Memorias del Foro Estudiantil de Filosofía. El objeto y el rol de la filosofía en la sociedad cuánti

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Memorias del Foro Estudiantil de Filosofía

El objeto y el rol de la filosofía en la sociedad cuántica

Compilador: Campo Elías Flórez Pabón

Universidad de Pamplona Facultad de Artes y Humanidades Programa de Filosofía 2019


Memorias del Foro Estudiantil de Filosofía El objeto y el rol de la filosofía en la sociedad cuántica. Editor: Campo Elías Flórez Pabón ceflorez@unipamplona.edu.co ISSN: 2665-363X ©Todos los derechos reservados. Primera edición. Volumen I, Número 1. Tel. (7) 5685303 Ext.235 Cra. 4 No. 4-38 Casona Central Pamplona, Norte de Santander, Colombia. 30, Abril, 2019. Publicación anual. Impreso y distribuido por Autores Editores, SAS. www.autoreseditores.com Versión digital: https://issuu.com/


Contenido

Presentación ............................................................... 6 I. Mujer y Marxismo ................................................ 10 II. Crítica al análisis historiográfico de Hegel sobre la evolución de la filosofía ........................................... 27 III. Verdad en la post-verdad: una reflexión del conocimiento en la epoquedad ................................. 55 IV La vulnerabilidad y la opresión como alternativa ética .......................................................................... 74 V. Ideario para una Contra-escuela desde la Perspectiva de Estanislao Zuleta ............................ 112 Declaración ............................................................ 142


Presentación El programa de Filosofía de la Universidad de Pamplona realizó el décimo quinto foro de estudiantes de filosofía, que viene realizando la institución año a año. Así visto, este evento del programa se torna como un espacio permanente de reflexión que se fortalece con su ejercicio, y que cuenta con la participación de estudiantes de diferentes universidades del país y estudiantes de colegio de la localidad de Pamplona, en el Norte de Santander. Implicando que en la región es una oportunidad única que propicia la Universidad de Pamplona para el ejercicio filosófico. Este evento se llevó a cabo en las instalaciones de la Casona, cuna de la Facultad de Artes y Humanidades y casa del programa de filosofía. Siendo el auditorio Jorge Gaitán ese espacio que sirve para acoger, reflexionar y debatir las ponencias de los asistentes.


Lo anterior implica, que el objetivo principal del foro es permitir a los estudiantes del programa de filosofía de la región y del país reforzar e implementar lo aprendido en oratoria y redacción en las diversas instituciones y aplicarlo en la labor discursiva. Así mismo, es importante recalcar que la jornada se ha convertido en una actividad con trayectoria, donde los futuros filósofos de la Universidad de Pamplona han desarrollado diversas habilidades, pues son ellos mismos los encargados de la logística y el manejo del evento al cual han asistido en esta oportunidad, alumnos de la Universitaria Agustiniana de Bogotá, Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC), Universidad Industrial de Santander (UIS) y de la Universidad del Atlántico; a su vez se realizó una invitación a la Facultad de Artes y Humanidades y carreras afines al programa de Filosofía de la Universidad de Pamplona. Cada año se hace más extensiva la participación de estudiantes de las diversas universidades del país donde se oferta el programa de Filosofía, permitiendo la creación


de un espacio de reflexión donde confluyen diferentes posturas sobre un problema observado en la cotidianidad y que facilita la acción de los estudiantes frente al entorno en el que se desenvuelven. Este año el tema que nos convocó fue: ‘El objeto y el rol de la filosofía en la sociedad cuántica'. Donde Antonio Gan Acosta, docente de la Universidad de Pamplona, expresó que “… busco que los estudiantes se enamoren de su carrera y a su vez crear un debate para visibilizar los diferentes puntos de vista existentes, esto de acuerdo al entorno de cada uno de los asistentes”.

Así, el foro ya consolidado en la región quiere iniciar con esta quinceava versión a compilar sus memorias, para generar una socialización del conocimiento de una manera más directa en la región y entre las universidades participantes. Estimulando la participación de los ponentes como de los participantes. En esta ocasión se iniciará con cinco ponencias que revelan el espíritu de la conferencia inaugural, es decir, que todos nos enamoremos más de la filosofía. El compilador.


Fuente: http://ito.mx/LjQZ.


I. Mujer y Marxismo Priscila Valencia Ayala Universidad de Pamplona prisvalee@hotmail.com

Resumen Comienzo con una pregunta por una sencilla razón: la mujer se encuentra inmersa y dominada en una sociedad que se comprende históricamente desde un punto patriarcal, es decir, las relaciones de poder que encuentran lugar en la sociedad no solo responden a una lucha de dominados-dominante, ni de amoesclavo, como tampoco a una lucha de clases. Dentro de la sociedad la lucha por un objeto natural se da en términos de hombremujer. Que la mujer se encuentre dentro de la lucha de clases, dentro de la relación dominadodominante y que desde allí pueda ejercer su lucha para liberarse es una bandera con la cual se mueve entre la comprensión histórica que el materialismo ha construido alrededor de la historia, sociedad y el hombre. Por tanto, la pregunta que guiará este ensayo será: ¿Por qué el 10


materialismo histórico que se vive en las clases sociales desprecia el papel de la mujer? Cuando hablamos de clases sociales en un materialismo histórico colombiano, hablamos de luchas de clases, en las cuales se puede determinar a la mujer desde diferentes perspectivas como lo son: primero, en un ambiente socio cultural, segundo, en un ambiente familiar y tercero, en un ambiente político. De esta forma hoy en día los anteriores ambientes permiten observar el menos precio atribuido al trabajo realizado por la mujer. Esto se evidencia en todos los estratos sociales desde el más alto al más bajo. Al ser constantemente vulnerados los derechos de la mujer en nuestra sociedad colombiana. Esta falta de reconocimiento se puede percibir en el hecho que no tiene un salario bien remunerado en comparación con el género masculino y no ocupan puestos determinantes en la escala de poder. Nos encontramos en un estado social de derecho donde se dice que la mujer tiene igualdad (artículo 43 de la Constitución Política Colombiana), por el hecho de ser elegida y de elegir, sin embargo, en el estudio, en la empresa y en la familia estos derechos son vulnerados, no 11


es tomada en cuenta, y cuando se escucha la sociedad se encarga de silenciarla. Esto implica que en nuestras democracias la mujer tiene necesidad de educarse y de liderar una revolución para que sean abandonados los estereotipos de la ama de casa, la madre, la sumisa y de la relegada; sin que esto afecte el concepto identitario de ser mujer, es decir un ser humano que lucha, trabaja, idealiza, ama y razona como tal.

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Mujer y materialismo

Desde el siglo XIX hasta inicios del siglo XXI la mujer logró importantes cambios que afectan a la estructura política y cultural del mundo material organizado por el hombre. Por un lado, su lucha frente al sistema democrático le condujo a la reivindicación tanto de su historia como de sus derechos. Fue posible el sufragio, la profesionalización y trabajo, la participación en la esfera política, la despenalización del aborto y la autonomía sobre su propio cuerpo. Por otro lado, la identidad de ser-mujer se asumió como agente transformador en las dinámicas sociales y culturales a través de los movimientos feministas.

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Si bien es cierto que el reconocimiento de los derechos del género femenino es una bandera de victoria, también se señala que logros, derechos y oportunidades son aislados e invisibilizados por el género masculino (Semana, Estudio, 2015). Tanto la participación en política, el trabajo remunerado como el acceso abierto a la educación se ven vulnerados y flagelados por el pensamiento hecho soberanía del hombre hacia la mujer (Arendt, 2002). Esto indica que el reconocimiento hacia las mujeres es un avance histórico pero que no es suficiente para detener los obstáculos instalados en las prácticas discursivas y costumbres de la sociedad. El (micro) machismo, sexismo, cosificación, consideración de debilidad femenina y acoso laboral advierten que la lucha de la mujer no ha terminado y que, a la par, se perpetúa la estructura hegemónica que prioriza la soberanía del pensamiento patriarcal sobre las consideraciones históricas adjudicadas a la mujer. Con ello las valoraciones alrededor del ser-mujer por parte del hombre tienden a enunciarla desde el ámbito biológico, psicológico y religioso. Ante esta situación la mujer no se define a sí misma, sino que es definida por la 13


tradición política y religiosa que la ubica en el rol ético-moral de la familia y de la sociedad. No conforme con esto, cuando la mujer se profesionaliza no logra separarse del condicionamiento religioso, por el contrario, coexiste con él hasta el punto de mantener un doble trabajo: ser ama de casa y profesional a la vez. Esto revela que el género femenino a pesar de la consecución de derechos y deberes se encuentra sujeto por condiciones sociales. Parece que existe continuidad entre las prácticas históricas del hombre hacia la mujer ejercidas a través de las condiciones sociales. Estas se entretejen en una época correspondiente y se transmiten de generación a generación, de sociedad a sociedad como por ejemplo la sumisión de la mujer en el hogar. De ahí que la conservación de prácticas ejercidas por las clases dominantes sobre las dominadas posibilita el camino para la legitimación del poder y la reproducción de la opresión, esto a razón de la lucha que se compromete alrededor de un objeto natural: “un alimento, una mujer, que el otro debe reconocer como propiedad exclusiva. Así el objeto es transformado en Besitz (propiedad). El hombre 14


lucha para afirmar su posesión (reconocida, legítima) de ese objeto” (Kojève 1982, pág. 34). Desde lo anterior la realidad se teje sobre las dinámicas materiales de poder y de allí que se entienda como histórica en tanto el ser humano asume su lugar activo de enunciación en el mundo frente a los obstáculos de la naturaleza. El hombre transforma la naturaleza con instrumentos creados por él bajo los albores de la técnica y logra capitalizar extensos territorios que acumulan poder, mano de obra y fuerza de producción. Como las herramientas exigen fuerza y habilidad técnica, el hombre se apodera de ellas y se desplaza, debido a la división del trabajo, a la mujer a labores reproductivas y laborales. Por medio de la división del trabajo el hombre asciende dentro de la pirámide social a la vez que somete a otros participantes en condición de obrero, tanto mujeres como niños y jóvenes están dentro de la categoría dominados en la sociedad primitiva como en la moderna. Marx (1897) desde el capital observó la división del trabajo con sus respectivos tratos hacia la mujer, uno de ellos se expresa de la siguiente manera: 15


Para poner un ejemplo más moderno de esta manera de formarse las manufacturas, haremos la cita siguiente. La manufactura de hilados y tejidos de seda de Lyon y Nimes "tiene un carácter totalmente patriarcal; da trabajo a muchas mujeres y niños, pero sin fatigarlos ni aniquilar su salud (…) vemos que el principio de la división del trabajo revela aquí una característica especial. En esta manufactura hay devanadoras, torcedoras de seda, tintoreros, encoladores y tejedores; pero no trabajan reunidos en el mismo taller ni dependen del mismo maestro; trabajan todos por su cuenta, como obreros independientes (Pág. 218).

Así mismo la reproducción se superpone a la producción y en esa medida, la explotación de la técnica y de nuevos territorios conceptualizan a la mujer como un ser débil cuya falta de musculatura se compensa con su capacidad de perpetuación grupal. Aquí se origina, según Beauvoir (1949) la causa de la opresión de la mujer cuando se establece la unidad familiar patriarcal y da pie a la obediencia del otro (mujer) que ha sido dominado (por el hombre). Lo anterior podría encajar en el desarrollo del materialismo histórico en donde, 16


desde un punto primitivo hasta el actual, el hombre y la mujer tuvieron asignación de roles. A decir verdad, mientras el hombre ascendía en la posición social gracias a las relaciones y medios de producción, la mujer, en dirección inversa, se escondía en los territorios de la maternidad, allí, según Simone de Beauvoir (1949) se genera la “gran derrota histórica del sexo femenino”. Gracias a los grandes esfuerzos de mujeres históricas se encontró un punto de flexión donde la gran derrota del sexo femenino se ha reivindicado poco a poco. Fueron largos siglos (XIX y XX) donde mujeres se enfrentaron al poder concentrado de los medios de producción que ejemplificaba el hombre. La sociedad patriarcal se estableció desde el materialismo histórico como la relación de obediencia del esclavo (proletario) hacia el amo (burgués) y más allá se permeó de inclinaciones biológicas y por tanto sexuales. Como el materialismo histórico ejemplificó las relaciones sociales y de producción del hombre con la naturaleza, a su vez enunció conceptos sobre la realidad, es decir, que a medida que el hombre adquiría las relaciones de producción también adquiría la 17


base económica donde se construiría no solo la súper-estructura política y judicial sino también la histórica, la social y en un determinado momento las condiciones de vida material de quienes habitaran el territorio. (Marx & Engels, 1843, edición 2004, pág. 41). A través del trabajo el hombre dominó tanto la naturaleza como a sus semejantes e inició la elaboración de la política, la sociedad y el espíritu. De hecho, inició la construcción de la realidad histórica y a su vez, la denominación de mujer en las épocas donde gobernó. Este suceso histórico se explica desde Simone de Beauvoir al afirmar que “toda la historia de las mujeres la han hecho los hombres (…) siempre han sido ellos quienes han tenido en sus manos la suerte de las mujeres, y nunca han decidido en función de su interés” (1949, pág. 64). Desde lo anterior, es el materialismo histórico una comprensión material de la historia en la cual primó la ideología dominante sobre el dominado. Allí la derrota de la mujer se enunció por medio de la reproducción familiar cuando los instrumentos de manipulación de la naturaleza requerían fuerza brutal para su funcionamiento. Desde esa perspectiva colonizadora del hombre sobre el esclavo, la mujer no era considerada 18


como una casta separada. La mujer en el ejercicio de la lucha de clases y sobre la función de dirigente “era un parásito y como tal, sometida a las leyes masculinas” (Beauvoir, 1949, pág. 65). Frente a la opresión del papel de la mujer en la realidad histórica que construyó el lado masculino, Simone de Beauvoir indica la identidad de la mujer, lo que es ser mujer no se agota entre las líneas del materialismo histórico a pesar de sus características masculinas. En ese sentido advierte que la mujer no encaja entre las dinámicas económicas que la definen como esclava, ni como objeto sexuado en la división del trabajo, por el contrario, ella “no ha sido creada por instrumento del bronce. Reivindicar para ella todos los derechos (…) (es) desbordar el materialismo histórico” (1949, pág. 26). Así mismo propone que “la igualdad solo se puede re-establecer cuando ambos sexos gocen de derechos jurídicamente iguales” (1949, pág. 24), y añade que solo será posible cuando la mujer ocupe un papel preponderante en la producción social a gran escala. Esto significa que el papel doméstico que ejerce como imposición del rol materialista que le ha impuesto la historia se ejerza cada vez en menor 19


medida. El mundo moderno equipará tanto al hombre como a la mujer. De hecho, al encontrarse con el eco de la modernidad sobre derechos y deberes para ambos géneros, se podrá indicar que la mujer aún sigue vulnerada y oprimida por las relaciones materiales de la sociedad ejemplificadas en la subjetivación que representa, por ejemplo, el trabajo remunerado. En Colombia, por ejemplo, esta situación se expresa en una diferencia que bajó del 15,1% al 11,8% en los últimos ocho años según afirma el Ministerio de Educación. Sin embargo, a pesar que la brecha se reduzca el porcentaje es significativo, existe un 11,8% de diferencia salarial para la mujer, esto traduce “que el promedio del salario para los hombres recién graduados, en el año 2016, fue aproximadamente de $2.130.000 y de $1.877.000 para las mujeres” (Espectador, 20 de oct., 2017). A pesar que los conceptos de mujer se han distanciado discursiva y formalmente del materialismo histórico que en su momento la definió, esto quiere decir que la mujer generó una ruptura en la concepción histórica tradicional que le permite ser autónoma en cuanto ser que construye identidad, colectividad y derechos; pese a tal alejamiento aún se ve sujeta por 20


prácticas y costumbres de las instituciones sociales. La debilidad, la cosificación sexual y la intención reproductiva que sugiere su género instalan en el hombre su rol histórico dominante. Si fuera cierto que estas características no se presentaran en el entramado social, entonces la mujer tendría mayores posibilidades de ser profesional, además de mejor remuneración y menor estigmatización por el hecho de ser mujer, por lo tanto, se estaría hablando de una sociedad que en el siglo XXI aboga por las reivindicaciones de la mujer desde una perspectiva femenina donde la intención masculina se habría neutralizado al reconocer el rol activo de la mujer.

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Fuente: http://ito.mx/LjR2

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II. Crítica al análisis historiográfico de Hegel sobre la evolución de la filosofía Nicolás Esteban Fajardo Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia

nicolasescritor@outlook.com Resumen:

El presente escrito se propone hacer una aproximación al llamado eurocentrismo, criticar la idea de que Grecia ha sido la cuna de la filosofía y de la organización política y social de la humanidad, resaltando la importancia de darle reconocimiento desde la academia y a través de la cultura, a civilizaciones anteriores como Egipto y Mesopotamia. Se mostrará la necesidad ética y filosóficamente emancipadora de estudiar rigurosamente las expresiones del pensamiento de sociedades y razas que han sufrido la censura del poder, la opresión del colonialismo con el fin de llevar acabo un giro descolonizador como lo llama Enrique Dussel en la manera tradicional de ver y enseñar la filosofía. Paralelamente, en el marco del proyecto de la filosofía de la liberación, se argumentará a favor de una crítica de la modernidad desde un discurso multicultural, incluyente que tenga en cuenta a los oprimidos, sus vivencias, su sufrimiento y las 27


expresiones de su pensamiento, para construir un relato histórico más objetivo y universal. Con la esperanza de que las naciones hijas de la esclavitud y del saqueo, huérfanas de los procesos de conquista, adopten un discurso ontológico, social y ético más propio y original en la actualidad. Introducción Partiendo del protagonismo que el renacimiento le otorga a la antigüedad grecolatina en el panorama historiográfico mundial, Hegel explica la evolución del pensamiento filosófico desde el idealismo absoluto afirmando que el “espíritu” del mundo (Weltgeist) va en su infancia y estado más rudimentario desde China hasta India, luego a Persia, llegando a Grecia pasando a Roma para finalmente madurar-alcanzando su máximo esplendoren Europa que es vista simultáneamente como centro y final de la historia Universal (das centrum und das Ende) Hegel afirma en sus Lecciones sobre la historia Universal que: “Los orientales no saben que el espíritu, o el hombre como tal, es libre en sí. Y como no lo saben, no lo son. Sólo saben que hay uno que es libre este uno es, por tanto, un 28


déspota, no un hombre libre. La conciencia de la libertad solo ha surgido entre los griegos; y por eso han sido los griegos libres. Pero lo mismo ellos que los romanos sólo supieron que algunos son libres. Por eso los griegos no solo tuvieron esclavos, sino que también esa su libertad fue, en parte, solo un producto accidental, imperfecto. Sólo las naciones germánicas han llegado, en el cristianismo, a la conciencia de que el hombre es libre como hombre, de que la libertad del espíritu constituye su más propia naturaleza”. Lo anterior, expone la naturaleza excluyente y la discriminación racial de la perspectiva Hegeliana de la historia. Tratándose de una descripción basada en una metafísica que reconoce que: “Lo real es racional y lo racional es real, entendiendo lo real como una manifestación creativa del espíritu” y que defiende la idea de un “todo” infinito del cual los sujetos son determinaciones finitas, nombrando a individuos como por ejemplo a Napoleón, con el término “Figuras histórico-mundiales” como puntos de convergencia de toda la historia pasada y al mismo tiempo, determinaciones finitas del infinito (para usar la terminología presente en la fenomenología del espíritu) cargadas de posibilidades hacia el futuro, viendo en el 29


imperialismo Napoleónico la expresión del espíritu dominante de la cultura Europea. Dicha narrativa de la evolución del pensamiento, propone que los pueblos asiáticos, africanos y americanos no son libres y que carecen por completo del espíritu cultural (Volksgeist) dependen únicamente del salvajismo del espíritu natural mientras que los europeos tienen un espíritu por naturaleza orientado a la grandeza, al poder. Hegel niega que en Persia, en China o en el imperio Maya hubiese surgido la filosofía porque los hechos de la filosofía, aquellos acontecimientos que constituyen su esencia y por lo tanto su historia, “son los actos de libre pensamiento” y ya que en las sociedades orientales y en américa, para Hegel no se habían dado las condiciones de libertad y democracia que se dieron en Atenas (ignorando desde luego que la sociedad ateniense estaba fundamentada en la esclavitud, era racista y machista) no había libertad y por lo tanto el espíritu absoluto (la idea de un todo supremo) no podía manifestarse en lo que Hegel denomina Sitllichkeit o eticidad que deriva en una sociedad articulada en un estado.

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Se podría hacer el argumento de que prolongar la memoria de nuestros ancestros y darle sentido al Cosmos a través de la poesía, el querer entender el funcionamiento de la naturaleza, la especulación sobre la muerte y la vida misma; son actitudes inherentes al hombre, constituyen cuestionamientos que toda cultura ha tenido y basándonos en lo que dice Octavio Paz en el arco y la lira sobre como: “La poesía evoluciona a partir del lenguaje tan naturalmente como el baile a partir del gesto” podríamos decir que el pensamiento tiende naturalmente a convertirse en filosofía y es por consiguiente, una característica de la humanidad lo que nos distingue de los animales como el mismo Hegel afirma. Toda mitología supone en mayor o menor grado una reflexión ética, cosmológica, y antropológica que todo pueblo y sociedad ha cultivado al punto de construir un discurso que debe considerarse filosófico porque sus motivaciones epistemológicas Universales (lo que Enrique Dussel denomina Núcleos problemáticos) las preguntas que motivan su desarrollo, prevalecen en los ejes de investigación posteriores de modo que lo que Hesíodo y Homero explican por medio de los 31


Dioses, sigue siendo el objeto de estudio para los artífices del logos, incluso para los científicos modernos y toda tribu y civilización desde el neolítico ha inventado Dioses, ha construido una identidad basado en un relato fantástico que le da sentido a la vida, que construye una moral, que esboza el ideal de la justicia y de la virtud. Por lo tanto, decir que algunos pueblos carecen de un espíritu cultural plenamente desarrollado, es negarles el reconocimiento de su condición humana: es decir que son inferiores, salvajes y es de ahí de donde se justifica la violencia desmesurada que supone la conquista, el desprecio de sus costumbres y la justificación de su instrumentalización como esclavos destinados a obedecer y a servir. De algunos de estos trazos se deduce que es la incivilidad lo que caracteriza al hombre de color. La única relación que han tenido los negros con los europeos y todavía tienen es la de la esclavitud. Por lo general no ven los africanos en la misma algo absolutamente repudiable. Es así que los británicos, que tanto están haciendo en pro de la abolición de la esclavitud, son peor mirados por los negros (Filosofía de la Historia, 1825).

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Decir que los africanos anhelan la esclavitud, que no ven en ella nada “repudiable” asumiendo como cierta la tesis de que el hombre de color desconoce lo que es la libertad, representa la tendencia recurrente de algunas corrientes del pensamiento occidental desde el renacimiento hasta la ilustración, de defender el orden colonial a partir de la infravaloración de los nativos, del rechazo de sus costumbres y de la negativa de reconocerlos como iguales, construyendo así una ideológica fundamentada en una razón instrumentalizada para el desprecio y para la justificación del imperialismo, elementos que caracterizarían gran parte del romanticismo alemán que en el fondo, se encuentra a un paso del racismo y del nacionalismo radical. En el año 1550 a 1551 en la junta de Valladolid se sostuvo un debate entre Bartolomé de las casas que defendía los derechos de los indígenas y Juan Ginés de Sepúlveda que afirmaba que los españoles tenían derecho a reinar sobre los indios porque estos últimos no tenían alma. La condición básica para que moralmente se justifique esclavizar y conquistar un pueblo, es la afirmación de que son inferiores, de que no tienen los mismos valores que el poder 33


dominante y que por lo tanto deben ser sometidos. Lo que está corriente radical desconoce es que desde la astronomía, la escritura, las primeras reflexiones sobre la justicia y la virtud, el código de Hammurabi, el álgebra hasta el descubrimiento de la pólvora y del papel, en Sumeria y en China, en Menfis y en Bagdad, los avances en matemáticas, arquitectura y comercio realizados durante la ocupación Árabe de España; contrario a lo que Hegel expone y lo que gran parte de intelectuales Europeos han postulado, la humanidad le debe gran parte de su desarrollo a oriente. De hecho, las reflexiones ontológicas y de carácter ético que son la base para organizar la sociedad a partir del juicio de que el hombre es libre y que sin embargo debe tener deberes y cumplir normas de acuerdo a los constructos sociales dictados por la cultura, el derecho, la cosmología y la literatura; deben su origen a Babilonia y a Egipto antes que a Atenas. ¿Por qué se lee universalmente a Homero, pero rara vez se estudia la riqueza literaria de Valmiki el legendario poeta hindú al que se la atribuye la redacción del Ramayana? ¿Por qué la mitología griega con su fascinante cosmogonía e incuestionable riqueza literaria, 34


prima al punto de eclipsar por completo la mitología egipcia o Mesopotámica que son más antiguas y cuyos mitos describen la resurrección y el juicio divino (concretamente en el libro de los muertos) mucho antes del propio cristianismo? ¿Por qué se analiza rigurosamente la dimensión ética del pensamiento Socrático, pero se ignoran las propuestas y reflexiones de Confucio y Lao-Tse? Las ideas de Parménides sobre la imposibilidad de que el ser pudiese emerger del no-ser y su reflexión ontológica ya se habían plasmado siglos antes, en el Chandogya Upanishad un texto del hinduismo que data de hace más de 2800 años: En el comienzo, este mundo fue sólo ser (Sat) sólo uno, sin un segundo. Algunos opinan: En el comienzo, verdaderamente el mundo fue sólo no-ser (Asat) sólo uno sin un segundo; donde del No-ser emergió el ser. Pero pienso, ¿Cómo pudo el ser emerger del No-ser? Por el contrario, en el comienzo del mundo fue sólo el ser.

Así mismo, en el caso de Heráclito a quien normalmente se le atribuye la idea del constante devenir y del fuego como el arché o elemento fundamental constituyente del Cosmos, es posible rastrear la idea principal de sus 35


postulados a la filosofía budista a partir de las enseñanzas de Siddhartha Gautama (563-483 a.C) en la que se rechazan los conceptos hinduistas del brahmán (el todo) y atman (lo subjetivo) y se afirma que el Universo es un eterno devenir interconectado. Aunque bien es cierto que Euclides, Pitágoras y Tales perfeccionaron la geometría, diversos teoremas fundamentales ya se encuentran registrados en tablillas Sumerias1 y en documentos Chinos. Gracias a estas ideas matemáticas desarrolladas en Mesopotamia, en Egipto y en oriente, bajo la dinastía de los Aqueménidas y de los Faraones, se pudieron construir los Zigurats, las pirámides y los palacios ya que una arquitectura tan sofisticada como la que se encuentra en las ruinas de Persépolis quemada por Alejandro Magno, en Babilonia es impensable sin un avanzado conocimiento matemático. Las ideas filosóficas más antiguas de la tradición Europea que tienen su origen en los 1. En el libro historia de la matemática de Julio Rey Pastor y José Babini se menciona que: “Desde el punto de vista matemático, las novedades más importantes que registran los textos babilónicos se refieren a la solución algebraica de ecuaciones lineales y cuadráticas, y el conocimiento del llamado “teorema de Pitágoras” y de sus consecuencias numéricas”.

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Presocráticos2, han logrado perdurar a través de los siglos no por su riqueza y merito intelectual, sino porque se imponen a lo largo y ancho del mundo, hacen parte de una rama en el gran árbol de la filosofía que ha estado asociada siempre al poder de los imperios, de manera que en Alejandría se guardaron textos casi exclusivamente de pensadores Griegos, los Romanos perpetuaron las ideas de la cultura helena sobreponiéndose a la fuerza a la filosofía, religión y organización política de otros pueblos como por ejemplo los Sajones o los Godos, exterminando sus Dioses y su pensamiento a través de la conquista.

2. El término presocrático es en sí discriminativo ya que hace predominar la tradición socrática por encima de las demás corrientes filosóficas griegas y es algo que más tarde se puede apreciar con Platón y la forma en la que devalúa y desprecia a los Sofistas. Hay toda una serie de historias pintorescas sobre el comportamiento “vulgar” de Diógenes que lo representan como a un loco, pero, ¿Acaso no son estos rumores exagerados, un intento de desacreditar y ridiculizar la propuesta fundamental de su filosofía? Sería válido conjeturar que, dentro de la misma filosofía griega, la tradición Sócrates-Platón-Aristóteles desprecia y deslegitima a otras escuelas del pensamiento como los estoicos y los cínicos.

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De todos los filósofos de la antigüedad, las ideas de Platón y de Aristóteles sobrevivieron principalmente porque fueron rescatadas por los teólogos durante el oscurantismo, porque sus reflexiones sobre la dualidad del cuerpo y del alma, podían enlazarse con la filosofía medieval como mostró San Agustín. Pensadores que, aunque tenían aportes igual de valiosos, muchas veces no entran en la historia tradicional, no se les estudia y rara vez se les menciona porque no son de utilidad para las instituciones. No sólo hay discriminación del pensamiento y de las ideas de acuerdo a las idiosincrasias de la monarquía, gobierno o imperio de turno que tenga el poder, sino que las explicaciones sobre el origen de la vida, la constitución del Universo, el comportamiento humano, la espiritualidad, la ética y el propósito mismo de la existencia, junto a las ideas sobre la organización política y social de la tradición occidental, de los que conquistan; suplantan la filosofía de un pueblo o de una sociedad extranjera en África o en América por ejemplo. Todo esto como consecuencia de la exportación de ideologías e identidades sociológicas, de lenguajes y creencias en el marco de una relación de amo-subdito entre las diferentes naciones y 38


culturas, en la dinámica del colonialismo. A tal punto que en China se estudia más a Aristóteles que al filósofo Motzu (479-372 a.C) y en Perú se le da más relevancia a la república de Platón que a la constitución socioeconómica del imperio de Atahualpa. Como resultado de la suplantación de la identidad cultural de aquellos territorios descendientes de los grandes imperios de oriente y del nuevo mundo cuya filosofía, cultura y religión han sido destruidas al ser conquistados, especialmente durante el imperialismo del siglo XV en adelante; los pueblos hijos de la esclavitud, desconcertados por el inescrutable abismo en el que se desvanece su pasado, en la actualidad replican e imitan la cultura y pensamiento de sus colonizadores como un rebaño obedeciendo al pastor. El olvido, la incertidumbre y la falta de emancipación abren paso para que la investigación latinoamericana solo imite y repita obedientemente la metodología, los sistemas de investigación y las concepciones sociales, lingüísticas, psicológicas y hasta existenciales de Europa. Es así, que en el marco a veces ilusorio de la independencia, se sigue manteniendo un 39


colonialismo epistemológico que impide en lugares como América del sur, la construcción de una identidad propia, la reivindicación en la cultura popular de las civilizaciones indígenas y el desarrollo de una filosofía original que se salga de la sombra opresiva de occidente, de sus ideas, discursos, interpretaciones y categorías. La supervivencia histórica de una ideología, de un lenguaje o de una religión en la conciencia de las sociedades modernas, en el imaginario de la humanidad contemporánea, en las películas, en la literatura y en los museos depende, no de su riqueza espiritual, estética y filosófica sino de que papel cumple en la dinámica del imperialismo: si es una cultura sometida o una cultura dominante, si está colonizando o si está siendo conquistada. Así es que, las costumbres Romanas prevalecen por encima de la religión y el idioma de los Visigodos de tal forma que todos han oído hablar de las conquistas de Julio Cesar y de cómo fue asesinado en el senado, pero casi nadie conoce la epopeya apasionante y heroica de los guerreros bárbaros que lucharon por la libertad de sus pueblos. Esto se da, no porque la sociedad Romana hubiese sido más avanzada que la 40


Visigoda, sino porque los primeros tuvieron un mayor poder militar y económico que les permitió imponerse sobre los demás. La superioridad es una condición otorgada por la dominación, se desprende de la fuerza militar pero nunca de la riqueza cultural, perduran aquellos grupos humanos que ganan más guerras, que esclavizan a más gente y que se apoderan de los recursos, que tienen una mayor maquinaria de sometimiento y colonización, que los que se dedican a escribir poemas y a estudiar el Universo. Es posible establecer una analogía entre la manera en la que la selección natural determina la supervivencia del organismo más fuerte sobre el más débil y los procesos que determinan la evolución de la historia. Al igual que en la naturaleza en donde el predador fuerte e inclemente devora a una presa indefensa, en la historia prima la dominación y el poder por sobre el desarrollo científico y cultural y se favorece en todo momento a los más poderosos militarmente. Las sociedades mejor armadas y más doctas en la guerra devoran a otras, se imponen violentamente a través de invasiones y procesos de sometimiento, robando y saqueando de 41


manera que muchos de los avances que se atribuyen los grandes Imperios en su arrogancia, contrario a lo que dicta su mitología nacionalista, no deben su origen a la superioridad de sus intelectuales o al esplendor ilustrado de sus academias sino que fueron usurpados de los territorios que conquistaron, de la tradición de aquellos arquitectos, astrónomos y chamanes que su violencia relegó a meros esclavos condenados a alabar Dioses ajenos y a hablar con palabras foráneas. Desde esa perspectiva, conviene estudiar algunos de los motivos por los cuales en Europa y concretamente en Grecia la poesía y la mitología, el teatro y sus héroes, su pensamiento político, ético y ontológico consiguió soportar el juicio del tiempo, prevaleciendo por encima de las costumbres de otras civilizaciones mucho más antiguas. El heleno centrismo que es la madre del eurocentrismo, se consolidó durante el imperialismo de Alejandro Magno (356-323 a.c) quien, siguiendo la muerte de su padre Filipo segundo, se embarcó en una campaña militar en el medio oriente, enfrentándose al imperio persa liderado por Darío tercero.

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Antes de Alejandro, las ciudades estado competían unas con otras, librando sangrientos conflictos como la guerra del Peloponeso entre Atenas y Esparta nunca en paz y mucho menos unidas bajo una misma identidad ya que, aunque compartían los mismos Dioses y el mismo lenguaje, eran rivales, enemigas. Pese a que era común que Corinto y Tebas se enfrentaran, el verdadero enemigo de estos pueblos era desde un principio, oriente. Incluso en la tradición literaria más antigua de los griegos, en los poemas Homéricos, se puede apreciar como los Aqueos liderados por distintos caudillos desde Menelao hasta Odiseo siendo Agamenón el de mayor jerarquía; se unieron para invadir el reino de Príamo, Ilión cuya capital era Troya la cual se cree, estaba situada en lo que hoy en día es Turquía estando culturalmente e historiográficamente más cercana a oriente que a Grecia. En poemas posteriores a la Ilíada, que describen el último año de aquella legendaria guerra y que desafortunadamente hoy en día se han perdido en su mayoría, Aquiles el príncipe de los mirmidones se enfrenta a Memnón rey de Etiopía quien acude en ayuda de Príamo

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siguiendo la muerte de Héctor3. No es extraño encontrar en los mitos griegos referencias a otras culturas, se dice que Dionisio y Heráclito viajaron a la India, en la Gigantomaquia la guerra entre los Ciclopes y los Dioses olímpicos que sucedió poco después de la derrota de los Titanes, se cuenta que algunos Dioses huyeron a Egipto; pero, en la mayoría de casos se les representa como obstáculos que deben ser superados, en una dimensión de clara inferioridad. Comúnmente se representa a héroes de la tradición griega derrotando a enemigos extranjeros como Heráclito cuando vence a la reina de las Amazonas o cuando Aquiles mata a Memnón. Históricamente, aquella discordia que en el mito se describe entre occidente y oriente, comienza con el conflicto entre Atenas y el imperio persa. Como resultado del imperialismo Ateniense, habían colonias Griegas en Asia 3. Al conjunto de poemas que describen la totalidad de la guerra de Troya, se les conoce como “Ciclo Troyano” y algunos de sus autores son: Pisandro de Camiros, Eumelo de Corinto y Eugamón de Cirene entre las obras se encuentran: Las ciprias o cantos Ciprios, describe el inicio de la guerra desde el festín celebrado en honor al nacimiento de Aquiles hijo de Tetis y del rey Peleo, narra la historia de la manzana de la discordia y el juicio de París.

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menor que sin embargo fueron sometidas por los Persas y ya que todo proceso de colonización tiende a suscitar resistencia, los griegos de estas colonias específicamente los Griegos jónicos protagonizaron varias revueltas, que fueron financiadas desde afuera, particularmente por Aristágoras el tirano de Mileto en el año 499 a.C causando así la furia del rey Darío quien optó por invadir Grecia, siendo derrotado sin embargo por los Atenienses en la famosa batalla de Maratón. Su hijo Jerjes (486-466 a.C.) envió de acuerdo a Heródoto cerca de un millón de soldados, aunque la mayoría de historiadores actuales coinciden en que probablemente fue un ejército de doscientos cincuenta mil hombres, a las Termópilas con el fin de conquistar a los griegos heredando la ambición fracasada de su padre, protagonizando uno de los enfrentamientos más espectaculares del mundo antiguo, contra la guardia personal del rey Espartano Leónidas que apenas llegaba a los trescientos hombres. Gracias a la muy particular topografía de las Termópilas que obstaculizaba el paso de grandes contingentes, de batallones numerosos, los Espartanos hicieron de la superioridad numérica del ejército una ventaja en combate ya que sólo podían enviar pequeños 45


grupos de soldados a enfrentar la sólida defensa Espartana. Fue tan efectiva la estrategia que, durante tres días, Leónidas y sus tropas consiguieron frenar el avance de las tropas invasoras hasta que eventualmente, un pastor reveló un camino alternativo traicionando a los griegos y permitiendo que los persas avanzaran con el grueso de su ejército, aplastando la resistencia. La idealización romántica de los espartanos cuyos gritos de guerra retumban en las páginas de la historia como un rugido mitológico y cuyas motivaciones se han sobredimensionado e inventado completamente, tergiversan la rigurosidad de los registros históricos, de los testimonios más antiguos que se tienen sobre aquel legendario enfrentamiento, fabricando una representación heroica y en exceso idealista de la cultura espartana, de aquella guardia personal que le hizo frente al poderío monstruoso del rey de reyes. Muchos historiadores han llegado a afirmar que las batallas libradas por el mundo griego contra la invasión persa, definieron el rumbo de Occidente en el sentido en el que se trataba no de una lucha entre potencias en un momento remoto de la historia, en el lejano pasado, sino que la batalla 46


de las Termópilas y posteriormente la batalla de Maratón, supusieron un conflicto trascendental por defender la libertad y la democracia. Desde el punto de vista de la identidad europea, de la mitología del occidentalismo los espartanos estaban luchando en nombre de los valores de la civilización misma, contra la amenaza latente que suponía la invasión Persa, considerando a aquel pueblo que había construido acueductos en territorios áridos, que tenía cuatro capitales de inimaginable esplendor, que construyó las primeras carreteras siglos antes que los Romanos y que realizaron importantes contribuciones a la filosofía, a la ciencia, a la cultura, a la agricultura y a la arquitectura como herederos de Mesopotamia; como meros bárbaros que de triunfar, esclavizarían a los Griegos, impulsando una dictadura inclemente y atroz. Esta idea supone un eco de lo que más tarde representaría la lucha de Carlo Magno contra el Califato Musulmán, las cruzadas e incluso las invasiones actuales al medio oriente, la idea sigue siendo la misma: Europa es superior moralmente, en occidente está la democracia y la libertad y los países del medio oriente sea en la 47


época de Xerxes, del Califato de Córdoba, de Saladino, de Sadam Hussein o de Gadafi en Libia son incultos, salvajes y viven en una aguda depravación espiritual y ética. La tradición muchas veces racista del pensamiento europeo, se basa en la obstinada negación de todo lo que no sea occidental y en lo referente a la cultura, delegan las tradiciones de otras naciones como manifestaciones del pensamiento científico, religioso y artístico explícitamente inferiores. Se trata de una creencia que a lo largo de los siglos se ha ido consolidando no sólo desde las armas, ni únicamente través de las guerras sino más alarmantemente desde los movimientos intelectuales, por medio de la filosofía misma, haciendo de la razón, del conocimiento y de la historia instrumentos para el desprecio, herramientas para justificar la superioridad étnica, para perpetrar la opresión y el dominio no solo militar, económico y político sino ideológico, epistemológico de las potencias sobre sus colonias, incluso hoy en día cuando se habla de supuesta soberanía e independencia. Pasando por el renacimiento hasta llegar al romanticismo alemán, el mito de la identidad occidental 48


civilizada, democrática y culta científicamente ha ido tomando forma creciendo cada vez más hasta manifestarse en este siglo como el pretexto moral que en el fondo ha servido para bañar de impunidad la invasión a Afganistán, a Iraq y lo que actualmente se vive en Siria. Que todo el mundo conozca el horror del holocausto Nazi pero sea menos conocido el genocidio de Argelia perpetrado por los franceses entre 1954 y 1957, que la comunidad internacional condene los crímenes de Gadafi y de Saddam Hussein pero no haga nada para detener las repetidas violaciones a los derechos humanos cometidas por el ejército de Israel en palestina, que no se exija justicia por la participación de Estados Unidos en la financiación y entrenamiento de las dictaduras latinoamericanas a través de la llamada “Escuela de las américas” constituye una crisis de la moral, un monopolio mundial de la violencia. Dicho monopolio, es la manifestación moderna del mito de superioridad que se ha ido construyendo desde el imperio de Alejandro Magno, desde que Aristóteles le enseñaba al joven príncipe Macedonio que los Persas eran incivilizados, bárbaros y que los Griegos eran los 49


padres del pensamiento, lo más sofisticados social y moralmente; se trata de la misma dinámica de desprecio, ellos (hoy en día los árabes) son incultos, inferiores y fanáticos y por eso cuando sus ciudades perecen bajo implacables bombardeos, cuando miles mueren en el fuego cruzado no genera tanta indignación como un ataque terrorista en una ciudad Europea. Siguiendo los postulados de la filosofía de la liberación y en el marco de la propuesta ética de Axel Honneth sobre el reconocimiento como cura para la patología del desprecio; el gran reto de la historia, de la ética y de la filosofía actualmente es rescatar aquellas civilizaciones que durante los milenios han permanecido sepultadas en el anonimato, abandonadas en el olvido para construir una cultura mundial que admire y respete los logros de los árabes, de China y de las civilizaciones mesoamericanas, dando el primer paso para una reivindicación actual e histórica de las sociedades oprimidas. A la hora de estudiar la historia de las ideas ya no desde la subjetividad etnocentrista Hegeliana sino desde una objetividad rigurosa y científica, multiétnica e incluyente; resulta 50


menester retornar a la organización social y política de Mesopotamia, estudiar la filosofía de Menfis en Egipto, las reflexiones ontológicas del hinduismo, la ética del Budismo, el pensamiento Confuciano, la cosmogonía Azteca, Maya, Inca etc. complementado el pensamiento de los filósofos tradicionales desde Descartes hasta Sartre, con las reflexiones de ideólogos de otros lugares, para hacer el avance del conocimiento un proceso incluyente fundamentado en una conciencia más Universal y objetiva de lo que ha sido aquella odisea apasionante, poética y tan antigua como el mismo hombre, de cuestionamiento y teorización que llamamos filosofía. Paralelamente se debe impulsar una crítica a la modernidad, a su pretensión de supremacía, de Universalidad partiendo de un dialogo entre distintas tradiciones del pensamiento, en un contexto de igualdad, de respeto y sobre todo de reconocimiento, curando el daño del imperialismo que ha borrado religiones, destruido lenguajes y censurado el pasado de continentes enteros. Propiciando las condiciones ético-epistemológicas (como indica Enrique Dussel en su proyecto de la transmodernidad) de dignidad histórica y de 51


igualdad, para que comience una cultura humana sin nacionalismos destructivos, sin relaciones de amo y súbdito entre los pueblos, sin censura ni colonialismo ideológico. La propuesta es promover una verdadera globalización en el sentido de una dialéctica constructiva entre vanguardias del pensamiento, entre mitologías, historias y culturas, sin pretensiones racistas ni dinámicas opresivas, que se vuelve la base de la reflexión histórica y la motivación para la apuesta a un futuro más justo y esperanzador para la filosofía contemporánea, vista no ya como el logro de una sociedad, de un imperio o de una raza en particular sino como una odisea que une a toda la humanidad en una misma búsqueda, como el gran triunfo de todos aquellos que encuentran en la intimidad, espiritualidad y riqueza del pensamiento la poesía inmortal de la realidad.

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Bibliografía:

    

Hegel, G.W.F (2004) Lecciones sobre la filosofía de la historia Universal, Barcelona, Alianza Editorial. Hegel, G.W.F (1998) Introducción a la historia de la filosofía, Madrid, Alba Libros. Hegel, G.W.F (2009) Fenomenología del espíritu. Valencia, Grafo, S.A. Dussel, E. (2015) Filosofías del sur, descolonización y transmodernidad. Madrid, Akal/Inter Pares. Honneth, A. (2011) la sociedad del desprecio, Madrid, Trotta.

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Fuente: http://ito.mx/LjR9

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III. Verdad en la post-verdad: una reflexión del conocimiento en la epoquedad Eddy Santiago Parada Suárez Universitaria Agustiniana eddy.paradas@uniagustiniana.edu.co

Resumen: Rara vez en la historia había sido tan urgente ocuparse de la cuestión por la verdad como en el S. XXI. En medio de un ensordecedor ruido en el que parece, toda opinión debe ser comprendida como real, aunque carezca de fundamento alguno, debido a una comprensión muy inmadura de respeto a la diversidad, es necesario y demandante revisar las bases de lo que creemos incuestionable, incluso los mismos fundamentos de la ciencia, en la que se deposita ciega, y quizás por ello erróneamente, la fe del presente siglo. Introducción En el presente trabajo pretendo hacer un abordaje anti positivista en el que uso la duda como contra respuesta al conocimiento progresivo siempre lineal que demanda la ciencia. A partir de la noción de Epoquedad 55


como elemento de pre-comprensión del ser utilizada por el profesor Antanas Mockus, y una propuesta de lectura de la novela El anatomista (1997) de Fernando Andahazi, considero que la creencia irrefutable en una verdad dada en una época puede considerarse susceptible de observación, revisión e incluso superación, en tanto se dibuja entonces un prototipo de infranqueable superación que supone las murallas de un discurso hegemónico. Así, considero una necesidad de orden filosófico cuestionar las bases de nuestras creencias. El papel del filósofo está en el pensar, y pensar correctamente es cuestionar. Cuestionadas las bases del conocimiento que resuena como irrefutable, se deslegitiman el uso del poder que hace a las masas un elemento susceptible de manipulación. Concluyo este trabajo considerando que el uso y ab-uso de lo que se considera la verdad desencadena el manejo de la sociedad, lo cual termina necesariamente en uso y ab-uso del poder. El científico, el filósofo y, quizás en menor medida, el teólogo, estarían de acuerdo en tener una sola pretensión: la verdad. En el siglo presente, existe una mala comprensión del pragmatismo, en la que se considera que, en 56


virtud de una necesidad de actuar, un arquetipo de la acción según Mockus4, todo discurso debe defenderse, en tanto representa un pensar, aunque renuncie a un intento de dar razón de la Verdad. El verdadero pragmatismo5 no puede jamás renunciar a la verdad. Pierce, especialmente, a partir de una suerte de experiencias, como su distancia frente a la forma de concepción de las universidades “que criticaba por asemejarse más a seminarios que a laboratorios”, reflexiona sobre el sentido de nuestro actuar, y la forma de ejecutar las acciones pertinentes con el fin de dar con una representación de la verdad. A continuación, pretendo mostrar que la renuncia a la verdad no ha tenido más que –insuficientes- justificaciones políticas, lo que fomenta un discurso con pretensiones de obtener, defender y mantener el poder y que desvirtúa el ejercicio de las ciencias.

4. En Representar y Disponer (1988). 5. Entiendo por pragmatismo el arquetipo de la acción que enfatiza en la necesidad de ejecución de acciones antes que la subestimación de imágenes -Pierce y James especialmente-.

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La pregunta que planteo no es epistemológica, sino filosófica, en tanto no me pregunto exclusivamente por el conocimiento de las ciencias, sino a las posibilidades de hablar de un atributo metafísico6 de Verdad en el S. XXI. Hablar de la verdad puede entenderse, simplemente, como la definición de axiomas tautológicos. Ello no es del todo erróneo. De hecho, obras como los Elementos de Euclides están basados en esta premisa y se fabrican con ello juicios incuestionables. Sin embargo, afirmar qué es la verdad no se puede agotar en ello, o las ciencias no existirían. Esta situación dificulta el ejercicio de descubrir qué es la verdad. Surge entonces la pregunta epistemológica sobre qué es y cómo abordar la verdad, que, para nuestro caso, recurrirá a la observación desde las ciencias. Como se ha observado a lo largo de la historia, la concepción sobre si la Tierra es redonda o plana, y si el movimiento universal es geo o helio centrista, obedece a una serie de paradigmas temporales que justifican una acción, 6. Por metafísico no me limito a la esterilidad filosófica de la época medieval, sino a la pregunta por los elementos cuya trascendencia es perenne.

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es decir, las teorías que se formulan alrededor de un fenómeno, obedecen en principio a un interés, y sobre este se justifica la teoría. Un ejemplo de ello, es la concepción egocentrista del universo. Esta idea, de considerar la Tierra el centro del Universo, hacía justicia a la idea de un solo Dios y al protagonismo del hombre al que toda la Creación le ha sido entregada (Gen, 1, 17). En buena medida, parece que damos razón de un supuesto filosófico o científico en virtud de las creencias irrefutables propias de nuestro tiempo. Una forma de ejemplificar este tipo de situaciones es a través de una lectura de El Anatomista de Federico Andahazi. En esta novela histórica, ambientada en la Italia Renacentista, se narra el descubrimiento de un anatomista, Marco Colón, sobre el que denominó Amor de Venus, que vendría a ser el clítoris femenino y que, en la obra, se afirma es el órgano que controla todas las acciones de la mujer. El postulado abiertamente machista tiene resonancia y es escuchado en tanto obedece al prejuicio popular de entonces que indica la inferioridad de la mujer. Marco Colón es el protagonista, y es enjuiciado para que presente su teoría. Durante el 59


juicio, el apoyo a su propuesta se hace convincente dado que obedece, por lo menos, a tres tipos de autoridad: una moral, La Biblia en el Génesis que indica la impulsividad femenina; una racional, la metafísica aristotélica que afirma una espiritualidad superior en el hombre respecto a la mujer; y una social, el ya mencionado prejuicio según el cual la mujer es inferior al hombre. Las bases mismas en las que se comenta el conocimiento popular7, que son la religión, la academia y el prejuicio social, sirven también de cimiento para que una teoría se acepte, de nuevo, popularmente. A esta realidad no escapa el método de las Ciencias que llamamos formales. Lo que pretendo proponer es una seria sospecha sobre las “verdades” que se manejan popularmente, pues estas obedecen casi siempre al interés de algún particular que se sirve de este supuesto. También esto aplica también para el estudio de las ciencias sociales, aunque emergieron en el S. XVIII, usando el mismo método y bajo la misma pretensión de las Ciencias formales. En estas ciencias, se 7. Por ahora le llamaremos popular, en tanto marca una población en una época. Esta idea se desarrolla más adelante con el nombre de Epoquedad.

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desarrolla el mito euro centrista que considera atrasadas a las demás culturas, y que justifica la conquista de estas. Se dibuja una caricatura sobre el indígena que le afirma un amante de la tierra, con pensamiento irracional, que ama la naturaleza, etc., sobre el negro se afirma una capacidad innata para el esclavismo, debido a una fortaleza casi inhumana, etc… Estas son consideraciones de épocas pasadas(?). Si bien en el Anatomista no existe tangiblemente esta pretensión, su lectura permite cuestionar las creencias reinantes en la época medieval, como la de la supuesta inferioridad de la mujer y ausencia de pensamiento lógico y de alma en ella. Y en ese orden de ideas, y pasando la emoción inicial y la burla a los antepasados, surge la duda de qué tipo de cosas estamos creyendo que son verdaderas e incuestionables, y por las cuales también quizás seamos objeto de burla de las próximas generaciones. Me inclino por pensar que existe, en todo intento de sostener el poder, una idea de perversión en tanto se usan ciertas ideas, según el modelo imperante, para sostener ese discurso de poder y por las cuales se está dispuesto, incluso, a renunciar a la verdad.

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Parece que lo que existe detrás del intento de sostener una afirmación como verdad irrefutable es un elemento que pertenece de manera estricta a la dimensión intrínseca humana. Los estándares axiológicos sobre lo que es bueno o malo han permanecido a lo largo de la historia occidental, pero incluso estos tienen sus críticas, como lo ha enunciado de muchas maneras Nietzsche. La duda sobre lo que conocemos, lo que sería la verdad irrefutable, se acrecienta cuando se observa que, aun cuando exista pruebas para realizar cierta afirmación, no es del todo factible fiarse de estas. Así, aquello en lo que se cree, empieza a observarse con una serie de limitaciones y reducciones, y la frontera entre lo sabido y lo especulativo se torna borrosa. Ante esto, propongo tres estados por los que debería pasar la duda sobre las verdades que suponemos irrefutables: 1. Un estado científico, 2. un estado metafísico y 3. un estado mitológico. Me arriesgo a pensar que, así como el positivismo supone una idea de conocimiento progresivo pasando por esos tres estados, la duda respecto a lo que creemos saber, debe emerger en contracorriente, para observar las falencias y la fragilidad de nuestras aseveraciones mismas. Este es el trabajo del filósofo. 62


Hablo de un: “estado científico” cuando se observa que hay dudas respecto de los resultados de la ciencia, que son más bien imprecisos: Un ejemplo de ello, es el trabajo hecho por la Mecánica Cuántica. Aunque toda la teoría es lógicamente viable, al día de hoy no hay quien haya visto un átomo, y hay serias posibilidades de que este nunca pueda ser visto, o siquiera que exista. Todo el trabajo de esta “ciencia” viene a ser producto de la especulación. Tanto la Mecánica Cuántica como la Teología, son intentos discutibles de hacer ciencia sobre objetos de estudio invisibles. Claramente, alguien podría refutarme señalando al mundo, y observando la revolución de los cambios dados por la ciencia. Pero al respecto, puedo contestar que lo que se evidencia es lo que se hace con el paradigma, con el pensamiento, pero allí no están evidentes las frágiles fórmulas que sustentan a la ciencia. Otro ejemplo, es el uso de fórmulas que, en ingeniería de fluidos, afirman reconocer la fuerza con la que se mueve una corriente de agua. Las fórmulas usadas son las mismas desde hace más de tres centurias, y se ignoran, por ejemplo, la sedimentación, el movimiento de seres vivos 63


dentro del agua, las corrientes y remolinos dados por accidentes en el terreno subacuático, etc. Y es aquí, entonces, cuando la pregunta se hace filosófica o - contra-siguiendo a Comte-, llega a un “Estado metafísico”. Entonces se cuestiona por cómo surgen las fórmulas, cómo nacen las ideas que tenemos, cómo se gestaron unas y otras ecuaciones, y cómo se llega a las conclusiones que existen. Y ello se ejemplifica en el Anatomista, en tanto, si bien los estudios de anatomía de Marco Colón dieron razón de una América que es real, es decir un descubrimiento científico válido, conclusiones como que “la mujer es lo que está alrededor del Amor de Venus” o “La mujer es, siempre, el objeto del pecado”, es tan ridículo, como cuando su homónimo, Cristóbal Colón, dice que el Orinoco es el río que brota del Paraíso del que habla el Génesis. Entonces estas conclusivas premisas de la ciencia son frágiles, en tanto tratan de hacer encajar lo percibido en modelos a priori que, si bien se consideran popularmente correctos, no lo son metafísicamente hablando.

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Debo dar un rodeo un poco más largo para llegar al estado “mitológico”. Para ello, acudo al profesor Antanas Mockus. En su tesis de Filosofía Representar y Disponer, considera, siguiendo a Heidegger, que todos aquellos elementos, creencias, prejuicios y concepciones que configuran una época, -lo que denomina epoquedad- responde a una cimiente, a un elemento sobre el que se deposita la fe absoluta de la población de dicho contexto. Así, “a cada época parece corresponder una pre-comprensión del ser”. En ese orden de ideas, se considera que con la misma fe que se observaba el mundo desde los hombros de la teología en la Edad Media8, se posa la fe en la ciencia en la época actual. Para Mockus, en adelante vendrá una epoquedad quizás más larga que la de la Edad Media, en la que se sitúa la fe en la ciencia y la tecnología. En ambas épocas, una denunciada por Andahazi y otra por Mockus, se hace evidente que hay unas pretensiones de seguridad humanas, basadas en un sistema que responde a las leyes de la lógica, pero, ¿Qué todos crean algo es suficiente para decir de ello que es real? Que una idea se presente en 8. Definitivamente se puede caminar sobre fantasmas.

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principio como incuestionable ¿confirma la veracidad de esta? ¿Existen Dios o el átomo? La verdad, contestar esa última pregunta no es una preocupación capital, como ha querido proponerse en la historia. Puede Dios existir o no existir o hacerlo el átomo, pero ello puede carecer de atención. Lo que realmente importa, es que estos estándares de pensamiento, estos paradigmas en palabras de Kuhn, configuran un modo de comportamiento de la mayoría de personas. Lo importante no es si Dios o el átomo existen, sino cómo actúa una sociedad con base en ello. Aquí entran en juego las dinámicas del lenguaje y del poder. Esa epoquedad teje la forma de comportamiento de la población; Cuando se le dio el poder a la Iglesia, ello concluyó en pilas de quemados para purificar del pecado. Pero cuando se les dio a las ciencias esa facultad, se generaron dos guerras mundiales y un sinnúmero de conflictos aun presentes, además de un desgaste ecológico costosísimo e irreparable-. Lo que descubro detrás es un elemento subyacente que es propio del hombre: el deseo de 66


sostener, defender y mantener el poder. En ese orden de ideas, se hace apología de las instituciones que funcionan como autoridad, usando y ab-usando la verdad, y se dice lo que sea necesario, aun renunciando a la verdad original, para sostener esas instituciones y sus respectivos paradigmas: La Iglesia renacentista en Italia, The Royal Society en el siglo XVIII en Inglaterra, La ONU en 1952 y más localmente, la multinacional brasileña Odebrecht en Latinoamérica. En estas últimas, la existencia de Dios, la preponderancia de la Ciencia, la defensa de los derechos humanos y la necesidad de infraestructura en América Latina, respectivamente, se convierten en esas cimientes incuestionables que configuran cada epoquedad relacionada. Y es a partir del uso de estas supuestas verdades que se genera un discurso que maneja al grueso de la población, y consigue sostener y legitimar el uso y ab-uso del poder. Así, esas indiscutidas ideas adquieren un carácter divino, mitológico, sagrado, revelado. Y es aquí donde debe aparecer la duda en el 3. “estado mitológico”. Los discursos imperantes que parecen irrefutables, ¿son de fiar? ¿podemos 67


poner total confianza en cierta idea, aunque prácticamente ninguna de las anteriores haya podido sostenerse mucho tiempo sin ser derrumbada o por lo menos cuestionada? Y no digo que no haya habido aportes de esos paradigmas. Respectivamente, la creencia en Dios dejó las Universidades; las ciencias, el desarrollo; la defensa de los derechos, -aparte de una u otra guerra local-, evitó una tercera Guerra Mundial; y la infraestructura en Latinoamérica ha permitido un crecimiento económico en algunos países. A pesar de ello, sigue pareciendo que las ideas originales, cada una de estas defendidas incluso hoy en día con acérrimo fervor por muchos, no lograron resistir los embates de los nuevos paradigmas que superaron las ideas anteriores. Y con ello regreso a cuestionar qué es entonces la verdad. Ante esta realidad en la que la duda parece ser la imperante, el científico, el filósofo y, quizás en menor medida, el teólogo, siguen persiguiendo el anhelado saber verdadero, la pregunta por el ser, el fruto de la ciencia y el conocimiento para Adán y Eva, respectivamente. Y a los tres se les escapa, se les pierde y el lenguaje les resulta insuficiente para dar razón de sus pretensiones. 68


Ante la duda que representa la imposibilidad de llamar a algo con total confianza como lo real, lo necesario y no contingente pueden surgir dos posibles actitudes: La del escéptico, que se niega a creer apenas algo, -lo que se sabe que tarde o temprano termina en una paradoja-, o la del humilde crítico del colectivo. Y esta última me parece que es la que debe ser la visión del historiador, o mejor, del filósofo de la historia, en tanto debe ser capaz de percibir y sospechar de la epoquedad de cada momento histórico. En palabras del Dr. Mockus: Si la reflexión filosófica no quiere dejar de lado la conciencia histórica alcanzada por la filosofía y la sociología en la Europa continental de comienzos del siglo, y si pretende hacer frente a la aparente inestabilidad del horizonte contemporáneo, parece necesario que incorpore e incluso privilegie la noción de época.

Aristóteles supone que es superior la forma a la materia. Si bien la ciencia se llena de un contenido, la historia es la responsable de observar la forma en tanto descubre cómo se ha gestado la ciencia. Esta última ha pretendido esconder bajo el tapete los elementos que no 69


deberían serle ajenos, como la alquimia, la mitología y la astrología, aunque fueron anteriores a esta. Si bien el contenido de las ciencias ha traído una idea de progreso evidente en el mundo, la forma como estas se dan, sometidas en ocasiones al libre albedrío de sus más eminentes, aunque quizás no tan cuerdos, representantes dan cuenta de que la ciencia no se desliga de esa parte errática de la existencia humana. El ejemplo más claro aquí, es Isaac Newton: El gran teórico de la gravedad, el movimiento y la termodinámica, dedicó gran parte de su trabajo a la deshonrosa alquimia: “[Newton] encontró en la alquimia una posible fuente de esperanzas, forjando una pasión por el tema que le duraría al menos treinta años”. De esta manera, el círculo que he propuesto sobre la contra-corriente del positivismo, cuya interpretación podría servir al filósofo de la historia para comprender la epoquedad, permite observar y depurar los elementos que podrían responder más a el sostenimiento del poder de las estructuras sociales que a la verdad misma. Se espera con ello, en principio, comprender la historia, pero, 70


sobre todo, se espera responder a la verdad, pues esta es una necesidad capital y el escepticismo parece no ser del todo viable en un mundo que necesita las ciencias. Sin embargo, debe gestarse una sospecha en el filósofo frente a lo que percibimos como indiscutible o necesario de defender, en tanto parece esconderse detrás de dicha apología, una justificación a un status quo que legitima formas de opresión o relaciones de verticalidad en el poder.

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Fuente: http://ito.mx/LjRf

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IV La vulnerabilidad y la opresión como alternativa ética

Jesús Ibáñez Garzón Universitaria Agustiniana jesus.ibanezg@uniagustiniana.edu.co

Resumen: La siguiente ponencia está enfocada a evidenciar de qué forma la vulnerabilidad y la opresión pueden ser utilizadas como una alternativa ética, así mismo se encontrará la definición y delimitación de cada uno de los conceptos antes nombrados con diferentes ejemplificaciones que permiten dilucidar su representación en la realidad. Por otra parte, se enfoca el dolor y el padecer como herramientas de interiorización, así, funcionando los dos puntos anteriores se llega a la posible aplicación de esta alternativa ética.

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Introducción Los problemas éticos en la actualidad no distan, en su mayoría, de los que existían en épocas pasadas, tal vez las situaciones que violentan éticamente hoy en día son la evolución de antiguas formas de discriminación, racismo, violencia, etc. De esta manera durante el transcurso de este siglo y finales del pasado se han propuesto algunas alternativas para solucionar estos inconvenientes que en gran parte son sociales (con miras internacionales en algunos casos). Una de aquellas propuestas es la del filósofo estadounidense Richard Rorty quien en su carta titulada “Derechos Humanos, racionalidad y sentimentalismo.”, habla sobre la empatía como vía de comprensión del otro y utilizando esta como forma de eliminar los problemas de xenofobia entre otros. Ahora bien, el autor hace un análisis de los migrantes que llegan a distintas partes del mundo, piensa en cómo son recibidos, porque se debe entender la situación que padecen entre otros aspectos que viven las personas que migran, allí su conclusión fue: lograr por medio del 75


sentimentalismo9, el sufrimiento propio y el ajeno entablar aquella relación de empatía, así, comprendiendo por ejemplo qué dificultades debe pasar alguien que tuvo que emigrar de su país natal sin las comodidades idóneas sino que al contrario durante su viaje ha tenido que resistir ante el hambre, la sed, etc. Postula el autor que al comprender todas las situaciones que esas personas pasaron, la empatía empieza a nacer, debido a que si se entiende todo el dolor que pasaron dichos individuos no se les va a tratar con violencia, por el contrario, se tratará de proporcionar condiciones de vida digna. De tal forma se reduce la xenofobia evitando los malos tratos a dichas personas. La propuesta de Rorty no es sencilla de realizar debido a que aún en esta época se encuentran aún casos de nacionalismo (usualmente con este, racismo), a través del tiempo estos casos no se han podido eliminar del todo, tan sólo algunos aspectos que si bien ayudan la problemática permanece. El proceder de su teoría es lograr una empatía ya sea a través del diálogo o viendo las situaciones le sucede a la gente violentada, por ejemplo, la comunidad 9 Comprensión de la situación y el posible dolor de las personas que padecen.

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de los transexuales a los cuales hasta la policía les agrede, sólo por su condición, tienen un nivel de vulnerabilidad y opresión más altas, esto debido al rechazo de algunos sectores de la sociedad a esta comunidad desde hace varias décadas. Así, la pregunta problema es ¿cómo la vulnerabilidad y la opresión van a servir como una alternativa ética?, sumándose a la intención de empatía dicha por el estadounidense. Si se juntan aquellos conceptos es complejo pensar que unirlos puedan crear una solución, por el contrario, puede que aumenten los casos de racismo y demás si se malinterpreta el uso de los términos. Para ello se ha de precisar que quienes crean y entienden la ética son los humanos, la cual ha sido trabajada desde hace mucho tiempo hasta llegar a los estudios en bioética que no se encarga sólo de la relación entre personas, sino también con el medio ambiente o los animales. Sólo la especie humana es capaz de entender estos problemas y solucionarlos. De tal manera parece propicio proceder de la siguiente manera. Se van van definir la manera en que se utilizarán tres conceptos, el primero de ellos es el de hombre, el segundo el 77


de vulnerabilidad y por último el de opresión, de esta manera se lograr evidenciar cómo la opresión y la vulnerabilidad sirven como un camino ético Hombre Debido a la complejidad que atañe el concepto se va a tomar uno de los aspectos que hacen parte del conjunto de posturas que tiene la definición de hombre. El planteamiento del término que tomará lugar en este escrito se remonta a Heidegger y parte de su visión del hombre en el mundo, como un arrojado que está atado a los existenciarios que hacen parte del mundo. El hombre es alguien que no pidió estar aquí, sólo está sin un motivo particularmente puntual, sino que debe encontrar dentro de la realidad y su gama de opciones10 una salida, algo que le dé sentido a la existencia misma, pero en principio, en el momento en se deja el hombre en la realidad, está desprotegido, ya que no conoce nada y para hacerlo tiene que padecer el mundo, y estos dependen de distintos aspectos como, en qué país se nace, en que continente se nace, en que familia, etc.

10 Existenciarios.

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Al pasar los años se ha aprendido hacerle frente a esa vulnerabilidad, previniendo desde el embarazo hasta los últimos años de vida, los posibles males como enfermedades, condiciones socioeconómicas no estables, etc. Pero aun previniendo lo anterior mencionado, continúa una suerte de vida, si algo sale mal puede terminar de múltiples maneras, por ejemplo si un recién nacido se queda sin madre, por supuesto que puede seguir subsistiendo pero le hará falta en algún momento de su vida y esto repercutirá de alguna forma, una posible situación es que en general una gran parte de las personas tienen una madre y aquel individuo quiere saber qué se siente tener una, al no haber tenido una va a encerrar un sentimiento frustrado y que si aquel individuo no sabe sobrellevar la situación puede terminar mal. O por otra parte una persona que pierde alguna extremidad, como una pierna o un brazo, puede llegar a ser alguien el cual no está entre los márgenes de normalidad o por lo menos, normalidad institucional, debido a que estas personas pasan de ciudadanos comunes a discapacitados y usualmente se les da un trato diferente, esto en el aspecto social, ahora bien en el aspecto personal; de cómo se ve la persona a sí 79


misma tiene varias respuestas ya sean positivas o negativas, además sus opciones laborales terminan siendo reducidas también. Como conclusión de lo anterior dicho, el hombre está en potencia de padecer o no diferentes situaciones, no es intención en este escrito tomar de sí de la existencia del humano tiene o no sentido, tan sólo es para evidenciar que nadie está a salvo y que cualquier persona así tenga mucho dinero o tenga una buena estabilidad general de su vida puede terminar siendo el paciente de los problemas de salud, economía, emocionales entre otros. Ahora bien, esta visión de hombre como se dijo se remonta en parte a algunas cualidades que atribuyó el filósofo alemán, pero concretamente la definición que se toma en este texto es la del filósofo francés, Emil Cioran. Alrededor de sus escritos se puede evidenciar las diferentes maneras en que él definía al hombre, pero en su libro “La caída en el tiempo” (1965) da una peculiar definición que da una idea lo suficiente abarcaste para entender su visión respecto al concepto. Dice Cioran que:

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Promovidos al rango de incurables, somos materia adolorida, carne que aúlla, huesos roídos por gritos, y nuestros mismos silencios no son más que lamentaciones estranguladas. Sufrimos, nosotros solos, mucho más que el resto de los seres, y nuestro tormento, usurpando lo real, lo sustituye, de manera que aquel que sufriera absolutamente estaría absolutamente consciente, o sea que sería completamente culpable frente a lo inmediato y a lo real, términos correlativos al mismo nivel que sufrimiento y conciencia. (Ciorán, 1986, pág. 24).

Al concluir una imagen de hombre de esta manera se puede decir que, aunque los existenciarios del mundo, por ejemplo, el dinero, hace que algunas personas tengan más estatus social y económico a su vez que haya otras personas quienes viven de la manera contraria, con poco estatus social y sin un equilibrio económico, cualesquiera de estas dos realidades no previenen, es más, no puede extirpar aquellas características que Cioran menciona es algo que históricamente ha estado con el hombre. En este sentido nadie es más que otra persona, tan sólo son disposiciones del mundo, 81


pero en concreto todos somos aquella materia adolorida, una especie susceptible a padecer o a sufrir diferentes circunstancias unas más cómodas que otras. De esta manera, si se presenta un caso de xenofobia en cualquier lugar del mundo, ya sea porque la persona víctima llega a una ciudad, país, continente ajeno, es en algunas ocasiones un factor común la discriminación por su procedencia, para comprender este aspecto hay que puntualizar cuales son las causas que llevan a una persona a que se aleje de su lugar de nacimiento. El primero y uno de los más cómodos motivos es ya sea por negocios, un mejor empleo, un estilo de vida diferente, entre otros. Pero este no es el caso más concurrido, por el contrario, el más común es por situaciones económicas o como lo han sufrido al largo del tiempo algunos países de América por una dictadura, ésta obliga a miles de personas a emigrar de sus países y dejar con ellos su vida, e igualmente parte de su historia para llegar a ser nadie (en términos profesionales), se pierde de algún modo todo lo que se fue y deben empezar a reconstruirse en dicho punto. Este último caso compete a las personas que usualmente son víctimas de diferentes violencias, pero si se ve a 82


detalle11 las causas de aquellas situaciones no son hechas por las personas que las sufren, en la mayoría de los casos tan sólo son los receptores estos daños, las causas son externas y a veces la forma de intervenir es inexistente sólo les queda seguir soportando y a su vez buscar alternativas para sobrevivir. Como resumen de lo antes dicho, las causas de estas condiciones que a veces son precarias no son decisión de las personas mismas, no pidieron eso, tan sólo por cuestiones de existir, sufrirlas. De esta manera y en este aspecto, cualquier persona está en la posibilidad de vivir aquellas circunstancias, por ejemplo, si se presenta una guerra en la que están envueltos diferentes países, tal vez los más desarrollados económica y socialmente, realizan atentados con bombas o demás armas de destrucción, si las condiciones de ese país son inseguras sus habitantes se desplazarán a otros países o ciudades en busca de un lugar más seguro, allí pueden recibir una vida estable o no, por el 11 No sólo con los ejemplos de una dictadura o una crisis económica sino las diferentes causas que existen alrededor de las situaciones de emigración.

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contrario, pueden ser víctimas de abuso laboral, o su contraparte, la no posibilidad de poder trabajar en lo que sea, este es uno dentro de otros tipos de violencia a los que están propensos. Como se ve, las causas de este tipo de problemas que terminan siendo de tolerancia y ética, no fueron causados por las víctimas y este escenario es posible en cualquier parte del mundo. Para concluir este apartado sobre el hombre. La especie humana es consciente de las diferentes posibilidades que tienen para desarrollarse en el mundo y a su vez lucha por buscar tranquilidad o estabilidad en los diferentes asuntos cotidianos, pero nadie está exento de algún tipo de dolor o sufrimiento que desestabilice y perturbe la tranquilidad o el confort, tenemos que, como diría Cioran, sobrevivir a una lucha en la que estamos sumergidos desde el momento en que se nace, a la que se nos arrojó sin preguntar. La humanidad es vulnerable, esta tiene dolores históricos y naturales los cuales son difíciles de dejar atrás. ¿Por qué la humanidad insiste en oprimirse a sí misma?

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Vulnerabilidad La respuesta a dicha pregunta se contesta históricamente también, ya sea por territorio o poder, la humanidad se oprime. Pero allí hay diferentes factores netamente humanos que intervienen para que esto sea posible. Por ejemplo, la vulnerabilidad. El término vulnerable tiene diferentes aplicaciones desde la apertura a un daño físico o moral hasta la propiedad que tienen algunos sistemas informáticos la cual indica que no está protegido un computador, un archivo, etc. Ha cambiado el término por otra parte ya no sólo referirse únicamente a los humanos, sino a las especies vivas, animales, plantas, ríos, bosques, etc., pero aquel término designa una cualidad peculiar que es la de no estar exento del daño, en otras palabras, es tener la condición de estar propenso a recibir algún tipo de daño. Como lo dice la doctora en Filosofía Lydia Feito: … implica ser susceptible de recibir o padecer algo malo o doloroso, como una 85


enfermedad, y también tener la posibilidad de ser herido física o emocionalmente. La vulnerabilidad también puede entenderse como poder ser persuadido o tentado, poder ser receptor, ser traspasable, no ser invencible, no tener absoluto control de la situación, no estar en una posición de poder, o al menos tener la posibilidad de que dicho poder se vea debilitado (2007, pág.9).

El concepto es lo suficientemente extensa, en otras palabras, es muy amplio, de tal manera que concretar el concepto en este escrito va de la mano con la definición antes dada de hombre. De tal manera, la vulnerabilidad es una característica humana de la cual no se puede escapar. Todas las personas están situadas en un lugar donde cualquier cambio brusco o repentino podría llegar a ser parte de una tragedia, por ejemplo, una ciudad donde ocurre un terremoto o algún tipo de catástrofe natural puede estar o no afectada, en algunas situaciones algunos familiares se pueden morir, se pierde parte de los bienes materiales, etc. Así como se puede observar según la potencia del cambio se puede prevenir de alguna manera, pero en otros no, a su vez usualmente se pierde algo en dichas situaciones. De dicha forma la fragilidad se puede romper con en la normalidad. 86


Los casos antes mencionados no son comunes, por el contrario, son extraordinarios. Para situar una realidad más tangible se puede ir a casos que son más comunes, alguien que fue víctima de un atraco está propensa a sufrir alguna lesión por parte del ladrón ya sea con un arma de fuego, un cuchillo o tan simple como golpes (que en algunas ocasiones pueden lesionar o llegan a ser críticos), además de las posibles repercusiones psicológicas que podría padecer pos-ataque. Un ejemplo más sencillo, una mordedura de perro, una cortada mientras se cocina, alguna quemadura con algún utensilio casero. Esto ilustra la facilidad que tiene el hombre de sufrir de alguna forma y que, si bien son situaciones que en la mayoría del caos es fácil solucionar, en otros no, debido a que en algunas de estas circunstancias se puede agravar al no tener acceso a un seguro médico, o la imposibilidad de poder solucionar dichos asuntos. Las situaciones en las que se pueden evidenciar la vulnerabilidad son demasiados para describirlos, por ello, el último y más importante ejemplo sobre tal concepto es el que define Feito 87


como “Vulnerabilidad social”. Allí, en este ámbito es donde ocurre con más frecuencia los casos de faltas éticas como insultar, agredir física, moral o psicológicamente, tan sólo hace falta ver un caso de racismo para dar cuenta de aquel hecho. Dice la doctora Feito que: las condiciones de especial fragilidad en que ciertos ambientes o situaciones socioeconómicas colocan a las personas que los sufren. Así, el análisis de las condiciones de las víctimas de los desastres naturales, las situaciones de marginalidad y delincuencia, la discriminación racial o de género, la exclusión social, los problemas de salud mental, etc. llevan a la afirmación de que existen “espacios de vulnerabilidad”. Estos espacios serían algo así como un “clima” o unas “condiciones desfavorables” que exponen a las personas a mayores riesgos, a situaciones de falta de poder o control, a la imposibilidad de cambiar sus circunstancias, y, por tanto, a la desprotección (2007, pág.10).

Los lugares en que se presentan con más frecuencia los casos de faltas éticas es en ambientes que lo disponen, son en alguna medida a priori, pero estos pueden ser en cualquier lugar, se ha de recalcar como la autora menciona, hay 88


algunos en que se puede hallar un mayor porcentaje, se puede pensar en países bajo un ambiente hostil de guerra hasta un barrio en que la delincuencia sea activa. En estos dos escenarios los sujetos en su calidad de individuos les es imposible cambiar esas circunstancias y sí de alguna manera se da un cambio, lleva tiempo lograrlo. No está en la decisión de los habitantes aquellas realidades, sólo las deben vivir. Otras formas de ilustrar la vulnerabilidad social son por ejemplo, una empresa, algunos de los casos más comunes se presentan agresiones hacia las mujeres ya sean sexuales o laborales, pero la pregunta es ¿por qué sucede? es complejo concretar los motivos, pero se puede decir que, existen hombre los cuales piensan que las mujeres son débiles y de esa manera se aprovechan quizá de las circunstancias de tener puesto más alto, así forzarlas para conseguir su objetivo (ya puede ser sexual, de chantaje, entre otros), algo que no se denuncia usualmente, esto debido a que aquellas que padecen esta situación perder su empleo, allí es donde se puede evidenciar que algunos ambientes son inherentes de cambio por las personas, algo que hace parte de la vulnerabilidad y a su vez de opresión. 89


Son situaciones muy complejas las que competen al término, así pues, para concluir este apartado. Utilizar el término vulnerable tiene como fin en este escrito dar cuenta de que no importa la situación, los escenarios, no se puede suprimir la vulnerabilidad de los humanos. En algunos casos estos pueden ser más drásticos que en otros, dentro de esa situación hay algunos que se les presta más atención que otros, no precisamente por la gravedad sino por un estatus social, por ejemplo, las muertes de habitantes de calle no son tan relevantes que los de una persona promedio, se dan diferentes importancias lo que tiene un efecto social poco favorable. Si se repite tal factor no se va a considerar a cierta parte de la sociedad como iguales sino como inferiores, lo que propicia no sólo las faltas éticas sino también la opresión y el no reconocimiento. Los problemas éticos sociales más cotidianos se deben en parte a no lograr comprender las otras realidades, sino simplemente actuar por la vía del rechazo, porque es más fácil alejar los problemas, las preguntas, los flagelos sociales para no sentirlos, si se arriesga a comprender, a tener conciencia de que dichas situaciones pueden ser padecidas por cualesquiera estos asuntos se mejorarían 90


paulatinamente, mediante la empatía como Rorty lo explica en su carta. Opresión Para precisar el término de opresión es oportuno puntualizar que es un grupo de elementos que no sólo van desde el tipo de agresión física o racismo, que son las que de manera más inmediata se evidencian. De alguna manera cada persona puede ser oprimida ya sea en su empleo, en el hogar o en un colegio, dado que los escenarios en que actúa no es sólo uno como el poder, son diversos como se ha mencionado antes, debido que opera de una forma sistemática de modo que en casi todos los escenarios se puede presentar dicho fenómeno. La opresión es un suceso que ha venido sucediendo a lo largo de la historia, así como lo explica Marx mediado por la dialéctica hegeliana del amo y el esclavo, aunque las opresiones han cambiado con la historia, ya no hay castigos como la muerte o la tortura como primera medida, o dejar morir a alguien más de hambre sólo por ser un esclavo al que se le considera sólo eso. Ha ido mutando de a poco en este tiempo, se pudo finalmente pensar con más 91


claridad de qué maneras se da la opresión, dando cuenta de esto por ejemplo la opresión psicológica que no había sido contemplada antes. Hay que tener en cuenta que los tipos de violencia en la mayoría de los casos van de la mano con las formas de opresión, estas dos se van hilando mutuamente. De esta manera, Iris Young (2005) citada por Endara (2013)- encontró un tipo de patrón que enlazan las formas de opresión, ella dice que son: Procesos institucionales sistemáticos que impiden a alguna gente aprender y usar habilidades satisfactorias y expansivas en medios socialmente reconocidos, o procesos sociales institucionalizados que anulan la capacidad de las personas para interactuar y comunicarse con otras o para expresar sus sentimientos y perspectiva sobre la vida social en contextos donde otras personas puedan escucharlas (Young, 2000: 68, énfasis añadido).12 12 El añadido que agrega Endara permite tener una visión más amplia de lo que para Young es la opresión, es por tal motivo que se tomó lo citado por él y no directamente la de Young.

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Al pensar en los procesos institucionales se debe pensar en instituciones, pero, ahora bien, ¿qué son estas? usualmente se conocen como un grupo de personas que se determinan ya sea por un pensamiento común o algún aspecto social que comparten. Pero esto se puede dar a grande o a pequeña escala, uno de los ejemplos más fáciles de ver, es de nuevo retomando a Marx, la clase alta o la clase baja y las subclases que allí pertenecen, ya que no es lo mismo el grupo de dueños de bancos, que el de los empresarios, parece existir dentro de ellos a su vez una jerarquía. El término que utiliza Young para designar lo anterior dicho es grupo social, que no son tan sólo un colectivo, sino que existe una especie de sistemas y subsistemas en este, donde se entrelaza la identidad dentro de estos grupos se puede ver cómo las personas se conciben a sí mismas y cómo comprenden a los demás, la cuestión es principalmente de identificación, de qué manera se piensan y cómo creen que son las otras personas. Por otra parte, un factor que es sin duda determinante, es la forma en que se diferencian los grupos entre sí, en qué ideales 93


cree o los sistemas de creencias que comparten, qué prácticas realizan, culturalmente qué son. Pero cómo se ha dicho antes suscitando a Marx, hay grupos que han prevalecido en el tiempo, unos por ser en algunos casos opresores y en otros oprimidos. Dos de los grupos más grandes, según lo menciona Young, que han existido, es el grupo de los negros y las mujeres, pero lo que tienen estos dos en común son las formas de opresión que han padecido. Al interior de estos dos conjuntos, ocurre que así sean oprimidos por agentes exteriores a su grupo, dentro de estos también se presentan formas de opresión, por ejemplo, en la actualidad aún se puede ver como entre mujeres se discriminan, por ejemplo, una mujer que practique discriminación laboral, irrespeto social, racismo con otra, ya sea por su religión, su estrato social, su forma de vestir, su color de piel, etc. En palabras de Young A veces aparece un grupo solo porque otro grupo excluye y etiqueta a una categoría de personas, y quienes son tratadas de ese modo pasan a concebirse a sí mismas como miembros de un grupo solo después de un tiempo y sobre la base de la opresión compartida. (Young, 2005, pág. 83). 94


Existen en estos días varias colectividades que por su identificación aún siguen siendo víctimas de opresión. Por ejemplo: los transexuales, los homosexuales, ciertas tribus, etc. Para finalizar la cuestión sobre los grupos es necesario pensar de nuevo en la definición de opresión que Young brinda. Son procesos institucionales los cuales anulan la capacidad de interactuar o comunicarse. Un ejemplo de aquello es la no importancia de la opinión de las mujeres en asuntos políticos a tal punto que no podían votar. Son sistemáticas en el sentido de que usualmente existen patrones que son los que permiten que la opresión se presente, en dicho caso, había cuestiones históricas que no permitían que las mujeres ejercieran dicho derecho, como es bien sabido, desde la Grecia antigua la opinión de ellas en asuntos políticos es irrelevantes. Algunas de las condiciones, o por lo menos las que son más generales, que permiten que la opresión suceda, son cinco a las que Young llama: “Las cinco caras de la opresión.” Estas son, explotación, marginación, carencia de 95


poder, imperialismo cultural y violencia. Estas se van a explicar a nivel general debido que poseen bastante contenido. La explotación, esta se puede ver reflejada en el sistema capitalista, y con más fuerza específicamente durante la revolución industrial, allí los obreros tenían que trabajar una media de dieciséis horas diarias pero el sueldo no era remunerado de manera justa, en cambio el dueño de la empresa si obtiene ganancias. Existe otro ejemplo, que se ve reflejado en la actualidad con la remuneración injusta en los salarios para mujeres, jóvenes, personas que exceden cierta edad, etc., a este grupo de personas no sólo se le realiza tal acto, porque el sueldo que reciben es inferior así trabajen la misma cantidad de horas, otro aspecto que sufren es que los puestos de trabajos a los que acceden son de menor cualificación, o sea, no son pues de mucha importancia. Sostiene Young que esta es una forma de opresión en la medida que sólo se escoge ciertos perfiles de trabajadores para acceder a puestos importantes y mejor remunerados. Marginación, esta va muy relacionada a la exclusión social, debido a que generalmente 96


víctimas terminan por ser apartadas. La definición que ofrece Young es “Las personas marginales son aquéllas a las que el sistema de trabajo no puede o no quiere usar.” (Young, 2005, pág.94), estos individuos son las personas de la tercera edad, aquellos que sufren de alguna enfermedad mental o física, las mujeres embarazadas, sólo por mencionar algunas. Una de las características que el sistema tiene para realizar una marginación en dichos grupos se mide en términos de utilidad. De esta manera si no realiza un trabajo dentro de la sociedad no son reconocidos dentro de la misma, esto conduce a las víctimas a no interactuar con ciertas esferas sociales, usualmente son de producción y reconocimiento social, lo que se manifiesta con la exclusión, debido a que “no son aptas” para llevar a cabo determinadas tareas. La carencia de poder, las personas que son carentes de poder están siendo usualmente dominados de alguna manera, son en muchos casos los que reciben órdenes sin poder opinar algo, usualmente sólo cumplen órdenes, de lo contrario sería expulsado o removido de la labor que realiza, pero aquel que está utilizando a estas personas para lucrarse de poder y establecerse en un esfera más alta, termina por hacer creer a la 97


persona sin poder que sin ellos no pueden encontrar otras oportunidades, por ejemplo aquel jefe de trabajo que no quiere perder a un trabajador y si lo hace dará malas referencia en el futuro sobre él. Pero a nivel general en las distintas instituciones todas las personas en algunos momentos son víctimas de esto, no se tiene poder para decidir, simplemente se es un sujeto pasivo. Esto como se trató de exponer se ve muy presente en los ámbitos laborales. Pero existen otros casos más extremos como el de los esclavos o los negros en los diferentes momentos de la historia, o en esferas más comunes como la escuela con los maestros y estudiantes. Imperialismo cultural, esta se basa en la aceptación de la cultura dominante en el contexto, allí donde la prensa o lo medios en general son determinados por los grupos que tienen poder, como en el caso de la actual Venezuela y el mandato de Nicolás Maduro. Pero, por otra parte, Young reúne las tres anteriores caras de opresión y dice que: La explotación, la marginación y la carencia de poder se refieren todas ellas a relaciones de poder y opresión que tienen lugar en 98


virtud de la división social del trabajo, es decir, de quién trabaja para quién, quién no trabaja, y cómo el contenido del trabajo define la posición institucional que una ocupa en relación con las demás personas. Estas tres categorías se refieren a la a las relaciones estructurales e institucionales que delimitan la vida material de las personas, incluyendo -aunque no restringido sólo a ello- los recursos a que tienen acceso y las oportunidades concretas que tienen, o que no tienen, para desarrollar y ejercer sus capacidades. Estos tipos de opresión son una cuestión de poder concreto en relación con las demás personas, es decir, una cuestión de quién se beneficia costa de quién, y quién es prescindible (Young, 2015, pág.102).

Este es posiblemente el imperialismo cultural en que vivimos, en término de producción o de trabajo y las grandes estructuras que aceptamos. En el medievo no se aceptaba otro estudio que no fuera sobre dios o la biblia, sólo se aceptaba dicha verdad. Así pues, la forma de opresión que se ha normalizado en ya varios siglos es el capitalismo, que trae diferentes consecuencias sociales, pero no parece hasta el momento existir otra vía.

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La violencia. En general, los grupos reciben distintos tipos de violencia, colectivos de personas puede recibir violencia sexual, escolar o laboral, ya sea con maltrato físico, psicológico o la humillación misma de su humanidad. Como lo dice Murillo: La mayoría de las violencias, si no todas, son el resultado directo de la xenofobia, entendida como el miedo irracional e intenso a aquellos que son extraños, a sus costumbres o ideas. La violencia es una práctica social. Todos sabemos que sucede, y en muchos casos se practica o se consiente. La violencia en grupo en cierto sentido es legitimada y tolerada. Hay violencia estructural, violencia al azar, violencia de Estado, hay represión y guerras (Murillo, 2015).

Tal vez al ser una de las caras de la opresión que es más común se llega a normativizar, no es novedad entonces que ocurran. Uno de los argumentos populares a dicha cuestión es “son cosas que suceden”. Algo que sin duda es problemático, en la medida que sólo se es receptor de las violencias que ocurren a menudo se cuándo se ve en las noticias, si mataron, violaron, dañaron, amenazaron, 100


víctimas de diferentes violencias, etc. pero sólo el grupo afectado es quién actúa, si hay una protesta13 por la educación usualmente en esas marchas sólo están las personas a quienes directamente les afecta, o si hay una protesta campesina, sólo los campesinos toman cartas en el asunto, por lo menos a nivel nacional. No existe de esa manera una empatía por comprender el lugar del resto de personas dentro de la sociedad y su importancia, de dicha forma si se tomara conciencia de ello, se puede llegar a tornar una fuerza más potente para que esto no se repita y que las injusticias no se presenten. Pero como se ha expuesto, no existe netamente esa conciencia, hay que fórmala de lo contrario, lo termina por suceder es la legitimación de las opresiones, termina por pasar desapercibida y luego a naturalizarse, como un fenómeno normal o que tiene que suceder.

13 Que usualmente se realizan denunciando bien sea una injusticia o una violencia directa, aspectos que se encuentran dentro del marco de las cinco caras de la opresión.

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Conclusión Es difícil pensar que la opresión sea exterminada del todo, porque si bien, la sociedad puede quitar tal carga de ciertos grupos sociales, hay opresiones que a nivel particular es complicado superarlas, pero uno de los fines de hacer consciente a las personas de este tema es el de no permitir que se legitimen como por un largo tiempo ha sucedido, por el contrario la idea principal es detener estos problemas, que si se remiten a un pequeño campo como el del ciudadano, es donde comienzan las transformaciones. No es tan utópico realizarlo entonces. Por ejemplo, el tipo de opresión que puede encontrarse en un hogar o en un colegio, o las más compleja de todas, ¿cómo detener la opresión hacia sí? Las formas de opresión que se ven reflejadas o las que son tratadas con más frecuencia es en grupos, pero por un momento pensar en la individualidad, o sea a nivel personal son las formas de opresión que en primer lugar las que se deben acabar, pensar ya sea en las personas transexuales, homosexuales, bisexuales, etc. o pensar en una persona que vive 102


en un barrio marginal14, todos los mencionados deben enfrentarse al estigma del imperialismo cultural. Los homosexuales y transexuales deben superar tal cuestión desde las facultades de aceptación a sí mismo e identidad -carácter- con el que se forman, así la sociedad se encuentre en rechazo hacia ellos persistan hasta que se les vea como los seres humanos con derechos y deberes que son, y no con el ideal que se ha ido desvaneciendo pero que aún posee la suficiente fuerza. Por otra parte, el grupo de las personas que son de estratos bajos, deben dejar de oprimirse, en el sentido que, dentro de estos lugares, mal llamados marginales, se crea el imaginario de que nunca triunfarán o se realizarán de la manera en la que el sistema dicta que es ideal, que no pueden ir a ciertos lugares, de que no pueden estudiar una carrera universitaria y que la máxima aspiración sea trabajar como operario en una empresa. Para lograr esto el primer paso es dejar de oprimirse desde la individualidad, no volverlo

14 Que se denote que desde que se enuncian son oprimidos los lugares que cuentan con bajos recursos de vida.

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como algo normal, sino que desde la interiorización se logre quitar tal estigma. Una vez hecho ese paso15 el siguiente, es comprender a las otras personas, empáticamente. Las personas que han podido superar la barrera antes mencionada comprenden mejor a las personas que permanecen oprimidas o vulneradas, y a veces les ayudan en su proceso. Tienen una mejor empatía porque ya interiorizaron, por una parte, que son vulnerables y segundo que han sido o son oprimidas u opresoras. Por otro lado, las personas que no pasaron por un proceso fuerte de superar, un obstáculo social como lo es la marginación, la carencia de poder o los diferentes tipos de violencia, es difícil que comprendan a las personas que son víctimas, pero hay que pensar una cuestión que menciona Young, de alguna manera todos somos violentados o vulnerados. Si se logra ser consciente -por medio de pensarse a sí en el plano social y como sujeto a la sociedaddel tipo de violencia que ha sido practicada en los particulares, o, por otra parte, comprender que en algún momento si no es la personas misma un familiar o una persona cercana puede 15 Que por supuesto lleva un tiempo considerable realizar.

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sufrir los distintos tipos de opresión. De la mano con lo anterior dicho, la vulnerabilidad es uno de los componentes más importantes en dicho proceso, todas las personas la poseen, puede que, desde asuntos pequeños o grandes, por ejemplo, un caso de Bull ying, un hurto a mano armada, un secuestro, una pérdida de bienes hasta llegar a la bancarrota, el abuso de las autoridades, la presión social que casi obliga mantener unos estándares de normalidad, etc., son formas en que cualesquiera personas puede llegar a ser víctima. Si desde la interiorización se logra comprender las cuestiones antes mencionadas, abstraer el carácter vulnerable del cual todo sujeto posee y que gracias a este ha sentido diferentes dolores que ayudan en la comprensión de los padecimientos ajenos, se puede mitigar paulatinamente la opresión y la violencia, tal vez no hasta erradicarla del todo, pero si acabar las agresiones que son ejercidas a ciertos grupos. Comprender aquellas realidades, que si bien, difícilmente se entenderán del todo se puede hacer un acercamiento considerable al escuchar los testimonios, las historias de vida, y no es el sólo hecho de escuchar a las personas y sensibilizarse, también se debe pensar en el 105


bienestar común. Que todas las personas tienen órganos, sentimientos, deberes, derechos, emociones, el cúmulo humano que caracteriza a la especie. Si no se realiza desde sí es complicado pensarlo en sociedad. Por otra parte, en la opresión como se mencionó antes, sirve como la dialéctica del amo y el esclavo, siempre hay un opresor y un oprimido, lo complejo de este asunto es darse cuenta en qué momento se es agresor o agredido. ¿cómo reacciona una persona cuando nota que es la persona que violenta o degrada? son varias las respuestas, en ese orden de ideas la posibilidad de que la persona no se sienta bien consigo misma, porque usualmente este es un acto inconsciente que se naturaliza, desde la escuela, el hogar o un empleo, tal vez le llegue a gustar la idea y continué actuando de dicha manera. Su opuesto, las personas con menor rango o menor “poder”, no pueden hacer nada frente a las órdenes que se les dicta, tan sólo cumplirlas, dejando la autonomía a un lado y tan sólo obedece o no, simplemente renuncia o trata de hacer tales asuntos de manera más justa. Si la persona con poder sienta la culpa de estar degradando a una persona hay posibilidad de que 106


cambie y con ello el trato que da al resto de personas. Es allí donde entra en acción la vulnerabilidad. Si primero se llega a contemplar cómo se está oprimiendo y se es oprimido ya sea por el diálogo u otras alternativas se puede ir mejorando tales situaciones. Aunque es difícil el proceso es posible que lo entiendan la mayoría de personas, cada persona ha sufrido de alguna manera, si se lo interiorizar ese dolor en el cual la fragilidad humana se hace palpable. Un ejemplo de las personas que han logrado dicha hazaña se presenta en las personas que sufren algún tipo de enfermedad, sea terminal o no, e igualmente se sensibilizan las personas a su alrededor. Otro escenario en donde se presenta esta situación es con las personas que sufren alguna discapacidad y deben utilizar silla de ruedas, muletas y demás. No es casualidad que sólo las personas que padecen ciertas situaciones se vuelvan conscientes de todas aquellas complicaciones y se vuelvan empáticos con los que sufren de algún padecimiento parecido.

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Para finalizar el presente escrito, es oportuno pensar en un escenario social. ¿cómo ser consciente de la vulnerabilidad y de la opresión puede servir como una alternativa ética? la respuesta cómo la pregunta misma es compleja. Al hacer el ejercicio de interiorizar lo anterior dicho se logra de alguna forma empatía por medio del dolor, como se explicó antes, ayudará a formar la conciencia hacia los otros y en vez de oprimirles, degradarles o agredirles se buscarán otras vías de solución. El dolor y el sufrimiento que cada una de las personas ha padecido puede servir como un puente de comprensión, como se ha dicho nadie ha estado exento de alguna injusticia, accidente, discriminación o violencia. Como lo ha dicho Cioran “Sufrimos, nosotros solos, mucho más que el resto de los seres, y nuestro tormento, usurpando lo real, lo sustituye, de manera que aquel que sufriera absolutamente estaría absolutamente consciente” (Cioran, 24, 1986). De esta manera dar apertura al padecer en lugar de evitarlo puede ayudarnos a 108


comprender diferentes realidades, no sólo ver y actuar desde la inmediatez sino repensar. Esta propuesta es una invitación para pensar el dolor y como este puede ayudar en la creación de espacios cómodos para la realización de los otros. Si comprendemos realmente los sufrimientos propios podemos entender de manera más cercana la de los demás.

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Bibliografía

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Young, Iris. (2005). La justicia y la política de la diferencia. Ediciones Cátedra. Valencia. Murillo, Javier. (2005). Las cinco caras de la opresión de I. M. Young. Recuperado de http://educacionyjusticiasocial.blogspot.com. co/2015/12/las-cinco-caras-de-la-opresionde-im.html Endara, Juan. (2014). Poder, clasificación y opresión. Universitat de Barcelona. España. Rorty, R. (1995). Derechos humanos, racionalidad y sentimentalismo. Revista Praxis Filosófica. Universidad del Valle, Cali. Piraligua, Andrés. (2014). Hombre y desdicha. Universidad Santo Tomás. Bogotá, Colombia. Feito, Lydia. (2007). Vulnerabilidad. Universidad Rey Juan Carlos. Madrid, España. Cioran, Emil. (1986). La caída del tiempo. Editorial Planeta- De Agostini. Barcelona, spaña.

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Fuente: http://ito.mx/LjR

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V. Ideario para una Contra-escuela desde la Perspectiva de Estanislao Zuleta Fabián Andrés Gil Ruíz Universidad de Pamplona fbiangil@gmail.com

Resumen Desde la antigüedad, el ser humano ha optado por hallarse sumergido en el mar de los incontables conocimientos. Según Aristóteles, el deseo de saber nació desde “el asombro” que se originó a consecuencia de los muchos fenómenos que suscitaban “preguntas” y, que, a través de aquellas, forjaban explicaciones. Por ese deseo de conocer y de crear sociedad es que el pensamiento y la forma adquisitiva de obtenerlo deben retornar a la enseñanza de la Grecia antigua, donde la educación era la parte más importante del ser humano, porque definía las diferentes facetas mentales, morales y éticas; también porque a medida de la historia se fue convirtiendo para los ciudadanos en paideia, o formación cultural.

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Introducción Aristóteles en el Libro V de la Política (s.f), tiene un apartado de la educación en la ciudad perfecta, se refiere al respecto: … la educación debe ser uno de los objetos principales que debe cuidar el legislador, porque en cuanto la educación es desatendida, el Estado esta propenso a recibir un golpe funesto. De ahí que el Estado mire la educación como objeto de vigilancia pública, y no particular (pág. 247).

Estanislao Zuleta profundiza más al afirmar que un centro educativo que sólo enseña nociones académicas sin filosofía cae en la represión del pensamiento, en una simple trasmisión de datos, conocimientos, saberes y resultados que otros pensaron, pero no enseña ni permite pensar porque tan sólo está sujeta a lo que se pensó en otro tiempo. La filosofía que se plantea dentro de estas otras materias del saber, no es otra que “el amor a la sabiduría”. Es pasar de una enseñanza pasiva y limitada a algo más provocativo y trascendental que mejore el entorno social y personal del individuo.

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De ahí que el filósofo colombiano Estanislao Zuleta en su libro Educación y democracia: un campo de combate (1985), señale que: “Todo hombre racional es un hombre desadaptado, porque es un hombre que pregunta. Por el contrario, el hombre adaptado es un hombre que obedece” (pág. 21). En otras palabras, dentro de las muchas contradicciones que la minoría de personas (filósofos sin título de filósofo) crítica del sistema en general, es la actitud de aquellos poderosos que consideran al que habla de más como una amenaza. De ahí que Vallejo (2006) considera a Zuleta como “el primer pensador moderno de Colombia, aun cuando abandonó la escuela a los dieciséis años, por su convicción de que la escuela se equivocaba: valoraba más la memoria que la invención” (p.2). Este insigne colombiano proveniente de una familia de intelectuales, se caracterizó por su invitación a la lucha cultural. Su decisión de abandonar la escuela a temprana edad tiene sus raíces en la formación brindada por la madre, quien, de acuerdo a lo expresado por la hermana del pensador, Magdalena Zuleta (2014).

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Siempre le defendía, en una oportunidad fue llamada por el monseñor Henao Otero para decirle que Estanislao era muy inteligente pero muy poco respetuoso y mi mamá le respondió: es que los profesores son unos brutos y él sabe más que ellos. lo expulsaron de la Bolivariana y lo pasaron para la universidad de Antioquia que era el caos (s/p). Además, su formación estuvo enmarcada por la mitificación que la madre hizo de la figura paterna. La única referencia paterna, fue su tío político y amigo Fernando Isaza, quien ejercería una influencia en su instrucción académica y sus decisiones trascendentales. Su relación con la educación formal estuvo plagada de grandes tropiezos desde sus inicios, lo cual se evidencia en palaras del propio Zuleta en entrevista realizada por Villa (1997) citado por Pulido (2012): …mis relaciones con la academia y con la escuela siempre fueron muy malas. Fui un pésimo estudiante. No recuerdo cuántos años perdí ni cuántos años me regalaron, tengo la impresión de que los años que no perdí me los regalaron. En realidad, de esa época, hasta el cuarto de bachillerato en que me salí, son muy pocos los recuerdos buenos que tengo por el lado de los estudios (pág. 4). 115


Desde la primaria fue etiquetado por los docentes como un niño distraído y por los médicos de la época como asmático y retardado mental. Esta difícil relación fue solo con la práctica educativa por considerarla que restringía el pensamiento y lo mecanizaba. Por lo cual, cuando cursaba cuarto año de bachillerato (noveno grado actual) decidió abandonar la educación formal y lanzarse a la aventura del autodidactismo, de la mano de los amigos de su padre, como Fernando González con quien desde los ochos años de edad mantiene una relación muy cercana y quién le estimula el pensamiento a través de conversaciones donde el niño Zuleta participaba activamente, con sus opiniones y decisiones. Esto según Valencia (1993) “habría influido significativamente en la construcción de su proyecto intelectual de pensar por sí mismo” (pág. 33). Este filosofo colombiano promueve su curiosidad intelectual a través de sus conversaciones y fomenta en él, el interés por la lectura. A partir de allí acompañado de los libros, con su propio ingenio y con la interacción en las tertulias con otros amigos como Gonzalo Arango, Carlos Castro Saavedra, Oscar 116


Hernández, Ramiro Montoya, Delmiro Moreno, Mario Arrubla, entre otros, va construyendo su propio aprendizaje. Este aprendizaje, le llevo a la creación de su ideario educativo para la contra-escuela o como le llamó su hijo José Zuleta Ortiz (2014) “La Educación sin Escuela” (s/p), el cual surge de la conjugación del contexto histórico y social de su época, la forma en que los modelos teóricos como el marxismo, el psicoanálisis y las humanidades horadaron sus reflexiones. Los principales fundamentos de su ideario según Pulido (2012) son: “el autodidactismo, el enseñar a pensar, la educación con filosofía y la educación para la convivencia y la democracia” (pág. 79). El primer fundamento de su ideario es el autodidactismo eje central de su pensamiento educativo, nace de su experiencia personal y lo proyecta como alternativa en la educación contemporánea, mediante esta forma de aprendizaje forjó su propia educación, cumpliendo la doble función del que educa y el que es educado. Se convirtió en su propio maestro, seleccionando el material educativo de su interés, leyendo infinidad de libros de diversos 117


temas y de grandes autores para luego construir su propio pensamiento a partir de la información obtenida de los mismos. Fue gran observador y crítico de todo orden establecido. Acerca de su forma de aprender afirma: Sobre el autodidactismo no sé qué decir. Yo no concibo otra forma de estudiar. Eso puede ser un error. Un argumento a favor sería que para estudiar a fondo algo es necesario que corresponda a una cuestión vital que ha sido planteada por nuestra situación. En cambio, estudiar porque es un deber, en un programa que no tiene nada que ver con nuestra vida, puede que, con mucha frecuencia, sea necesario, pero no es más que eso justamente: una necesidad. (pág. 107). Para Zuleta era difícil aprender sin escudriñar el fondo de todo lo que interesaba, y para que suscitará en él ese interés por aprender se requería que perteneciera a su contexto cotidiano, que pudiese no solo aprender para sí mismo sino para compartir con otros a través de sus tertulias. No era amigo de escribir sino de dialogar, porque a través del dialogo se podían confrontar las opiniones, se podía pensar de forma autónoma. Consideraba que el 118


conocimiento debía ser colectivo y no individual. La forma de educarse que selecciono le permitía revisar a infinidad de autores en torno a una gama de problemáticas que le inquietaban, en especial la educación. Su autodidactismo le llevo a marcar la ruta para optar al conocimiento a través de una estrategia metodológica donde se encuentran entrelazados autores, problemáticas y contenidos. Esta estrategia le permite acercarse por medio del trabajo reflexivo a todo el conocimiento plasmado por los pensadores del siglo XIX y XX que representan una vasta herencia cultural, a la cual estaba dispuesto a tener acceso de forma muy particular para luego compartirlo con su círculo de amigos y sus pares universitarios. El segundo fundamento del ideario para la contraescuela es enseñar a pensar, este es quizá el aspecto más importante de su pensamiento educativo, pues en él se centra su discurso contra la educación formal por considerar que su institucionalización y empresarización limitan el ejercicio del pensamiento autónomo. Por ello Zuleta (1995) afirmaba que:

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La educación tal como ella existe en la actualidad, reprime el pensamiento, transmite datos, conocimientos, saberes y resultados de procesos que otros pensaron, pero no enseña ni permite pensar. A ello se debe que el estudiante adquiere un respeto por el maestro y la educación que procede simplemente de la intimidación (pág. 19).

Esta fuerte crítica a los procesos educativos formales nace de su razonamiento que la educación actual no enseña a pensar, según el autor, solo se dedica a ser reproductora de los pensamientos de otros, pero en ningún momento enseña al estudiante a pensar, a generar su propio conocimiento a partir de los pensamientos de otros, pero no asumiéndoles como verdad absoluta sino reflexionando de forma crítica sobre cualquier planteamiento que le sea presentado y esto solo puede lograrse mediante la generación de un espacio para el debate donde se confronten las ideas y cada uno tenga la libertad de exponer las propias dentro de un marco de respeto, tolerancia y valoración positiva de las diferencias. Pero no basta solo esto, se requiere el reconocimiento y universalización de las diferencias para que las mismas se encuentren disponibles para los individuos que conforman esa sociedad y estos 120


puedan aceptar las ideas ajenas y transformar las propias cuando consideren que están erradas. Pensar por sí mismo demanda el uso de una metodología activa y dinámica que le permita al estudiante recibir la información suministrada por el docente, analizarla y reflexionar de forma crítica para luego, en la medida de sus posibilidades trasladarla a su entorno más inmediato mediante una acción individual y colectiva. Por ello Zuleta rechazaba los dogmas, en su proceso autodidacta recibía la información de los libros, y a través del dialogo con sus amigos se dedicaba a analizar y reflexionar sobre lo leído, nutriéndose a sí mismo y a ese colectivo que participaba en sus tertulias. Esta forma de aprender le llevo a desconfiar de la especialización y de los dogmas, al igual que de los grandes sistemas filosóficos. Igualmente, pensaba que era errado dividir el conocimiento total en fragmentos o disciplinas, porque todas ellas convergen en un mismo orbe con aspiraciones fundamentales de igualdad, democracia, libertad, y de transformación social, e igualmente consideraba que no se puede separar a la educación de ningún ámbito de la vida social. 121


Para él, la misión primordial de la escuela es enseñar a pensar, alejándose de la idea limitante que aprender es solo obtener buenas notas y dedicándose a la formación de individuos autónomos y conocedores de su realidad; con la capacidad de percibir la discordia como punto de inicio para entablar diálogos constructivos; individuos dotados de tolerancia hacia las ideas ajenas y dispuestos a replantearse las propias; con una firme determinación de nutrir su intelecto; con el coraje necesario para apartarse de las convicciones y optar por senderos distantes de cualquier tipo de dogma aun cuando signifique la evasión de la comodidad. El tercer fundamento de su ideario es la educación con filosofía, en él se condensa su idea que quien enseña sin amor, enseña sin filosofía y esto lo considera inconcebible si se desea una educación efectiva. Zuleta citado por Martínez (2007) considera que “enseñar filosóficamente es darle sentido a lo que se enseña” (pág. 52). Es decir, mediante la educación filosófica se logra una conexión entre las experiencias y acontecimientos con la práctica, incentivando un aprendizaje significativo enmarcado en la libertad del 122


pensamiento y logrando una transformación en el orden social y de lo que somos, lo cual permitirá vivir de forma diferente. Por ende, la filosofía es una herramienta que propicia la contemplación del mundo desde otra perspectiva con nuevas ideas y oportunidades, convirtiéndose en una aliada de cambio a través de un proceso de interrogación que permite romper con esquemas tradicionales mutilador del pensamiento, tal y como lo señala Pulido (2009) […] la filosofía se convierte, para los momentos actuales, en una poderosa herramienta de interrogación, ruptura de ciertos modelos y órdenes imperantes que han mercantilizado de tal manera el pensamiento y lo ha convertido en un instrumento repetidor, controlador y, sobre todo, eficaz y eficiente (pág. 82).

Es decir, la filosofía se convierte en una experiencia y posibilidad de revertir la disciplina represora e industrializadora del actual sistema educativo, que solo forma individuos para las necesidades del campo laboral convirtiendo al estudiante en un autómata que aprende de forma obnubilada, mecánica e irreflexiva. Por tal 123


motivo, Zuleta aboga por una educación con filosofía que genere un escenario para que estudiante y docente ejerciten y trabajen con el pensamiento, donde se eduque en la resolución de problemas desde una posición de protagonista que le permita manejar la información, confrontarla con la realidad que vive mediante el planteamiento de interrogantes que le motiven a la investigación exhaustiva que le lleve a rehacer su propio conocimiento a través de la identificación, incorporación e internalización de la visión crítica y reflexiva de su cotidianidad. Desde esta óptica, Zuleta (1995) entiende por filosofía: La posibilidad de pensar las cosas, de hacer preguntas, de ver contradicciones. Asumo el concepto de filosofía en un sentido muy amplio, en el sentido griego de amor a la sabiduría. Es un filósofo el hombre que quiere saber; el hombre que aspira a que el saber es la realización de su ser; el hombre que quiere saber por qué hace algo, para qué lo hace, para quien lo hace; el hombre que tiene una exigencia de autonomía. El hombre que está inscrito en una búsqueda de la universalidad es también un filósofo, así

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como aquel que quiere ser consecuente con los resultados de su investigación (pág. 8).

En otras palabras, para él la filosofía constituye un modo de vida, se hace desde la cotidianidad cuestionándola y reflexionando sobre la misma. Por ende, la filosofía y la educación se complementan porque la meta de las dos es la formación de individuos libres y autónomos mediante la formación que les permita discernir y comprender su entorno desde la promoción del diálogo en el aula, donde se discuta y debata, para luego reconstruir la experiencia y darle sentido a la misma, asumiendo una actitud filosófica que genere un pensamiento sensible, creativo y crítico. Es este orden de ideas, la educación filosófica estimula el pensamiento autónomo, la actitud crítica y de acuerdo a los expresado por Cubillos et ál. (2001) “es el acto del sujeto que le permite elegir libre y conscientemente frente al mundo los fines o metas a alcanzar, y que son legítimos por su participación social en la comunidad” (pág. 55). Esta actitud o forma de pensar conduce al sujeto a la autonomía, la mayoría de edad y a pensar en libertad. Para que esto suceda se requiere que la acción de pensar 125


se anide en los entornos escolares y los estudiantes como protagonistas del mismo. Finalmente, el cuarto fundamento del ideario de Zuleta son las relaciones de la educación con la democracia. Las cuales se encuentran condensadas en dos obras: la primera Democracia y participación publicada en la Revista Foro y la segunda La participación democrática y su relación con la educación publicada por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia. Su idea de democracia es retomada de la cultura griega donde surge el ideal democrático según Escuelapedia a partir de “la figura de un ciudadano capaz de discutir, tomar decisiones, criticar concepciones y defender perspectivas” esta figura que reemplaza a la del terrateniente permite la creación y desarrollo de la ciencia mediante el ejercicio del derecho de disentir, libres de dogmas y evitando la imposición de opiniones ajenas. Bajo esta concepción de democracia, Zuleta considera que se requiere un mínimo de condiciones y un conjunto de características para el ejercicio de la misma. En cuanto a las características se pueden citar: la angustia de 126


decidir por sí mismo, la modestia que permite al ser humano entender que no se es dueño de la verdad absoluta y que existe una pluralidad de pensamiento que debe ser confrontada para reafirmar el pensamiento propio o para cambiarlo, el respeto a esa pluralidad de pensamiento que al ser confrontado debe hacerse con tolerancia, sin ofender, agredir ni violentarlo, este respeto debe provenir del derecho del otro a pensar diferente. Respecto a las condiciones Zuleta (1980) apoyado en Kant considera que “La democracia va en tres direcciones: una, es la posibilidad; la otra, es la igualdad; y la otra es la racionalidad” (pág. 103). . Para este filosofo colombiano las condiciones mínimas para el ejercicio de la democracia se inicia con el concepto de los derechos humanos aun cuando la considera una condición muy restringida de la misma. Según Zuleta (1980) Los derechos son importantes, pero la democracia consiste en algo más, que tiene que ver con las posibilidades efectivas de realización de esos derechos. El derecho fundamental es el derecho a diferir, a ser diferente. Cuando uno no tiene más que el 127


derecho a ser igual, eso todavía no es un derecho” (pág. 103).

Es decir, Los derechos humanos son el centro de la democracia, pero por si solos no son suficientes para que ella se desarrolle por sí sola, Se necesita la confrontación de ideas para trascender a una democracia real y efectiva, ya que, de lo contrario como lo señala Mandela (1998) “la democracia no es más que una cáscara vacía” (s/p). Una cáscara vacía plasmada en todo un aparataje legal que de acuerdo a la pirámide de Kelsen va desde la Constitución hasta el acuerdo más mínimo al que se llegue jurídicamente hablando. Por tal motivo, la democracia no se decreta, se construye, se busca y se conquista a través de la participación, lo que le imprime racionalidad a través de sus tres principios básicos: pensar por sí mismo, pensar en el lugar del otro y ser consecuente con los que se piensa. Es oportuno resaltar que existen tres categorías interdependientes que explican las concepciones de Zuleta en el ámbito educativo: la lectura, el maestro y el pensamiento. La lectura: Al revisar las obras de Zuleta se encuentra bien documentado el tema de la 128


lectura, con planteamientos sólidos específicamente en su texto: “Sobre lectura” donde expone a los lectores sus falencias al momento de leer, comprender e interpretar un texto. Sin embargo, no existe un solo intento de retomar este tema a partir de sus disertaciones que exprese el auténtico valor de la lectura como aporte del mismo a la educación colombiana. Teniendo en cuenta lo anterior se hace una aproximación a la lectura desde el pensamiento de Zuleta, iniciando la misma con la definición dada por Zuleta citado por Jurado (2015) al término lectura, donde destaca que “es la actividad intelectual a través de la cual toda persona interpreta un universo sígnico que le obliga a recuperar saberes ya construidos para enlazarlos con aquello que el texto expone” (s/p). Esta definición surge analizando a Nietzsche de donde toma figuras icónicas como el camello, el león y el niño para explicar el proceso de lectura mediante una metáfora donde el espíritu se convierte primero en camello, luego en león y por último en niño. En esta metáfora el niño juega un papel vital, ya que, representa un renacimiento porque para Zuleta, leer representa el renacimiento 129


desde lo que se lee. Valiéndose de la metáfora presentada, da a conocer los pasos para realizar una buena y adecuada lectura, indicando que debe desecharse todo lo comprendido hasta el momento porque ha sido asumido en una veloz carrera por asimilar todo de forma rápida, haciendo a un lado la lectura pausada desarrollada con esmero o denominada lectura rumiante definida por Mogollón (2016) como: … aquella donde el lector debe disponer de tranquilidad, paciencia y tiempo; debido a que sin la presencia de estos elementos es muy probable caer en la ilusión de haber leído cuando ni siquiera se ha interpretado el texto y como aclara Nietzsche, esa ilusión existe por el pobre estilo en que se escribe pues es de suma importancia resaltar que a través de la lectura se adquiere una buena escritura (pág. 4).

Mediante el ejercicio de este tipo de lectura se logra el objetivo planteado por el autor que no es otro que una sucesión de eventos que se inicia con el trabajo de la lectura, que lleva a código de interpretación generado por la interacción activa entre el lector y el escrito, lo que desemboca en que el lector solucione el problema que tenía al leer el texto. Con este 130


simple hecho, el lector tendrá la capacidad de leer, analizar y sustraer las ideas principales del escrito, asimilando y acomodando los nuevos conocimientos contenidos en el escrito. Es así como Zuleta invita a los colombianos a realizar una lectura que le permita ir más allá de las simples líneas escritas, avivando el sentido crítico. Otro aspecto importante de esta categoría del ideario de Zuleta está relacionado con el papel de la lectura como estrategia pedagógica para la formación de lectores, según varios profesores como Jurado, Valencia, Bustamante y el escritor Ospina, Zuleta era poseedor de la habilidad de incentivar la lectura en sus oyentes a través del uso de referencias en sus disertaciones, lo que motivaba a consultar los autores y obras referidas por él. El uso de esta estrategia pedagógica requiere de un gran bagaje que le permita desplazarse con facilidad entre autores y obras, envolviendo a sus escuchas con la pasión por la lectura, para lo cual se hace necesario dejarse contagiar y transmitir pasión por el acto de leer.

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De lo anteriormente expuesto, surgen otros aspectos importantes del ideario de este autor con respecto a la lectura: Según Zuleta: … la lectura no es un proceso meramente instrumental, sino que implica entregarse a la labor de descubrir el valor interno del texto establecer conexiones de tipo interdisciplinar y arriesgare a interpretar de manera crítica” (pág. 32).

Esto implica adentrarse en el texto, desnudarlo y darle significado a lo leído. Además, hace uso de la reconstrucción de historias narradas, grupos de lectura y lectores rumiantes como recursos para fomentar el proceso lector, logrado mediante el acercamiento del texto referido al público. Otros recursos utilizados en sus lecturas a las que hace mención su hijo José Zuleta son: las tarjetas de notas y las notas al margen de libro donde plasmaba sus comentarios, esto le posibilitaba un análisis profundo y comentado de cada libro leído. Esta forma tan peculiar de abordar la lectura permite un análisis exhaustivo de lo leído dando paso a encontrarse con una verdad intima a partir del entendimiento y el conocimiento.

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Desde el punto de vista social, la lectura, permite apropiarse de la realidad y del entorno, tal como lo señala Jurado (2015) la lectura es: un llamado de atención sobre cómo saber leer el entorno, el mundo, la gestualidad que circula en un universo cultural que da lugar a lo que sería la invocación a un sujeto crítico, un sujeto que razona y que toma posición (s/p). Es decir, la lectura es una herramienta de formación ciudadana, que genera ciudadanos reflexivos mediante el ejercicio de la lectura crítica promoviéndola a su vez mediante el debate de ideas. El sujeto crítico desarrolla el pensamiento reflexivo que le permite autoreconocerse y escudriñar su entorno. En concordancia con estas características de un buen lector, se puede afirmar que la lectura es un instrumento forjador de ciudadanos con la capacidad de cuestionar, empoderarse y transformar su realidad. Todo ello mediante la práctica de una lectura cuidadosa y profunda. El maestro: La segunda categoría propuesta como parte del ideario educativo para la contra-escuela de Zuleta es el maestro, a quien le dedico parte de su crítica por considerar a los mismos una figura que intimida el pensamiento del alumno imponiéndole sus conocimientos e inhabilitando 133


para pensar por sí mismo mediante la reproducción de un modelo repetitivo carente de creatividad y desarrollo del pensamiento. Sin embargo, en su carta a los maestros les hace un llamado a combatir considerando “el campo de la educación como un campo de combate”. Dicho combate es entendido por el Zuleta (2010): En el sentido de que mientras más se busque la posibilidad de una realización humana de las gentes que se quiere educar más se estorba al sistema. Por el contrario, mientras más se oriente la educación a responder a las demandas impersonales del sistema más se contribuye a su sostenimiento y perpetuación. Repito, la educación es un campo de combate; los educadores tienen un espacio abierto allí y es necesario que tomen conciencia de su importancia y de las posibilidades que ofrece (pág. 29).

En este párrafo, el autor manifiesta la importancia de la figura del maestro dentro de un espacio abierto que es la escuela y en la cual se requiere su lucha desde el punto de vista intelectual y reflexivo que le permita visualizar su compromiso social y político, lo cual le 134


permitirá una aproximación a la formación de estudiantes autónomos, capaces de construir su propio conocimiento, ávidos de saber. Esta lucha permitirá un giro hacia una educación más equitativa y democrática. Para que esto suceda, se requiere que los maestros asuman una actitud reflexiva que les permitan afrontar los problemas educativos de forma innovadora, identificando sus falencias, abordando las mismas en la búsqueda de superar sus limitaciones, adoptando una mentalidad activa que le permita cuestionar todos los conocimientos previos provenientes de cualquier tipo de autoridad, elaborando los propios con la finalidad de ser mediador pedagógico entre los conocimientos y los alumnos, abriendo sus mentes mediante la formación de lectores auténticos. Esto los llevará a dejar de ser un simple reproductor de conocimientos, para llevarlo a no solo a ser un transmisor de información sino transmisor de formación de conocimientos. Por ende, se hace necesario un maestro que tenga un amor autentico por el estudio y el conocimiento, que mantenga en alto su deseo de aprender y camine por la senda del maestro dotado de intelecto y creatividad. 135


Otro aspecto trascendental relacionado con la figura del maestro, es el uso de los espacios formales e informales tal como lo hacía Zuleta quien consideraba que el desarrollo intelectual no necesita espacio cerrados, por el contrario, en una de las entrevistas concedida a Suarez manifestó que “no le interesaba la educación de estructura”, a tal punto que se negaba a que sus hijos fueran a la escuela formal. Es en este punto, que debe reflexionarse sobre los cambios necesarios para romper con esta herencia de patrones culturales que impiden la emancipación de la educación, lo cual solo puede lograrse promoviendo un cambio en la posición del docente dentro de la relación educadoreducando, para que adopte una postura que facilite el dialogo entre los actores del proceso educativo que genere un cambio significativo que rompa los esquemas tradicionales y encamine el hecho educativo hacia la emancipación. Para lograr este objetivo, según Pallasco, el maestro debe romper con el estereotipo creado por la escuela tradicional, rígido, imponente, autoritario, sabelotodo; cambiándolo por el de guía, acompañante, mediador, que tiene la obligación de prepararse más, porque guiar es 136


más complejo que dictar; debe ser diseñador del proyecto de vida de sus estudiantes, no un simple reproductor de un currículo o listado de contenidos o la famosa malla curricular, amigo en lugar de represor, líder en el aula, en la institución, en la comunidad y en la vida política nacional (pág. 4). Este nuevo perfil del docente produce un cambio en el papel de la educación, encaminando la misma hacia la participación activa en un cambio social en favor de la libertad y la igualdad de los individuos, formando la personalidad y la conciencia de los educandos para la liberación, mediante el análisis y cuestionamiento del sistema. Promoviendo en ellos un proceso reflexivo que les permita evaluar el contexto social en que viven o la realidad que les rodea para adoptar acción participativa en la defensa y promoción de sus

derechos humanos e identidad cultural, respeto a los recursos naturales, rechazando el consumismo, y otras actividades que permitan suprimir el esquema tradicional. El pensamiento: El último aspecto del ideario de Zuleta hace referencia al pensamiento cruzado por la utopía. Consideraba que el 137


ejercicio del pensamiento se desarrolla en un simple diálogo contentivo de una posición crítica y racional, combinando un conjunto de elementos como el amor, el respeto, la crítica y el entusiasmo y enmarcado en la tolerancia a la posición del pensamiento ajeno y del propio. Esta posición del intelectual colombiano tiene inmersa la oralidad a través de charlas, tertulias y conversatorios en espacios informales, lo que evidencia que a su juicio “es en la cotidianidad donde se encuentran y construye el pensamiento gracias al contacto con el interlocutor”. En conclusión, el ideario de una contraescuela zueletiana implica aprender a pensar, desde la formación de un pensamiento autónomo, que impida el adoctrinamiento y la imposición de pensamientos ajenos. En efecto, el educador-padre-Estado no sólo debe respetar la voz del otro (educando-hijo-pueblo), sino que deben estimular, enseñar a pronunciarla, pero como se ha venido afirmando, desde el ideal democrático de ser propositivo en las cuestiones del mismo Estado. Aunque como se aclara en anteriores líneas, no desde el relativismo de considerar que cada cual tiene su verdad y no se le debe contrariar, sino desde la perspectiva de llegar a la verdad por consensos intelectuales que 138


en un primer momento genere conflicto, pero que finalmente lleve a la armonía por el ejercicio del diálogo. Para ello, se debe fomentar el sentido crítico, la creatividad, la responsabilidad en el estudiante y en el maestro. Es necesario impulsar el desarrollo de la cultura popular, estudiarla, proporcionarle medios económicos para su desarrollo y canales para su expresión. El proceso educativo debe ser una construcción de la exterioridad frente a la interioridad del sistema dominante. Sólo cuando se acepta la posibilidad de una exterioridad frente a la interioridad cultural dominadora y cuando se estructuran los causes reales para la expresión de esa exterioridad, se inicia la educación liberadora.

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Declaración

Sobre la presente compilación, queda exonerada de toda responsabilidad a la Universidad de Pamplona, al Rector y representante legal del programa de filosofía y al mismo compilador de las memorias, sobre cualquier error o falsedad que se llegaré a encontrar en la información consignadas en estas ponencias. La responsabilidad será asumida según la ley vigente por el autor personal de cada escrito, ya que la institución solo está mediando en pro de la socialización de saberes. Por otra parte, se hace saber a los autores, y al público en general que el valor que cobra Autores Editores como editorial que imprime es por el valor de producción, y que el compilador o la Universidad de Pamplona hacen esta labor sin ánimo de lucro o regalía alguna en cuanto derechos pecuniarios por la producción de conocimiento emanado de este texto.

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