen “Oficina de Agentes Inmobiliarios con Licencia”, en vez de ‘Bokdeokbang’, y ya no ejercen el rol de “local del vecindario”. Sin embargo, todavía hay un rincón de este tipo donde esas puertas al pasado permanecen abiertas. El camino hacia esa sensación de “barrio amable” y de conexión genuina, conduce a Seochon.
Camino al pasado
El Palacio de Gyeongbok es el más grande y magnífico de los cinco principales de Seúl. Los distritos al norte y al oeste son conocidos, respectivamente, como Bukchon
Frente a la oficina de bienes raíces que ha dirigido los últimos 15 años, Cho Kang-hee explica los entresijos del área de Seochon.
y Seochon (buk significa “norte” y seo significa “oeste”). Durante la era Joseon (1392-1910), la nobleza construía sus hogares en Bukchon, mientras que la clase emergente de profesionales, como intérpretes y médicos, se reunían en Seochon. También artistas famosos, incluidos pintores y poetas, consideraron a Seochon como su hogar. Hoy día, el hanok de Seochon se preserva mediante subvenciones gubernamentales, similares a las que recibe Bukchon. Pero comparado con el hanok más amplio y majestuoso de Bukchon, el hanok de Seochon es más modesto. Una enredada tela de araña de pequeños callejones se retuerce y gira entre las agrupaciones de estas humildes casas, apiñadas hombro con hombro. Entre estos callejones, Cho Kang-hee ha gestionado su ‘Oficina de Agente Inmobiliario con Licencia Central’ durante los últimos quince años. “Seochon está cerca del centro de la ciudad, pero también colinda con una hermosa montaña y un gran parque”, destaca Cho. “Estas no son personas que compran y venden casas para intentar ganar dinero; la mayoría desea vivir aquí porque les gusta el vecindario. Una vez que la gente se muda aquí, tiende a no irse”. Las viviendas son, generalmente, pequeñas casas hanok de 65 a 100 metros cuadrados, y pueden tener muchos inconvenientes, pero también ventajas de las que los pisos carecen. Cho ha confeccionado una lista de pros y contras de las casas hanok, para presentarla a sus clientes. “Estas casas están hechas de materiales naturales, como tierra, piedra y madera, y eso es bueno para la salud. Ofrecen la sensación de estar conectado a la tierra, y es fácil conocer a los vecinos. Su superficie actual puede parecer pequeña, pero también es bella y acogedora. La gente disfruta mucho arreglando los pequeños jardines, y hay buena circulación de aire. Realmente permiten experimentar el cambio de las estaciones y esto nunca es aburrido. Por otro lado, los materiales totalmente naturales atraen a los insectos, y tanto el aislamiento como la insonorización pueden ser un desafío. La vulnerabilidad al fuego y al agua puede ser una debilidad, pero eso puede mejorarse con una reforma. El techo, las paredes y el suelo de madera maru precisan mantenimiento regular, pero el Gobierno ofrece subvenciones para cubrir ese gasto, por tanto nunca será una carga financiera”. Dada su proximidad a la Casa Azul, el complejo presidencial, el aumento de las medidas de seguridad tras el intento de asesinato por parte de comandos norcoreanos en 1968 duró hasta bien entrada la década de 1980, y convirtió a Seochon en una zona bastante incómoda para ciu-
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dadanos comunes y corrientes. Entrar o salir del vecindario requería identificarse en un puesto de control, y había que informar sobre cualquier huésped que viniera a pasar la noche. Cho recuerda: “Los antidisturbios siempre estaban de guardia, y eso, junto con las estrictas restricciones al desarrollo, desalentaba a trasladarse a esta zona. A finales de la década de 1990, circuló el rumor de una mayor flexibilidad en la normativa de construcción y la gente empezó a venir. Pero, incluso entonces, no se podía construir muy alto: siete pisos como máximo en la calle principal y cinco pisos en el vecindario. Cuando esta área pasó a ser una zona de conservación de casas hanok oficialmente designada en 2010, mucha gente quedó decepcionada, porque eso implicaba que, incluso al derribar del todo una vieja estructura, solo podrían construir otra casa hanok en su lugar”. Por tanto, el vecindario ha permanecido como una isla, sereno y tranquilo en el centro de la “selva de Seúl”, que acumula edificios de gran altura y un flujo constante de peatones y vehículos. El reloj camina más despacio en Seochon. La gente viene aquí a pasear a ritmo lento, a tener una vista despejada del cielo. Bukchon, en realidad, fue la primera zona en reclamar este singular tipo de “lentitud” y, en poco tiempo, pequeñas y coquetas tiendas comenzaron a abrir entre casas hanok perfectamente conservadas, atrayendo a multitud de gente, joven y curiosa. Entonces, justo cuando los negocios comenzaban a despegar, los propietarios aumentaron el alquiler. Incapaces de asumir alquileres más altos, muchos propietarios se trasladaron a Seochon. Por aquel entonces, los hanok convertidos en casas de huéspedes comenzaron a florecer, atrayendo naturalmente a viajeros internacionales.
Una elección desesperada
Cho nació en Seúl. Su primer trabajo fue en la oficina de una empresa de construcción. Más adelante, comenzó a trabajar para un conglomerado, administrando una de las
empresas subcontratadas. Ese empleo le llevó a dirigir una factoría durante doce años. Posteriormente, en 2005, una fábrica china comenzó a hacer exactamente el mismo componente electrónico que su factoría, y cerraron prácticamente de la noche a la mañana. Cho tuvo que asumir una inmensa deuda personal para cubrir los salarios y la indemnización por despido de los empleados. “Fue cuando mis dos hijos empezaban la universidad. Necesitaba seguir ganando dinero, pero al tener más de 50 años, no había una salida clara para mí”, asevera Cho. “Entonces me encontré a un primo mayor que trabajaba como agente de bienes raíces con licencia. Pensé que, al menos podría intentarlo, así que me inscribí en un curso. Tenía 52 años en ese momento. “Mi esposa entonces llevaba un restaurante. Todas las mañanas, iba a comprar los ingredientes y se los llevaba, y luego me iba a clase. Dormía cuatro horas por noche. Si hubiera estudiado así en secundaria, habría entrado en una universidad de primer nivel. Empecé a estudiar en marzo de 2006, y pasé la prueba en febrero del siguiente año. Como ve, estaba desesperado. Seguía pensando que, si fallaba ese examen no podría mantener a mis hijos hasta su graduación universitaria. No tenía más remedio que trabajar duro”. Estudiando como aferrado al borde de un precipicio, Cho pasó la prueba al primer intento, completó su aprendizaje en otra agencia, y luego siguió el consejo de su director de curso y eligió Seochon para abrir su propia oficina. Ahora, ya lleva quince años en este mismo lugar, y cada día antes de las diez de la mañana, llega para abrir la puerta. “Antes de este trabajo, nunca tuve interés en los bienes inmuebles”, resalta. “Siempre pensé que uno debía ganarse la vida trabajando duro, y lograr en base al esfuerzo invertido. Pero nunca pensé en ganar dinero invirtiendo en algo. Incluso al venir y encontrar mi lugar aquí, tan solo confiaba a ciegas en ser lo suficientemente bueno por recomendación de mi director durante el curso. No
“Los domingos no pienso nada en el trabajo, y tomo un descanso de verdad. Limpio mi casa. Voy de excursión. No tengo ninguna afición en particular, y no soy gran bebedor. Eso es todo. Básicamente, esa es mi vida.” 58 KOREANA Otoño 2020
A cada cliente que lleva a ver una propiedad, Cho Kang-hee le ofrece una lista detallada de los pros y contras de vivir en un hanok. Siempre dirá que si bien los hanok de Seochon pueden ser pequeños, las casas de estilo tradicional son acogedoras y propicias para conocer realmente a los vecinos.
tenía idea de qué zona podría ser mejor o más lucrativa. Pero, más tarde, tras llevar un tiempo en este trabajo, me volví un poco codicioso. Incluso pensé en mudarme a otro vecindario, aunque eso no funcionó”. Estuve pensando mudarme a otro barrio en la provincia de Gyeonggi, repleto de complejos residenciales. Los edificios tienen muchos pisos, y los clientes que buscan uno en concreto suelen tener expectativas y deseos claros. El diseño interior es idéntico, por lo que no hay necesidad de caminar para enseñar un montón de propiedades distintas. Todo lo que hace falta es realizar una simple comprobación del tamaño de cada unidad, ver la planta en que se encuentra y el estado del interior. Las propiedades en Seochon, en cambio, no pueden conocerse sin visitarlas una por una, hay que verlas directamente, en persona. Eso convierte la gestión de esta oficina en mucho más compleja que la de un vecindario de edificios residenciales. Las agencias mantienen reuniones para compartir listados de bienes raíces, pero para asistir hay que pagar una elevada cuota de membresía. Incapaz de reunir ese dinero, Cho terminó quedándose en Seochon. “Los clientes, por supuesto, siempre quieren un espacio impecable y con buena luz, pero el problema es que las casas en esta zona son todas pequeñas y están deterioradas. Sin embargo, me he arraigado tanto que es difícil marchar de aquí”.
Sentido de la ética
Cho empieza el día a las siete y media de la mañana. Después de desayunar y de prepararse para ir al trabajo, sale de su casa en Pyeongchon New Town sobre las ocho y media, y hace un largo recorrido en metro hasta Seúl. El
trayecto de su casa a la oficina, de puerta a puerta, dura noventa minutos. Por la noche, Cho regresa a casa sobre las nueve. Su rutina nunca cambia, de lunes a sábado más días festivos. “Al principio, también trabajaba los domingos. Pero a medida que envejecía, sentí que tenía que dar algo. Necesitaba pasar algo de tiempo con mi familia, así que ahora tomo los domingos libres. Los domingos no pienso nada en el trabajo, y tomo un descanso de verdad. Limpio mi casa. Voy de excursión. No tengo ninguna afición en particular, y no soy gran bebedor. Eso es todo. Básicamente, esa es mi vida”. Cada día, un promedio tres clientes potenciales pasa por la agencia, y uno o dos de cada diez terminan cerrando un trato. A veces hay clientes difíciles y situaciones desagradables, pero sigue siendo un medio de vida sostenible, por lo que es capaz de soportarlo con calma. Cuando un cliente regresa con un pequeño regalo de agradecimiento por haberle conseguido un buen hogar, Cho devuelve el cumplido dando crédito a “la buena suerte del propio cliente”. ‘Bokdeokbang’ puede haberse transformado ahora en ‘Oficina de Agentes Inmobiliarios con Licencia’, pero los residentes locales de Seochon todavía pasan por la oficina de Cho para enterarse de los últimos chismes y tomar una taza de té. La agencia también ofrece algunos servicios sencillos de forma gratuita, como envío de fax, fotocopias u obtención de pruebas certificadas de registro. “Un agente comercial debe tener sentido de la ética. Este es un sector que tiende a la especulación. No es así siempre, por supuesto. Pero si te vuelves codicioso, acabarás en problemas. No soy bueno engañando, y no soy un conversador persuasivo. Más bien soy como un funcionario o un profesor. Aún así, lo que me gusta de este oficio es que mientras puedas mover tu cuerpo y usar tu cerebro, podrás seguir trabajando. No hay edad de jubilación”. La puerta se abre: es otro potencial cliente afortunado en busca de un agente honesto, en busca de ayuda para hacer realidad el sueño de una vida agradable y lenta, en el agradable y lento distrito de Seochon.
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OPINIÓN DESDE LA LEJANÍA
RUMBO A SEÚL Carlos Olave Director Global de Recursos Humanos, LG Electronics
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unca había estado entre mis planes vivir en Corea. Había venido muchas veces por viajes de trabajo (como mínimo dos veces al año durante casi una década) pero, sinceramente, no me veía a mí y a mi familia viviendo en Seúl. Llevo trabajando 11 años en LG Electronics. Empecé mi carrera en esta empresa coreana como Director de Recursos Humanos de España, después de haber trabajado 10 años en la americana Procter & Gamble. Tras 5 años en España fui promocionado al puesto de Director de Recursos de Europa, basado en Frankfurt. Durante esa época imaginaba que mi siguiente destino profesional estaría en New Jersey o Dubái. Sin embargo, a mediados de 2017 la compañía me ofreció la oportunidad de asumir una mayor responsabilidad que conllevaba el traslado a Seúl. El puesto en cuestión era el de Director Global de Recursos Humanos, que suponía ser responsable de la estrategia de este departamento en más de cien países del mundo, dando soporte a más de 30.000 empleados y liderando un equipo de más de 600 profesionales de Recursos Humanos. Evidentemente, el reto era mayúsculo pero la oportunidad única. Profesionalmente no había dudas de que era difícil de rechazar. Desde el punto de vista personal, suponía que mi mujer y yo nos tendríamos que trasladar a Corea y empezar una nueva vida allí. Mi mujer siempre ha sido muy aventurera y rápidamente vio que sería una experiencia inigualable y enriquecedora como pocas y que recordaríamos toda la vida. Casi tres años después de esa decisión puedo decir que no se equivocaba.
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Asumí mi nuevo puesto en diciembre de 2017 y a mediados de enero de 2018 una heladora ciudad nos daba la bienvenida. Nuestro primer recuerdo en Seúl son los 17 grados bajo cero y la sensación de notar el peso del frío en la espalda cuando caminábamos por la calle. Rápidamente nos dimos cuenta de que en pleno invierno es mejor caminar por los múltiples pasillos que recorren la ciudad por el subsuelo y que conectan muchas estaciones de metro. ¡Es una ciudad debajo de otra cuidad con todo tipo de tiendas, restaurantes, cafeterías y todo lo que puedas necesitar! Enseguida entiendes que los coreanos son muy prácticos y les gusta la inmediatez, todo está organizado para tener lo que necesitas cuando quieras, como quieras y lo más rápido posible. ¡Cuántas veces había escuchado la expresión “pali, pali” (“rápido, rápido” en español) en la oficina y qué rápido adquirió sentido cuando viví la ciudad! Las apps para todo, con todo tipo de información práctica, el reparto a domicilio de cualquier tipo de producto, la conexión a internet más rápida del mundo, la dinámica de los restaurantes donde llegas, te sirven, comes, pagas y te vas en 30 minutos, la ciudad perfectamente dispuesta y organizada para dar cualquier servicio a sus habitantes “pali, pali”. A todo ello ayuda, sin lugar a dudas, el nivel de digitalización del país. Esto es lo que más me impresionó y aún hoy me sigue impresionando. Todo está digitalizado. Desde la red de transportes a la seguridad en las calles pasando por las propias viviendas, totalmente domotizadas. Vivir en Seúl es muy fácil, cómodo y seguro. Además, es un espectá-
culo único para la vista. Caminar por las calles de una ciudad coreana para un occidental es un entretenimiento magnífico, una mezcla de colores, olores, sensaciones, imágenes nunca vistas. Algo singular a lo que los ojos occidentales tardan en acostumbrarse. Una mezcla de modernidad y tradición que no deja indiferente y que tiene una manera y dinámicas de vivir que no encuentras en otra parte del mundo. Sin darte cuenta, te vas convirtiendo en un seulense más y un día descubres que vas vestido con la misma ropa que tu mujer o que paseas al perro en un carrito de bebé, que cantas en un karaoke con tus compañeros de trabajo o que desde primera hora de la mañana se te pega a la mano un vaso de café americano con mucho hielo del que no te despegas hasta que te acuestas. Corea tiene aproximadamente la quinta parte de la superficie de España. Es un poco más grande que Andalucía. Sin embargo, tiene una población mayor que España, aproximadamente 51 millones. Además, el 70% de la superficie de Corea es montañosa, por lo que la densidad por habitante es enorme. Seúl llama rápidamente la atención por lo descomunal que es (casi la mitad de los habitantes del país están concentrados en la capital o su extensa área metropolitana), la cantidad de gente que vive en ella, y los increíblemente altos edificios en los que habitan. Te sientes pequeño ante tanta inmensidad. Además, si eres extranjero, te sientes único. A pesar de contar con tanta población, no es habitual cruzarse con extranjeros en Corea. Hay tan pocos que, cada vez que te cruzas con uno, puedes notar que ambos nos dirigimos una mirada de complicidad. Para nosotros, que haya pocos extranjeros, de por sí, no supone un problema, ya que no necesitamos estar todo el tiempo con nuestros compatriotas u otros occidentales. Por el contrario, nos gusta más mezclarnos con la gente local. Sin embargo, sí que puede suponer una barrera en algunos casos al convivir en una sociedad poco diversa y que tiende a la homogeneidad. Esto quizás es lo más difícil a lo que se enfrenta un extranjero o, por lo menos, lo que más nos ha costado a nosotros. Los coreanos son, en general, muy amables con el extranjero, quieren agradarte y enseñarte sus costumbres y su cultura, de las que están muy orgullosos. Sin embargo, siempre tienes la sensación de que eres diferente y de que no formas parte del sistema. Creo que una de las mejores maneras de integrarse y sentirse aceptado es aprender el idioma local. Los coreanos admiran a la gente que es capaz de hablar muchos idio-
mas, y admiran mucho más al no coreano que es capaz de hablar su idioma. Valoran mucho que alguien se tome el tiempo y haga el esfuerzo de aprenderlo porque son conscientes de que no es sencillo. Y no lo es. Los coreanos utilizan diferente vocabulario en función de la persona con la que hablen, no es lo mismo hablar con un amigo, el jefe o el abuelo. Aprender el idioma cuesta tiempo, pero es una magnífica manera de entender su cultura y la sociedad. Nosotros entendimos muchas costumbres y comportamientos que veíamos en la calle o en la oficina gracias a las clases de coreano. Y para ellos es mucho más fácil interactuar con el extranjero que habla coreano, ya que te sienten mucho más cercano. Hablar el idioma te abre muchas puertas y muchos corazones. Mi puesto de trabajo me obliga a entrevistar a personas de todo el mundo que quieren trabajar en nuestra empresa en sus países de origen. Al no ser coreano y ocupar un puesto global en la compañía, cuando les ofrezco a los candidatos que me pregunten lo que quieran, siempre hay una pregunta que no falla: ¿cuál es la clave para triunfar en la cultura coreana? Mi respuesta es siempre la misma: abrazar y admirar sinceramente la cultura coreana. Y lo creo firmemente. Con el milagro del río Han y la rápida expansión de las empresas coreanas por el mundo, el pueblo coreano ha dado una lección a muchos países sobre cómo canalizar la ambición colectiva por ser los mejores. Siempre he admirado la capacidad de los coreanos por querer ser los números 1, por sobreponerse a las dificultades, por su capacidad de trabajo y por sus ganas de aprender y mejorar siempre. En estos tiempos de pandemia en los que se habla tanto de resiliencia y de capacidad de navegar en la incertidumbre, muchos líderes occidentales podrían tomar como ejemplo lo que algunas empresas coreanas han conseguido en los últimos años. Como todo en la vida, tiene sus luces y sus sombras, pero puedo afirmar que trabajar en una empresa coreana es una gran experiencia de aprendizaje y que, como muchos ex empleados me comentan después de haber dejado la empresa, es una experiencia única, irrepetible y en la que no se deja de aprender y crecer. Del mismo modo, vivir en Corea es una experiencia irrepetible. Si, además tienes la suerte que tengo yo de trabajar en una empresa coreana viviendo en Corea, la experiencia se convierte en memorable y demuestra que, como es habitual, mi mujer tenía razón cuando me animó a hacer las maletas hacia Seúl.
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INGREDIENTES ESENCIALES
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La receta no tiene por qué ser complicada. Las gambas se vuelven un plato excelente aún con métodos de preparación sencillos. Los langostinos de unos 20 centímetros de largo suelen asarse, y los camarones pequeños se salan para, tras un tiempo de fermentación, ser usados como condimento. Las gambas, ricas en proteínas y minerales, son un ingrediente altamente demandado en todo el mundo por su exquisitez. Jeong Jae-hoon Farmacólogo, escritor gastronómico
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Por qué las gambas viajan al mar lejano
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n las costas de la península de Corea, la temporada de gambas va desde finales de otoño hasta invierno. Esto se relaciona con la estrategia de supervivencia de los crustáceos de relativamente menos grasa corporal, distinta de la de los peces, que para sobrevivir al frío invernal crecen en tamaño y acumulan grasa. En primer lugar, se trasladan a mares profundos donde la temperatura del agua es más elevada. De ahí el viaje que realizan los crustáceos en invierno, época en la que hace mucho frío en las costas de Corea, tras habitar esas aguas durante primavera y otoño. Otra estrategia es aumentar el porcentaje de los componentes del cuerpo que no se congelan. Concretamente, las gambas incrementan la proporción de aminoácidos en su organismo, como la glicina, que tiene un perfil de sabor dulce, así como los ácidos grasos omega-3, de cara al frío. Y gracias a ese método de supervivencia, las gambas se convierten en un manjar especialmente en otoño.
Saeujang y Saeujeot
Las gambas son un ingrediente muy poco laborioso y fácil de preparar. Asarlas sobre una capa de sal en una sartén, cocerlas al vapor o simplemente en agua es suficiente para disfrutar de su sabor dulce y exquisito. También es posible comer la pulpa cruda y freír las cabezas por separado. En las costas coreanas, hay un tipo de gamba de agua fría que mide más de 20 centímetros de largo, y en Corea es referida como dohwa saeu. En concordancia con este nombre, que significa “gamba de flores de melocotón”, presenta un aspecto vistoso, además de tener buen sabor, y una textura que permite experimentar una agradable tensión al masticar. De ahí su uso frecuente en la alta cocina. Sin embargo, en Corea, jeotsaeu es el tipo de camarón pequeño que más se pesca, no solo en proporción a la pesca total de camarones de Corea, sino de todo el mundo. A diferencia de la gamba que se come por lo general asada, el jeotsaeu es salado en el mismo barco nada más de ser capturado por su alta vulnerabilidad y fácil pudrición. Hay condimentos pastosos o salsa hecha con camarones fermentados en muchos países. Algunos ejemplos son xia gao de Hong Kong, kapi de Tailandia, el belacan de Malasia, terasi de Indonesia o mam tom de Vietnam. Aunque sus denominaciones y formas varían, tienen un denominador común: todos están hechos con camarones. Los camarones pequeños salados o saeujeot de Corea son un alimento de ese mismo linaje y se usan para sazonar o como ingrediente esencial al preparar kimchi. Un plato diferente en este sentido, aunque su nombre es similar, es saeu-
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1. Los camarones son populares en todo el mundo por su sabor dulce y salado. Pero son más deliciosos entre otoño e invierno, cuando tienen más glicina de aminoácidos. 2. Los camarones gigantes de aguas templadas y subtropicales de Corea y de China, deslumbran recién hechos en sal gruesa en una sartén.
jang, que son gambas crudas fermentadas con salsa a base de salsa de soja hervida con especias y verduras. Lo que hace especialmente exquisito ese plato es su armonioso balance entre dulce y salado. Es similar al gejang (un plato fermentado que se prepara marinando cangrejos crudos frescos en salsa de soja con otros condimentos), mientras que su mayor atractivo es la peculiar textura de la pulpa de las gambas, entre la típica de la gambas cocidas y la de las crudas.
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Colesterol
Las gambas son un alimento alto en colesterol, pues contienen 189 microgramos por cada 100 gramos. Esto se debe a que el colesterol es un nutriente esencial para el crecimiento de este crustáceo. Es necesario para producir la hormona que acelera el proceso de muda a medida que las gambas crecen y reemplazan su exoesqueleto. El colesterol también es vital para los seres humanos, dado que es indispensable para el desarrollo del cerebro y la biosíntesis de las hormonas sexuales y la vitamina D, referida como “la vitamina del sol”, cuya deficiencia pueden sufrir fácilmente los humanos durante invierno cuando hay menos radiación solar. Un punto a destacar aquí es que el colesterol se produce de forma natural en el cuerpo humano, pero este no es el caso de los crustáceos. Ya sean de cultivo o silvestres, las gambas no pueden crecer bien sin una ingesta suficiente de colesterol. Eso implica que las gambas de cultivo precisan una adecuada dosis de colesterol. En el cuerpo de las gambas, el colesterol se encuentra distribuido en diversas partes, pero la diferencia es clara entre el volumen de la pulpa, que es relativamente poco, y el de la cabeza, que es abundante. El sabor tan especial de esa parte de las gambas proviene justamente de dicha propiedad en la cabeza de este crustáceo, pues su cefalotórax presenta un elevado nivel de grasa y colesterol. Así, solo chupando la cabeza de las gambas, sin comerla entera, uno estaría ingiriendo hasta siete veces más grasa, y entre dos y tres veces más colesterol, que al comer la pulpa. Igualmente es alto en colesterol el intestino de las gambas, aunque su cantidad no puede compararse a la existente en el cefalotórax. Como muchos alimentos, en torno a las gambas también hay varias creencias populares, como la que dice que la cola tiene una sustancia que impide la absorción del colesterol. No obstante, esa creencia es totalmente infundada, salvo porque el caparazón de las gambas está hecho de quitina, que el organismo humano no absorbe. Pero para que esa sustancia se convierta en quitosano, efectivo para bajar el nivel de colesterol en sangre, es necesario descomponerla en
1. Además de a la parrilla, los camarones gigantes también se comen fritos. Rebozados con harina, masa de huevo y pan rallado, se fríen enteros con cáscara. 2. Los coreanos también disfrutan de un plato de camarones crudos macerados en salsa de soja hervida con verduras y especias. 3. Saeu jeot, camarón pequeño salado y fermentado, se usa como condimento en varios platos y también para hacer kimchi. Mezclado con ají picado, ajo, pimiento rojo en polvo, semillas de sésamo y aceite de sésamo, es un acompañante perfecto para abrir el apetito en verano. © Shutterstock
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En Corea, jeotsaeu es el tipo de camarón pequeño que más se pesca, no solo en proporción a la pesca total de camarones en Corea, sino en todo el mundo. A diferencia de la gamba, que se come por lo general asada, el jeotsaeu es salado en el mismo barco nada más ser capturado, por su alta vulnerabilidad y fácil pudrición. moléculas más pequeñas mediante un procedimiento químico. En otras palabras, por muchas colas de gambas que uno coma o por muy bien que las mastique, la quitina en ellas se convertirá en quitosano. Eso sí, comer hasta la cola es una forma de disfrutar al máximo el sabor de las gambas, pues el caparazón contiene los diversos aminoácidos que forman el sabor y el olor de esos crustáceos, al tiempo de actuar como una capa protectora para preservar el sabor de la pulpa durante la cocción.
3 © Instituto de Cocina Real Coreana
Menor volumen de captura
Algunas personas evitan comer gambas ante la preocupación por el colesterol. Pero eso no es necesario, considerando que un 80% del colesterol en su sangre es producido naturalmente por el propio organismo, lo que implica que no es fácil reducir el nivel de colesterol cuidando solamente lo que uno ingiere. Dicho esto, las gambas son las que deben preocuparse más en este sentido, ya que el colesterol puede beneficiar su desarrollo si la cantidad ronda el 0,5% de lo que comen, pero si rebasa el 5% puede reprimir su crecimiento. Los chips de gambas, unas tortillitas fritas hechas con una mezcla de camarón molido y almidón, son especialmente populares en los países asiáticos. En Corea, se utilizaban camarones de tamaño medio para este bocado, hasta la década de 1990, pero al disminuir el volumen de captura de esos crustáceos, en la actualidad se usan camarones azules o ggotsaeu. Como ocurre con cualquier otro ingrediente o recurso alimenticio, el suministro de gambas no puede ser
ilimitado. Si los seres humanos no miden el impacto de sus actividades pesqueras y no se esfuerzan por realizar un cultivo de gambas sostenible, quizá en un futuro no muy lejano sean privados este rico alimento. Yi Saek (1328-1396), un letrado de las postrimerías de la Dinastía Goryeo, escribió lo siguiente tras recibir como regalo un paquete de langostinos: “Degustar detenidamente estos, que con tanta humildad agachan la cabeza el uno al otro, sin duda enriquecerá mi alma”. El erudito neoconfuciano definió con estas palabras las gambas como un ser vivo humilde, que sabe respetar al otro, pues en la forma arqueada de su cuerpo vio como si estuvieran haciendo una reverencia. Quizá, al igual él, hoy en día los seres humanos podríamos ser más humildes ante todo lo que ofrece la naturaleza y reflexionar sobre más sabias formas de convivir con la naturaleza, sin dejar de disfrutar la exquisitez de las gambas.
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ESTILO DE VIDA
De comida instantánea a calidad de restaurante Los platos preparados de comida coreana casera atraen cada vez más a gente de todas las edades. Y los consumidores que deseen cocinar, pueden comprar productos con recetas caseras que incluyen la cantidad exacta de cada ingrediente. Choi Ji-hye Investigadora, Centro de Tendencias del Consumidor, Instituto de Investigación de Ecología Humana, Universidad Nacional de Seúl
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os folletos de comida a domicilio son omnipresentes en los edificios residenciales coreanos, y cubren vestíbulos y puertas. Normalmente, acaban con indiferencia en alguna papelera. De todos modos, ¿cuántos folletos de franquicias de pizza y pollo frito o restaurantes tradicionales coreanos precisa una casa? Pero últimamente, esos folletos ofrecen platos para paladares más aventureros. Cuesta imaginar un hogar en Corea que nunca haya encargado alimentos preparados. La comodidad les convierte en tentadora opción para solteros, parejas y familias sin tiempo para ir de compras y cocinar. Según una encuesta realizada entre mil coreanos de 19 a 70 años en todo el país sobre hábitos dietéticos, realizada por Nielsen Korea’s What’s Next Group en 2018, los solteros compraron alimentos caseros precocinados tres veces por semana, cifra que cayó a dos veces por semana en hogares de dos o más personas. Euromonitor, otro analista de mercado, refleja que el mercado nacional de alimentos para llevar aumentó de 1,02 billones de wones en
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1. El arroz precocinado para microondas, lanzado en 1996, contribuyó a impulsar el mercado de alimentos caseros precocinados. Inicialmente, muchos consumidores lo rechazaron, pero ahora muchas marcas lo fabrican y aumentan las compras en el extranjero.
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2014 hasta 1,95 billones de wones en 2019, y se espera que esta cifra se duplique hasta 2,92 billones de wones en 2024. La pandemia del COVID-19 probablemente haya reforzado esa premisa: las exigencias de reducir la capacidad de los restaurantes y el distanciamiento social, obviamente, han mejorado el perfil de los platos de comida preparada.
Alimentos instantáneos
El arroz precocinado para microondas abrió camino. Cuando llegó en 1996, recibió una fría respuesta por parte de los consumidores. El arroz, por supuesto, es básico en la dieta asiática, y muchas personas pensaban inquebrantablemente que la desfasada tradición de cocinar arroz cada día debía mantenerse en el hogar. También entonces, algunas creencias erróneas pensaban que el arroz instantáneo no era saludable. Pese a usar la imagen de celebridades en una campaña de publicidad, pasaron varios años antes de que el arroz instantáneo fuera aceptado por la gente en su vida diaria. Hoy día, proveedores de alimentos y super-
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mercados tienen estantes repletos de amplia variedad de marcas de arroz instantáneo, tras comprobar que cada vez menos personas sienten rechazo hacia los alimentos procesados, comparado con antes. Además, también han desarrollado muchos otros platos procesados como sopas, caldos, guisos y otros productos, para que los consumidores puedan preparar comidas sustanciales usando solo alimentos envasados de estilo casero, comprados en un supermercado. La entrega a domicilio de hansik (platos tradicionales coreanos) aumentó tras la llegada de una aplicación para teléfono móvil de entrega a domicilio en 2010. Y en los últimos años hasta ofrecen platos tradicionales, principal y acompañantes, para entregar a domicilio. Llevado al extremo, un hogar podría tener todo tipo de comida casera sin usar un cuchillo en toda una semana. Básicamente, hay cuatro tipos de comida para llevar. Por un lado hay alimentos listos para comer (RTE, por sus siglas en inglés), que pueden degustarse según vienen; también hay
2. Una compradora mira los estantes de comidas caseras preparadas. El estofado, la sopa y el caldo son esenciales en la dieta coreana, pero requieren mucho tiempo de preparación. Los alimentos RTH (listos para calentar) acortan drásticamente el tiempo en la cocina.
platos listos para calentar (RTH), precocinados pero que deben calentarse en un microondas o en una olla; hay productos de comida lista para cocinar (RTC), con ingredientes previamente preparados que requieren cocción; y por último productos de comida para preparar (RTP), que traen todos los ingredientes, pero requieren que el consumidor los prepare y los cocine. Aunque los productos RTC y RTP requieran más atención práctica y, por tanto neutralizan la ventaja del ahorro de tiempo en la entrega de alimentos, actualmente ganan popularidad entre aquellos clientes que desean sentir que cocinan por sí mismos. Tras llegar por primera vez a los supermercados, estos productos de comida gana cada vez más protagonismo en la línea de reparto a domicilio. Durante los últimos años, han añadido incluso platos de acompañamiento para completar los platos principales, para ahorrar aún más tiempo de cocción.
Alta cocina
La comercialización de la industria de alimentos para llevar ha pasado de enfatizar la comodidad
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© Mom’s Touch
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Los platos con calidad de restaurante son ahora los productos más populares en el sector de alimentos para llevar, especialmente entre los foodies, que no pueden ir a restaurantes de alta gama por la pandemia del coronavirus.
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y la competitividad en el precio, a la gastronomía de lujo. Los platos con calidad de restaurante son ahora los productos más populares en el sector de alimentos para llevar, especialmente entre los foodies, que no pueden ir a restaurantes de alta gama por la pandemia del coronavirus. Como resultado, la cocina para llevar ahora cuenta con alimentos “premium”. Trece chefs veteranos que han trabajado en cocinas de hoteles de cinco estrellas durante más de diez años, están a cargo de crear platos de comida para CJ Foods, incluyendo platos internacionales como gambas al ajillo (camarones con ajo a la española, uno de los platos favoritos de los jóvenes coreanos), pad thai (fideos de arroz frito tailandeses) y oyakodon (un plato japonés de arroz con pollo y huevo). En tanto Korea Yakult, precursora en el mercado de productos alimentarios, se centra igualmente en ofrecer comida cocinada por chefs para que los consumidores puedan disfrutarla en casa. Comenzó a ofrecer “platos de autor” de chefs famosos hace algunos años, y recientemente recibió una entusiasta respuesta de los consumidores por un nuevo plato de cordero. Según Market Kurly, una nueva compañía de comida casera para llevar, las ventas de comida con calidad de restaurante aumentaron un asombroso 175% interanual durante el primer semestre de 2020. Market Kurly ofrece una amplia gama de productos como galbitang (sopa de costilla corta de ternera), makchang (entrañas de ternera a la parrilla), naengmyeon (fideos fríos) y ssalguksu (fideos de arroz) creados por famosas cadenas de restaurantes de todo el país.
Estilo de vida “millennial”
El aumento de la oferta de platos de comida de para llevar se atribuye al mayor número de hogares individuales y de parejas con doble salario, así como a la prevalencia del estilo de vida de los millennials, aquellos nacidos entre la década de los 80 y el año 2000. Una de las palabras clave que les describe, tanto a ellos como a su estilo de vida, es la eficiencia. Quieren cocinar suculentos platos por ellos mismos, pero odian los procesos que consumen mucho
tiempo y son engorrosos, incluyendo hacer la compra y los preparativos para cocinar. Estos concurrentes deseos los han llevado hacia los platos de comida casera preparada, y especialmente a los productos de comida RTC y RTP, que minimizan las molestias pero hasta cierto punto permiten disfrutar del placer de cocinar. El papel de los hogares, ante la expansión del coronavirus, es otro factor tras el impulso del sector de alimentos preparados de estilo casero. Los hogares emergen como espacio para todo tipo de actividades: trabajo, estudio, aficiones y hasta visionado de películas mediante sistemas de cine en casa. Los platos de comida casera son una importante alternativa, pues la situación impide a los jóvenes salir a comer
1. Dos tipos de guisos para disfrutar en lo que se tarda en abrir y calentar en un microondas.
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2. Los compradores que buscan el placer y la satisfacción de cocinar pueden optar por los kits de comida RTP (listos para preparar). 3. Sets de comida casera coreana son presentados en un evento promocional de alternativas a la comida hecha en casa en CJ Injaewon, en Seúl, en octubre de 2017. Inicialmente orientados a hogares unipersonales y mujeres trabajadoras, los alimentos precocinados captan cada vez más atención entre los consumidores mayores, antes poco receptivos a las comidas preparadas.
© Agencia de Noticias Yonhap
fuera. Los productos de comida preparada ofrecen recetas que les ayudan a cocinar alimentos - incluso con calidad de restaurante- como sukiyaki, salmón y atún adobados, y yangjangpi (una mezcla de marisco, carne y verduras en salsa de mostaza). Además de los jóvenes, los ancianos y los hogares con niños también despuntan como grupos de consumidores influyentes. Tal vez el sector se amplíe a otros nichos de mercado, como comida para bebés tras la lactancia o alimentos líquidos para pacientes. Queda por ver hasta dónde evolucionará la comida preparada, hasta ser “algo más que un bocado”.
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JORNADAS DE LITERATURA COREANA
CRÍTICA
La ética que brilla con humor e ingenio
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Lee Ki-ho nació en 1972 y se le conoce por su encantadora forma de expresión, gracias a la cual se ha ganado el puesto de sucesor de reconocidos narradores como Hwang Soh-yong (1943- ) y Song Sok-ze (1960- ). Sobre todo, sus obras hacen reír, llevándonos ocasionalmente a derramar algunas lágrimas, pero siempre deja un gran peso en el interior que hace reflexionar a cualquier persona.
on Choi Sun-dok, llena de Espíritu Santo (2004), su primera colección de relatos, Lee Ki-ho se da a conocer como un narrador de destacado talento. El relato titular cuenta la historia de Choi Sun-dok, una mujer de intensa fe que se propone reformar y salvar a “Adam”, al considerar que es su deber y obligación lograr evangelizarlo. El relato se vuelve más interesante por su formato, ya que sigue una secuencia en capítulos y versificación conforme a la Biblia, estructurando el texto en dos columnas. Este formato empieza ya con el primer verso del primer capítulo: “Siendo la historia de Choi Sun-duk, servidora del Señor, creada a su imagen, que se escribió por la digna y magnífica concepción del Espíritu Santo, se la recordará aquí sin quitar ni aumentar nada en absoluto”. La narración registra la vida de la protagonista, bendecida por el Espíritu Santo, de forma sarcástica y con un ligero toque de humor negro. “Birney” (1999), relato con el que debutó y que se halla incluido en la colección que lleva el mismo título, contrasta en gran medida con los otros relatos de la serie. Los dos principales protagonistas son un hombre, que abandonó el Bachillerato y administra un burdel llamado “Agencia de momentos agradables”, y una prostituta llamada Sun-hui que sufre una incapacidad física. Desde su comienzo hasta el final, el relato se desarrolla a una velocidad vertiginosa y en una voz directa que se asemeja al ritmo de un rap. Conjuntamente, estos dos relatos evidencian y demuestran el estilo aventurado y experimental de la mentalidad abierta de Lee, que todavía siendo un escritor joven está dispuesto a crear nuevas formas literarias. Sí que pedimos disculpas (2009), su primera novela, describe las contrariedades que se les presentan a dos jóvenes con deficiencia cognitiva al trabajar en establecimientos de bienestar social y cómo se introducen en la sociedad, dedicándose a la tarea de “disculparse en nombre de otra persona”. Resulta del todo inconcebible la idea de ganar dinero realizando trabajos encargados por otras personas que necesitan disculparse con alguien, pero que no se atreven a hacerlo
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Choi Jae-bong Periodista, The Hankyoreh
personalmente. Tan interesantes son las situaciones y las causas de aquellos que recurren a esos dos jóvenes para solicitar “las disculpas por encargo” como los protagonistas en sí, los cuales desconociendo los pormenores de la situación llegan a introducirse en el meollo del problema tras atravesar toda una serie de confrontaciones de diferente tipo. Todo ello, en definitiva, llega a provocar una peculiar nostalgia. Al adoptar la perspectiva de un narrador ingenuo, la novela discurre en un estilo lleno de humor en su intento de desvelar culpas y malas intenciones que yacen en el fondo de la vida diaria y que, a simple vista, nos parecían decentes y propicias. La historia del mundo de los segundogénitos (2014) es su segunda novela, cuyo telón de fondo es la época de la dictadura militar de Chun Doo-hwan. Mientras trabajaba como taxista en la ciudad provincial de Gwangju, Na Bok-man es acorralado por las autoridades como prisionero político por razones del todo absurdas. Tras una severa tortura durante el interrogatorio, lo declaran como implicado en un caso de crimen organizado y pasa el resto de su vida como un fugitivo. El título, el cual se explica en la novela, se origina a raíz de un pasaje del Antiguo Testamento sobre Caín, el hijo mayor, y Abel, el segundo: “El cura explicó, entonces, que la historia de Caín y Abel está todavía vigente en nuestra época. Dijo que todos somos hermanos y que este mundo está constituido por un individuo que provoca pánico e infinidad de hermanos menores que
Lee Ki-ho:
“ ¿Creen que la ética se puede aprender a través de libros o de la literatura? ¿Piensan que mediante libros y obras literarias se puede, a la vez, experimentar la vergüenza?” © Munhakdongne
tiemblan de miedo (…). Un problema aún más grave es que los propios hermanos menores (los segundogénitos) tras ser atemorizados, terminan venerándoles e incluso llegan a la decepcionante situación de confiar más en el hermano mayor que en Dios”. Aunque el título sea “La historia del mundo”, si lo aclaramos con más precisión la novela trata de la dura realidad de Corea en la década de 1980, explicando su agonizante estado a partir de Na Bokman, que incluso siendo un hombre poco letrado, mantiene una disposición clara y pulcra y acaba siendo víctima de las ostentaciones de los agentes gubernamentales. Finalmente, termina en la ruina, todo lo cual escenifica a su manera con una destacada elocuencia. “La época de nuestro héroe Noé fue un tiempo en el que en cada rincón del país pululaban agentes y detectives de todo tipo, todos ellos con agudas cualidades analíticas y juicio capacitado. Y eran tan adeptos y tan expertos en interrogatorios que cualquiera que estuviera en sus manos, ya fueran estudiantes u oficinistas, amas de casa o sacerdotes, admitía su crimen, sin pasar ninguno por alto. Y en efecto, lograban que confesaran crímenes mucho mayores”. En 2018, Munhakdongne publicó su cuarta colección Kang Min-ho, el oppa de la iglesia que es amable con todos. Esta colección recoge siete relatos que llevan como título el nombre del protagonista o del personaje central de la obra. Algo más significativo es que, en cuatro de esos siete relatos, participa el autor mismo o un novelista, pudiéndose asumir que es Lee Ki-ho en base a las circunstancias. Al final de la colección, se recoge una nota del autor que hace la función de epílogo. De hecho, es tan larga que casi se puede considerar otro pequeño relato por sí misma. He aquí unas interesantes frases que se recogen en esa anotación. “¿Qué clase de muro existe entre el Lee Ki-ho que aparece en la obra y el Lee Ki-ho que los escribe? ¿Serán ambas personas seres absolutamente diferentes, dos individuos con sus propias e individuales almas?”
En lugar de intentar responder directamente a esta pregunta, analicemos su contenido. En “¿Qué ha sido de Choi Mijin?”, el primer relato de la colección, aparece el escritor Lee Ki-ho quien visita por casualidad una página web de artículos de segunda mano y se entera de que una de sus obras está incluida en la lista de ventas. Tras una serie de maniobras y contratiempos, el escritor recompra el libro a un joven vendedor que es muy extraño y que incluso llega a pedirle disculpas. Pero, en lugar de sentirse agredido, es la vergüenza lo que le sobrecoge haciéndole sufrir. Ese hombre joven, probablemente, se dedique a trabajos de servicio que constantemente le obliguen a repetir “discúlpeme usted”. Luego, un día en estado de ebriedad, el joven le llama y las palabras que le recalca son las que hacen que se sienta todavía más avergonzado. En la nota del autor, Lee Ki-ho dirige a los lectores la siguiente pregunta: ¿es capaz de sentirse avergonzado mientras lee un libro o literatura, a la par junto con los protagonistas? Con obras como “¿Qué ha sido de Choi Mijin?”, los lectores pueden compartir la sensación de sentirse avergonzados, al igual que el autor, y puede que así logren concebir de alguna manera los dogmas de la ética. En el resto de relatos de la colección, haciendo uso de un humor genial y perspicaz, Lee Ki-ho lanza preguntas que incomodan y que podrían interpretarse como situaciones sutiles que, a su vez, podrían calificarse como dilemas éticos. Es la evidencia de que el mundo de su narrativa ha madurado en gran medida en las dos décadas que lleva escribiendo, desde su debut en el mundo de la literatura.
CULTURA Y ARTE DE COREA 71
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