S U P L E M E N T O S O B R E T E M A S D E L A M U J E R | C A M B I O D E M I C H O A C Á N | N Ú M E R O 284 | JUEVES 16 DE ABRIL D E 2 0 15
POR DINORAH AMBRIZ Hace un par de días, Hillary Clinton anunció a través de redes sociales que se presentará a las elecciones primarias del Partido Demócrata para conseguir la candidatura a la Presidencia de Estados Unidos. De lograr suceder en 2016 a Obama en la Casa Blanca, no sólo se convertiría, después de 44 mandatos liderados por hombres, en la primera mujer en ocupar la silla presidencial de una de las principales potencias económicas, sino que consolidaría también su posición como una de las mujeres que en la historia reciente han definido la forma en que las mujeres incursionan en la vida política. Una vida dedicada al poder
Hillary Clinton, marcando el ritmo de las mujeres en la política
La abogada de Chicago de 67 años de edad, que ya tiene en la mira por segunda ocasión la Presidencia de Estados Unidos, tiene en su haber distintos cargos políticos, entre ellos la Secretaría de Estado, durante la primera administración de Obama, desde donde ganó fuertes críticas por su política exterior en Medio Oriente y su relación con la muerte de un embajador estadounidense en Libia, tras un ataque al Consulado en protesta por las relaciones exteriores de aquel país. Su trayectoria inició en los años 60, durante su época universitaria, en la que reclutaba voluntarias para las juventudes republicanas. «La chica que no quiera salir a la calle a estrechar manos puede mecanografiar cartas o dedicarse al trabajo de oficina», declaró quien entonces llevaba Rodham por apellido, al periódico de la universidad. Fue durante esta misma época en la que dejó de ser republicana para alinearse a las filas demócratas. Ello luego que Alan Schechter, profesor emérito de ciencias políticas, le consiguiera una beca de verano para trabajar con el ala republicana en el Congreso, tras ver en ella «habilidades de liderazgo en pleno desarrollo». Durante su estancia Clinton accedió a un panorama político de cambios que aportaron a su transformación ideológica, entre ellos las luchas sociales por los derechos civiles e igualdad de las mujeres, así como las protestas contra la Guerra de Vietnam. Al regresar de su estancia, cuenta su ex profesor Schechter, manifestó interés por hacer su tesis final sobre la pobreza, «esto era un signo de que su ideología había cambiado». PASA A LA SIGUIENTE PÁGINA