FUNDADORES Jesús Álvarez del Castillo V. Jorge Álvarez del Castillo Z.
GUADALAJARA, JAL., DOMINGO 17 DE NOVIEMBRE DE 2013
más “face” y menos atención Página cinco
EDITOR-DIRECTOR Carlos Álvarez del Castillo G.
AÑO XCVII TOMO CCCLXVI NÚMERO 34589
SECCIÓN
B
CUADERNO DE LECTURA
Juan Villoro da una “Conferencia Página seis sobre la lluvia”
Hare Krishna por las calles de Página ocho la ciudad
Supervisor: Ana Rodríguez • ana.rodriguez@informador.com.mx / Ana López • ana.lopez@informador.com.mx
HILO Y GANCHO. No sólo es trabajo, ahí se reúnen hasta 18 personas que quieren ser escuchadas.
Las tejedoras En la calle Zaragoza, entre puntada y puntada e hilos de colores, ellas entrelazan historias y dan forma a gorros y bufandas Enrique Esparza
E
ntre hilos de colores, ganchos de aluminio, acero y plástico, ellas dan forma a servilletas, carpetas, gorros, bufandas, manteles y blusas. En la calle Zaragoza, cerca del Mercado Corona, en el Centro de Guadalajara, varias mujeres y uno que otro hombre, se congregan para tejer, aunque ese es sólo un pretexto. Cuando el alma requiere de consuelo busca a alguien que lo escuche y para eso las tejedoras de Zaragoza se pintan solas, son las que levantan el ánimo, son portavoces de que todo va a estar bien, de que todo va a pasar. Entonces, entre puntada y puntada con hilo fino o grueso el dar forma a una prenda de vestir se vuelve una especie de terapia, no se necesita psicólogo, sólo gente que sabe que la vida no es fácil, pero que a pesar de los años las ganas por vivir siguen intactas. Las tejedoras tienen alumnas de todas las edades, jóvenes y no tanto, la clase cuesta 20 pesos y todos son bienvenidos. La que quiere aprender sólo necesita hilo, gancho y muchas ganas de platicar, las historias transitan entre curiosos, vendedores ambulantes y comerciantes de mercerías. Es común que las tejedoras reciban a mujeres que tienen depresión, que han padecido el infierno de las drogas, el abandono y la violencia intrafamiliar, pero no todo es tan trágico, hay varias que van por el simple gusto de aprender, que llevan a sus suegras, madres o hijas. Reforzar la técnica del tejido es algo artesanal y genuino que en pleno siglo XXI, es cierto, tejer tiene su chiste.
“Yo no quiero ser una carga” Todos la saludan y respetan a Amelia González, la llaman con gran cariño “maestra”, ella tiene 65 años y asiste a tejer desde hace una década, sus manos están arrugadas por el paso de los años pero se mueven con la agilidad de una quinceañera, recién perdió a su marido, hace cinco meses, pero Amalia prefiere salir a que le dé el aire que quedarse en su casa y estar pensando en su esposo. “Luego mis hijas me dicen que no vaya (al Centro) porque me puede apachurrar un camión, pero mientras yo me pueda mover y trabajar lo voy a seguir haciendo, yo no quiero ser una carga”. Doña Amalia nació en Pajacuarán, Michoacán, pero llegó a Jalisco desde los 12 años, en ese tiempo aprendió a tejer por gusto, nadie la enseñó, lo hacía para vestir a sus muñecas. “Yo aquí, llegué a enseñarme, ya que ya sabía más cosas, pues empecé a darle clases a la gente, formamos un grupo y nos unimos mucho, aquí todas somos amigas”. Mientras Amalia platica no quita la mirada de su hilo y de su gancho, está concentrada. Quiere que los inspectores
EL INFORMADOR • F. ATILANO
de la vida
la dejen trabajar a ella y a sus compañeras, reconoce que ahora se han calmado, pero luego hay temporadas donde las quieren correr y “pues no le hacemos nada a nadie, nos tratan de quitar que porque nos vemos muy feas aquí con nuestras cosas. Yo le digo al Gobierno: ‘si usted nos va a mantener, puede quitarnos’, porque a nosotras el cinco que nos dan ahí, nos sirve para mantenernos, ya somos de la tercera edad y no podemos trabajar en otro lado. Entre que nos quitan y no, aquí estamos y no nos dejamos”. Amalia no se ha enterado de que la autoridad les pida dinero para poder estar en la calle, pero entre risas dice que si lo hacen, pues no se lo va a dar porque simplemente no tienen. “El Gobierno debería de alivianarnos a los que no podemos trabajar, hay tanta gente necesitada, pero ellos bien a gusto tienen qué comer, jodido uno que tiene que buscar la tortilla”. Tejer se ha convertido en el motivo primordial de su vida, la señora no sabe qué va a hacer el día que ya no pueda venir al Centro, está tan acostumbrada a la plática y a enseñar a sus “alumnitas”, como ella las llama, que prefiere no pensar en eso y seguir adelante.
También está la palabra de Dios Rita se pasea por la calle con una diadema morada que tiene un gran flor, ella la tejió, su cabellera corta está teñida de rojo, pero eso no impide que se asomen sus canas y su jovialidad resalta a simple vista. Al principio se rehúsa a hablar, cree que quiero saber de muestras de tejido para plagiarlas, “nos pasa muy seguido”. Pero luego de que Amalia le explica que no hay nada que temer lo primero que presume es que sus alumnas son mujeres deprimidas que al escuchar la palabra de Dios han cambiado su vida. Rita Villalobos Torres tiene 10 años viniendo al Centro a impartir clases y vender sus prendas, es soltera, no tiene hijos, ella aprendió el oficio desde los seis años, cuando su mamá le enseñó distintas técnicas de bordado y de tejido, ella puede hacer manteles, rebozos, blusones, botas y todo lo que las “marchantas” le pidan, si algo le cuesta trabajo o no lo conoce, le pone empeño hasta que lo aprende. Se define como una mujer terca a la que le gusta ponerse retos, sobre todo desde que murió su mamá y su familia le dio la espalda, pues como sufre ataques de epilepsia, no cuenta con el apoyo de nadie, “más que el de Dios”, dice con orgullo. “A nosotros no nos quieren dejar trabajar, yo lucho para que se nos permita, pues aquí vienen personas menopáusicas, depresivas, divorciadas que se quieren matar; me ha tocado atender a mujeres drogadictas y con mi terapia, de una forma u otra las he ayudado”. Rita tiene un sinfín de historias y anécdotas, como la de una mujer que se fue a Estados Unidos y dejó a sus hijos al cargo de su madre, cuando la señora regresó sus vástagos ya no la querían y optó por las drogas y el alcohol, pero Rita entre sus clases de tejido y la palabra del Señor, la ayudó, “hace poco vino a darme las gracias”.
Rita se rasca la cabeza como queriendo recordar otra historia de alguna de sus alumnas, y viene a su mente cuando una señora de 80 años llegó desesperada porque su hijo no le daba ni para comer, recuerda que la mujer llegó sin nada, pero Rita le prestó hilo y gancho. “El año pasado ella se ganó cinco mil pesos porque les vendió a unos gringos sus bufandas y sus gorros, yo le dije que no le contara nada a su hijo porque el muy canijo le puede quitar el dinero, mejor que se lo gaste en algún gusto”. Rita es de Atotonilco El Alto, Jalisco, pero se siente más tapatía que nadie, vive aquí desde los ocho años, lo único que quiere en la vida es trabajar, porque sabe que al morir nadie se lleva nada a la tumba.
La inventora de la sandalia de orcapollo Teresita de Jesús Barrón asegura que se curó de diaberes, ¿cómo? Explica que sólo con ganas de salir adelante, “platican que la enfermedad no se cura, pero véame, yo antes ni podía ver por la diabetes y mire sigo sin usar lentes y tejo mucho. Yo soy la inventora de la sandalia de orcapollo, la que se teje con cola de rata, tengo ese orgullo, a los que la comenzaron a comercializar les dimos a ganar mucha feria”. De piel morena y cabello negro, Teresita a veces se frustra, pues a pesar de haber creado esa técnica no supo que tenía que patentarla, “una licenciada vino conmigo y me dijo que por qué no lo hice, pero yo qué voy a saber de esas cosas, para eso uno necesita tiempo y dinero y yo no lo tengo”. La maestra Tere comparte que su técnica ha salido en revistas, incluso gente del Centro Joyero ha ido con ella a tomar clases para aprenderle, pues el tejido es muy artesanal. Así como Rita y Amalia, Teresita también tiene una década en la calle Zaragoza, ella ha tenido que pelear como sus compañeras, aproximadamente 18, por el espacio. Nunca han dado mordida para permanecer ahí. Es madre soltera y originaria de Poncitlán, a sus hijas las enseñó a tejer y a sus hijos a trabajar para ganarse la comida, a ella su mamá también le heredó el oficio desde los 10 años, “yo le robaba el gancho a mi madre para ponerme a practicar”. Teresita lucha todos los días para que la tradición no se pierda, ella dice que es una aventura que les dejaron sus ancestros y por nada del mundo debe morir. A sus 52 años tiene la satisfacción de viajar a varias ciudades de la República como Monterrey, Zacatecas y Aguascalientes para impartir su conocimiento, Teresita está al servicio de quien se lo pida, además, así como Rita ella está para escuchar a sus alumnas. “Las personas vienen a dejar es estrés, las ayudamos en una especie de terapia. Yo no me quejo de nada, porque hay maestras que también son muy corajudas. Aquí estamos para darle el servicio a quien llegue, sean viejitos o jóvenes, la gente tiene que desocupar su mente de otras cosas, para mí todas las señoras que vienen son unas bellezas de mujeres”.
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EL INFORMADOR
Domingo 17 de noviembre de 2013
Mario Vargas Llosa
Antonio Ortuño
PIEDRA DE TOQUE
EL MUNDO ALUCINANTE
Como el desabastecimiento y la carestía estaban haciendo estragos en Venezuela y aumentando el descontento popular, el presidente Nicolás Maduro, que no sabrá mucho de economía pero es hombre de pelo en pecho y bravuconerías, decidió resolver el problema en un dos por tres. Explicó a su pueblo que la alta inflación que padece el país (57%, la más alta de América Latina) es producto de una conjura maquinada por los Estados Unidos, los empresarios y comerciantes acaparadores y los partidos de oposición para destruir la revolución bolivariana o “el socialismo del siglo XXI”. Y, de un plumazo, ordenó bajar los precios de los alimentos y productos electrodomésticos en 50 y hasta 70%, a la vez que mandaba soldados y cuerpos de choque a ocupar los establecimientos comerciales y enviaba a la cárcel a buen número de “conspiradores”, es decir, los dueños de tiendas y almacenes. La campaña fue lanzada por el Presidente Maduro con la consigna de: “¡Vacíen los anaqueles!”. La orden fue entendida por buen número de despistados como una carta blanca para el saqueo y, sobre todo en Valencia pero también en Caracas y otras ciudades, se produjeron asaltos y pillajes en medio de una soberbia confusión. Era patético escuchar a las sufridas amas de casa venezolanas, explicando a los reporteros de la televisión oficial, lo felices que estaban con esas espectaculares rebajas que les permitirían, en adelante, renovar sus neveras y cocinas y asegurar dos comidas diarias para la familia. Almismotiempoquederrotabalainflacióndeunpuñetazoenlamesa,esdecir,subastandoyconfiscandocadenasdeproductosalimenticios y electrodomésticos, el presidente Maduro, mediante la aprobación de la Ley Habilitante, se aseguraba los poderes absolutos que durante un año le permitirán gobernar sin leyes, de la manera cómoda y expeditiva de los dictadores. Para conseguir este atributo, la Asamblea Nacional Venezolana procedió a retirarle la inmunidad a una diputada de la oposición, María Mercedes Aranguren, y a reemplazarla por su suplente, el diputado Carlos Flores, quien, de la noche a la mañana (y mediante generosas prebendas) se volvió chavista y votó a favor de la ley de marras. En suma, pasada la ilusión que estas operaciones han creado en una opinión públicadesesperadaporlacorrupción,elempobrecimientoylaanarquía creciente que vive Venezuela, el precio que el país tendrá que pagar por la demagogia irresponsable de estos días será muy alto. Sin duda, contrariamente a los cálculos del gobierno, se traducirá en una nueva y más aplastante derrota del Gobierno en las próximas elecciones del 8 de diciembre, lo que obligará a aquél, al igual que en las presidenciales, a un nuevo fraude monumental a fin de mantenerse en el poder pese a su descrédito y a la ruina a la que precipita cada día más a su desdichado país. Venezuela nunca tuvo una agricultura floreciente, a la altura de las enormes posibilidades agrícolas con que cuenta, pero con el chavismo, sus expropiaciones e invasiones, las tomas arbitrarias de fincas y la asfixiante burocratización imperante, la producción agraria en ciertas regiones se redujo a mínimos y en otras simplemente desapareció. El resultado de todo ello es que el país debe importar casi el 95% de lo que consume, algo que en la época del apogeo del petróleo, apenas se advertía. Pero el control revolucionario implantado por Chávez y Maduro en la industria ha rebajado la producción petrolera venezolana de manera radical, a la vez que la política de control de divisas, una de las fuentes más prósperas de la corrupción, ha convertido la obtención de dólares para los comerciantes y empresarios que necesitan importar materias primas y productos del extranjero en una verdadera pesadilla. Sólo los enchufados en el Gobierno consiguen divisas, o los que están dispuestos a pagar por ellas comisiones millonarias. Los otros deben obtener las divisas en el mercado negro, donde el dólar vale diez veces el precio oficial. Esa es la expli-
¡Vacíen los anaqueles! cación de la subida desmedida de los precios y del desabastecimiento generalizado. Las valientes rebajas impuestas manu militari por Maduro sólo servirán para acelerar el desabastecimiento generalizado —los anaqueles se quedarán vacíos, en efecto—, y el mercado negro, que crecerá de manera elefantiásica, estará sólo al alcance de los privilegiados, es decir, los favorecidos por el régimen o por la vertiginosa corrupción generada por la política intervencionista en la economía. En otras palabras, la política del socialismo chavista habrá contribuido a agravar las diferencias económicas y sociales que se proponía abolir. Al mismo tiempo que ocurrían estas cosas en Venezuela, en Beijing, el Comité Central del Partido Comunista Chino, anunciaba una nueva política económica, ampliando los mercados libres ya existentes paraasegurarunamejordistribucióndelosrecursosypermitirunaparticipación de empresas privadas, tanto chinas como extranjeras, en las industrias de Estado. (Advertía, también, eso sí, que esta apertura económica no tendría su correspondencia política, pues el Partido Comunista seguirá siendo el árbitro supremo de la vida social). Es improbable que el Partido Comunista chino adopte estas medidas de inequívoco sesgo capitalista por una conversión ideológica y que las emprenda con felicidad. No, se resigna a ellas porque, fiel al pragmatismo tradicional de su cultura, ha comprendido que el colectivismo y el estatismo económico llevan a la ruina a los países y, además de empobrecerlos y atrasarlos, multiplican las injusticias sociales, creando una distancia creciente entre los funcionarios privilegiados de la nomenclatura, y los ciudadanos comunes y corrientes que, además de padecer la inseguridad y el temor, viven haciendo colas, ganando salarios miserables y sin la menor igualdad de oportunidades. Estas verdades elementales, que ya llegaron a la Unión Soviética antes de su desplome, y que empiezan a apuntar, aunque muy tímidamente todavía, en Cuba, parecen fuera del alcance intelectual y del olfato político del presidente Maduro y sus asesores económicos. No es difícil preveer, por eso, lo que depara el futuro inmediato a Venezuela, un país que dada su cuantiosa abundancia de recursos debía tener los más altos niveles de vida de América Latina. En vista de que el desabastecimiento y la carestía —que obedecen a leyes económicas y no a ucases políticos— se agravarán, el siguiente paso del régimen será proceder a la estatización progresiva de las tiendas y comercios que “conspiran” contra la revolución, especulando y hambreando al pueblo. Los pequeños espacios de economía privada se irán cerrando hasta desaparecer y caer en manos de una burocracia inepta y corrompida, de modo quelaracionalizacióndelosproductosdelacanastafamiliar,queenbuena parte ya existe, se irá extendiendo como una hidra por todos los resquicios de la economía hasta hacer de Venezuela un país tan estatizado como Cuba o Corea del Norte. Corolario inevitable de esta hegemonía estatal: la desaparición de los escasos medios de comunicación independientes que a costa de enormes sacrificios y valentía resisten todavía el acoso gubernamental. ¿Habrá valido la pena todo lo que ha significado en ilusiones, esfuerzos y violencias la revolución chavista? Es verdad que la democraciaqueellatrajoabajoeraineficiente,derrochadora,demagógicaybastante insensible a los grandes problemas sociales y había generado por eso un gran descontento en un pueblo que ingenuamente vio —una vez más en la desgraciada historia de América Latina— en un caudillo carismático y lenguaraz a su salvador. El resultado está a la vista: una Venezuela empobrecida, enconada, devastada por la demagogia y la corrupción, llena de nuevos ricos mal habidos, que, una vez que recupere la libertad y la sensatez, tardará muchos años en recuperar todo lo que perdió con el desplome de su democracia.
El arzobispo de Constantinopla Hay un Día Mundial del Libro que fue establecido en abril, para recordar las muertes de Cervantes y Shakespeare, y un Día Nacional del Libro que se festeja en noviembre en honor al natalicio de Sor Juana Inés de la Cruz. De los dos no se hace uno, al menos si nos referimos a la importancia que tienen para el común de los mortales (que, debe reconocerse, en este país no leen ni las cajas de zucaritas). Pero estos fastos, mayoritariamente institucionales, tampoco hacen daño, desde luego. El pasado Día Mundial nuestra FIL recordó a Jane Austen, que es una gloria ineludible de las letras inglesas, y este Día Nacional los libreros tuvieron la buena iniciativa de regalar una antología de crónicas de Jorge Ibargüengoitia en la compra de cualquier otro título (incluidos, al parecer, los que contienen los rebuznos gramaticales de Yordy Rosado). Para quienes frecuentamos los libros, este tipo de acciones son útiles y bienvenidas. Lo dudoso es que ayuden a que los no lectores, que son legión, dejen de serlo. La Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem), que agrupa a los mandones de la edición en el país, puso su tradicional grito en el cielo aprovechando la coyuntura del Día Nacional del Libro, y se quejó de que cada año se publica, vende y lee menos. Sus cifras (que, pese a ser divulgadas en 2013 son todavía las de 2011), indican una pérdida anual de casi diez por ciento en el número de ejemplares producidos. A ese ritmo, en diez años más no se imprimirán en México ni los saldos de los cajeros automáticos. Casi 300 millones de volúmenes salen de imprenta cada año, de los que 131 millones corresponden a las editoriales privadas. El resto son del Gobierno. Anualmente salen a la luz alrededor de 26 mil títulos. De ellos, sólo 5.7% corresponden a literatura en general, aunque cabe acotar que la literatura infantil y juvenil agrupa otro 10.1% de lo publicado. Es decir que alrededor de 15% de lo que se publica en papel en este país es literatura. Entretanto, los libros digitales han alcanzado poco menos de dos mil títulos anuales, de los que 58% son novedades y el resto reediciones. O sea que si la solución viene de la trinchera digital, hay que reconocer que viene en burro… La producción va a la baja y la lectura ni se diga. Estamos, desde hace años, atorados en 1.5 libros anuales por cabeza. Ahora bien, si le quitamos a la cifra los libros de texto gratuito de los chamacos (que sólo se leen relativamente, según los intereses del niño o la habilidad de su maestro) quedamos apenas en 0.5 libros. El índice de lectura más bajo de la OCDE y comparable al de Haití. En ese agujero vivimos. Planes y campañas oficiales para promover la lectura van y vienen pero el panorama sigue negrísimo. ¿Quién desconstantinopolizará al arzobispo de Constantinopla?
María Palomar
DE LECTURAS VARIAS
Camus y su maestro In memoriam JPR, a 140 años estalinista y denunciaron sus atropellos. SiemEl 7 de noviembre se cumplieron cien años del pre resultó muy incómodo para quienes veían nacimiento de Albert Camus, personaje indis- el mundo en blanco y negro desde los cafés del pensable de la literatura y el pensamiento del Barrio Latino, porque Camus sí había nacido siglo XX. El centenario se ha marcado en Fran- entre “los parias de la tierra” y sabía de lo que cia con muchos homenajes: exposiciones, hablaba, porque era un pied-noir argelino de montajes teatrales y, por supuesto, una nueva muchas generaciones atrás que no pensaba que la independencia de su cosecha de libros, entre los tierra fuera la panacea, porque destacan tres volúmenes que consideraba que el único de correspondencia inédita compromiso del escritor, al publicados por Gallimard. cual se debe y que hace la A 53 años de la desapariA 53 años de la grandeza del oficio, es buscar ción de Camus en un accidente de carretera, su obra sigue desaparición de Camus en la verdad y la libertad. Cuando Camus recibió el siendo leída y El extranjero es probablemente uno de los li- un accidente de carretera, Nobel de Literatura de 1957, dedicó su discurso a su maesbros más vendidos y traducidos de la historia. La publica- su obra sigue siendo leída y tro de primaria, Louis Germain. A principios de la décación póstuma de El primer da de 1920, en Argel, Camus hombre (Tusquets), su novela El extranjero es era un niño huérfano de gueinconclusa de corte autobiográfico, fue un éxito de librería probablemente uno de los rra, de familia paupérrima; su madre, de origen menorquín, a más de tres décadas de su era analfabeta y medio muda, muerte. La figura de Albert Calibros más vendidos y pero el maestro Germain –uno mus se mantiene viva porque fue una de las más altas contraducidos de la historia de aquellos “húsares negros de la República”, como se les ciencias morales de su época y decía– le enseñó el francés supo escribir en medio de la (porque sólo hablaba el patois guerra y los horrores no sólo el argelino, mezcla de español, absurdo y la desesperanza, sino también la belleza, la vida y la libertad. Ca- italiano, árabe y francés), lo puso a leer, logró mus no se dejó encerrar por las ideologías ni que consiguiera una beca y que aquella familas doctrinas, se rebeló contra las tiranías y las lia sin recursos aceptara que Albert siguiera utopías de moda y fue de los pocos intelectua- estudiando. Maestro y alumno se mantuvieron cercales que no se uncieron al carro de la izquierda nos. Una correspondencia inédita entre ambos que acaba de ser publicada por Les Cahiers de L’Herne muestra cómo todavía después de la Segunda Guerra, cuando Camus tenía más de treinta años y era en París el ya célebre autor de El extranjero, su antiguo maestro encabeza sus cartas con “Mi querido Pequeño”, mientras que él nunca lo baja de “Querido Señor Germain”, y le expresa una y otra vez su profundo agradecimiento: “Es usted una de las dos o tres personas a quienes debo casi todo”, le escribe en octubre de 1945.
Domingo 17 de noviembre de 2013
EL INFORMADOR
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FATIGA CRÓNICA DAVID IZAZAGA
Una sola persona ya no puede registrar todo lo que ocurre en la ciudad, pero ahora todos podemos escribir historias
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opudetraermitarea”,medijounaseñora que asistía hace algunos años a unodemistalleresdecrónica.“Esque no se me ocurrió sobre qué escribir porque he andado muy nerviosa por culpa del señor que vive en el árbol, frente al camellón de mi casa. Todo el tiempo me estoy asomando por la ventana porque me da preocupación de que se vaya a querer brincar mi barda, porque no debe ser cómodo dormir ahí. Aunque todos los días que salgo y lo veo se ve que está muy a gusto, ni necesidad tiene de buscar comida,porquelostaxistasdelsitiodelaesquinalellevan de comer. Quién sabe dónde irá al baño”. No había encontrado tema para escribir su crónica, pero en cambio —sin haberse dado cuenta— tenía frente a ella una historia sensacional. Cuando en alguna de las primeras sesiones de mis talleres que doy desde hace casi diez años en la librería José Luis Martínez del Fondo de Cultura Económica digo eso de que de una u otra manera todos somos cronistas, a muchos no los convenzo de inicio hasta que pongo el ejemplo de quienes llegan a casa, por la noche y le cuentan a alguien todo lo que les sucedió en su aventura de enfrentarse a la vida día a día: las aventuras de viajar en el transporte urbano, el engorroso trámite burocrático, el azaroso encuentro con el amigo de la facultad que no veíamos desde entonces… al hacer ese relato sucinto de hechos, la gente está haciendo la crónica de su día. En su forma más primigenia, la crónica es la narración y descripción de un hecho o suceso. Partiendo de esa idea fue que me decidí a armar unproyectoque,desdeelGobierno,incentivaralacreación de talleres de escritura en distintas colonias y barrios: dotar a los ciudadanos de a pie de las herramientas mínimas básicas para sentarse a escribir sus historias. ¿Qué historias? Las que vive día a día en su colonia. Hay personas que tienen toda su vida viviendo en un solo barrio y que constituyen la memoria histórica de los cambios que ha habido ahí. Hay quienes conocieron a personajes excepcionales o a quien le tocó vivir situaciones inéditas. Antes, esa era labor de una persona que era denominado Cronista de la Ciudad. Con el crecimiento urbano desmedido y caótico, no hay absolutamente ninguna posibilidad de que una sola persona alcance a registrar todo lo que sucede en una ciudad, por ejemplo, como Zapopan. Por eso la idea de pasarle la estafeta a la sociedad civil es no sólo conveniente, sino necesaria. La democratización de la crónica. Ese espíritu que hay que perseguir para ello es el de aquella idea de Renato Leduc, quien acuñó una de las mejores definiciones que se hayan elaborado sobre esa tarea: “El cronista es el historiador de lo inmediato”, dijo.
Guillermo Dellamary
EXPLORANDO EL MUNDO
Los inmigrantes Ahora es mucho más común que nos topemos con inmigrantes en distintos puntos de la ciudad. Ya forman parte de los lazos que nos unen con la vida cotidiana. Es tomar conciencia de que hay hambre, necesidades, aspiraciones y sueños, más allá de su lugar de origen. Algunos nos piden unas monedas, otros fabrican algo sencillo para poder vender, unos más están tan urgidos de alimentos y refugio, que piden a gritos una ayuda. Hay quien se las da, hay quien los mira con desprecio y desdén. Los fenómenos migratorios han existido siempre, la gente cuando ve su presente y futuro afectados por las carencias, el desempleo, el sufrimiento, el dolor, la persecución y la violencia, trata de huir y desplazarse a donde cree que su destino es más promisorio. La gente tiene derecho a buscar nuevas opciones de vida y a encontrar su prosperidad y felicidad. Así es como llegaron muchos de nuestros ancestros a estas tierras de América. Es también muy conocida la displicencia y el rechazo a los foráneos, la tendencia a cerrarles las puertas y a mirarlos como indeseables invasores. En la medida en que crece la civilización y la moral social, hay más gente sensible a otorgar una ayuda efectiva a los inmigrantes, a estar humanamente dispuestos a considerar su paupérrima situación e ir en busca de aligerar su carga. Muchos sólo llevan una pequeña mochila, una simple y desgastada cobija y una muda de ropa que llevan puesta. También ya cargan con muchas desagradables aventuras, con un espíritu de indomable lucha por alcanzar su añorado objetivo. Han dejado a sus familiares y seres queridos con lágrimas en los ojos y una esperanza, de algún día volver con mayor fortuna o de poder llevar a la familia con ellos a gozar de una mejor situación. Son tiempos de exhortar la ayuda pronta y directa a todos los inmigrantes que ahora llegan a nuestra ciudad. Al menos si no les das algo o no quieres participar en los múltiples programas de asistencia que están surgiendo. Trátalos con compasión y al menos dirígeles una mirada de respeto y unas merecidas palabras de aliento.
El registro que las personas hagan de lo que sucede en sus colonias, en sus barrios, las costumbres, las fiestas, las tradiciones, los personajes pasajeros o eternos, las eventualidades; lo que pasó o está pasando, queda ahí y constituye la memoria histórica de lo que en un futuro se leerá para enterarse de lo que entonces pasaba. Hace unos días leía un recorte de un periódico de finales de los años cuarenta, principios de los cincuenta: era una crónica de las familias que iban a caminar por la avenida Chapultepec y llevaban a sus hijas a que anduvieran en patines. Y ahí andaban las muchachitas, con sus faldotas largas largas y los patines de fierro, haciendo gracias y volteando a ver a algunos muchachos que atisbaban desde las aceras el menor descuido de los padres para siquiera sonreírles a las mujeres o hasta guiñarles un ojo.
EFE
Todos somos cronistas
HISTORIAS. La finalidad del Instituto de Cultura de Zapopan es capacitar a los ciudadanos para que escriban lo que ocurre en sus barrios.
Ese registro, esa crónica, nos permite hoy saber cómo se divertían las adolescentes en esa época, el siglo pasado en nuestra ciudad. El proyecto Cronistas Zapopanos que recién ha abiertosuconvocatoriaporpartedelAyuntamientode Zapopan constituye el principio de esta idea. El proyecto,luegodeandardesdehaceañosdescansandoen elescritoriodediversosgobiernosydistintasadministraciones fue finalmente adoptado por el Instituto de Cultura de Zapopan. La directora Gabriela Serrano y MónicaVenegas,hansidofigurasclaveysuapoyo,entusiasmo y, sobre todo sensibilidad sobre el tema han hecho que esto pueda ser posible. Se trata, en pocas palabras, de dotar a los ciudadanos comunes y corrientes de herramientas mínimas para que se sienten a escribir alguna historia sobre su entorno, su colonia, algún personaje, etcé-
tera. Se trata de darle la posibilidad a la sociedad civil de contar historias. Cualquier interesado en escribir su crónica puede acercarse a algunas de las bibliotecas en las que se llevarán a cabo los talleres. Hay que asistir, a partir del 29denoviembre,doshorasalasemanadurantevarias semanasalassesiones,delasquesaldránlashistorias que luego se reunirán para armar un libro. Los interesados pueden consultar el Facebook del Instituto de Cultura de Zapopan, o bien llamar al 3818-2200, extensión 3845. O a la dirección electrónica que viene al final de esta columna. Alguien tiene que contar lo que sucede en las colonias, lo que pasa barrios adentro, lo que no se cuenta en ningún lado porque no parece ser noticia. Hay mucho qué contar, por eso hay que empezar ya. david.izazaga@gmail.com
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EL INFORMADOR
Domingo 17 de noviembre de 2013
Juan Palomar
Carlos Enrigue
DIARIO DE UN ESPECTADOR
AYER DECÍAMOS
“buscamos una iguana grande se llama kebin si la enkuentras nos llamas es 38 25 55 40 y contestamos.” Tal leyenda, escrita con enérgica letra infantil sobre una hoja de un cuaderno cuadriculado se puede encontrar ahora pegada en algunos árboles y postes del barrio. Una búsqueda cuidadosa en el jardín arrojó nulos resultados. Quizá sobre la terraza más asoleada, o en la azotea, entre la espesura de la pérgola…y nada. Ante lo insoportable de la pérdida para algún niño desconsolado que había hecho de la iguana su amiga y compañera, se extiende esta urgencia a los habitantes de la colonia Americana. En cualquier rincón, escapando del cocherío y de los extraños, acurrucándose en su extravío, una iguana busca a su joven dueño: es un asunto de la mayor importancia. Bien se sabe que la vida es una larga serie de pérdidas. Evitarle esta pena a un niño, que por siempre se acordará de que cuando era chico un representante del mundo llamado kebin lo acompañaba gentilmente, y del que aprendió la paciencia, la mansedumbre y la remota belleza, es ahora una tarea que los habitantes del vecindario le debemos a la inocencia y la gracia del muchachito que escribió la apurada nota. Y contestamos. ** El hombre que danzaba. Su viva efigie descansa ahora sobre la mesa. Escogió retratarse contra el prodigioso tronco de la ceiba. Porta un estupendo penacho de plumas, un manto rojo, camisa y pantalón corto de manta cubiertos de piezas de carrizo ornamentales y sonoras, las conchas reglamentarias en las piernas, bravíos guaraches. Era el jefe de la tribu, su emblema, su orgullo milenario. Don Francisco García, don Chico, último mayordomo de fiestas del pueblo. Por años hizo su especialidad, dentro de su vasto trabajo de jardinería, de barrer con su escoba de popotes y su inmemorial paciencia la tierra apisonada que se extiende bajo algunos árboles. El resultado siempre era asombroso: un jardín zen impecable, dividido por hileras de piedras de río que contienen los niveles. Sólo un artista de la abstracción y el vacío lograba tan serena perfección. Luego, las flores de la jacaranda empezaban a componer, a lo largo del día, su liviano tapiz sobre el campo así dispuesto. La mañana siguiente don Chico, incansable, renovaba el lienzo de un ocre perfecto, fino como la seda. Con su elegantísima indumentaria, que preparaba y componía durante todo el año, encabezaba las procesiones del pueblo, girando con un ritmo que se acordaba con lo más hondo del mundo. La Guadalupana debía haber sonreído. Él mismo era la música y era el baile, era la dignidad y la grave solemnidad con la que su raza sabe festejar los días. Sus muchos años llegaron ahora a su término. Danzará ya, vestido como un príncipe, en el cielo de los hombres buenos, refinados y leales. Un crespón de luto enmarca el jardín de Tipontate, señala la laguna que don Francisco tanto quiso. ** Culiacán, ida y vuelta. Una hora menos que queda prestada en alguna parte, una hora más que desde algún lugar regresa luego. Desde el aire, la ciudad que atiende a un río que sabe bifurcarse es, después de años de no verla, mucho más verde. Este renacimiento citadino que se confirma luego al ver las generosas plantaciones de árboles que surcan la urbe culichi, se debe en gran parte a los desvelos de un muy meritorio ingeniero que se formó en tierras tapatías, primero en el Instituto de Ciencias, luego en la Universidad de Guadalajara. Era el ingeniero Carlos Murillo Depraect (1925-2006). Personaje legendario, destacado arquitecto, botánico y jardinista de excepción. Su pasión por el
mundo vegetal lo llevó a conformar lo que ahora no sólo es un señalado timbre de orgullo para Culiacán, sino un corazón verde que ha irrigado con su ejemplo muchas otras partes de esa ciudad. La contemplación y el goce del Jardín Botánico de Culiacán bien valen el viaje –y desde lejos. Nada se compara allí a la consideración de las plantas prodigiosas traídas de distintas partes, o a la majestad de la colección de palmas extraordinarias, o al gran estanque de plantas acuáticas –desgraciadamente emborronado ahora por una especie de banqueta chueca que lo cruza. El prodigio está a la vista en el conjunto natural así reunido y las novias culichis se retratan, espléndidas y albeantes, contra las generosas espesuras. Aquí y allá se distribuyen algunas intervenciones artísticas. Las mejores se notan menos. ** El Jardín Botánico es una intricada red de meditadas inserciones de ejemplares que, por sí solos, componen una obra de jardinería a la vez acabada y siempre en proceso. Sus códigos y señales tienen una potencia ante la que palidecen otros sistemas de artificios superpuestos. El jardín se dirige, interpela capas de sensibilidad e intelección muy profundas, formadas a través de los decenios de milenios que ha vivido el hombre sobre la tierra. Quizás todo sea cuestión de esmerar la atención. La sabiduría inmemorial de un pandanus amarillo –el árbol que camina- o la de una pasmosa palma talipot, apelan a órdenes estéticos cuya percepción basta para alimentar y saciar el alma de un buen observador. La única manera de implantar en tal medio, en este hortus conclusus exuberante y justo, una arquitectura, es como la que sabía hacer el ingeniero Murillo: discreta, liviana, lógica y despojada de cualquier pretensión. Un muro de ladrillo con un umbral redondo logra convocar instantáneamente la noción cósmica que vagamente percibe el visitante y allí se materializa. Un finísimo pabellón para albergar una colección de bonsáis es sin duda la pieza maestra, en términos arquitectónicos, de todo el conjunto. El largo estanque de la calzada de ingreso sur es una muy efectiva pieza de agua. El ingreso norte, modesto, digno y puntual, es otro ejemplo de cómo actuar en semejante paraíso consagrado a la naturaleza. Es indispensable mencionar y aplaudir calurosamente el más que generoso mecenazgo de Agustín Coppel para hacer del jardín lo que hoy es. Y también al ingeniero Carlos Murillo Michel, actual director de la institución, y a su aguerrido equipo. ** Todas son Fabiola. Un manto rojo, un perfil inolvidable. Francis Alÿs llenó de efigies así al Museo de Arte de Zapopan y al Convento Franciscano de allí mismo. Desde el patio, bajo los naranjos, por algunas ventanas se veía a la múltiple santa romana de visita en los refectorios. En los corredores, uno tras otro, los hallazgos que por años Alÿs ha realizado desplegaban una distinta mano, una parecida conmoción. Formaban una devota procesión que, siempre mirando a la izquierda, daba justa cuenta de un ícono que por más de un siglo ha convocado la imaginación de miles y miles de pintores. Fabiola, patricia, separada de su marido, dedicada a la compasión y la misericordia por los menesterosos, es la mujer que encierra, en su leyenda y su imagen, una telúrica condición que ahora llega a tierras tapatías: un arquetipo quizá que resuena con múltiples acordes en el alma de quien la evoca. O de quien la ve, multiplicada, en el convento de Zapopan: y los muros, sin duda, se tiñen pálidamente de un rojo de pasión o de piedad contenida. jpalomar@informador.com.mx
Guía para encontrar lavadores de dinero De gran impacto será sin duda la famosa ley antilavado la cual creo está muy mal hecha, lo de menos es que a todos nos complique la vida convirtiéndonos en informantes, lo peor es que no se les ve finta de que vayan a lograr encontrar muchos. Para empezar nombraron como director de la Unidad de Inteligencia Financiera, o sea jefe de los cazalavadores al ex procurador de edomex apellidado Basbas, si, el que no encontró a la niña Paulette en una cama, lo que hace deducir que si no la encontró en un espacio tan pequeño, va a estar difícil que encuentre a los lavadores, aunque influyente si debe de ser. Pero debemos ser positivos e intentar cooperar a que los lavadores sean encontrados y que nuestro amado gobierno, que tanto se sacrifica por nosotros, logre juntar la firulilla que necesita para socorrernos con sus nuevos programas sociales que tanto necesitamos y tan generosamente prometen darnos, por lo que hago las siguientes sugerencias, no todos serán lavadores, pero hallaran más donde hay que donde no hay. Y para estar de moda con el sistema de promesas gubernamentales desde varios ejes. Primer eje de acción.- Empiecen por investigar preferentemente a los muy ricos, un simple razonamiento indica que para poder lavar dinero se necesita tenerlo, nadie puede lavarlo si no lo tiene, cuando mucho se podrá ser cómplice de ellos; de esta manera no creo sea tan difícil consultar la lista de Forbes, que es una gran fuente de información. Nuestro rico más visible es Slim, conste que no lo elegí porque estoy enojado porque tengo 5 días más los que sigan en que los de su compañía no reparan mi internet, sino porque Forbes lo dice, pues los que ansiosamente esperamos nuestro bono de vejez recordamos como en tiempo del presidente Salinas le adjudicaron el monopolio telefónico y muchos miembros del infelizaje aun creen, fundada o infundadamente, que el ahora, hombre más rico es prestanombre del ex mandatario. Ahí hay una guía que aumenta las probabilidades, sólo probabilidades, de encontrar lavado de dinero. Segundo eje de acción.- En este país existen miles de aeronaves, yates, buques y autos que valen más de un millón de pesos y todas o casi todas están o debían estar obligatoriamente registrados actualmente, por lo que es fácil ver quiénes son los que las adquieren. Tercer eje de acción.- Habrá personas que tengan el dinero debajo del colchón, pero la mayoría lo tienen invertido en entidades financieras, para mi estas son los medios más sofisticados para lavar dinero y evidentemente serán los principales sujetos a verificar. Remember the HSBC laundry. Cuarto eje de acción.- Serán verificables aquellos que adquieran inmuebles de más de cierta cifra digamos arriba de cinco millones y sobre todo deberá ser materia de atención cuando adquiera más de un bien de estas características. Quinto eje de acción.- Los líderes obreros parecen ser una fuente de derroche y lujos antes sólo pensable para jeques árabes, que ahora, cuando despilfarran han de decir que gastan como líderes mexicanos. Si vigilan a estos cobrarán mucho más que lo que pueden reunir lo que el resto pudieran lavar, que es fácil tomando en cuenta que 60% está en la pobreza.
Armando González Escoto
LOS COLORES DEL TIEMPO
El costo mayor La misma ley de reforma hacendaria que persigue la obtención de mayores recursos económicos para la gestión nacional, incluye la autorización para que el Gobierno federal se endeude, internamente, hasta por 485 mil millones de pesos, y externamente hasta por siete mil millones de dólares, en el ejercicio 2014. Por si fuera poco, ahora el Presidente ya no tiene que pedir permiso para gastar de más, basta con que declare en qué gastó. Ni ésta ni ninguna otra ley propone una reforma del gasto público. Por lo mismo hay que recordar que el evento de toma de poder del señor Presidente de la república costó 32 millones de pesos. La foto oficial del primer mandatario salió en 376 mil pesos. El Congreso federal y el senado tuvieron un costo este año de mil 85 millones de pesos, si nos atenemos exclusivamente al salario percibido, que no incluye pagos adicionales por coordinar bancadas, comisiones o proyectos, comidas, seguros, mantenimiento de
las instalaciones, casas, seguridad, transportes, etcétera, de la misma forma la democracia electoral le costó al país, en 2012, 27 mil 128 millones de pesos, presupuesto que será aumentado para 2015. A estos gastos debe añadirse el costo que tiene la presidencia y las secretarías en salarios, giras nacionales e internacionales, mantenimiento de casas, transportes terrestres y aéreos de comitivas y convoyes, hospedajes, logística, banquetes, equipos electrónicos, renta de vehículos, asesores de imagen, y por supuesto, cientos de guaruras, ya que al parecer viajar en convoyes rodeados de agentes de seguridad mirando nerviosamente para todos lados es parte del glamour, de la imagen, de sentirse con poder y anunciarlo a todo mundo. Pero un costo mayor de la gestión pública no garantiza de ningún modo una mejoría en el ejercicio del Gobierno, nunca ha sido así hasta el presente, ni a nadie se le ha ocurrido establecerlo, por el contrario lo mismo a nivel federal que estatal, persisten las tres plagas que desangran al país y que son al parecer insuperables: corrupción, ineficiencia e impunidad ¿cuál cuesta más a la nación? En la medida que la mercadotecnia se adueñó de las campañas políticas, se entiende que buena parte de las desilusiones del primer año se expliquen por lo desaforado de las ofertas electorales, pero hay rubros en que desde el primer día debería haber resultados, pues éstos no requieren de largos procesos, trámites burocráticos o agendas legislativas, sino de la elección de buenos equipos de trabajo, contratados en orden a sus antecedentes, no a compromisos de campaña; establecimiento de normas claras desde el inicio, voluntad política de hacer bien las cosas, y acciones inmediatas para corregir las desviaciones precisamente en lo que mira a la erradicación de las plagas mencionadas, entre las cuales se incluye el despilfarro del Gobierno en gastos y nóminas, como parte de la corrupción. Esta semana se aprobó finalmente el presupuesto del 2014, que conlleva la reforma hacendaria. El Gobierno puede seguir gastando sin condición alguna, y seguir cobrando su salario con o sin resultados. Tiene ya bastante dinero asegurado para seguirlo despilfarrando sin control, y si se lo acaba, puede desde luego, pedir prestado, finalmente es la gente quién pagará el desorden administrativo, máxime que ahora existen nuevas cargas impositarias. Claro, hay una “buena noticia”, será el Congreso federal quien se encargue de vigilar el recto uso de los dineros públicos. armando.gon@univa.mx
Domingo 17 de noviembre de 2013
EL INFORMADOR
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SOCIEDAD. INFOBESIDAD
Mucho Facebook, ¿poca concentración? P
La obsesión por consultar las redes sociales y WhatsApp provoca un nuevo fenómeno: la atención parcial continua
asamos muchas horas pegados a una pantalla. Por trabajo, pero cada vez es más por placer, porque es útil para comunicarnos, nuestra prioridad. Comprobar si hemos recibido un nuevo mensaje electrónico (cosa que solemos hacer varias veces al día, obsesión recientemente bautizada como infobesidad), mantener varias conversaciones en grupo por WhatsApp, consultar confesiones y noticias a través de Facebook, Twitter y otras redes sociales... Y lo hacemos en todo momento: mientras vemos la televisión, comemos o incluso en plena obra de teatro (algunos optan, en ocasiones, por permitir el uso del móvil durante la función para que compartan en redes sociales lo que ven). Todos (o la mayoría) hemos caído víctimas del influjo digital. Los menores también. En Estados Unidos y Alemania, los adolescentes pasan siete horas y media diarias usando medios digitales. Algunos autores han alertado sobre los efectos que estos procesos tienen en la mente. Lo hizo Nicholas Carr, quien decidió abandonar la vida ultrainformada y se mudó a las montañas de Colorado, donde no había telefonía móvil ni internet llegaba mal, con su obra Superficiales: ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? (Taurus, 2011). Y también Manfred Spitzer, director de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Ulm y del Centro de Transferencia de Conocimientos para las Neuronas y el Aprendizaje, con Demencia Digit@l. El primero resumía así los efectos de internet en sí mismo: “Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo”. ¿Le está pasando eso a más gente? ¿Le cuesta zambullirse en un libro o ha dejado de hacerlo por revisar sus mensajes en Facebook? Spitzer, por su parte, escribe lo siguiente en su libro: “La afirmación de que la competencia en las nuevas tecnologías tenga una correspondiente repercusión positiva no ha sido demostrada en su manera de escribir. “Me acuerdo de la primeabsoluto por el momento. Es estúpido también ra vez que vi ‘catalán’ escrito con k. ¡Hay que ser que justamente la neurociencia sospeche antes burro!, pensé. Vemos errores grandísimos que bien lo contrario. Y es que algunos estudios de- pueden deberse a las nuevas tecnologías y veo muestran que el cerebro crece justo allí donde se que afecta a los chicos, a su expresión, porque utiliza. Y el enunciado al revés es también válido. colocan una abreviatura enseguida”. En cambio, Si no se utiliza el cerebro, entonces se atrofia”. A mantienen el nivel de lectura, afirma esta profeSpitzer le preocupa cómo afecta el aumento de la sora. “Leen lo mismo que antes, pero de otra matecnología en el cerebro de los niños. Su opinión nera, se lo descargan en vez de comprar el libro es que tener más acceso a estas pantallas no les físicamente. Cambian el soporte. Pero que lean viene bien: “La utilización de computadoras en o no depende más de sus gustos e intereses. Aunedades muy tempranas en la guardería puede mo- que muchos tienen una dependencia total del tivar trastornos de la atención, y a una edad pos- móvil”. Torralbo tiene un hijo adolescente al que terior, todavía en edad preescolar, puede condu- le encanta los videojuegos y, como muchos pacir a trastornos de la lectura”. dres, le ha puesto límites: sólo puede usarla el fin Desde la Federación de Editores de España, de semana. sin embargo, no creen que los menoAdriana Díaz, de 24 años, lee dires lean menos. “Frente al tópico gerectamente desde su móvil. “Se ve neralizado, es el sector más lector”, peor que en papel, pero... Es una nodice Antonio María Ávila, secretario vela ligera tipo Cincuenta sombras de la federación, cuyo Anuario 2012 de Grey que me recomendaron”. Díconcluye que el 84.6% de los menores az aporta otra pista: confiesa que le Los jóvenes lee en su tiempo libre. “Y es lógico, escuesta ver una película entera. “Es tán escolarizados al 100%. Pero hay siguen leyendo, que son dos horas, se me hace difícil dos tipos de lectura, una práctica y mantener la atención... Una serie se otra más reposada. Lo que sucede al en pantalla y me pasa más rápido. Creo que hemos leer digitalmente, a través de una taperdido la capacidad de concentrarbleta o del ordenador, es que uno sienpapel, pero les nos. Todo se ha vuelto más rápido, te más la necesidad de comentar lo más en pequeñas píldoras”. que lee con todo el que pueda”. José Antonio Luengo, psicólogo cuesta más ver Eva Martín, de 13 años, está de educativo, dice que, aunque la creenacuerdo con Ávila. Ella juega a Mine- cine, por ejemplo cia generalizada es que vamos a pecraft en la computadora, usa “mucho” or, él no lo cree. “Es cierto que nuesFacebook y Twitter, pero también lee tros chicos pasan mucho tiempo casi todas las noches un libro en la caenganchados a las pantallas y a las ma. “Tengo tiempo para leer y para tabletas. Básicamente están desarrocomunicarme por WhatsApp. Son collando procedimientos de comunicasas distintas. Me gusta hundirme en la lectura. ción diferentes a los ordinarios, pero que tamAhora estoy leyendo Las lágrimas de Shiva, que bién son importantes. Lo importante, lo que es misteriosa e interesante. Me lo han pedido en debemos estudiar, es si en la escuela se introduel colegio. Y he escrito un cuento de 28 páginas ce y se trabaja de forma eficaz la interpretación de un niño que encuentra un anillo mágico, que de textos y la escritura en formato digital. Es imes la puerta a una casa muy extraña”. portante que sigan manejando el libro en papel y de esto depende que en educación primaria lean textos y hagan resúmenes. Eso se hace y se va Los “kambios” a seguir haciendo en la escuela”. No hay que mirar hacia otro lado porque los De acuerdo con Amparo Torralbo, profesora de Lengua y Literatura se nota el cambio en adolescentes viven en la era digital y se comuni-
EL INFORMADOR • J. LÓPEZ
Carmen Pérez-Lanzac / El País
SABER MÁS
EL FENÓMENO De acuerdo con los expertos, hay un nuevo fenómeno que afecta cada vez a más personas: la atención parcial continua. Es lo que sucede cuando pasamos mucho tiempo ante una pantalla, “que estamos pendientes de muchas cosas, pero sin llegar a solidificar nada”, describe Luengo. “Algo así como ‘el que mucho abarca poco aprieta’. Para luchar contra el fenómeno, cree que debemos buscar un equilibrio. “El libro en papel nos permite una vida interior que es indispensable vivir y que no es tan fácil de experimentar cuando se está ante una pantalla que permite ir de un sitio a otro. Hay que equi-
librar el abordaje de los textos. Porque la incapacidad que estamos observando en los alumnos les impide tener ese mundo interior. Es importante que interpreten bien lo que leen. Les digo, clic y leer, pero volver a la página original y haced anotaciones de lo que leyeron”. Isidro Moreno, profesor de Tecnologías de la Información y la Comunicación en la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, incluye una nueva referencia: el conocimiento puzle. “Internet y todos los dispositivos móviles hacen que los jóvenes interpreten el mundo mediados por las tecnologías, se
can con todo el mundo, opina Luengo. El experto cree que las escuelas tienen un reto, que es enseñarles habilidades para la lectura digital. “El profesor tiene que saber que hay una serie de habilidades que él puede aprender. Esa es una asignatura que tiene el docente también para la que no estamos suficientemente formados”. A pesar de todo, Luengo cree que el cambio no está afectando a la capacidad de lectura de los más jóvenes. “Sí están leyendo, aunque sea en el Facebook, están adquiriendo las claves de la lectura. Yo creo que nuestros chicos cuan-
crea un conocimiento puzle o una sociedad mosaico. Mis alumnos manejan los medios con bastante soltura, pero se quedan sólo en la parte externa de los medios, no profundizan. No les da tiempo, nadie les ha preparado y los profesores no estamos preparados en ver qué hay detrás”. “Todo esto va en detrimento de la lectura clásica, tradicional”, continúa Moreno. “Pero nos falta tiempo y sosiego para sentarnos y leer. Y cuando a los más jóvenes se lo facilitas, lo hacen, pero hay que facilitar que se dé esa situación y crearles la necesidad. Por suerte la gente joven es muy lista”.
Conectados ❖ Mientras que en América Latina y el mundo el principal punto de acceso a internet es a través de computadoras de escritorio o laptops, los mexicanos se conectan desde sus móviles, esto de acuerdo con información de ComScore revelada en agosto pasado. ❖ En México, 9.4% de los 42 millones de internautas se conectan a internet a través de un teléfono inteligente mientras que en Brasil lo hace 4.4% de la población, en Argentina 5% y en Chile 8.2%. ❖ Las redes sociales son las que más atrapan la atención de los mexicanos, al igual que los canales de videos, YouTube en específico, donde lo que ven principalmente son videos musicales.
do elaboran un texto o hacen un comentario están poniendo negro sobre blanco sus ideas. Lo que sucede es que en la lectura en pantalla, la lectura profunda es incompleta. El problema es que pasamos demasiado tiempo en ese tipo de lectura y dedicamos menos a la más sosegada. La captura no es la misma cuando lees una página en papel sin interrupciones. En la lectura digital hay una cierta dispersión. Vas de una pantalla a otra, el texto te lleva a un vídeo y luego a un mapa, y la concentración es menor, aunque la cantidad de lectura es mayor”.
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EL INFORMADOR
Domingo 17 de noviembre de 2013
ENTREVISTA JUAN VILLORO
Un conferencista, la lluvia y los cortocircuitos
Todo escritor cuando muere pasa por un purgatorio en el que hay cosas que lo benefician y otras que lo perjudican Juan Villoro, escritor
El escritor, periodista y dramaturgo recibirá un homenaje en la FIL Mónica Maristain/SinEmbargo.mx
S
e trata de la historia de un bibliotecario que va a dar una conferencia sobre la relación entre la poesía amorosa y la lluvia, pero pierde los apuntes y se ve obligado a improvisar, una circunstancia que lo hace caer en la confesión personal. Se trata también de un texto escrito a pedido de la directora teatral Sandra Félix, quien quería inaugurar con “algo fuerte” el Foro Rivas Mercado en la Biblioteca de México y de un trabajo que inicia la colección de dramaturgia en la editorial Almadía, que dirige Guillermo Quijas. “El teatro es el único género en el que el diálogo es una forma de la acción, ya no se trata de explorar la naturalidad del habla como lo puede hacer el cuento o la novela o de plantear una situación dramática, sino de convertir el diálogo mismo en una acción”, dijoenalgúnmomentoJuanVillorocuandoaprincipios de año presentó la obra teatral que escribió la pieza teatral Conferencia sobre la lluvia. Este hombre que habló mucho de futbol y de música, dos de sus grandes pasiones, ahora se ha permitido hablar sobre la lluvia, un fenómeno natural que ha dado origen a innumerables poemas, de los cuales su preferido es Lluvia oblicua, del portugués Fernando Pessoa.
—En el arte de pensar lo que uno va a escribir y lo que escribe realmente hay un gran abismo, ¿qué te pasa con eso? Escribes mucho y de todo… —o que necesitas es cierta irresponsabilidad controlada y digo controlada porque tampoco puedes dar rienda suelta a algo que no conecte con cierto sentido del orden, de la estructura. Me preocupa mucho algo que decía Rodolfo Fogwill (escritor argentino) en torno a que ‘a todo escritor se le acaba la fuente’. Por más rica que sea la capacidad expresiva de un artista en cualquier género, hay un momento en que agotó lo que tenía que decir. Lo vemos por ejemplo en las retrospectivas de pintores, donde de pronto te parece que están pintando el mismo cuadro en forma permanente. Eso, si va a dar a distintos museos, a distintos coleccionistas, no importa tanto, pero
SOBRE BOLAÑO Al cumplirse 10 años de la muerte del escritor chileno Roberto Bolaño(1953/2003) en julio pasado, Juan Villoro escribió una columna en El Periódico de Cataluña en donde habló de la larga amistad que lo unió al autor de Los detectives salvajes. Se refirió también al lugar de privilegio que Bolaño, autor reacio al reconocimiento, ocupa hoy entre los lectores de todo el mundo. Se trata de “un sitio fashion”. “Ningún gran autor es ajeno a los excesos de la atención, los misrea-
dings, las sobreinterpretaciones, las ficciones sobre su vida. Los detectives salvajes está destinada a someterse a toda clase de adaptaciones, del teatro al cine, pasando por la radio, hasta llegar a la posible producción de Los detectives salvajes sobre hielo. De estar entre nosotros, Roberto Bolaño miraría intrigado su peculiar destino, se alzaría de hombros ante las cosas que decimos de él, encendería un cigarrillo, y seguiría imperturbable su camino”, escribió Villoro.
NOTIMEX
—A propósito de “Conferencia sobre la lluvia”, tú eres un conferencista prodigioso, eres un crack hablando ante el público —(Risas) Una persona que desarrolla un oficio siempre tiene un fantasma que constituye los problemas de ese oficio. Un escritor puede ser muy prolífico, pero puede sentir que de pronto se va a quedar sin gasolina. Entonces, pensar en el terror de la página en blanco, en esa imposibilidad de seguir escribiendo, es algo que le puede pasar desde a Balzac hasta Vargas Llosa. Digamos que es un fantasma que se sienta a tu mesa a menudo. Hablar en público es algo que me ha costado muchísimo trabajo. La primera vez que lo hice la única pregunta que hubo en el público fue: ‘¿Usted siempre habla tan rápido?’ Fue lo único que les interesó saber porque yo era una especie de freak que me atropellaba todo el tiempo. Me ha costado mucho trabajo y debo decir que es algo que se pierde con el tiempo. He visto a grandes conferencistas que van perdiendo la retentiva. He estado con amigos que cada tanto se olvidan de algo; uno de ellos se olvidó del nombre de Tolstoi y fue para mí la primera señal de que estaba perdiendo la habilidad. Entonces, ese fantasma se sienta a mi lado cada vez que doy una conferencia y empiezo a hablar, al mismo tiempo de preguntarme si estaré diciendo lo correcto. De pronto comienzo a sentir que voy a tener un cortocircuito cerebral y no podré seguir adelante. La obra Conferencia sobre la lluvia surge de ese temor, aunque hable de un mal que no he padecido todavía.
ANTIFAZ. “Creo que todos nos ponemos ciertas máscaras para decir otro tipo de verdades y evidentemente cuando hablo en público, puedo sonar familiar o puedo parecer cálido, pero eso tiene que ver con un esfuerzo de comunicación con el otro”, dice Villoro.
cuando ves toda la obra reunida, parece una reiteración un tanto infernal. Si piensas en el Carlos Fuentes de los sesenta, verás que es muy superior al de los noventa. Quizás para ponerme a salvo de ese fenómeno, lo que hago es cambiar de géneros, algo que se ha facilitado merced a mi personalidad dispersa. Entonces termino un libro para niños y al hacer luego una obra de teatro pongo en juego registros tan distintos que siento, o al menos tengo la ilusión, de que no me repito. Si escribiera una novela y luego otra y otra, creo que me convertiría en un autor muy reiterativo. Saltar de un género a otro me ha permitido salir adelante y no sé por cuánto tiempo podré hacerlo. —Una fantasía recurrente es que a uno lo encierren en una prisión para poder escribir todo aquello que tiene pendiente, sin distracciones, lo cual implica en cierta manera no vivir… ¿Hay un problema entre el vivir y el escribir? —Ese es un tema fascinante. Cuando estás escribiendo a menudo piensas que la verdadera literatura está en la calle, en la gente, en aprender de primera mano, en lo que debo sufrir en carne propia… ¿Cómo voy a poder escribir Los Miserables sin haber conocido la sociedad en los bajos fondos, sus cloacas, sus catacumbas y todo eso? Al mismo tiempo, cuando estás viviendo te dices: Dios mío, estoy aquí emborrachándome, escuchando historias y la verdadera literatura ocurreenelpapel,enlalectura,entonceshayunatensión perpetua entre los escritores. Hay algunos como Jorge Luis Borges que se sienten plenamente satisfechos en el mundo de los libros. Borges solía decir que el hecho esencial de su existencia fue descubrir la bi-
blioteca de su padre, es decir, descubrir un universo que era para él. Ha habido otros que han necesitado matar leones en África como Ernest Hemingway para sentirse vivos y luego poder escribir. Yo me ubicaría entre los dos polos, pero al haber sido por ejemplo muy amigo de Roberto Bolaño, él nos enseñó que se trata en realidad de un falso dilema. Mucha gente dice: Roberto sacrificó la vida por la escritura, tenía el tiempocontadoydejódevivirparaconstruirunaobra que aún no conocemos por completo porque todavía aparecen libros de Bolaño. Sin embargo, lo que Bolaño demostró es que la literatura es una forma de la vida. Es como decir que al soñar no estoy viviendo, porque no tengo una plena conciencia de ello, pero las cosas más importantes que nos pasan en la vida suelen transcurrir en los sueños o cuando recordamos. Entonces,creoqueesunfalsodilema,peroquealmismo tiempo me preocupa en forma permanente. Una de las razones de hacer crónicas y entrevistas está asentada en esa preocupación. Se trata de una manera legítima de invadir territorios de la realidad que no necesariamente son accesibles y a partir de eso poder mentir con conocimiento de causa cuando hago ficción. El escritor es un ladrón de realidad. —¿Adquirirá Bolaño con el tiempo la importancia de Borges en Latinoamérica? —Bueno, eso es imposible. Borges ya es inmortal y es el segundo nombre de la literatura. —¿Por qué es tan moderno Borges? —Porque es el reinventor de todo el lenguaje que conocíamos o creíamos conocer. Roberto es más otro tipo de autor, uno más cercano a la expe-
riencia, a tipos como Jack Kerouac, por ejemplo; el caso de Borges es único porque lo que hizo fue limpiar de retórica la lengua y cambió ciertos usos, términos, adjetivaciones, se interesó en registros nunca antes explorados en la literatura, desde los compadritos del tango hasta la filosofía metafísica. La impronta de Borges es el español que hablamos hoy. Lo que es muy difícil es decir por qué Borges era original, porque nuestro mundo es un mundo borgiano, la estatura de Borges es la de Shakespeare, la de Dante, la de Cervantes. Ojalá Bolaño alcance ese nivel, pero cuando eso ocurra ni tú ni yo estaremos vivos para verlo. —El conferencista de tu nueva obra de teatro no es como tú. Tú no te pondrías frente al público para contar tu vida —No, espero que no. —Pareces un hombre siempre muy cercano, pero no creo que sea así… —Claro que no. Y espero, efectivamente, no ser tan cercano. Valoro mucho la privacidad, una de las cosas que está más en riesgo en nuestros días. Lo vemos ahora con el caso de Edward Snowden o de WikiLeaks, que los gobiernos del mundo, especialmente el de Estados Unidos consideran muy normal invadir la vida privada de los ciudadanos. Lo vivimos cuando haces un desfiguro en una fiesta y al día siguiente estás en YouTube; incluso ha habido gente que se ha suicidado por esa causa, te asoleas desnudo en la azotea y eres captado por Google Earth, de modo tal que la vida privada se ha convertido en una nostalgia.
Domingo 17 de noviembre de 2013
EL INFORMADOR
Raymundo Riva Palacio
PORTARRETRATO Político experimentado en múltiples batallas, escucharlo en un tono molesto y con un fraseo acusatorio es algo sumamente inusual. Por eso, cuando José Narro, el rector de la UNAM, reacciona con tanta fuerza retórica como lo hizo esta semana al inconformarse con la Comisión Nacional de Derechos Humanos por haber divulgado una recomendación a la universidad antes del plazo para que la respondiera, hay que escucharlo. La CNDH envió una recomendación a la UNAM para que respondiera una queja por haber sido omisa en el caso de una joven de 16 años de quien un profesor con 44 años de carrera, abusó sexualmente en una preparatoria. El plazo para la respuesta se establecía para el 20 de noviembre, pero la CNDH dio a conocer la observación mediante un comunicado de prensa el lunes. “Así lo hacemos siempre”, dijo el OmbudsmanRaúlPlascencia.“Avecesnosgananlosmedios y sacan de la página de internet la recomendaciónylapublican.Cuandonolohacen,loinformamos nosotros. Es nuestra obligación”. El rector no está de acuerdo. “Tenemos que pedirle a los funcionarios que sean cuidadosos, que no hagan generalizaciones y que cumplan con los plazos”, dijo un día después. “Que no nos hagan pensar que porque ya no están con nosotros o que tienen algún enojo con la institución porque no cumplieron con sustareas, tengan algunaactitudde esa naturaleza”. A Narro no se le escapan las palabras. Siempre es cuidadoso en el fraseo, en la dirección hacia donde van, calculando réplicas y consecuencias. Pero tampoco es un político al que le guste el Palenque. Antes de este sonoro diferendo con la CNDH, el anterior similar fue cuando se enfrentó al entonces secretario de Educación de Felipe Calderón, Alonso Lujambio, sobre los “ninis”. La cifra de 7.2 millones de personas entre 12 y 29 años que no tenían ni educación ni empleo que denunció Narro para explicar una de las causas de la inseguridad, fue rebatida por Lujambio que la ubicaba en 285 mil. Al final, el rector tuvo la razón. Sus horas de vuelo en la política ya eran muchas. Fue parte del grupo universitario que encabezó Jorge Carpizo, a quien acompañó a la Secretaría de Gobernación en calidad de subsecretario. En 1994, cuando renunció sin decirle al ex presidente Carlos Salinas ni a nadie, en un arrebato en medio de una negociación con el EZLN para la pacificacióndeChiapasylasvenideraseleccionespresidenciales, fue de las personas que hablaron con él, lo hicieron entrar en razón y que regresara a la Secretaría —mil 800 millones de dólares menos, eso sí, que se fugaron por su lance.
Carlos Cortés Vázquez
VISIÓN Y DECISIÓN
Inocuo o inicuo Como el filo e una navaja, sólo una letra cambia el sentido aportando promesa o amenaza. Tal paradoja es constante y se agudiza en cambios tan severos como son los actuales, en que sin llegar a extremos como los desencadenados hace una siglo, sí constituyen advertencia para quienes poblamos la tierra. Lo inocuo lejano se aproxima convertido en inicuo. El petróleo del medio Oriente influye en la economía sin exceptuarnos de quebrantos, potenciales de momento y previsibles en el mediano plazo, con influencia directa en los resultados económicos reflejados en el Producto Interno Bruto —PIB—, firme en la postura inferior a la tercera parte del porcentaje propuesto y previsto para este 2013. Ningún acontecimiento resulta totalmente inocuo. Los medios de comunicación nos traen las imágenes informativas de manifestaciones callejeras en tierras lejanas y otras cercanas, aquí mismo en Guadalajara. La causa puede ser inicua, pero sus consecuencias nefastas e intranquilizadoras. Inicuo el proceder legislativo ocupado en la defensas de intereses coincidentes en el beneficio de quienes han patrocinado su asignación de la curul o el propósito de continuar el ascenso dentro del engranaje político al costo de actuar al modo de la conveniencia, antes del servicio honesto en reciprocidad a la confianza otorgada por el voto ciudadano. El descrédito en las instituciones oficiales es cercano a la generalidad. Denominación proveniente de hechos reprobables, justificados alguna vez y otra también, mediante arreglos cupulares donde se percibe el paso de la promesa de llegar al fondo y aplicar justicia, que sólo alcanza la amenaza y el escándalo protagónico mediático. Inicuo es el término malvado, injusto y contrario a la equidad que al sobrepasar los lineamientos de la prudencia alienta la intolerancia con llamado al reclamo de aplicar todo el peso de la Ley a los infractores, que bien pueden ser los manifestantes callejeros, los legisladores irresponsables, los burócratas corruptos o ex funcionarios deshonestos. Sólo un ejemplo serio, impartido con diligente severidad puede lograr el retorno al crédito que requiere la autoridad para su actuación con el respaldo de la sociedad, creyente en acciones de gobierno apegadas al bien de la propia sociedad. La carencia del atributo confianza promueve la divagación, la incertidumbre o potencializa la indiferencia. Las múltiples razones expuestas a través de los medios de comunicación masiva tienen hoy otro desfogue alterno en las redes sociales, constituyentes de forma directa donde la palabra oral y escrita adquiere la fuerza convincente de mensaje de “uno a uno”, complementario del masivo tradicional. Vivimos en la era del convencimiento a través de los medios con el vigor necesario de lo inicuo o lo inocuo. Dios nos guarde de la discordia. sicp@informador.com.mx
En el Gobierno de Ernesto Zedillo, su amigo Juan Ramón de la Fuente, lo llevó a la Secretaría de Salud como subsecretario, y cuando en 1999 la UNAM vivía una —si no— la peor crisis de su historia por una larga huelga lo acompañó a hacerse cargo del problema. El rector Francisco Barnés fue destituido y De la Fuente, con su magia mediática y gran ascendencia sobre los medios, y Narro, en la operación política, resolvieron la huelga. Discreto,Narrosiemprehasidoefectivo.EnelGobierno de Calderón fue uno de los pocos políticos prominentes que mantuvo una voz independiente y crítica sobre el estado económico del país, discurso que no cambió a la llegada de gobierno de Enrique Peña Nieto. Durante la campaña, Narro se convirtió en una de las voces críticas que escuchó Peña Nieto y mantuvo la cercanía con la distancia a través de una honestidad intelectual para decir las cosas. Cuando llegó el momento del gabinete, de manera sutil declinó el rector el ofrecimiento de Peña Nieto. En el Gobierno actual, su influencia Narro se puede apreciar con la presencia de sus cercanos ex colaboradores en la UNAM, los subsecretarios, Sergio Alcocer Martínez en Relaciones Exteriores, y Enrique Del Val en Educación, así como la de Miguel Robles, secretario general del CISEN. Dos directores de facultades, Rosaura Ruiz de Ciencias, y
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El fusil del Rector Fernando Castañeda, de Ciencias Políticas y Sociales, están en la lista de aspirantes al IFE. La relación con el Gobierno es de respeto y aprecio, pero no la ha aprovechado en su reclamo a la CNDH, donde hay una vertiente política de —que llama venganza— que no ha terminado de aflorar. El Ombudsman también ha perfilado a su enemigo, la recomendación en el abogado de la UNAM, Luis Raúl González Pérez, quien, dijo Plascencia, fue omiso y engañó al rector. Esta historia viene de hace más de 20 años. González Pérez también forma parte del grupo político de Carpizo, con quien trabajó muy cerca y que lollevóalaCNDHcomovisitador,queinterrumpiósólo cuando fue nombrado quinto y último fiscal del CasoColosio.GonzálezPérez,buscóen2009lapresidenciadelaCNDH,queperdióanteelactualOmbudsman en dos rondas de votaciones, donde el PRI en el Senado negoció con el PAN ese cargo, a cambio del Tribunal Electoral, y lo que parecía una designación segura, se volvió sacrificio. Cuando ahora le han preguntado a Plascencia si la recomendación a la UNAM es de para eliminar un potencial rival para cuando busque la reelección en noviembre del próximo año, lo rechaza. Sin embargo, personas que trabajaron con él en la CNDH, afirman que lo que ha hecho Plascencia no es algo
inédito. Recuerdan cómo Plascencia, con el apoyo del ex director de la Facultad de Derecho, Máximo Carvajal, hoy director de Quejas en la CNDH, fueron eliminando los vestigios de Carpizo en el organismo. Son cosas que suceden en la política, aunque Plascencia asegura que no antepone nada a la observancia de los derechos humanos. Narro, sin embargo, abrió la puerta a otra verdad cuando mencionó venganzas contra la institución. Se refería específicamente a la UNAM, que obligó a Plascencia a renunciar a su plaza en la Facultad de Derecho cuando quiso pedir un segundo año consecutivo con licencia sin goce de sueldo, y a Carvajal, a quien en 2011 le pusieron un alto cuando le impidieron seguir en la nómina como profesor de tiempo completo, cuando cobraba desde 2007 como funcionario, de tiempo completo, en la CNDH. El viernes pasado, González Pérez ofreció durante una conferencia de prensa para responder jurídicamente las imputaciones de la CNDH, y adelantó que en unos días se revelarían más datos sobre el caso. La duda es si será sobre la recomendación, o sobre el entramado de pasiones intramuros que el rector apuntó, como un fusil listo para disparar. rrivapalacio@ejecentral.com.mx Twitter: @rivapa
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EL INFORMADOR
Domingo 17 de noviembre de 2013
EL INFORMADOR • M. FREYRIA
CULTURAS. EL HINDUISMO ES PARTE DE LA CIUDAD
GRUPO. Ellos forman parte de la Unidad Internacional para la Conciencia del Krishna, fundada en 1966 en Nueva York por un monje hindú.
Un Ratha Yatra
tapatío
Entre música y cánticos, integrantes de la comunidad “Hare Krishna” recorrieron las calles de la ciudad Norma Gutiérrez
M
ientras Danahé Amezcua bailaba entre la fría lluvia y el áspero viento para equilibrar sus mantras, don José Zermeño encendió un cigarrillo. El hombre tenía las botas ahogadas en el charco que conducía hasta los tres enormes carruajes a los que la joven esperaba menando sus caderas y brazos, augurando que esa llovizna no impediría que el tradicional Ratha Yatra — un desfile-festival organizado por la Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna— recorriera las calles de Guadalajara, como lo han hecho desde hace 37 años, partiendo desde la glorieta de La Normal. Don José estaba molesto y comenzó a renegar porque el transporte público, que esperaba, no pasaría, por al menos, en una hora, tiempo en el que Danahé y más de mil personas que seguían en caravana a los tres carruajes, que aludieron a las deidades hindúes en una breve pero tardada ruta hacia Plaza Universidad. Desde las 13:00 horas, la Avenida 16 de Septiembre fue cerrada a la circulación y junto con ella, las esperanzas de que Don José llegara a tiempo a su trabajo, a una carpintería cercana al Parque Agua Azul. El hombre de bigote fruncido y espalda mojada preguntó a que se debía tanto alboroto al quinteto de agentes viales que despejaron del asfalto a los automovilistas que también rezaban al semáforo para que la luz verde les permitiera salir del embotellamiento en el Centro.
La procesión hindú tuvo como objetivo el agruparse en la plazoleta para celebrar la “Prasadam”, una ofrenda en honor a las deidades que se desarrolla mediante un convivio culinario que es compartido a cualquier asistente, sea o no de la devoción Krishna, pero conservando una esencia 100% vegetariana, además de ofrecer literatura y charlas informativas sobre su fe. Los carruajes en forma de templos no lucieron en su esplendor. La lluvia obligó a los organizadores a cubrir los floreados decorados y las figurillas de las deidades con improvisadas mantas, que antes del desfile, fueron colocadas para evitar que el agua inundara por completo a los carros alegóricos de azul y amarillo chillante. Como cada año, fue la familia Estrada la que construyó y decoró las carrosas que, a decir de una de sus integrantes, Guadalupe, en Guadalajara tardan como una mes en ser finalizadas, mientras que en la Ciudad de México, los simulados templos andantes se culminan en una semana para dar paso al mágico desfile capitalino que reúne a más de cinco mil personas. Aunque en su inició los organizadores dudaron de que el clima despejara las negras nubes, rápidamente los carruajes tomaron ritmo cuando los propios asistentes jalaron con sogas las enormes llantas de madera, pues el transporte hindú está diseñado para que sus devotos sean quienes conduzcan el paso, mismo que era barrido, simbólicamente, por un hombre que sujeto al mango de la escoba limpiaba el sendero
DE PASO. Durante el recorrido también repartieron información.
SONRISAS. La mayoría presumió en su frente el tradicional “tilak”, una marca de pigmento amarillento.
EL DATO
por el que las deidades: el Señor Jagannatha, el Señor Baladeva y la diosa Subhadra —con la rueda celestial de Sudarshana— desfilaran por una de las principales calles de Guadalajara.
Conoce
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Si deseas conocer más sobre Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna en Guadalajara puedes buscarlos en Facebook como Hare Krishna Guadalajara (https://www.facebook.com/pages/HARE-KRISHNA-GUADALAJARA/18280781176 8272).
Con los brazos temblorosos por el frío, los seguidores de la filosofía hindú aplaudieron y cantaron al paso del contingente que presumió las ropas tradicionales de la cultura: los hombres vistieron una especie de pantaloncillo sujeto su cintura que colgaba festivamente hacia el piso mojado, por su parte las mujeres vieron humedecidos los coloridos punjabis holgados de saturados estampados. Los ciudadanos que esperaban el tránsito de los camiones públicos, progresivamente se enteraron del significado de
aquello que les atrasaba su itinerario. “¿Y eso qué es o qué?”, preguntó la señora Marcela a Liliana Mora, una chica de 28 años que desde Colima se sumó a la festividad de su devoción, pues al no contar con el dinero suficiente para viajar hasta Puri, el puerto hindú —donde se realiza el verdadero festival— opta por venir desde hace siete años al recorrido Krishna tapatío. La mayoría de los krishnas presumieron en sus frentes el tradicional “tilak”, una marca de pigmento amarillento que poco a poco desapareció de los rostros, dejando un ligero recuerdo entre el nacimiento del cabello y el entrecejo. Los automovilistas no dudaron en sonar los cláxones, algunos en ánimo molesto, otros como si se tratara de una verbena futbolera, en tanto otros ciudadanos se integraban en son de broma a los “kritan”, los llamados cantos en grupo (bhajans), con pronunciaciones erróneas pero entusiastas.
APASIONADO. Un hombre entona un “kritan”, cánticos en grupo.
Domingo 17 de noviembre de 2013
La tuya en bicicleta Malasia
EL INFORMADOR
Pedaleando Hacia Adelante
Ese día salimos muy tarde. Me refiero al primer día en que dejamos aquel departamento, ya vacío, en Bremen, Alemania, hace poco más de dos años. Apenas llevábamos 25 kilómetros sobre nuestra bici y ya nos habíamos perdido. “Pues tenemos dos opciones, a la derecha o a la izquierda”, le dije a Annika. Para nuestra suerte un señor de mediana edad paseaba a su perro en aquel día nublado en el Norte de Alemania. Nos detuvimos a su lado y Annika le preguntó: “¿disculpe hacia dónde está el camino del Río Weser?”. Él contestó tranquilamente: “tomen aquella calle a la izquierda y en unos 500 metros lo van a ver.” Justo antes de que comenzáramos a pedalear nos detuvo con una pregunta, “¿Por qué, a donde van en bicicleta con tanto equipaje?”. “Nos dirigimos a Malasia”, le contestó Annika con una sonrisa nerviosa. A lo largo del viaje nos han sucedido muchas cosas. Muchas de las cuales mi memoria debe hacer un gran esfuerzo para recordarlas. Sin embargo, entre las que puedo visualizar con claridad, es el rostro de aquél señor luego de que Annika contestara su pregunta. Su expresión se puede describir como la de un extendido “Oooraleee, pues ’ta chido su cotorreo, ¿eh?”, dicho con un claro y rimbombante sarcasmo que entendíamos perfectamente. La verdad es que, al contestar aquella pregunta nos dimos cuenta de la barbaridad a la que nos estábamos comprometiendo. Una cosa es lo que las demás personas hablan sobre ti, y otra muy distinta es lo que tú te hablas contigo mismo. La segunda, creo yo, es la más importante. La lección de aquél día era muy clara: nos convencimos que nuestra meta no era llegar, sino disfrutar el viaje. Desde aquel día respondimos aquella pregunta de una manera más sencilla y quizá menos soberbia: “Vamos dirección Este”. La respuesta se sentía más real, más cercana. Ya ha pasado más de dos años desde que nos topamos con aquel señor. Y si bien hemos ya llegamos a Malasia aún no sentimos que hemos terminado con el recorrido. Deseamos llegar a muchas otras partes en bici, entre ellas, a Guadalajara; el lugar donde toda esta idea nació en el departamento 2A del edificio Libertad de la colonia del mismo nombre. Creo que cuando regresemos veremos otra ciudad, una completamente diferente a la que dejamos, una aún más ciclista de lo que yo la recuerdo. Sé de la gran cantidad de grupos que existen en la ciudad que están luchando por sus derechos en las calles. Yo la recuerdo aún antes
SIN MIRAR ATRÁS. Roberto y Annika llegaron a Malasia, pero aún van hacia el Este.
de que existiera la ciclo vía en Federalismo y se cerraran al tráfico vehicular Vallarta y Juárez los fines de semana. Porque cuando todo inició y estos grupos expresaron sus ideas, hubo muchas caras como la de aquel señor que nos topamos en Alemania. La cara de “ahh chido tu cotorreo, ¿eh?”. Y aunque aún hay mucho por hacer, en ocasiones veces está suave voltear para atrás y reconocer lo mucho que se ha recorrido. Porque es muy importante trazarse metas para el crecimiento de una ciudad, pero también es importante disfrutar el proceso, pues al igual que viajar en bici, de nada sirve sino se disfruta el camino. Creo que eso se entiende ya muy bien en Gdl y a diferencia de nosotros, que seguimos hacia el Este, me gusta creer que en la ciudad se está pedaleando hacia adelante. Tengo muchas ganas de saber cómo será la Guadalajara que nos toque pedalear. Seguro mejor que la que dejé aquel verano de 2010.
R. GALLEGOS
Por Roberto Gallegos
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EL INFORMADOR
Domingo 17 de noviembre de 2013