Tengo fobia a la obscuridad

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08-A General

Jueves 22 de marzo del 2012

Tijuana

Historia

del padecimiento

A

na” tiene 45 años de edad, es originaria de un pueblo del Sur del País y residente de esta ciudad desde hace 25 años. Es la tercera de nueve hermanos, actualmente casada y tiene tres hijos, se dedica al hogar. Inició su padecimiento en la adolescencia al experimentar temor excesivo o exagerado a lugares oscuros. De esta manera relató sus síntomas: “Lo empecé a detectar como a los 15 años. Recuerdo que estaba acostada en mi cuarto, estaba oscuro y de pronto empecé a sentir mucha angustia, me dio miedo estar sola, pensé que algo me podía pasar, como si ya no fuera a ver la luz del otro día o que pudiera morirme. Era mucha mi angustia… mucha angustia. Sentía como que me faltaba el aire, como que me ahogaba y no podía estar acostada, sólo quería salirme, pero me daba miedo estar fuera. Ya después mejor dormía con mis hermanas. Con ellas, ya no era tanto el miedo, pero siempre lo he tenido y se me ha incrementado de dos años para acá”. Y continuó relatando: “Ahora me da más miedo la obscuridad, por ejemplo no puedo ir sola a los centros comerciales y que me agarre la noche porque me da mucha angustia; siento como que ya no voy a llegar a la casa, como si algo me fuera a pasar, no sé qué. Me falta el aire y me dan nervios, siento que el corazón se me sale, me late fuerte y quiero irme inmediatamente a la casa, ahí ya me siento segura. Duermo con la luz apagada, pero la ventana da a la calle, y hay un foco prendido que ilumina el cuarto, da mucha luz, pero si se llegara a apagar, seguramente saldría corriendo”. Al preguntarle cuál fue el susto más grande que ha tenido recordó lo siguiente sin poder evitar reírse: “Vivía en una casa donde la recámara no tenía ventana, pero la puerta daba a la salita y al comedor, yo recorría las cortinas para mirar que hubiera luz. Una vez no la recorrí y al despertarme en la noche y ver todo oscuro, me dio tanta angustia que no aguanté estar ahí. No sé ni cómo hice para levantarme, pues lo único que quería era salirme del cuarto y ver luz. Al salirme para buscar la puerta, ¡que entra mi hijo!, iba para el baño, y chocamos, para colmo

Después de recordar anécdotas de su infancia, se dio cuenta de que tuvo varios ‘sustos’ que le generaron temor intenso a la oscuridad, a tal grado, que se perturbó su vida diaria

Tengofobia a la

oscuridad

A

ctualmente ocupan el tercer lugar dentro de los trastornos siquiátricos más frecuentes, seguida de la depresión y abuso del alcohol. “Ana” asiste a tratamiento, recibe medicación del grupo de los ansiolíticos y acude regularmente a terapia sicológica; su evolución ha sido favorable con una mejoría significativa, pronto se dará de alta. En el tratamiento de las fobias se utilizan técnicas de exposición gradual a los estímulos temidos, puede haber terapia de grupo, entrenamiento de habilidades sociales y estrategias para disminuir la ansiedad. él traía maicena en la cara porque tenía granitos. Me asusté tanto que pegué un grito bien fuerte y pues, también lo asusté mucho que hasta salió corriendo”. Estos casos, cuando las personas tienen temores exagerados a ciertas cosas o situaciones, casi siempre se relacionan con eventos traumáticos en la infancia; así que indagué sus antecedentes y encontré datos interesantes. Al preguntarle sobre algunas situaciones que le hayan generado miedo intenso, inmediatamente contesto: “¡Mi papá!, ¡mi papá era bien maloso porque a

La naturaleza es muy sabia y nos ha proporcionado lo necesario para la supervivencia. Nuestro organismo reacciona ante la presencia de algo que nos amenaza, nos atemoriza o nos disgusta; es la manera como el organismo se prepara para dar una respuesta a esta situación y elige entre afrontar el peligro o bien, huir del mismo. Esto ocurre en la mayoría de los casos, pero existe un grupo de personas en las cuales el miedo o la ansiedad se manifiestan de manera intensa, desproporcionada y en lugar de tratarse de un mecanismo adaptativo, se convierte en una situación paralizante que les afecta su vida diaria. Algunos

todo mundo asustaba! Como él se crió en un rancho, y creía en esas cosas sobrenaturales, nos decía que había brujas, que ahí donde vivíamos salía la llorona o que salía un perro que echaba lumbre; siempre nos contaba esas historias de miedo. Decía que si se nos aparecía la llorona, nos iba a llevar y que el perro con la lumbre en la boca era el demonio, y que si nos portábamos mal, se nos iba a aparecer. Él siempre contaba todas esas cosas en la noche, siempre sacaba esas pláticas nomás para estarnos asustando. A veces se escondía detrás

ejemplos son las personas que no pueden ver la sangre sin desmayarse, o bien, no toleran la presencia de algún animal: Araña, gato o ratón, o aquel que evita a toda costa viajar en avión a pesar de estar perdiendo grandes oportunidades, de igual manera aquellos pacientes tan tímidos que evitan comer o hablar en público (fobia social). Si conoces a alguien así o padeces algo parecido, entonces debes saber que probablemente puede tratarse de una fobia y buscar ayuda puede cambiar tu vida.

en espantarnos, le causaba mucha gracia. Al pobre de mi hermano una vez le colgó un gato negro en el calzón, tenía como cuatro o cinco años, y el gato le maulló, él se asustó muchísimo. Desde entonces no puede verlos, le tiene fobias a los gatos y también a la oscuridad. Yo creo que mi papá también le tiene miedo a la oscuridad, pues siempre ha dormido con una veladora o una lamparita, si no, no se puede dormir”. A su padre lo describió de carácter estricto, autoritario y “machista”, tenía problemas de alcoholismo. La madre era de carácter apacible, conciliadora, aunque a veces se molestaba y les llegaba a pegar. En su historial no se encontraron otros datos importantes relacionados con su padecimiento. El diagnóstico de “Ana” fue de nictofobia, o fobia a la obscuridad. Esta fobia se define como un persistente, anormal e injustificado miedo a la oscuridad o a la noche. También se conoce como acluofobia, escotofobia o ligofobia. En el caso del término nictofobia, se refiere principalmente al miedo a la noche o a la obscuridad. Es más común en los niños y raro en los adultos. La palabra fobia significa miedo irracional, excesivo y persistente relacionado con un objeto o situación que claramente no son de gran peligro. Las fobias inician a edades tempranas de la vida, normalmente antes de los 15 años de edad y son muy frecuente: Siete de cada diez personas las padecen, sin embargo, en la mayoría de las personas no son graves o incapacitantes.

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de las ventanas y se ponía una máscara, de lo que fuera. Se deleitaba

Dr. Jorge Octavio Maldonado Nodal Médico Siquiatra del Hospital de Salud Mental de Tijuana Éste es un espacio compartido con el Hospital de Salud Mental de Tijuana Tel: (664) 607 9090 www.hospitalmentaltijuana.com


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