Carlota y el perchero culposo

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Sara Mª Pérez Picarzo Ilustraciones de Mariana Requero Fernández


Carlota había ido al cole antes de la hora de entrada porque la abuela Julieta tenía que ir al médico. Estaba muy contenta, ya que por primera vez iba a desayunar en el colegio. La abuela Julieta la despidió con un gran beso sonoro, un beso que solo saben dar las abuelas como Julieta. Carlota entró apresurada al comedor y, con una sonrisa tan enorme como una montaña, entregó el ticket, en donde ponía «desayuno de alérgicos al gluten».


La cocinera Victoria la sentó con otros tres compañeros, y enseguida Carlota se levantó y se fue a coger su bandeja. Al rato volvió con un gran vaso de leche, un zumo de naranja, dos galletas sin gluten y un plátano. «Guauuuu, me voy a poner las botas», pensó Carlota.


Realmente estaba hambrienta y algo nerviosa por la novedad de desayunar en el cole. Carlota se puso de rodillas para intentar alcanzar el cacao y, ¡zas!, le dio con el codo al vaso de leche, que se derramó a gran velocidad por toda la mesa. Se quedó paralizada, y al instante le sobresaltó el grito de la compañera de la derecha: —¡Carlota! ¡Por tu culpa me he mojado toda la manga del uniforme! La compañera de la izquierda también le vociferó: —¡Carlota! ¡Por tu culpa me he manchado la falda!



De pronto apareció la cocinera Victoria con una bandeja de desayuno de otro niño y se resbaló con la leche derramada por Carlota, que corría descontrolada por todas partes.


Cuando Victoria se levantó, se dirigió a Carlota y con cara de pocos amigos le dijo: —¡Carlota! ¡Por tu culpa casi me mato!


Puedes quedarte en la culpa y seguir sufriendo, o quedarte con el aprendizaje y seguir creciendo.

ISBN 978-84-18996-30-6

9 788418

996306


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