Si vuestros pasos os han traído hasta aquí, entonces el camino que estáis a punto de emprender sólo puede guiaros en una sola dirección: el Paraíso. Viajad ligeros y sin prisa, retad vuestros sentidos y permitidle a vuestro paladar enfrentarse a lo desconocido
Dejad en la puerta de este recinto todo recelo y cobardía, dadle muerte a lo que creéis saber sobre sabores y texturas, alejad de vuestra mente toda culpa paralizante, permitíos sumergiros en una espiral de sabores que quizás os hará dudar de cómo empleasteis en el pasado vuestro libre albedrío. Dejad que el alquimista exacerbe vuestro placer y os lleve en la dirección correcta hacia el Empíreo, y justo cuando perdáis la cordura, os regocijará saber que habéis descubierto el gusto por la buena mesa, vuestro goce personal