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El libro de las Tierras Vírgenes h Cuando te amenace algún daño, di: “No ha muerto aún Shere Khan”; cuando el cuchillo esté pronto a matar, guarda la ley y sigue tu camino. (Miel, raíces y palmas hacen que el cachorro ningún mal reciba.) ¡La gracia de la selva, la del bosque, del agua y de la brisa te acompañen! Kaa
El miedo nace del mal humor; los ojos sin párpados ven más claro. Del veneno de cobra nadie cura: su palabra cual dardo hiere. Hablar franco siempre es fuerte; que lo acompañe siempre la cortesía. No más lejos aspires de lo que dé tu brazo; no te apoyes en rama carcomida para lograrlo. Mira si tu hambre codicia cabra o gamo; engaña el ojo: se atraganta el bocado. Ya harto, dormir quisieras... Sea oculto el lugar, donde tu enemigo no vaya a cogerte descuidado. Luzcas limpio el cuerpo, y el hablar cauto, a los cuatro vientos. (Desde lejos te seguirá la selva media los pasos.)
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