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Dendrita el patrimonio
El patrimonio se ve, se toca, se huele, el patrimonio se siente, se escucha, sin duda se experimenta. Tomemos como ejemplo una bebida tradicional: el chocolate. Dotado de una esencia: a nivel físico, su aroma y su sabor; a nivel emocional, como propiciador de momentos. ¿Sabría igual sin espuma, proveedora de tonalidades y texturas?, incluso el molinillo con el que se prepara participa en su esencia, y está arraigado dentro de un imaginario generacional. He aquí que confluyen los objetos y sus situaciones para dar lugar a un patrimonio, aunque sea éste muy doméstico, pero patrimonio al fin y al cabo. Agreguemos arepas de maíz, procesadas por medio del molino, que sin duda todos podríamos reconocer dentro de una tradición amplia. Entonces, detrás de estas tradiciones, existen esos objetos (en este caso, molinillo y molino) que han sido usados a través del tiempo y se han convertido en compañía para una sociedad. Son ya de carácter patrimonial puesto que han dejado de ser utilizados,
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