Caren Alboleda Ilustrado por Victoria Tsekidou
La brújula de la
paz
Érase una vez un joven pirata que era conocido por ser el más terrible y violento del océano. Todos le tenían miedo. Su tripulación le temía porque se enfadaba muy a menudo y gritaba dando aullidos como los lobos, de ahí su nombre, LOBO FURIOSO le llamaban. Lobo era hijo de un gran pirata. Su padre había sido muy famoso porque había encontrado grandes tesoros, había conseguido ser valiente y grandioso sin luchar y sin abordar ningún barco. Solo con su forma de pensar y su sentido común, había hallado inmensos tesoros en islas secretas o barcos hundidos. Toda la tripulación lo respetaba y amaba, se sentían seguros con él, porque ni en momentos de tormenta había perdido la calma.
Como herencia, le dejó a Lobo su barco, su tripulación, sus tesoros y una extraña brújula que él creyó estropeada porque la aguja no se movía, y en lugar de señalar los puntos cardinales, se mantenía quieta en la palabra VIOLENCIA. En el extremo opuesto tenía escrito la palabra PAZ. El pirata la guardaba en un cajón de la mesa de su camarote como un recuerdo más. Lobo ganaba todos los abordajes y conseguía estupendos botines, pero nunca estaba satisfecho, no conseguía ser feliz.
Vivía intranquilo, sin paz, tenía muy mal humor y se enfadaba constantemente. Esto ocurría sobre todo cuando había tormentas, tifones, y maremotos. El pirata aullaba a su tripulación, les amenazaba y se volvía muy violento. La ira se apoderaba de él, y cuantas más olas se levantaban y más rugía el mar, más terrible y salvaje se ponía Lobo. ¿QUERÉIS SABER POR QUÉ? Porque guardaba un secreto en su corazón. En realidad, las tormentas del mar le daban miedo y no soportaba las grandes olas que zarandeaban el barco como si fueran a hundirlo, sentía verdadero pánico. Pero en lugar de reconocerlo, provocaba grandes conflictos y se peleaba con todos los piratas. Esto hacía que su tripulación viviera asustada y que lo siguieran más por miedo que por valía. De hecho, muchos estaban pensando en abandonarlo cuando llegaran a puerto, pues ya no aguantaban más. Lo malo era que, con la última terrible tormenta, habían perdido el rumbo y llevaban semanas navegando sin encontrar tierra.
Si descubres la paz dentro de ti, encontrarás la verdadera felicidad.
ISBN 978-84-19228-25-3
9
788419
228253