El Puente de las Llamas a Machu Picchu

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Rebeca Quevedo-Marron

ilustrado por Rachel Polo

El Puente de las Llamas a Machu Picchu



En algún lugar de Willingham en Inglaterra, escondida al pie de una solitaria colina, entre campos de lavanda y alamedas de cedros y sauces llorones, se extiende una singular pradera, y si prestas mucha atención, quizás puedas escuchar el susurrar de los cantos de las llamas y alpacas que la habitan. Esta mañana, el silbido incesante del viento de invierno ha despertado a Emilia, la pequeña llamita peruana, de un sueño predestinado a cumplirse. Emilia sueña con una tierra lejana, que cruza océanos, con montañas que besan el cielo, donde la Pachamama Pachamama,, la Tierra madre, y el Inti Inti-Sol -Sol danzan aliados creadores de vida, venerados por una raza que también lee las estrellas.



Su abuela Rosa, guardiana de las tradiciones antiguas y abogada de los derechos de las llamas en la pequeña comunidad en que viven, escucha atenta los detalles del sueño. Abuela Rosa lleva orgullosa alrededor de su cuello, un colorido quipu quipu.. «Cada año de vida y cada acontecimiento importante, están allí, en forma de nudos tejidos con su propia lana. Sus doce nudos multicolores dicen de una vida de generosidad, serendipia y melancolía».


«Nuestra comunidad ayudó a crear un santuario mágico en las montañas de Cuzco en Perú. Machu Picchu la llamaron, que en lengua quechua significa “montaña vieja”. Los Apus, Apus, Dioses de las montañas, habitan toda esa tierra extendida del sur de Perú, y permitieron a los Incas sabiduría para convivir en armonía con la sagrada naturaleza, que emana aun cuando los ojos humanos no lo ven», cuenta abuela Rosa.



«Esta noche, la Quilla brilla en su intensidad, debemos prepararnos para nuestro viaje a la mágica puerta de Cuzco. Pero antes de partir, Emilia, debemos mostrar gratitud a nuestra madre Tierra Pachamama Pachamama». ».


Emilia y su abuela recolectan lo necesario para «su pago a la Tierra», como en una sincronía de rituales encantados... maíz morado, hojas de coca coca,, semillas de huayruro huayruro,, flores de chiric-sanango chiric-sanango,, ayahuasca,, quinua, coloridas lanas de llama y ayahuasca alpaca, papas de muchos colores y esencia de lavanda, todo sobre un manto colorido, hecho de sus propias lanas, son depositados en el pequeño excavado que han hecho en la tierra con ayuda de su abuelo Raúl, el curandero de la comunidad. Después de un canto, la ofrenda a la Tierra está hecha. Emilia y su abuela están listas para emprender su jornada a Cuzco en Perú.


NA N ET A IMAGI

E l v iejo y el nuevo mundo están a un puente de distancia.

ISBN 978-84-19339-46-1

9

788419

339461

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