GUÍA “MUJERES EN ESPACIO DE TOMA DE DECISIONES” APOYO TEÓRICO PARA EL IMPULSO DEL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES
ÍNDICE • IDENTIDAD Y GÉNERO • DERECHOS HUMANOS Y CIUDADANÍA • PARTICIPACIÓN • LIDERAZGO Y AUTOESTIMA • PODER Y EMPODERAMIENTO • ASERTIVIDAD
Y
CONFLICTOS • INCIDENCIA POLÍTICA • SORORIDAD
RESOLUCIÓN
POSITIVA
DE
IDENTIDAD Y GÉNERO
¿QUE ES LA IDENTIDAD? ¿LA IDENTIDAD DE LAS PERSONAS SE CONSTRUYE? La identidad es todo aquello con lo que nos vamos identificando desde que nacemos, desde las formas de hablar, de reír, de llorar… pero también nos vamos identificando con creencias, con comportamientos, con formas de vestir, con formas de acercarnos a las otras personas, es decir, ¡toda una serie de patrones de formas de relacionarnos! ¿LA IDENTIDAD DE LAS MUJERES SE CONTRUYE IGUAL QUE LA DE LOS HOMBRES? La respuesta es NO.
A partir de las diferencias sexuales es cómo se educa a las mujeres y a los hombres, se cree que una mujer es frágil y amorosa mientras que los hombres son fuertes y duros.
A esto se le llama GÉNERO, lo cual es una construcción socio-cultural que a partir de las diferencias sexuales produce diversas desigualdades y jerarquías que dan ciertos privilegios a los hombres y a lo masculino, en tanto que devalúan, oprimen y discriminan a las mujeres y a lo femenino.
¿CÓMO SE EXPRESA ESTO EN NUESTRA VIDA DIARIA? A través de los roles de género se nos ha impuesto ciertas actitudes y comportamientos a las mujeres y otros a los hombres; es así como vamos aprendiendo a identificarnos con algunas formas de comportarnos, de estar, de pensar y de sentir. Las propias para las mujeres son las femeninas y las propias para los hombres son las masculinas.
La identidad de género actualmente nos permite darnos cuenta de las cosas que construyen nuestra identidad como lo es la historia de nuestra sociedad, las costumbres, los mandatos, los juegos, y en esta medida podemos poco a poco proponerlos de una manera distinta, podemos transformarlos, construyendo nuevas formas de ser mujeres y de ser hombres y que tienen en la igualdad el elemento para acceder a las oportunidades, el desarrollo y el bienestar.
Lo importante es que podamos ir construyendo un sentido de comunidad, que vayamos transformando nuestra identidad. Si hemos estado viviendo una cultura del maltrato y la violencia, la nueva identidad que tenemos que ir buscando nuevas cosas con las que queremos identificarnos e irlas ejerciendo para que realmente podamos hacer una comunidad libre y sostenida en el buen trato, en el amor en las relaciones respetuosas que permitan el crecimiento para todas y todos.
DERECHOS HUMANOS Y CIUDADANÍA
MI CARTA DE DESEOS
Deseo tener la casa de mis sueños… Deseo tener salud… Deseo que mis hijas puedan llegar a ser profesionistas… Deseo vivir una vida tranquila…
¿Esos deseos podríamos convertirlos en DERECHOS? ¡¡¡Claro que sí!!! Las mujeres y los hombres gozamos de diversos atributos que deben garantizar que podamos vivir dignamente, esos son los DERECHOS HUMANOS. Derecho a una vivienda digna, derecho a la educación, derecho a una vida libre de violencia, derecho a la alimentación, derecho a un empleo digno y bien remunerado y muchos otros más derechos es lo que las personas y colectivos requieren para desarrollarse plenamente. Los Derechos Humanos se caracterizan por ser: IMPRESCRIPTIBLES, es decir, que tienen un carácter permanente, por lo que no pueden desaparecer o dejar de ser reconocidos. UNIVERSALES E INDIVISIBLES, significa que se aplican a todas las personas. INTEGRALES E INTERDEPENDIENTES, esto es que todos están articulados. HISTÓRICOS, porque son resultados de la progresiva consciencia…
Es importante recalcar que los Derechos Humanos nos pertenecen a todas las mujeres y a todos los hombres sin importar nuestro estado civil, nuestra edad, nuestra clase social, nuestro credo, nuestra raza o nuestras preferencias sexuales, y que como tal, los derechos no son regalos sino atributos establecidos en nuestra Constitución y en las leyes y deben de ser reconocidos y garantizados por el Estado.
¿CUÁLES SON LOS DERECHOS DELAS MUJERES? Aún cuando los derechos son aplicables a todos los seres humanos sin distingo alguno, existen diversos factores que discriminan a las mujeres del reconocimiento y goce de los mismos. Dichos factores están íntimamente ligados con los mandatos de género, que dan valor diferenciado a todo lo construido como masculino/femenino. Este valor diferenciado genera discriminación, desigualdad, violencia. Por ello la especificidad de los derechos humanos de las Mujeres. Para hacer un señalamiento especial que se deriva en aceptar la brecha que existe entre la ley que nos dice que somos iguales mujeres y hombres, (locual supone que somos tratados como iguales) y la realidad en el ejercicio de los derechos. Hablar de la especificidad de los derechos de las Mujeres no indica tener distintos derechos de los que tienen los Hombres, sino subrayar las condiciones necesarias para ejercerlos en IGUALDAD.
LOS DERECHOS DE LAS MUJERES SON ENTONCES: El derecho a la igualdad de género, es decir a la no discriminación. Que permee en los derechos a la educación, a la salud, a los derechos sexuales y reproductivos, a una vida libre de violencia, al trabajo, al desarrollo, a la participación política, a un medio ambiente sano, a la información. La capacidad de ejercer estos y otros derechos se llama CIUDADANÍA. La ciudadanía se las Mujeres está marcada por la construcción de los derechos de las Mujeres. La creación de los derechos de las humanas es la verdadera armazón de la ciudadanía de las mujeres (Marcela Lagarde y de los Ríos).
PARTICIPACIÓN
¿A QUÉ LLAMAMOS PARTICIPACIÓN? Participación es intervenir, colaborar, contribuir, compartir, es tomar parte de algo en que hay diferentes partes. Es “ser partícipe de”. La Participación Ciudadana es el conjunto de actividades, procesos y técnicas por los que la población, en este caso las Mujeres interviene en los asuntos públicos que le afectan para acceder al desarrollo. La participación ciudadana está basada en varios mecanismos para que la población tenga acceso a las decisiones del gobierno de manera independiente, sin necesidad de formar parte de la administración pública o de un partido político. Por eso decimos que un sistema es más democrático en la medida en que ciudadanas y ciudadanos tienen, individual y colectivamente, verdadero poder como tales, no son meros súbditos y son, por lo tanto más sujetos y sujetas.
Si las mujeres queremos poner en marcha un proceso participativo desde un órgano de gobierno, a cualquier nivel ya sea una comunidad, un ayuntamiento o, incluso, la junta directiva de una asociación, se deben de cumplir al menos tres requisitos: poder, saber y querer. PODER Crear cauces que permitan normas, mecanismos, estructuras, organización. Crear condiciones es el primer paso para poner en marcha cualquier proceso de fomento de la participación. SABER Capacidad, conocer cómo, habilidades, destrezas, lo cual exige aprendizaje, saber las técnicas para la participación, los mecanismos, ámbitos y procesos concretos. QUERER Estimular la participación, explicar las razones, los motivos para participar, mostrar que participar es algo satisfactorio, creativo, qué es algo útil y para nosotras mismas.
Recordemos que la participación ciudadana nos da la posibilidad de transformar la sociedad y de combatir la inmovilidad social en ámbitos de decisión como el político, económico, social, cultural, ambiental, en los cuales las mujeres tenemos mucho que aportar desde nuestra experiencia; sea en la comunidad, en el municipio, en el estado y el país, para lo que necesitamos que existan las condiciones y el reconocimiento a nuestro aporte.
¿HAY ESPACIOS DIFERENCIADOS DE PARTICIPACIÓN POR SER MUJER O SER HOMBRE? Sí, los mandatos de género han permeado en el ejercicio y acceso al poder y han ido naturalizando la desigualdad, tan es así que los hombres participan de una manera y las mujeres de otra, es decir, la participación de los hombres está delimitado a lo considerado masculino y la participación de las mujeres a lo femenino; por lo general la participación de los hombres corresponde al espacio público, las tomas de decisiones, el acceso a los recursos mientras que la participación de las mujeres es en el ámbito privado, el servicio, la asistencia.
¿ESTOS ESPACIOS ESTÁN IGUALMENTE VALORADOS Y CONTRIBUYEN A LA IGUALDAD DE OPORTUNIDADES? Al identificar que las construcciones de género han permeado, delimitado, pero sobre todo limitado nuestro desarrollo y en este caso la participación, tenemos que reconocer que no se le otorga igual valor a lo masculino y a lo femenino. La participación de la mujer está enfocada al servicio de las hijas y de los hijos, por ejemplo en la Mesa Directiva de los “Padres de Familia”, en la colonia donde viven para gestionar los servicios relacionados al bienestar de la familia; en la iglesia en la organización de las fiestas patronales pero muy pocas veces como mayordoma. En cambio, si miramos los espacios, la representación, el reconocimiento de la comunidad no son los mismos. Mientras se sigan limitando o reduciendo la participación de las personas según el mandato de género, se afianza la desigualdad; mujeres y hombres tenemos el derecho a participar en los diferentes espacios siendo igualmente valorados y reconocidos, al participar en condiciones de igualdad estaremos haciendo ejercicio de nuestros derechos humanos y en específico de la ciudadanía de las Mujeres.
LIDERAZGO Y AUTOESTIMA
¿QUÉ ES LIDERAZGO? El Liderazgo de las mujeres desde la perspectiva de género se reconoce como la capacidad para desarrollar y potenciar la voluntad colectiva, lo cual supone un proceso de aprendizaje personal y colectivo, orientado a la construcción de una visión conjunta de las mujeres sobre SÍ MISMAS, sobre SUS INTERESES y sobre los medios para lograr realizaciones efectivas.
Esta reflexión que hacemos del liderazgo, parte de reconocer la necesidad de profesionalizar nuestra práctica política para facilitar procesos que conduzcan al cambio social, en este sentido, necesitamos fortalecer y desarrollar liderazgos para convocar, reunir y hacer alianzas, pactos para impulsar relaciones de sororidad, suscitando una nueva relación entre las mujeres y sus organizaciones. ¿A PARTIR DE QUÉ CONCEPTOS Y FORMAS SE CONSTRUYE LA AUTOESTIMA DE LAS MUJERES Y CÓMO ESTÁ RELACIONADA CON SU LIDERAZGO? La autoestima es el conjunto de experiencias subjetivas y prácticas de la vida que cada persona experimenta y realiza sobre sí misma. Está conformada por los pensamientos, conocimientos, intuiciones, dudas, fantasías, creencias acerca de una misma, pero también por las interpretaciones que elaboramos sobre lo que nos sucede, lo que nos pasa y lo que hacemos que suceda. La autoestima contiene las emociones, afectos y los deseos fundamentales sobre una misma, sobre la propia historia, los acontecimientos que nos marcan, las experiencias vividas y también fantaseadas, imaginadas, soñadas.
Como práctica de vida, la autoestima es la manera en que vivimos y convivimos y también en la que experimentamos nuestra existencia, nuestra corporalidad, nuestras formas de reaccionar y relacionarnos; ahí está la conmoción de los otros en nuestra intimidad, nuestra proyección y la incidencia de nuestros haceres en el mundo. La autoestima es una conciencia del YO en el mundo y, por ende, también una visión del mundo y de la vida.
Podemos reafirmar que los conceptos y formas que constituyen nuestra autoestima tienen en la IDENTIDAD con conciencia de género, el hilo finísimo que le da sentido propio a la vida de las Mujeres. A partir de que las mujeres identificamos que nuestra identidad y autoestima ha sido construida en función de los otros, es decir, en función de ser la única cuidadora y responsable de la familia, podremos generar un proceso para que el centro de nuestras vidas no sean los otros sino nosotras mismas.
PODER Y EMPODERAMIENTO
¿A QUÉ LLAMAMOS PODER? Cuando preguntamos a las personas que es lo qué significa “poder”, generalmente comienzan a pensar y a describir un hombre con dinero o un hombre en un lugar público, alguien que manda, alguien que sabe mandar y de esta manera se va describiendo un perfil de alguien que ejerce el poder sobre los demás, alguien que de alguna manera les ordena, les manda y probablemente les atemoriza y les impone. A lo largo de todo este tiempo, lo que hemos podido destacar gracias a la historia y a la teoría feminista, es que el poder patriarcal viene de una perspectiva vertical de relaciones humanas, alguien que manda y que los demás obedecemos, por lo tanto, la equidad de género está en contradicción con esta forma de vida patriarcal. Lo más importante es que podemos ir entendiendo que el poder es otra cosa y que está relacionado con la capacidad de auto-sostenernos, con la capacidad de formar una comunidad que resuelva sus problemáticas y enfrente sus adversidades y de esta manera, nos vamos convirtiendo en más horizontales y empezamos a construir o recuperar la tendencia a hacer consensos, a tener formas de vinculación horizontales que nos vayan llevando paulatinamente a entender que el poder es personal, es decir, que el poder está relacionado conmigo misma (o).
Si soy capaz de sostenerme, de buscar lo necesario para tener mis alimentos, de tener un lugar seguro en el cual vivir, si soy capaz de tener mi casa limpia, de preparar mi propia comida, de educar a mi familia, a mis hijas e hijos, de tener una relación de pareja amorosa y equilibrada, entonces estoy fincada en mi propio poder. ¿NUESTRO PODER SE PUEDE ENCAMINAR PARA TRANSFORMAR LAS DESIGUALDADES? El poder que estamos promoviendo desde esta nueva perspectiva de vida que es la cultura del buen trato, tiene que ver con un poder hacia mi misma que me permita sostenerme en un estado de tranquilidad, de fuerza personal, de confianza y que, por lo tanto, me deja construir y tomar decisiones desde lugares de mucha confianza en mí misma, por lo cual no me interesa dominar a otra persona y no me interesa que me obedezcan. Me interesa hacer consensos, tomar decisiones en común, resolver situaciones de conflicto de manera horizontal de manera equilibrada. Si hay liderazgos, porque tenemos distintas capacidades todas las personas, algunas tenemos más facilidad para hacer ciertas cosas que otras y esto también se tiene que volver un poder común. La manera en que queremos incidir en estas relaciones de poder, van en sentido de dejar de hacer toda esta violencia que hemos ejercido hacia los hijos, hacia las hijas, las personas con las que trabajamos, las compañeras de vida, las amigas, pues uno de los aspectos fundamentales del poder del sistema patriarcal es la competencia, la competencia desleal, la competencia que tiende a destruir al enemigo y si no estás de mi lado, estás contra mía… Este poder por el cual estamos apostando va en sentido de construir una sociedad que verdaderamente nos acerque como personas y que nos alié en todo lo que necesitamos resolver. Dejar de lado la competencia para aprender a mirarnos a los ojos y reconocernos como personas valiosas. ¿CÓMO SERÍA EL PROCESO? A través de un proceso de empoderamiento, proceso a través del cual obtienen poder y autoridad quienes carecen de ellos. Es por eso que el empoderamiento se plantea como desafío a las relaciones de poder desiguales existentes, a las relaciones dominantes y del poder “sobre” que
busca controlar a diferentes grupos sociales, entre ellos históricamente a las mujeres. El poder desde el empoderamiento se plantea como un poder positivo, un poder que permite que más personas adquieran poder en estos procesos de transformación, y además un “poder con”, lo que significa que se construye de manera colectiva. En el empoderamiento, las mujeres transitan de cualquier situación de opresión, desigualdad, discriminación, explotación o exclusión, a un estado de conciencia, autodeterminanción y autonomía, el cual se manifiesta en el ejercicio del poder democrático que emana del goce pleno de sus derechos y libertades.
El empoderamiento es un proceso íntimamente ligado al control efectivo de las fuentes del poder social, esto es, de los recursos materiales y no materiales. Este no es un proceso lineal sino todo lo contrario, es dinámico, multidimensional y su acción no se restringe al cambio individual, ya que incluye transformaciones institucionales y culturales.
ASERTIVIDAD Y RESOLUCIÓN POSITIVA DE CONFLICTOS ¿QUÉ ES UN CONFLICTO? Los conflictos son un proceso de enfrentamientos entre dos o más partes, ocasionado por un choque de intereses, valores acciones o direcciones.
Los conflictos son situaciones que surgen de diferentes puntos de vista y generan ciertos desacuerdos. Los conflictos son parte de la vida diaria, de la sociedad, del mundo en general. Los conflictos se pueden convertir en situaciones de crecimiento si se construyen acuerdos en conjunto de todas las personas involucradas.
¿EL EVADIR LOS CONFLICTOS FORMA PARTE DE NUESTRA CONSTRUCCIÓN DE GÉNERO? ¿CÓMO PODEMOS LAS MUJERES LLEGAR A SER ASERTIVAS?
La evasión de los conflictos en las mujeres forma parte de nuestra construcción de género que nos hace creer que no somos capaces de resolver ningún conflicto solas muchas veces lo que hacemos es llorar o esperar que alguien de fuera nos lo llegue a resolver. Sin embargo, como mujeres es importante deconstruir esa imagen de decisión y de capacidad para resolver cualquier tipo de conflicto en la vida. Para aprender a resolver conflictos podemos aprender a desarrollar en nosotras la asertividad y para ello es necesario trabajar sobre como pedir las cosas de manera clara y determinante, acercarnos a lo que queremos como mujeres, lograr las metas, pero también reconocer nuestras propias limitaciones y nuestras capacidades. Así tener claro que también merecemos pedir ayuda a veces.
Necesitamos tener en claro que no somos las mujeres salvadoras del mundo, que podemos pedir ayuda y tener claro que la merecemos, porque una de las partes más importantes que nos impide ser más asertivas, es creer no merecerla, entonces no pedimos, no somos claras. Trabajar sobre estás claves para fortalecernos como personas, nos va haces más asertivas.
INCIDENCIA POLÍTICA
La incidencia política es el conjunto de esfuerzos de la ciudadanía organizada para influir en la formulación e implementación de las políticas y programas públicos por medio de la persuasión y la presión ante las autoridades estatales. Federales, legislativas, organismos financieros internacionales y otras instituciones de poder. La incidencia política de las mujeres desde la conciencia y apropiación de la perspectiva de género nos permite irnos formando y reconociéndonos como ciudadanas y sujetas, lo cual nos fortalece, nos reconoce y nos da autoridad porque promueve el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía y de nuestros derechos. Es así como se fortalece nuestro liderazgo a nivel individual y colectivo porque nos ofrece una forma de acrecentar nuestra conciencia del papel imprescindible que tenemos que jugar en la construcción de una nueva sociedad que busca la eliminación de las desigualdades e inequidades.
SORORIDAD
¿A QUE LLAMAMOS SORORIDAD? La palabra sororidad viene de sor-hermana, por lo tanto tiene que ver con las alianzas y también tiene que ver con la solidaridad entre hermanas.
Sororidad es una palabra muy bella que refleja la capacidad de vernos como hermanas, de reconocernos y, precisamente gracias a ese reconocimiento podemos conformar alianzas. La sororidad es una nueva experiencia práctica, intelectual y política entre mujeres que buscan materializar acciones específicas. ¿QUÉ TENEMOS QUE HACER PARA FORMAR ALIANZAS LAS MUJERES? Primero que nada dejar de competir entre nosotras y sobre todo, dejar de competir por los hombres, ya que esa fue la educación que se nos dio y el rol que se no ha enseñado. Una vez que dejemos de disputarnos a los hombres y luego, podo a poco, empecemos a reconocer nuestras capacidades, nuestra belleza, nuestra inteligencia, podremos empezar a trabajar juntas. El siguiente paso que tenemos que dar para volvernos aliadas y crear alianzas, es escucharnos. Generalmente imponemos nuestra voz a la otra, no sabemos escucharnos y entonces no alcanzamos a conocer a nuestras hermanas, a nuestras compañeras de trabajo, a nuestras vecinas. Tendemos a hacernos prejuicios y eso no es un problema personal sino un problema de educación que se puede desarraigar. Sí dejamos de hacer juicios, vamos a saber que piensa y siente la otra y con eso empezaremos a fincar metas y objetivos comunes. Empezar a lograrlo también va a ser una de las formas en las cuales logremos que se logren y multipliquen las alianzas y logremos una red de apoyo de mujeres.
¿CÓMO SE CREAN LAS ALIANZAS ENTRE NOSOTRAS? Las alianzas se dan entre mujeres que se perciben como iguales, las cuales pueden aliarse, compartir y sobre todo, cambiar la realidad debido a que se identifican por haber vivido o experimentado de diversas maneras la opresión. Los pactos son posibles entre mujeres diferentes y pares que se ponen a trabajar, crear, convencer, que se encuentran y se reconocen en el feminismo para vivir con un sentido profundamente libertario. Las relaciones de sororidad rompen con el mandato de la enemistad histórica de las mujeres, y en esta nueva relación se reconoce un proceso de aprendizaje, enseñanza, acompañamiento y construcción conjunta.
Es así como, las mujeres basadas en relaciones de sororidad pueden impulsar pactos, pues se tienen y se otorgan confianza, legitimidad y autoridad. En esta relación, unas son el espejo de las otras, lo que permite reconocerse a través de la mirada, la escucha, la crítica, el afecto, la creación, la experiencia de otras mujeres. Por eso se afirma que en la sororidad se encuentra la posibilidad de eliminar la enemistad y la rivalidad entre nosotras. La invitación es a impulsar pactos en los cuales las mujeres nos miremos y reconozcamos como hermanas, donde la confianza, la fidelidad y el reconocimiento entre nosotras nos permita construir un mundo diferente.
GUÍA “MUJERES EN ESPACIO DE TOMA DE DECISIONES” APOYO TEÓRICO PARA EL IMPULSO DEL EMPODERAMIENTO DE LAS MUJERES
COMUNICACIÓN, INTERCAMBIO Y DESARROLLO HUMANO EN AMÉRICA LATINA, CIDHAL, A. C.
http://www.cidhal.org