SER CRISTIANO EN NUESTRA SOCIEDAD PLURAL Y LAICA José M. Castillo
Conferencia impartida el invierno pasado en Valencia. Su mensaje sigue siendo perfectamente válido en el Otoño de 2010 (Redacción de R. C.) 26.09. I. Introducción: la raíz del problema Para empezar vamos a ir derechamente al fondo del problema. A mi manera de ver, el problema, que aquí tenemos que afrontar, se puede (y creo que se debe) plantear en estos términos: la condición necesaria e indispensable, para poder entender y vivir el cristianismo, está en que éste se pueda vivir y practicar, no en lo religioso y desde lo religioso, no en lo sagrado y desde lo sagrado, sino en lo profano y desde lo profano, en lo laico y desde lo laico. Ahora bien, hoy nos damos cuenta de que, en es te momento, estamos en condiciones de afirmar que Jesús fue un hombre profunda- mente religioso (por su constante relación con el Padre del cielo y por su intensa vida de oración), pero al mismo tiempo fue un laico, que vivió su religiosidad y presentó su religiosidad de forma que entró en conflicto con la religión (con la Ley, el Templo y los Sacerdotes). Y sabemos que aquel conflicto terminó siendo mortal, en el sentido más literal de la pa labra. Jesús, en efecto, fue perseguido, juzgado, condenado y asesina dopor la Religión. Ahora bien, desde el momento en que las cosas sucedieron así en los orígenes del cristianismo, se nos plantean dos problemas de gran calado en los que (según creo) muchos cristianos no piensan: 1) La gran dificultad que tenemos para entender a Cristo. 2) La gravedad del problema religioso y cristiano que estamos viviendo. 1. Nuestra comprensión de Cristo. Si Jesús vivió como sabemos y murió por lo que sabemos, tenemos el derecho y el deber de preguntarnos cómo es posible, desde la Religión, entender a un hombre (Jesús) que fue rechazado y asesinado por la R eli- gión. Y por tanto, cómo podemos, desde nuestra identificación con la Religión, vivir y practicar un proyecto y un mensaje que fue rechazado tan brutalmente por la Religión Al hablar de este asunto, es importante tener en cuenta que, cuando hablamos de nuestra identificación con la Religión, nos referimos ante todo a un hecho cultural y sociológico: hemos nacido y hemos sido educados en una cultura religiosa y en una sociedad marcada por la Religión. De forma que, seamos o no seamos conscientes de ello, estemos o no estemos de acuerdo con ello, el hecho religioso es un elemento constitutivo de nuestras propia identidad. Incluso en el caso de aquellas personas que se consideran agnósticas o ateas. Porque también esas personas han construido su propia identidad en una cultura religiosa y en una sociedad configurada (en buena me dida) por la Religión. 2. El problema religioso-cristiano que estamos viviendo. La Religión está representada y es gestionada, en nuestra sociedad, por una institución, que es la Iglesia. En el caso concreto de España, por la Iglesia católica, que es, no sólo una institución religiosa, sino que además es un Estado. Lo cual quiere decir que las relaciones de la sociedad con la Religión son, no sólo relaciones religiosas, sino además (e inevitablemente) también relaciones políticas. Como es bien sabido, estas relaciones han sido con frecuencia problemáticas y a veces conflictivas. Pero, mientras duró el Antiguo Régimen, los conflictos entre religión y sociedad fueron siempre conflictos de poder,
Ser cristiano en una sociedad plural y láica.
José María Castillo.
Pág. 1