S U P L E M E N T O S O B R E T E M A S D E L A M U J E R | C A M B I O D E M I C H O A C Á N | N Ú M E R O 309 | JUEVES 15 DE OCTUBRE D E 2 0 15
Las precariedades de las que trabajan en el campo POR DINORAH AMBRIZ La mujer rural, uno de los grupos más vulnerables dentro de la sociedad mexicana, representa el 12.8 por ciento de la población total con 12.4 millones de mujeres, según datos del Inegi al 2014. Su situación de vida se mantiene en la precariedad, y al tiempo en que deben incursionar en las actividades remuneradas debido a la migración de los hombres en las zonas rurales, aún encuentran dificultades para contar las herramientas necesarias, como tenencia de tierra.
En México, las mujeres que viven en localidades con menos de dos mil 500 habitantes, criterio para definir una zona rural, representan menos de la cuarta parte de la población femenina del país, con alrededor de un 22 por ciento, y la tendencia es que cada vez sean menos las mujeres que se quedan a vivir en la zona rural, pues de acuerdo con datos del Inegi y como resultado de las políticas de urbanización, mientras que en 1970 el porcentaje de mujeres rurales era de 40.3 por ciento, éste disminuyó a 22.9 por ciento para 2010.
La mayor pobreza En general, la población rural es uno de los sectores sociales que enfrentan la mayor pobreza tanto por vivir lejos de los sitios que concentran servicios e infraestructura como la capital de estado o grandes ciudades, como por su dependencia económica de las actividades agropecuarias, las cuales suelen enfrentar desatención por parte de las autoridades. A pesar de que en el medio rural se asienta poco más de la cuarta parte de los habitantes del país, estos cuentan solamente con el diez por
ciento de los ingresos monetarios totales en el país. Para la mujer esta situación se agrava, pues tienen aún menos oportunidades de educación, trabajo y salud que sus pares hombres, según lo afirma el Inegi en su informe «Las mujeres en el México rural». La mujer rural, tradicionalmente al margen de aspectos fundamentales del proceso productivo, como la posesión de la tierra y acceso a créditos, recursos y asistencia técnica, se han tenido que incorporar cada vez más a las actividades del campo debido al fenómeno de la migración, donde
los hombres emigran en busca de mejores remuneraciones. Sin embargo, la mayor participación de la mujer en la producción agropecuaria, que desde 1999 se ha señalado como una feminización de la agricultura, se da en condiciones de alta precariedad, pues además de sus dificultades para acceder a tierra, agua, fertilizantes, semillas, crédito y formación, tienen menor escolaridad que los hombres y deben soportar una carga de trabajo más inPASA A LA SIGUIENTE PÁGINA