Los principales problemas de salud Hiperplasia benigna de próstata Jordi Milozzi Berrocal EAP Fondo. Institut Català de la Salut. Barcelona. Grupo de Urología de la Societat Catalana de Medicina Familiar y Comunitària (camfic).
David Pérez Morales Palabras clave: > Hiperplasia prostática > Bloqueador alfa > Antígeno prostático específico
EAP Cardedeu. Institut Català de la Salut. Barcelona. Grupo de Urología de la Societat Catalana de Medicina Familiar y Comunitària (camfic).
INTRODUCCIÓN
Figura 1
«Doctor, vengo a que me haga la revisión de la próstata» «¿Es normal que me levante varias veces a orinar por la noche?... Ya no aguanto la orina como antes, ¿tengo próstata?»
Modelo de Hald. Modificado con datos del estudio poblacional Andaluz de Chicharro
Preguntas como éstas se nos plantean todas las semanas en nuestras consultas, y por lo tanto, debido a la alta prevalencia de los trastornos prostáticos, el médico de familia debe estar habituado a resolver sin dificultad estas cuestiones. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) se define como un crecimiento adenomatoso de la glándula que puede obstruir la uretra prostática y, como consecuencia, provocar sintomatología miccional; sin embargo, en la práctica, estos tres factores (sintomatología, grado de obstrucción y crecimiento prostático) no tienen relación directa, y de hecho, se presentan de forma conjunta en un pequeño porcentaje de los casos. Esto se representa gráficamente en el modelo propuesto por Hald, como se muestra en la figura 1. En atención primaria es la primera causa de consulta urológica en hombres mayores de 40 años. Además, el hecho de que el crecimiento prostático se produzca a partir de los 40 años, junto con el progresivo aumento de la esperanza de vida y el consecuente envejecimiento de la población harán que nos encontremos ante una patología cada vez más prevalente.
Síntomas IPSS > 7 24,9%
76,1% 4,0%
2,7%
Obstrucción Flujo < 15 ml/s 55,7%
6,4% 11,8%
13,7%
22,3% 15,2%
Hiperplasia > 30 g 43,4% Tomada de Chicharro-Molero JA, et al1.
Los síntomas que ocasiona la HBP se engloban en el concepto «síntomas del tracto urinario inferior», y son totalmente inespecíficos3. Cabe recordar que otras enfermedades o tratamientos con determinados fármacos pueden producir síntomas del tracto urinario inferior4 (tabla 1), y que el diagnóstico de la HBP debe pasar por la exclusión de estas otras circunstancias.
En la actualidad, estudios epidemiológicos realizados en España demuestran una prevalencia de HBP, definida como la presencia de sintomatología moderada, tamaño prostático elevado y obstrucción al flujo urinario, del 11,8% en la población mayor de 40 años1. Si definiésemos la HBP como síntomas del tracto urinario moderados y/o presencia de crecimiento prostático y/u obstrucción al flujo urinario, la prevalencia alcanzaría el 76,1% en este grupo de edad (figura 1). Por otro lado, si nos referimos exclusivamente al concepto histológico de hiperplasia, en estudios realizados en necropsias se ha obtenido una prevalencia del 90% en hombres en la novena década de la vida2 (figura 2).
En general, la HBP es una enfermedad de lenta evolución, con un crecimiento progresivo de la glándula y un descenso igualmente creciente del flujo urinario máximo. Sin embargo, esto no siempre se correlaciona con la progresión de los síntomas, que suelen tener un curso más fluctuante, aunque tienden a incrementarse con el tiempo. En pocos casos la HBP comporta un riesgo para la vida, pero sí supone en muchas ocasiones una alteración importante en la calidad de vida de los pacientes. Además, una quinta parte de los pacientes con HBP sintomática que vivan
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AMF 2007;3(2):74-82
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