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El futuro de la riqueza ………………………..................... Página

EL FUTURO DE LA RIQUEZA.

Carlos Romero Borghetti 16 de febrero de 2022

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La tecnología y las ideologías están haciendo temblar los cimientos del capitalismo del siglo XXI. La tecnología hace que la preparación y el conocimiento sean las únicas fuentes de un beneficio estratégico sostenido Lester Thurow 1938/2016

En la mitología, el auge y la caída de los grandes imperios dependían de la fuerza y la habilidad de sus ejércitos. Los grandes generales del Imperio romano acudían al templo de Marte, el dios de la guerra, para rendirle culto antes de emprender compañas militares decisivas. Las legendarias hazañas de Thor inspiraban a los vikingos el afán de combatir en heroicas batallas. Los antiguos construyeron enormes templos y monumentos dedicados a los dioses para conmemorar las victorias sobre su enemigo.

Sin embargo, si analizamos del auge a decadencias reales de las grandes civilizaciones, encontramos una historia completamente diferente.

Si usted fuera un alienígena de Marte que visita la Tierra en el año 1500 y contemplara todas las grandes civilizaciones, ¿cuál creería que iba a dominar en definitiva el mundo? La respuesta sería fácil: cualquier civilización menos la europea.

En Oriente vería usted la gran civilización china milenaria. La larga lista de los inventos en los que los chinos han sido pioneros no tiene parangón: el papel, la prensa de imprimir, la pólvora, la brújula, etcétera. Sus científicos son los mejores del planeta. Su gobierno está unificado y el país se encuentra en paz.

En el sur está el imperio otomano, al que le faltó muy poco para invadir Europa. La gran civilización musulmana inventó el álgebra, realizo avances en óptica y física, y puso nombre a las estrellas. Aquí las artes y las ciencias florecen. Sus grandes ejércitos no encuentran una resistencia plausible. Estambul es uno de los grandes centros mundiales de aprendizaje de las ciencias.

A continuación, se encontraría usted con los lamentables países europeos aquejados por el fundamentalismo religioso, los procesos contra las brujas y la Inquisición. (debemos de recordar que mañana se recuerdan los 422 años de la muerte de Giordano Bruno en aquel 17 de febrero de 1600, que fuera condenado a la hoguera en el campo di Fiori, Roma Italia, después de desafiar a la Inquisición.) La Europa occidental, que lleva mil años precipitándose a la decadencia desde el hundimiento del Imperio romano, está atrasada que no puede sino importar tecnología. Es un agujero negro medieval. Los conocimientos heredados del Imperio romano se han desvanecidos en su mayor parte hace ya tiempo, y han sustituidos por un dogma religioso que lo ahoga todo. Cualquier oposición o disidencia tropieza casi siempre con la tortura o algo peor. Por si no fuera poco, los estados europeos se encuentran constantemente en guerra unos con otros. (Tenemos ad portas una guerra entre Rusia y Ucrania apoyada fuertemente por los Estados Unidos, situación que mantiene expectación mundial)

¿Y qué sucedió? Tanto el gran Imperio chino como el otomano estarían en un período de 500 años de estancamiento tecnológico, mientras que Europa iniciaría una dedicación sin

precedentes a la ciencia y la tecnología.

A partir de 1405, el emperador chino Yongle ordenó que una enorme flota armada, la mayor que el orbe ha visto jamás, explorara el mundo. (Los tres insignificantes navíos de Colón habrían cabido perfectamente sobre la cubierta de una de aquellas colosales naves.) Zarparon siete grandes expediciones, cada una de ellas mayor que la anterior. La flota navegó bordeando las costas del sudoeste asiático para llegar luego a África, a Madagascar, y quizás más lejos. A su regreso, la flota llevaba una gran abundancia de mercancías, manjares exquisitos y animales exóticos de los confines de la Tierra. Sin embargo, los gobernantes chinos se sintieron decepcionados. ¿Era todo eso? ¿Dónde estaban los grandes ejércitos que podían rivalizar con los chinos? ¿Acaso los manjares exóticos y aquellos extraños animales eran todo lo que el resto del mundo podía ofrecer? Los posteriores gobernantes de China perdieron todo interés y dejaron que su gran flota naval entrara en decadencia y acabara desapareciendo. China se fue aislando gradualmente del mundo exterior, quedándose estancada, mientras que otros países se lanzaban al progreso.

Una actitud similar se instaló en el Imperio otomano. Tras haber conquistado la mayor parte del mundo conocido, los otomanos se encerraron en sí mismo, en un fundamentalismo religioso, y vivieron siglos de estancamiento. Mahathir bin Mohamed, que fue primer ministro de Malasia, ha dicho: "La gran civilización islámica entró en decadencia cuando los eruditos musulmanes interpretaron que la adquisición de conocimientos, tal como ordenaba el Corán, se limitaba al conocimiento de la religión, y que cualquier otro conocimiento iba en contra del islam. En consecuencia, los musulmanes, renunciaron al estudio de la ciencia, las matemáticas, la medicina y otras disciplinas llamadas mundanas. En cambio, dedicaron mucho tiempo a debatir sobre las enseñanzas e interpretaciones islámicas, así como sobre la jurisprudencia y las prácticas del islam, lo cual les llevó a la ruptura de la umma y a la fundación de numerosas sectas, cultos y escuelas"

Sin embargo, en Europa comenzaba un gran renacimiento. El comercio introdujo ideas nuevas y revolucionarias, cuya difusión se vio acelerada por la imprenta de Gutenberg. El poder de la Iglesia empezó a debilitarse, tras un milenio de dominación. Las universidades dejaron poco a poco de centrarse en la interpretación de oscuros pasajes de la Biblia para la aplicación de la física de Newton y la química de Dalton y otros. El historiador Paul Kennedy de la Universidad de Yale, añade un factor más a la explicación de meteórico ascenso de Europa: el estado permanente de guerra entre unas potencias europeas prácticamente igual de poderosas, ninguna de las cuales consiguió nunca dominar todo el continente. Los monarcas, que guerreaban constantemente los unos con los otros, financiaron la ciencia y la ingeniería para sus ambiciones territoriales. La ciencia no era únicamente un ejercicio académico, sino más bien una vía para crear nuevas armas y nuevas rutas por donde pudiera llegar la riqueza.

El auge de la ciencia y la tecnología en Europa pronto empezó a debilitar el poder en China y del Imperio otomano. La civilización musulmana, que había prosperado durante siglos como puerta para el comercio entre el este y el oeste, empezó a tambalearse cuando los marinos europeos trazaron rutas comerciales al Nuevo Mundo y Oriente, rodeando África y evitando Oriente Próximo. Y China se vio atacada y dividida por cañoneros europeos, que paradójicamente empleaban dos inventos chinos fundamentalmente: la pólvora y la brújula.

La respuesta a la pregunta "¿Qué sucedió’” está clara? Sucedió que la ciencia y la tecnología emergieron porque ellas son los motores de la prosperidad. Por supuesto el ser humano es libre de optar por ignorar la ciencia y la tecnología, pero sabiendo a qué se arriesga. El mundo no se detiene porque nos pongamos a leer un texto religioso. Quien no domine el último grito de la ciencia y tecnología tiene que saber que sus competidores lo harán.

Y …. China, así lo entendió y el Estado Chino apoyó fuertemente a las Empresas que creaban tecnología, y surgió el monstruo chino de las comunicaciones. Nace Huawei G5 ganando a las tradicionales empresas estadounidenses generando una guerra comercial entre las dos grandes potencias mundiales. Nada pudo hacer nuestra noble institución rotaria, a pesar de todos los programas pro paz.

Volviendo a nuestra época, estamos viviendo es una de tantas pandemias que la humanidad ha tenido que afrontar a lo largo de su historia. En 1918 tuvimos una que se estima pudo matar entre 50 a 100 millones de personas, infecto a la tercera parte de la población mundial y mato a casi el 6% de la misma. Todo esto sumado al hecho que justo terminaba la primera guerra mundial. En 1957 tuvimos nuevamente otra pandemia, en este caso con un millón de muertes estimadas. En 1968 otra pandemia, se estiman entre 1 a 4 millones de muertes. En 2009 nos ataca nuevamente, esta vez dejando más de 1400 millones de infectados y se estiman entre 50.000 a 150.000 muertes… muchos de nosotros ni nos enteramos.

Hoy nos afecta una nueva pandemia. No tiene nada de nuevo comparado con las anteriores a excepción de un arma muy mortal: Las redes sociales. Nunca antes las personas habían estado tan temerarias ante la muerte, porque nunca antes nos recordaban a diario que las personas morían en cifras alarmantes.

Todos los medios, en todos los países, están contando muertos. Todas las redes están inundadas diariamente de información en la mayoría de casos sin conocimiento o fuera de contexto.

Para ponerles algo de contexto hay que analizar estas cifras: En lo corrido del año 2021 habían muerto 100 veces más personas por hambre que por COVID, pero de eso muchos ni se habían enterado.

En lo corrido hasta el año recién pasado han muerto 10 veces más personas por enfermedades asociadas al VIH, cerca de 390.000 personas, pero, el mundo no estaba en cuarentena sexual. La influenza había matado a la fecha más de 100.000 personas, 5 veces los muertos del COVID, pero eso apenas lo conocemos. Uno punto nueve millones, han muerto por cáncer y es una realidad que tenemos que afrontar día a día, nos puede dar a cualquiera y no por eso dejamos de vivir.

¡El hambre no es contagiosa, el cáncer tampoco! ¡Esto le puede dar a cualquiera, nos puede matar a todos!¡El cigarrillo mata a quien lo fuma! ¡Los accidentes de tránsito no son comparables! Muchos piensan que la economía es dinero, que la economía es la bolsa, y unos señores millonarios con sombreros, fumando puros, que juegan al dinero. La economía es el sustento básico, La economía se afecta un poco por el sistema de salud, sin embargo, el sistema de la salud es quien depende de la economía para sobrevivir.

La economía es tener alimentos en la mesa, quien transporte esos alimentos, quien los distribuya y quien los venda. La economía es que uno en su casa tiene energía, agua, internet, TV, Netflix, Es que los hospitales tengan luz, y tengan medicamentos.

La economía es que uno puede quedarse tranquilo en su casa provisionado, porque no pudieron trabajar, viven en unos pocos metros cuadrados y no tienen Netflix para entretenerse mientras pasa la cuarentena, lo único que están viendo es si los mata antes el hambre o el COVID.

La economía, nos reitera el economista Paul Fontaine, es el motor de la civilización que conocemos hoy. Si queremos volver al trueque, si queremos volver a vivir sin energía, con escases de alimentos, sin bancos, redes o internet, pues ahí si digamos la economía no importa.

Pero por favor no seamos tan ingenuos de no pensar en la economía, cuando están escribiendo desde un Smartphone o un computador última generación, con energía, con wifi e internet, que lo más importante es la vida, cuando hay cientos de personas que están fuera de sus hogares trabajando en una planta o una empresa para que tengamos esa energía y ese internet. Son verdaderos héroes los que están sosteniendo esta economía para que no colapse del todo. Pero igualmente hay millones de víctimas que no tienen nuestras comodidades y necesitan salir a trabajar para poder comprarse un pedazo de pan y comer algo esta noche.

¿Si con una economía en marcha se nos mueren más de 10 millones de personas al año por hambre, cual será esa cifra con una economía en cuarentena?

Pero no importa… finalmente, las personas que mueren por hambre no tienen redes sociales ni internet, ni el hambre es contagioso, y de hambre no se mueren influencers, ni el expresidente del real Madrid, ni políticos, mueren por hambre y no nos vamos a enterar.

Estudios estiman que la crisis financiera del 2008 causo alrededor de 500.000 muertes por CANCER debido al estrés y ansiedad provocadas.

Igualmente hay estudios que demuestran el aumento en suicidios y enfermedades cardiovasculares asociadas a las crisis. Otro aspecto que tampoco se está teniendo en cuenta, es el social. Nosotros lo vivimos semana a semana reuniéndonos a través de Zoom, añorando nuestros encuentros presenciales para compartir.

¿Entendemos la crisis que están viviendo las personas de bajos recursos? ¿Las personas que antes de esto eran pobres y hoy no tienen siquiera la posibilidad de salir a buscar el diario sustento para comprar un pan?

Nos tocó vivir una de tantas pandemias, no es mortal, ipero lo que sí es mortal, es dejar de

vivir por el miedo a morir.

BIBLIOGRAFIA

El futuro de la Humanidad – Michio Kaku – Físico Japonés -- Editorial Debate – 2018 Pandemia / cuarentena; P. Fontaine, Economista Chileno – El Mercurio de Santiago – marzo 2019 Apuntes y Notas personales

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