Teoría de Casos

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Cómo escribir un caso «No soy escritor', me dice uno de los maestros que participan, desde hace poco más de una semana, en el seminario sobre «La enseñanza mediante el método de casos». ,<Me temo que no tengo la habilidad necesaria para escribir un caso aceptable.» Esa preocupación recuerdo haberla sentido también yo. Para la mayoría de los docentes, escribir es una novedosa aventura; para algunos, un desafio que encierra dificultades al parecer insuperables. La falta de experiencia en la materia nos hace sentir como esquiadores principiantes ante una cuesta; la hoja de papel en blanco nos parece tan intimidante como una empinada ladera llena de peligrosos declives y curvas. Sin embargo, con un poco de experiencia, escribir. lo mismo que esquiar, puede ser emocionante, estimulante y enormemente satisfactorio. A algunos de nosotros, incluso, la experiencia llega a deleitamos. Pero no todos acarician la idea de escribir sus propios casos. Los maestros tienen otTas cosas en que emplear su tiempo; para empezar, a los buenos docentes les resulta dificil hacerse de tiempo para realizar wdo lo que desearían. Además, pueden elegir entre la multitud de buenos casos de que hoy se dispone (véase el capítulo .3). ¿Por qué habría de interesarles escribir sus propios casos? Ellos mismos han explicado las razones. A veces surge en un curso una cuestión que requeriría un examen a fondo y no hay casos disponibles que resulten de utilidad. O sucede que, pese al temor inicial, disfrutan del desafio que implica escribir un caso. También hay docentes que, aunque creían que no eran capaces de escribir, descubren que no sólo son capaces, sino que el proceso de escribir es placentero y su resultado les produce un sentip.}i.:::nw de orgullo • y auwrrealización. Algunos docentes S0Sl;lenen además que enseñar un caso escrito por ellos es fuente de satisfacción, porque implica que sus energías creativas han generado algo valioso que pueden compartir con sus alumnos. Cuando se les propone que escriban casos, suelen dudar de su capacidad y mostrar vacilación. Sin embargo, por lo general aprenden a escribirlos, no a causa de una presión externa, sino porque el desafio de escribir algo creativo los atrae. Basta un intento exitoso para que cambien su opinión de sí mismos y se vean como escritores de casos. La frase «N o soy un es criton> es reemplazada por «Estoy empezando a ver en todas partes el potencial para escribir casos. ¡Es apasionante!». Este capítulo no pretende sugerir que escribir sus propios casos sea imperativo para quienes emplean el método. Es más bien una invitación dirigida a aquellos docentes que consideren que la realización de ese esfuerzo creativo está dentro de sus posibilidades.

Características de los relatos de casos Los docentes que han analizado casos a fin de discernir pautas que sirvieran de guía en su propia labor de redacción identificaron algun.os atribuws que consideran inherentes a los casos. Por supuesto, hay un principio fundamental que se aplica a wda redacción, incluida la de casos: una buena redacción es una buena redacción es una buena redacción. Hansen (1987), en «Reflections of a Casewriten" comenta lo siguiente: "Cuando se escriLe, sobre todo si se trata de prosa, narrativa, la brevedad es meritoria; la pomposidad, aburri- ) da, y la incoherencia, un complew desastre. La lectura de Orwell me volvió hipersensible al poder del lenguaje ;Jara engañar y atontar tanto como para esclarecer. Strunk y White me hicieron contemplar con terror la idea de ser impreciso o monówno y me inspiraron una aversión morbosa por la voz pasiva» (págs. 267-8). Los consejos de Hansen sobre la redacción de casos remiten a las técnicas de la buena redacción (págs. 269-70). Tenga en cuenta para quién escribe. Escriba de ~m ffi'-'¿J que «atrape a sus lectores y los tenga sujetos de la solapa hasta que haya terminado con ellos. Identifique los pasajes confusos de sus primeros borradores y suprimalos o mejórelos ... Pedir la opinión de un colega en esta etapa puede ser decisivo para que su escrito sea bueno y legible y no una sopa de letras.» «Vuelva a examinar el material poniéndose en el lugar de un lector ... imagine que el lector, que comparte su cansancio y su interés por el tema, es tan inteligente, experimentado, ocurrente, irritable, emotivo y generalmente humano como usted.» Haga que el lector participe con los cinco sentidos y no sólo con el intelecto, usando imágenEy que estimulen la .fantasía.» Use la aliteración y la asonancia. Varie la extensión y la sintaxis de las frases, usando pri- mero una breve, luego una larga, y a continuación quizás un fragmento. i «Ponga lo más importante al comienzo o al final de los párrafos.» 1 "Revise lo escrito para comprobar si hay demasiados párrafos que comienzan con una frase que contiene un participio o que comienzan con la palabra él o la que sea."

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