En Once, cuando cae el sol la fisonomía cambia; algunas persianas se bajan y aparecen grafitis mientras que otras se suben para que se abran lugares que solo funcionan de noche. El barrio, que no figura en los catastros -en rigor es Balvanera-, atrajo la mirada (y la lente) de Maximiliano Vernazza, un fotógrafo habitualmente interesado en personajes y lugares que, en sus palabras, “están al límite entre lo bueno y lo mano”.