Del 22 al 28 de octubre de 2012 / No. 393 Año 09 / ISSN: 2027-9205
Jornada Mundial de las Misiones
Cada año, en el mes de octubre, la Iglesia nos invita a celebrar la Jornada Mundial de las Misiones, esta vez en el marco del Año de la Fe y del Sínodo de la Nueva Evangelización. Siguiendo el mandato de Jesucristo, la Iglesia continúa el esfuerzo pastoral de transmitir los contenidos del Evangelio como verdadera palabra de salvación. Hace 50 años el Concilio Ecuménico Vaticano II, en el Decreto sobre la actividad misionera de la Iglesia -“Ad gentes divinitus”reafirmaba esta labor invaluable de evangelización: “La Iglesia, enviada por Cristo para manifestar y comunicar a todos los hombres y a todos los pueblos el amor de Dios, sabe que tiene que llevar a cabo todavía una ingente labor misionera. Pues dos mil millones de hombres, cuyo número aumenta de día en día y que se reúnen en grandes y determinados grupos con lazos estables de vida cultural, no han oído todavía o han oído muy poco del mensaje evangélico…” (A.G. 10). La evangelización busca promover la fe de los que no creen como también fortalecer la de aquellos que se sienten débiles. Esta misión no ha sido fácil, ni lo será, y la situación actual de la vida de fe es compleja: tenemos comunidades creyentes y practicantes a las que es necesario seguir animando y acompañando para que sigan dando testimonio de Cristo ante esa fuerte oleada de secularismo; de igual manera, un gran número de fieles bautizados abandonan la Iglesia y su convicción de fe y otros ni siquiera han recibido el mensaje de salvación.
El Santo Padre Benedicto XVI en el Año de la Fe nos hace una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor. Ante la crisis de fe que obstaculiza el trabajo de evangelización, insiste el Santo Padre: “El encuentro con Cristo como Persona viva, que colma la sed del corazón,
no puede dejar de llevar el deseo de compartir con otros el gozo de esa presencia y de hacerla conocer, para que todos la puedan experimentar. Es necesario renovar el entusiasmo de comunicar la fe para promover una nueva evangelización de las comunidades y de los países de antigua tradición cristiana, que están perdiendo la referencia de Dios, de forma que puedan redescubrir la alegría de creer” (Mensaje para la Jornada Misionera Mundial 2012). Muchos hombres y mujeres con su vida nos han dado testimonio de su fe y han colaborado de manera especial en la tarea de evangelización: Como Iglesia arquidiocesana, el 21 de octubre hemos recordado especialmente a la Beata Laura Montoya como modelo de creyente y de misionera. Por la fe, ella consagró su vida a Cristo, viviendo la sencillez del Evangelio; asistida por la gracia de Dios, fundó la familia religiosa de las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Sena, hoy presente en Colombia y otros muchos países, con el fin de llevar el mensaje de salvación en las selvas a muchos indígenas sedientos de Dios. La Jornada Mundial de las Misiones debe avivar en cada uno de nosotros el celo por la evangelización: ¿Cómo cumplo con mi tarea de evangelizador? ¿Participo activamente en alguna labor pastoral en mi comunidad parroquial? Además no podemos olvidar el compromiso de la oración para que el Señor siga enviando obreros a la mies, que puedan acompañar tantas comunidades en lugares particulares de misión, y aportar la ayuda económica para la colecta anual que se realiza en todas las comunidades. Demos gracias a Dios por la tarea realizada por las Obras Misionales Pontificias, como instrumento de cooperación en la misión universal de la Iglesia en el mundo.
+ Edgar Aristizabal Quintero Obispo Auxiliar de Medellín
Jornada
de reflexión
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Sínodo Año de la Fe Pág. 5
de los Obispos
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