Imágenes de Barquisimeto

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Inés Quintero • Ediciones Ekaré

Barquisimeto Imágenes de

Fundación Empresas Polar



Barquisimeto Imágenes de

Inés Quintero • Ediciones Ekaré Fundación Empresas Polar



Contenido De sus primeros habitantes 10 12 14 16 18

En las márgenes del río Turbio Maíz, yuca y cocuy Jerarquías, creencias y contiendas Otras miradas, nuevas precisiones Sometimiento, enfermedad y muerte

En el valle de Bariquisimeto 22 24 26 28 30

Cuatro asentamientos tuvo la ciudad Las primeras encomiendas Rebeldes contra la esclavitud La furia de Aguirre Un lugar sencillo y de encuentros

Ciudad espaciosa y bien delineada 34 36 38

Crece su población y varían sus recursos Devociones y transgresiones Una economía próspera y diversa

La lenta y sostenida integración a la nación 42 44 46 52 54

Republicanos y monárquicos La ciudad se integra a la República y se recupera El cólera pestilencial: interviene la Divina Pastora La capital del estado tiene luz, agua y tren Una ciudad musical

Expansión y consolidación urbana 58 60 62 64 68 70 72 74 78 80 84

El paisaje urbano adquiere otra apariencia La sociedad se organiza y también se divierte El proceso de transformación no se interrumpe Nueva nomenclatura para la ciudad El cuatricentenario: un antes y un después Más habitantes, nuevas urbanizaciones El deporte presente Al detal y al mayor: para todos los gustos Tradición comercial y ambición industrial Presencias y continuidades históricas ¡Que viva la Divina Pastora!

Cronología

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Bibliografía

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Barquisimeto

, llamada Bariquisimeto por los

indígenas, fue bautizada luego por los españoles como Nueva Segovia, hace poco más de 450 años. Esta ciudad de temperatura cálida y muy buena visibilidad, está situada al norte del río Turbio, en una alta y gran terraza, sobre una verde sabana extendida y bien ventilada que la recorre, a sus pies. La ciudad mira hacia varios lugares a la vez: no es una ciudad de los llanos, pero está a un paso de los llanos, no es de los Andes, pero está a un paso de los Andes, no es del mar Caribe, pero está a un paso del mar Caribe, no es del Lago de Maracaibo, pero está a un paso del Lago de Maracaibo, no es del centro, pero está a un paso del centro. Por eso siempre ha sido un punto de encuentro, el más importante cruce de caminos de Venezuela. Es una ciudad de intercambios, heterogénea y diversa, bajo un cielo de inolvidables crepúsculos.



De sus primeros habitantes «Estos caquetíos ocupan la mejor y más fértil y llana tierra y no soportan otra nación en la llanura». Historia indiana, 1532. Nicolás Federmann.

Paisaje del Turbio (detalle), 1947. Ángel Hurtado. Colección privada.


En las márgenes del río Turbio Los habitantes originales del valle que hoy ocupa Barquisimeto fueron los indígenas caquetíos, de la familia de los arahuacos. En la región también habitaban jirajaras, ayamanes, cayones y xaguas. La primera noticia de los caquetíos aparece en Historia indiana, un libro escrito en 1532 por un capitán alemán de la compañía Welser, llamado Nicolás Federmann. El libro narra su experiencia como explorador a cargo de los territorios de Coro y Barquisimeto; describe a los indígenas como gente fuerte, proporcionada y numerosa. Era tal el número de habitantes, afirmaba Federmann, que se podría decir que fue la nación más grande establecida en toda la zona y la que vivía de manera más aglomerada. Poco tiempo después, Juan Pérez de Tolosa, gobernador de la Provincia de Venezuela, escribió la primera descripción detallada de los territorios a su cargo, en 1546. Del valle de Barquisimeto dijo que se encontraba medianamente poblado, también que sus habitantes

Mujer Arawak, 1818. John Gabriel Stedman. Biblioteca Nacional, Caracas.

utilizaban el agua del río para sus siembras y que eran grandes labradores de maíz. Junto a los caquetíos, señaló el gobernador,

Aunque no se han localizado imágenes de caquetíos, jirajaras y otros indígenas de la región, podemos apreciar a los indígenas americanos por medio de las representaciones de artistas europeos como Teodoro de Bry, grabador belga que realizó obras inspirado en las descripciones de viajeros llegados del Nuevo Continente.

había otras naciones de diversas lenguas: «Algunos de ellos están de paz y otros no quieren vivir en ella».

Maíz 10

De cómo se comportan las mujeres que lloran a sus difuntos esposos (detalle), 1591. En América, libro II, c. 1590.


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Maíz, yuca y cocuy Noticias más detalladas de los habitantes del valle se encuentran en la Relación Geográfica de la Nueva Segovia de Barquisimeto escrita por los alcaldes ordinarios de la ciudad en 1579. Se registran allí sus comidas y métodos de caza y pesca. Además del maíz, se alimentaban de calabaza, yuca y algunas raíces. También cazaban venados y conejos en las montañas utilizando arcos y flechas. Otro método de cacería era incendiar una zona delimitada y cercada, donde quedaban quemados animales como las dantas, que ellos llamaban camas, báquiras, culebras, conejos, zorros, tigres y cachicamos. Para pescar utilizaban el barbasco, una raíz machacada que echaban al agua y que atontaba a los peces, dejándolos como si estuvieran borrachos, para atraparlos con la mano con más facilidad. El cocuy, una penca gorda y ancha, era de consumo cotidiano. Para comerla, los indígenas la cortaban y cocinaban debajo de la tierra en un horno de piedras calientes. La bebida común era el masato, que se elaboraba con masa cocida y fermentada.

Cocuy

«Es tanto el gusto que toman en este brebaje que es grande el regocijo que tienen porque entonces se convidan unos a otros a beber, y como beben mucho se emborrachan...». Relación Geográfica de la Nueva Segovia de Barquisimeto, 1579.

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kokui - agave


waro - cotorra

buko - represa

tara - langosta (insecto)

La lengua que comúnmente se hablaba en la región era la de los caquetíos. De acuerdo a las investigaciones realizadas por José Oliver (1989) ha sido posible identificar algunas palabras de origen caquetío que se siguen utilizando.


Jerarquías, creencias y contiendas Desde la perspectiva de quienes eran ajenos a estas tierras y dejaron noticias del lugar, no había entre los pobladores indígenas un jefe obedecido por todos; sólo respetaban al más trabajador, al que cogía más maíz, yuca y demás legumbres. Tenían también un jefe que los curaba y, para ello, se preparaban ayunando varios días en una casa de paja arreglada para este fin. Eran ellos los que podían invocar al demonio que en lengua caquetía llaman capu, el mismo nombre que utilizaban para referirse a los españoles. Adoraban al sol y a la luna. Para conseguir que lloviera hacían sacrificios humanos y reunían distintos bienes para entregárselos a los familiares: «Esta ceremonia la hacen para que llueva porque está enojado el sol y por eso no llueve».

«Los antiguos habitantes utilizaron variedades de conchas provenientes de la costa de la región insular venezolana, de los llanos y ríos como el Orinoco y otros de la región amazónica, lo cual sugiere un importante sistema de intercambio y comercio entre estas regiones». «Utilizaban como materia prima las conchas de moluscos marinos y terrestres con los que fabricaron infinidad de adornos corporales, tales como collares, zarcillos, brazaletes, pectorales, cubre-sexo y orejera». Texto de sala. Exposición permanente. Museo de Barquisimeto.

Recreación de De las ceremonias cuando ofrendan cada año una piel de ciervo al sol. Teodoro De Bry. En América, libro II, c. 1590. 14


«Usan arcos, flechas y macanas. Los arcos son hechos de una madera buena y las flechas del largo de una vara más o menos con una vara que nace en las cañas, muy liviana y derecha. En su punta lleva un palo muy bien hecho que termina con un hueso elaborado a manera del hierro de un arpón, también hacen otras puntiagudas o cuadradas. Algunos llevan unas macanas fuertes fabricadas de palma, ancha por abajo como de cuatro dedos y aguda por los lados, así cuando hieren con ella corta». «Pelean en cueros adornados con sus plumajes y untados algunos con barique, que es a manera de almagre, aunque más fina y otros de negro, a manera de tinta. Dan grandes gritos y alaridos, tocan cornetas hechas de calabaza y unos caracoles que traen del mar y que suenan mucho, a manera de correo». Relación Geográfica de la Nueva Segovia de Barquisimeto, 1579.

Sin título, 1535. Gonzalo Fernández de Oviedo. En Historia General y Natural de las Indias. Biblioteca Nacional, Caracas. 15


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