Pequeño poemario del ilustrísimo Damián Salguero, el parcero pereirano con pinta de patojo.
"Con hambre de luces y de juegos imaginarios, el poeta recrea de puro vicio lo ya existente... pero no con culpa. Qué culpa tiene el vidente de ver? El sordo de ver? El mando de ver?
Por eso este poemario lindo lindito, que de nuevo sirve de prueba ques mentira que uno pueda quedarse ciego (si uno no quiere: ""no hay peor ciego quel que..."")."
Formato: plaqueta.
editores "el silencio"
Bogotá - Popayán (2015).