El
s o r a j ntapá
espa
* Luis
L. Soto *
Capítulo 1:
Wheatfort
¡Cuervos!, esos pájaros negros traen consi-
go el mal agüero, o al menos eso es lo que siempre se ha transmitido a lo largo de la historia. Aquí, en Wheatfort, un pequeño pueblo cerca de Atchison, Kansas, donde vivo, es muy común ver cuervos a todas horas. Corre el año 1984, Wheatfort es un pueblo que se dedica principalmente al cultivo, todo el pueblo está rodeado por campos de trigo tan altos que parecen los rascacielos de Nueva York. Vivimos de la agricultura, que
es uno de los motivos que hace de Wheatfort un lugar con encanto, por no hablar de sus casas, algunas de estilo victoriano y sus maravillosos habitantes; todos formamos parte de una comunidad de granjeros que se sienten orgullosos de su pueblo. Además, no olvidemos que, aunque Atchison sea uno de los lugares más embrujados de Kansas, Wheatfort no se queda atrás. Siempre ha habido leyendas sobre este lugar, desde criaturas temibles que protegen nuestros campos de trigo hasta sociedades secretas de personas con habilidades excepcionales. Por cierto, mi nombre es Nathaniel y tengo once años, aunque podéis llamarme Nate. Vivo aquí con mi madre Kate, mi padre Nathaniel y mi hermana pequeña Suzanne. Ella no es mi verdadera hermana, es la nieta de la señora que vive en frente de nuestra casa, la señora Crow, pero siempre ha estado con nosotros y es parte de la familia Walker. Nadie sabe, en realidad,
qué edad tiene la señora Crow, su hija murió hace años y dejaron a su nieta bajo su tutela porque no tenía ningún otro familiar, pero debido a su avanzada edad, mi madre y mi padre decidieron acogerla y hacerse cargo. Por lo demás, tengo una vida bastante normal y aburrida, paso tiempo con mi familia, voy al instituto, hago deberes y siempre ando con mis dos mejores amigos Cole y Andrew.
Capítulo 2:
Aquel fatídico día
Es mi primer año en el instituto y aunque
hay asignaturas que me gustan, en general me parece un total aburrimiento y una auténtica pérdida de tiempo. Lo bueno es que como en Wheatfort solo hay un instituto, me paso el día con mis amigos. Lo mejor del día, sin duda, es cuando suena el timbre de final de clase, porque por fin soy libre. Últimamente han desaparecido varios niños, nadie ha sabido nada de ellos en varios meses, y no parece que a nadie le importe. Casi
todas las semanas paseo cerca de las casas de las niñas y niños desaparecidos, y es como si nadie viviese allí. A veces me pregunto: «¿Si yo desapareciese, a alguien le importaría?». Una vez estoy con Cole y Andrew, siempre nos vamos de aventuras por el pueblo. Me gusta pasar ratos con ellos, nos echamos unas risas, nos burlamos de los profesores, hablamos de chicas, jugamos y, a veces, simplemente paseamos cerca de los trigales. ¿Sabes esa sensación de felicidad cuando estás con la gente adecuada en el momento adecuado?, pues así me siento yo cuando al atardecer vamos por esos campos. Como los colores del atardecer se mezclan con el color del trigo, el aire puro, las risas. Es una sensación genial. Pero aquel día no fue así, Andrew encontró un espantapájaros en los campos de la señora Crow y decidió que podíamos probar allí la pistola que Cole le había cogido a su padre. No me gustan las armas, me dan miedo, y en
ese momento me sentí muy incómodo, pero en ocasiones la presión de tus amigos te hace hacer cosas que no quieres. Tuve que disparar varias veces al espantapájaros de la señora Crow para demostrar que no era un cobarde. No había pasado tanto miedo en mi vida. Es una sensación que jamás podré olvidar. Los cuervos sobrevolaban nuestras cabezas. Tras disparar y no acertar el blanco, llegó el turno de Cole, quién consiguió darle al horrendo espantapájaros. Después le tocó a Andrew. Un cuervo se posó encima del espantapájaros. De repente escuché el disparo, y el pájaro cayó al suelo. Tardé un poco en darme cuenta de que Andrew le había disparado. Cole estaba en shock. Yo seguía sin creerlo. Se escuchó un grito y tuvimos que salir corriendo, habían escuchado los disparos y alguien se acercaba. Sin duda, ese día se convirtió en uno de los peores de mi vida. Una vez en casa no quise cenar, me encerré en mi cuarto y lloré hasta que me quedé dormido.
En 1984, en Wheatfort, uno de los lugares más embrujados de Kansas, Estados Unidos, han estado desapareciendo niños, pero parece que a nadie le importa lo que está sucediendo. Nathan, un niño de once años, comenzará a descubrir poco a poco los oscuros misterios que envuelven a este pueblo, los motivos de estas desapariciones y la relación que tienen con él y su familia.
Valores Implícitos: A través de esta obra, se pretende enseñar el valor que tienen la familia y los amigos. Así como enseñar lo perjudicial que pueden llegar a ser los secretos, las mentiras y la traición, no solo para uno mismo, sino para los demás. Los miedos y la valentía a la hora de enfrentarse a ellos también serán claves en esta historia.
ISBN 978-84-19339-05-8
A partir de 10 años babidibulibros.com
9
788419
339058