Tapatío 24 de noviembre de 2013

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FUNDADORES Jesús Álvarez del Castillo V. Jorge Álvarez del Castillo Z.

GUADALAJARA, JAL., DOMINGO 24 DE NOVIEMBRE DE 2013

EDITOR-DIRECTOR Carlos Álvarez del Castillo G.

AÑO XCVII TOMO CCCLXVI NÚMERO 34596

SECCIÓN

B

CUADERNO DE LECTURA Para conocer lo básico sobre Página Tres John F. Kennedy

El riñón “viejo” de Chuy

Lila Downs según Proust

Página cinco

Página siete

Supervisor: Rocio Fonseca rocio.fonseca@informador.com.mx / Ana López ana.lopez@informador.com.mx

Si lo que quieres Josefina Negrete Guillén recuerda cuando los Cristeros llegaron a su casa, cuando en la Laguna de Chapala había unas “olotas”; ella estuvo en una fiesta de María Felix y en una Guadalajara sin autos Alejandra Pedroza

D

ebajo de una montaña de mazorcas, Josefina Negrete Guillén esperó a que el peligro pasara. Con discreción sacaba la nariz para tomar aire y aprovechaba para calcular el conflicto: su padre, José Trinidad Negrete, se estaba arreglando con los cristeros. Apenas se escuchó que venían las tropas, las mujeres de la casa buscaron escondite. Ahí estaban, entre las camas, el maíz, los animales. Su papá esperó sentado en un equipal, junto a la puerta, comiéndose un elote de esos con granos que revientan sobre las brasas, y que de sólo recordarlo a Josefina se le antoja. Los cristeros no pidieron permiso: entraron. El hombre, que entonces era presidente municipal de Chapala, se levantó y se les puso enfrente. “Mi papá era tan duro, que cuando abrieron la puerta les dijo: “Sin lastimar a mi familia, entren; y si no, sobre mi cadáver”, cuenta Josefina apretando la dentadura. Y en su casa los cristeros se estuvieron meses. Ella describe a un padre compasivo que permitió que se instalaran atrás, en el corral. “Traían muchas necesidades. Venían en caballos que se caían de hambre y llegaron casi encuerados, mi papá tuvo que pedir ropa al pueblito para ayudarlos”. Josefina hace memoria de aquel episodio y el temor se reconstruye. Ella vivió el acelere del corazón cuando sintió venir a los hombres armados, y lo revive el día de su cumpleaños 100, cuando el recuerdo regresa.

Chapala tenía olas Si le preguntan a Josefina cómo le ha hecho para lograr su 4 de noviembre número 100, lo reflexiona y concluye que su estrategia para fuerza y salud fue la natación que practicó durante su infancia y adolescencia. “En aquel entonces Chapala era un lagunón. No el charco que es ahora. Venían unas olotas que daban miedo”. Entonces Josefina esperaba a que el agua se elevara para sorprender a la ola y romperla con el cuerpo, como una flecha rígida. Otro secreto es la alimentación. La familia de Josefina comía de lo que salía de la siembra, de los nopales que cortaban en las huertas cercanas y de los peces que en ese entonces abundaban. Había para escoger. Su mamá, Concepción Guillén, mandaba a los niños de la cuadra: “Trae dos kilos de charal. Ahora ve por bagre para freírlo”.

es vivir cien años Una vez, camino al trabajo, Josefina se detuvo para mirar a Jesús a través del espejo de la peluquería. Eso bastó para que él la siguiera hasta su casa y la buscara por la ventana, para luego llevarle serenata, así como un nieto le llevó un mariachi por sus 100 años. Aplaudió y cantó en su cumpleaños, lo que nunca cuando Jesús llegaba con músicos a su puerta, porque no tenía ni un minuto asomada cuando su mamá ya estaba atrás jalándole la trenza. “Me zangoloteaba como a una gallina que la están matando para un caldo”. Nunca se tomaron la mano, nunca se dieron un beso antes de la boda. Duraron 20 años casados, después ella se fue a vivir a Estados Unidos. Una tarde en la que Josefina se estaba arreglando para ir a un baile, tocaron a su puerta para avisarle que habían atropellado a su marido, que estaba muerto. Tuvieron tres hijas, dos de ellas también ya fallecieron, a una, incluso, Josefina le cerró los ojos en su última exhalación.

Guadalajara sin autos Para recorrer la Guadalajara que a Josefina le tocó en la infancia y juventud, había que hacerlo caminando o en burro. De cualquier modo, las orillas de la ciudad eran las que ahora son los límites del área céntrica, había menos distancia, menos ajetreo y días que pareciera que duraban más. Para ocasiones especiales estaban las calandrias. “Se subían dos y tres gentes sentadas, una arriba de la otra, porque era cara. Y vámonos. Era el lujo que había aquí en Guadala-

La fiesta de María Félix

SABER MÁS Los años ❖ La japonesa Misao Okawa cumplió este 2013 115 años y obtuvo el reconocimiento oficial del Récord Guinness por su longevidad. Vive en su natal, Osaka. ❖ El reconocimiento le llegó luego del fallecimiento de la china Luo Meizhen, quien tenía 127 años. Según los registros oficiales, Meizhen nació en 1885, lo que la convertiría en la mujer que vivió más tiempo en el mundo.

jara”. Así se llegaba a los bailes: la música de orquesta amenizaba la entrada de las mujeres de vestido largo, luego seguía el vals en el que las parejas daban pasos que dibujaban figuras perfectas en el piso; pero lo a que Josefina se le daba más fue el cha cha cha.

A través de lo adobes

Las tecnologías no conocen edad

Por las ranuras que se hacían en los muros de adobe desgastado salían las miradas de Josefina. Del otro lado estaba Antonio, un joven oriundo de Chapala que veía la oportunidad para decirle a la mujer de 13 años cuánto la quería. Ay de ellos si los veían juntos en las calles del pueblo. Ya cuando Josefina regresó a vivir a Guadalajara, la ciudad donde nació, consiguió un trabajo en una mueblería en la Calzada. Cruzaba la Catedral, la Alameda y el Río San Juan de Dios, y en ese andar pasaba por la peluquería de Jesús Serrano González, el hombre con quien se casó.

A los 97 años, a Josefina le llegó un objeto que se volvería una de sus pertenencias más preciadas: un celular. Lo cuida con recelo adentro de su monedero y procura tenerlo siempre a la vista. Si tiene las manos desocupadas, busca guardalo en su puño. No es cosa menor, ese aparato representa el puente que la acerca a sus seres queridos. Ya no se levanta de su cama porque una caída le quitó la fuerza en sus piernas hace cuatro años, y desde su recámara las horas se le van pegada al teléfono. “En puro lero, lero, el saldo me lo bebo como agua”. De su memoria salen todos los números

EL INFORMADOR • J. LÓPEZ

No había ojos que no se detuvieran a ver a María Félix ceñida en su vestido de quinceañera. Desde entonces ya tenía el gesto que combinó belleza y mando y que la caracterizaría como protagonista en la época de oro del cine mexicano. “Yo fui al baile de María Félix”. La mamá de Josefina la llevó de la mano desde la calle Cruz Verde a Los Portales, en el Centro tapatío, donde fue la fiesta. Y así, sin soltarla, se mantuvo toda esa noche de abril de 1929. Cuando no la traía de la mano, le soltaba un pellizco o un coscorrón. Josefina quería aprovechar su adolescencia, su vestido entallado en la cintura y que un amigo de la familia, el doctor Rafael Elenes Almada, la había invitado a uno de los bailes más sonados de esa época, pero al mínimo intercambio de miradas con un hombre, su mamá bloqueaba todo. Así era en público. Ya en casa, la sanción eran varazos.

telefónicos de las personas que frecuenta y teclea con su dedo índice para comunicarse; pero ella ni con su celular, ni con las máquinas de escribir que usó cuando trabajó de joven se asemeja a la habilidad de sus bisnietas al navegar en internet. “Uno se queda uno con el ojo cuadrado. No más veo que les bailan los dedos arriba de la computadora”.


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EL INFORMADOR

Fernando Savater

Antonio Ortuño

EL MUNDO ALUCINANTE

Crimen en el paraíso Por poco que hayamos leído historias de los piratas del Caribe (si alguien es culpable de ignorarlas por completo puede saltarse esta página) no habremos olvidado la isla de la Tortuga. Es muy pequeña, está situada al noroeste de Haití y Colón la bautizó así porque uno de sus promontorios montañosos tiene al parecer forma de quelonio. Durante el siglo XVII fue un santuario de piratas y bucaneros, que se reunían en ella para descansar de sus correrías y festejar orgiásticamente el botín mal habido. Gozaba de una especie de estatuto anárquico que la favorecía como reputado refugio de malhechores y amparaba los tratos que allí se realizaban. Como tal aparece mencionada numerosas veces en relatos, películas…y en la historia pintoresca de la infamia, como diría Borges. Pues bien, hoy su papel de refugio de depredadores sin escrúpulos ha sido sustituido por otras islas como las Cayman, también caribeñas (de la Tortuga al Caimán, a eso se le llama progreso), y otra diversidad de lugares no obligadamente isleños, pero que gozan de privilegios fiscales y opacidad tributaria que los convierten en asilo Si un día se aceptó ideal de los filibusteros defraudadores escándalo que hubiera en la del mundo entero. Son unos “paraísos” de la más baja calaña, a los que sólo van los peores de entre nosotros en vez de isla de la Tortuga un los mejores, al revés de lo que se ofrece santuario para los piratas es en aquellos otros trascendentes propuestos por las religiones. Pero, a difeporque se asumía que la rencia también de los celestiales, estos paraísos sabemos con toda certeza que existen; y que gozan de una sospechosa piratería era un mal tolerancia por parte de las autoridades de los mismos países que predican con inevitable mientras ahínco la honradez tributaria dentro de existiesen los barcos y las sus fronteras. Pasa igual que con aquella filibustera isla de Tortuga: quienes conocen su existencia, miran hacia otro rutas comerciales lado y se encogen de hombros. Parecen pensar: “¿quién sabe? A lo mejor mañana yo también decido ser pirata y me viene bien que haya un asilo para los ladrones y esquilmadores…”. Si un día se aceptó sin mayor escándalo que hubiera en la isla de la Tortuga un santuario para los piratas es porque se asumía que la piratería era un mal inevitable mientras existiesen los barcos y las rutas comerciales de navegación. El día que autoridades más honradas y menos complacientes decidieron acabar con el refugio de los bucaneros comenzó el fin de la piratería clásica. Del mismo modo, los paraísos fiscales de hoy demuestran que se acepta como un mal necesario (es decir, un bien privado para unos cuantos) el fraude fiscal, a pesar de que se lancen hipócritas diatribas contra él desde los más respetables púlpitos. ¿Cómo creer entonces a esos mismos cuando aseguran que la sanidad o la educación pública y otras formas de seguridad social son económicamente insostenibles ahora? En todo caso serán incompatibles con la vista gorda hacia los defraudadores o con la tolerancia hacia los chiringuitos más o menos exóticos donde encuentran asilo tras sus fechorías. El día que la comunidad internacional liquide efectivamente los paraísos fiscales, los impuestos dejarán de ser una carga para los honrados y volverán a ser el fondo común del bienestar civilizado para todos. Supondrá la extinción de ciertos tipos de tortugas y caimanes, pero no lo lamentaremos porque hay especies que ni el más ecologista de nosotros quisiera perpetuar…

Armando González Escoto

LOS COLORES DEL TIEMPO

El autosacrificio Narran las crónicas que muchos de los pobladores de la América prehispánica practicaban el autosacrificio como una forma de granjearse la ayuda de los dioses, eran rituales por lo común sangrientos, implicaban el dolor y en buena medida eran también un autocastigo. Tales creencias no fueron ajenas al resto de las culturas del mundo, pero estaban sujetas a procesos evolutivos. El problema comenzaba cuando los amantes de sacrificar su cuerpo decidían que también los de la tribu de enfrente debían hacerlo; por eso los tlaxcaltecas odiaban a los aztecas. En una tierra de libertades como la nuestra cualquier persona podría en principio seguir mortificando y aún mutilando su economía corporal siempre y cuando no quisiera que los demás lo siguieran. Si esa agresión a sí mismo tiene por objeto buscar castigo a sí mismo es lo de menos, siempre y cuando no se quiera que los demás también se castiguen o resulten castigados. Para no pocos mexicanos de hoy, por atavismo o perversión, afectar a los demás intencionalmente porque están siendo afectados ellos, se ha vuelto un lugar común. Si a mí me perjudican que se perjudiquen todos, si a mí me agreden ¿por qué no también a ti? Imponer la solidaridad en los males a la mala es la costumbre hoy cotidiana. Es la actitud que subyace a los movimientos magisteriales que sacrifican a la población Indudablemente la escolar en su presente y en su futuro, y castigan a sus familias y al país, para que idiosincrasia actual de de una vez se amuelen todos y no nomás innumerables mexicanos se ellos; en este país la máxima común es la de hundirnos todos, según el viejo dicho ha pervertido de tal forma “todos libres o todos entenados”. Pero los maestros paristas han evoque ya no puede sino seguir lucionado muy pronto para el mal, desde luego que no se trataba de hacerse héroes, un plantón tiene fecha de venciintoxicando el ambiente miento para quienes los practican por social, con el grave riesgo mucho que les atraiga autosacrificarse viviendo en tiendas de campaña, comiendo y descomiendo al aire libre y contamide provocar problemas nado del Distrito Federal. Por eso se turnan. Su plantón es una carrera de aún mayores relevos, refrescada periódicamente por nuevos contingentes frescos y briosos que irrumpen en la arena con ímpetu guerrillero para enfrentar a las mismas fuerzas del orden, a la misma ciudadanía harta de sus atropellos, a los mismos comerciantes que no pueden andar mudando sus negocios a tenor de las mareas de estos o de cualesquiera otros manifestantes. La asamblea del Distrito Federal por su parte lo mismo reduce las penas que las agrava, independientemente de que se cumplan, en un afán publicitario por parecer interesada en las causas justas, en normar las marchas y los plantones, como si ya se hubiese vuelto un derecho de la ciudadanía perjudicar a los demás para hacer valer los intereses de éstos contra los de aquellos. Una marcha que reprime, sofoca o paraliza el tráfico aumenta la contaminación por el consumo de combustible, afecta los horarios laborales, la economía de la gente, el rendimiento, el clima social, todo, pero de eso es precisamente de lo que se trata, de crear anarquía y choque, de amolarnos todos. Indudablemente la idiosincrasia actual de innumerables mexicanos se ha pervertido de tal forma que ya no puede sino seguir intoxicando el ambiente social, con el grave riesgo de provocar problemas aún mayores. armando.gon@univa.mx

Domingo 24 de noviembre de 2013

El próximo sábado comenzará la edición 2013 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (la FIL, para los cuates, aunque hoy día hasta a los Juegos Poéticos de Santiago de los Tecolotes les pongan el mote de “FIL” para ver si la pegan de cosmopolitas). Aunque posea en la ciudad un espacio casi tan ritual como el de la Llevada de la Virgen, la Feria difícilmente puede considerarse un tema resuelto. Con cada nueva celebración, ofrece al visitante una serie notable de peculiaridades y retos. Porque no es sólo un festival cultural o un encuentro de profesionales: es un mundo complejo en el que cohabitan intereses comerciales y políticos, promoción cultural, apuestas literarias de todos los pelajes, ambiciones académicas, egos desmecatados, espectáculo mondo y lirondo. Para muchos tapatíos (y entre esos me cuento), la FIL funciona como una suerte de Navidad adelantada (pero mucho mejor que la que se mandó este año el incombustible Nicolás Maduro en Venezuela), en la que se consiguen libros imposibles el resto del año y se pueden escuchar las charlas de lumbreras a las que quizá no se vuelva a ver en la vida. Para otros, se trata de poco más que de un evento social y la idea de visitar la Expo (de preferencia en hora pico y con cara de interesante) consiste en dejarse ver en el corredor principal y saludar a los conocidos que lleguen a pasar con inclinaciones de cabeza y moviendo la manita, como la Princesa de Asturias. Tampoco puede olvidarse que una parte importante de los lugareños opina que la UdeG debería gastarse el dinero que le mete a la Feria en asuntos más importantes y dejarse de andar organizando este tipo de cosas, que, querámoslo o no, tienen siempre un componente de ornato discutible. La relación de la FIL con el mundillo literario es privilegiada. Un autor puede recorrerse todo el circuito de ferias (hasta la del Tamal, en el Estado de México) y habrá quien no lo considere serio mientras no lo inviten a Guadalajara. Esto, desde luego, es un desatino, pero expresa bien la idea generalizada de los alcances de la Feria.

Feria a la vista Por otro lado, la Feria se ha vuelto insustituible ante algunos por méritos propios y éxitos conseguidos con trabajo y buenas decisiones pero también, hay que resaltar, por descarte: la ineficacia palmaria de las autoridades culturales del Estado y sus principales municipios a lo largo de los años (incluidas iniciativas la muy modesta Feria Municipal tapatía y los titubeantes programas de invitación a escritores y talleres, entre otros, que a veces trabajan bien y a veces dan pena) ni son competencia ni llegan siquiera a parodia. Tan sencillo como esto: el nivel promedio de los eventos literarios en la ciudad sin una FIL que lo eleve, andaría no muy lejano de los que, con buena voluntad y mucho afán, consiguen poner en marcha los Juegos Poéticos de Santiago de los Tecolotes.

María Palomar

DE LECTURAS VARIAS

Jean d’Ormesson

Jean d’Ormesson, de la Academia Francesa, tiene 88 años y aca- resueltamente moderno es una tentación que he acabado por ba de publicar un libro que en español se llamaría algo así como rechazar. Por la sencilla razón de que lo moderno ya huele a “un día me iré de aquí sin haberlo dicho todo”,* que es un verso rancio.” Jean d’Ormesson, uno de los literatos franceses más imde Aragon, y precisamente el que sigue al título de su obra de portantes del último medio siglo, ha escrito alrededor de cua2010: “el mundo es a fin de cuentas una cosa extraña”.** En un país donde sí existe la crítica literaria y no suele renta libros. Resulta interesante constatar perderse el sentido de la proporción, qué está teóricamente disponible pael autor no se toma por un grande de ra el lector en español: Alfaguara pula literatura: afirma que no es (ni pueblicó este año La aduana del mar, y de, ni quiere ser) un Constant, un Zola o un Mauriac; conoce a los clásicos En un país donde sí existe la crítica EDHASA, La conversación. Su clásico La gloria del imperio salió en 1976 y los admira, pero no pretende imitarlos; le queda claro que hay catego- literaria y no suele perderse el sentido bajo el sello Euros; Destino, en 1987, sacó El viento de la tarde, y en 1988 rías, rangos, diferencias de talento y talante en cada época, y que a lo más de la proporción, el autor no se toma La felicidad en San Miniato y Todos andan locos por ella. En 1992, Planeque puede aspirar cualquiera que esta publicó Historia del judío errante, cribe es a hacer lo suyo lo mejor popor un grande de la literatura y Diagonal, en 2003, Por capricho de sible. Lo de Jean d’Ormesson es el arDios. te de hablar de todo (y de sí mismo) En resumen: sólo ocho de sus cacon lucidez y levedad. si cuarenta obras han sido traducidas Escribe, por ejemplo, en su libro al castellano a lo largo de cinco décamás reciente: “La trampa que hay que evitar es lanzarse a lo moderno. das. Quien lee en nuestra lengua tiene poquísimas probabiTodo mundo quiere ser moderno y, como si eso no bastara, lidades de hallar uno de esos libros. En materia de traducciotodo mundo quiere ser, encima, rebelde. Para ser del gusto nes, la literatura lleva todas las de perder: la apuesta de los de la época, todos quieren subirse al tren ya atestado con los mercaderes que controlan ese comercio está centrada en (péborregos amotinados de Panurgo. Es una feliz alharaca; hay simas) versiones de joyas como ¿Quién se robó mi queso? o mucho dinero, como nunca, o más bien como siempre. Y ade- los bodoques de Dan Brown. Y así andamos. *Un jour je m’en irai sans en avoir tout dit, París, R. más pésimos modales. Dan vuelta en ese volantín no tanto, como podría esperarse, los más desheredados, los que están Laffont, 2013. **C’est une chose étrange à la fin que ce monde, París, fuera de la ley, los desterrados de la historia, sino sobre todo, sin vergüenza, quienes ya tienen todo y quieren el resto... Ser R. Laffont, 2010.

Carlos Enrigue

AYER DECÍAMOS Profundamente emocionado por el éxito del programa CURVA formulada para evitar que las personas en estado de ebriedad guíen automóviles y a la que el único defecto que yo le he encontrado, criticón que soy, es el nombrecito de “salvando vidas” designación de una cursilería monumental que por fortuna no es usado por todas las autoridades que en eso no se han puesto de acuerdo, porque cada quien le dice como quiera. Desde luego tenemos que hacer notar varias singularidades del programa que hay que resaltar; el sexenio pasado en nuestro honorable congreso los diputados González Uyeda y Casillas promovieron la ley que se llamó antiborrachos o salvavidas, que por rivalidades partidarias no progresó pero que para efectos de anunciar los éxitos del programa salvó tantas vidas, fue tan, pero tan exitosa que me extraña que, a falta de vivos que salvar, no hayan resucitado algunos muertos para volver a salvarlos. Y es que somos el único país del orbe donde tenemos estadísticas con experiencia de un fin de semana, eso es señal de éxito. Aunque sería muy recomendable que las diferentes entidades gubernamentales se pusieran de acuerdo en el ejercicio de la máxima política pública que tiene el gobierno – que consiste en pagar campañas publicitarias- y si van a mentir que cuando menos lo hagan consistentemente y no como apareció en EL INFORMADOR del día 15 de este mes con estadísticas del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes en Jalisco se estableció que en promedio se sumaron 2.3 dos decesos al día, en tanto que en la

El CURVA publicidad del gobierno que aparece en la siguiente página se afirma que “cada tercer día muere una persona en un accidente relacionado con el alcohol y el volante” o sea que en tanto el CESJAL afirma que en 30 días fallecen por esa causa 69 personas según la publicidad oficial serían 10, lo que hace que alguna sea inadecuada. Pero de cualquier forma la intención es buena y esperemos que tenga éxito real; aunque yo creo que, quien por su imprudencia tenga la desgracia de caer ahí, no volverá a hacerlo porque el olor va a ser insoportable Considero que un factor que puede ayudar es el hecho que la secretaría de Movilidad deje de soñar con que los taxis cobren conforme al taxímetro, lo que cuando menos en la mayoría de ocasiones no sucede y se permitiera que cobraran cantidades razonables – que hay que decirlo la mayoría de taxistas lo hacen, porque de no hacerlo los usuarios se negarían a pagarlos- . Es de reconocer que cayó muy bien la resolución del gobernador que ordenó cesar al influyentes y a quienes se dejaron presionar por éste, esperemos que cuando caiga un influyente de primera categoría, que seguro caerá, la sanción se repita, pero por lo pronto es una buena señal, que por cierto no necesita ser cacareada publicitariamente, si mi calle está bien no necesito que nadie me lo diga. De cualquier manera espero que sea una campaña exitosa y los encargados moderen sus pasiones declarativas y prueben por una vez intentar decir la verdad, con el tiempo necesario.


Domingo 24 de noviembre de 2013

EL INFORMADOR

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HISTORIA. A 50 AÑOS DEL ASESINATO DEL PRESIDENTE DE EU

Kennedy,

La Guerra Fría Kennedy no completó su periodo en la presidencia: tomó posesión en enero de 1961 y murió en noviembre de 1963. Sin embargo, distintos sucesos de relevancia marcaron su paso por la Casa Blanca, en el contexto de la etapa inicial de la Guerra Fría, ese periodo de tensión política y militar entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Uno de los momentos que definiría su mandato fue la operación militar conocida como la Invasión de Bahía de Cochinos, en donde financió a un grupo de exiliados cubanos para que atacaran a las fuerzas del recién instaurado gobierno de Fidel Castro, fue un gran fracaso.

el recuerdo inconcluso Apuntes básicos sobre el fenómeno del presidente más querido en la historia de Estados Unidos Brenda Ramos

R

ecuerdan 50 años del asesinato de Kennedy”, es la noticia que circuló hace un par de días en la mayoría de los medios de comunicación del mundo. John F. Kennedy (JFK) es probablemente la figura presidencial estadounidense más popular en la historia de esa nación. Su asesinato fue una noticia que estremeció a los norteamericanos y como efecto dominó ocupó las agendas mediáticas del resto del mundo. A 50 años de su muerte, repitió la hazaña. “¿Dónde estabas el 22 de noviembre de 1963?”, es una pregunta estilo americano que a muchas personas les gusta hacerse y a otras, contestar. Así supimos que el ex presidente Jimmy Carter conducía un

tractor o que Robert de Niro salía del metro, de acuerdo con un documental de la cadena de televisión NBC, pero la realidad es que la mayor parte de la gente en México ni siquiera había nacido, pues la edad promedio de la población es de 26 años. Kennedy vive una y otra vez con cada noticia, artículo, análisis, película o novedad editorial que viene a ensanchar los más de 40 mil títulos disponibles en el mercado. Eso quiere decir que, pese a la brecha generacional, todavía hay un público muy interesado en las verdades ocultas tras el asesinato del presidente. Más allá del morbo, también hay quien lo lleva en la memoria como un ejemplo de idealismo político, co-

A la conquista del espacio

mo el testimonio de un momento donde se creía que el futuro sería mejor. Aunque quizás lo reconozcan, es probable que muchos adultos jóvenes mexicanos no sepan a ciencia cierta lo que significó el asesinato del presidente ni su historia. Si bien se acusa a los jóvenes de no conocer a profundidad muchas cosas, también hay que aceptar que a medida que pasa el tiempo, la historia se va haciendo más larga, y en esta era, la información es cada día más abundante y accesible, mientras la capacidad de la memoria humana sigue siendo más o menos la misma. Aquí unos apuntes básicos sobre el fenómeno llamado Kennedy.

JFK fue el primer presidente con la mente en la Luna. A pocos meses de que comenzara su gestión, la Unión Soviética puso al primer hombre en la historia en el espacio exterior, a lo que Kennedy reaccionó anunciando públicamente sus intenciones de enviar un hombre a la Luna, pese a las advertencias de algunos de sus asesores sobre lo costoso y difícil que sería lograrlo: “Ningún país que espere ser el líder de otros países puede quedarse atrás en esta carrera espacial”, dijo cuando anunció su determinación.

Kennedy, el católico John ha sido el único presidente en la historia de Estados Unidos que no es cristiano protestante, sino católico. Nació en una acomodada familia de ascendencia irlandesa, tuvo ocho hermanos y dos de ellos —Robert “Bob” y Edward “Ted”— se convirtieron en senadores. Su padre y sus dos abuelos también fueron políticos. Otro dato curioso en su biografía es que JFK o “Jack”, como le decían de cariño, ganó un Premio Pulitzer en la categoría de biografía por un libro sobre las historias de algunos senadores estadounidenses que arriesgaron sus carreras a cambio de no comprometer sus ideales.

Mujeriego e infiel La actriz Marilyn Monroe no fue la única mujer con la que JFK fue infiel. De hecho, el presidente tenía una reputación de mujeriego insaciable desde que era joven, la cual continuó después de que se casó con Jacqueline Bouvier (Jackie Kennedy). Cuando llegó a la Casa Blanca, tres cartas que “Jack” escribió a tres distintas becarias desnudaron algunas de sus aventuras, donde se incluye una mujer llamada Mimi Alford, quien publicó un libro con sus memorias 40 años después. Entre sus amantes también están Mary Pinchot, quien fue asesinada un año después que el presidente, y la aristócrata sueca Gunilla von Post.

Sin descanso eterno Una lluvia de balas le arrebató la vida a John F. Kennedy al mediodía del 22 de noviembre de 1963, en Dallas, Texas, mientras viajaba en una limosina descapotable. Eso es lo único que se sabe a ciencia cierta y que es fácilmente comprobable, pues cientos de personas lo vieron. Todo lo demás ha estado enmascarado en el misterio y en la negación de la teoría oficial sobre el móvil del crimen: que el presidente fue asesinado por la decisión de un solo hombre, Lee Harvey Oswald, quien dos días después de cometer el crimen, también fue asesinado. Las teorías de la conspiración involucran a la CIA, a la mafia, a Fidel Castro, el vicepresidente Lyndon B. Johnson (su sucesor) o una combinación de todas las anteriores.

“Jack” está enfermo De joven, John sirvió en el Ejército durante la Segunda Guerra Mundial, donde sufrió una lesión en la espalda tras un ataque de los japoneses hacia las tropas estadounidenses. Se sometió al menos a un par de operaciones, pero siguió padeciendo dolores el resto de sus días. Incluso, hay fotografías donde se le ve usando muletas, aunque algunas versiones indican que él las evitaba lo más posible.

5. La verdad sobre Vietnam La Guerra de Vietnam, cuya etapa de mayor crudeza estalló después de la muerte del presidente, es uno de los puntos más controversiales de la visión romántica de Kennedy. Seguidores del presidente han establecido múltiples hipótesis y suposiciones sobre qué hubiera hecho “Jack” de no haber muerto para evitar la masacre que acarreó la prolongación del conflicto. Pero el “hubiera” no existe. De hecho, en vida, JFK ordenó aumentar la presencia militar estadounidense en la región.

El último héroe político John F. Kennedy es el presidente más querido de Estados Unidos. Por lo menos así lo pareció ante la emotiva ceremonia de conmemoración en su honor que se llevó acabo hace unos días en Dallas, en el mismo lugar donde lo asesinaron. Pero además, su periodo presidencial gozó de una gran aprobación —según mediciones de la época, hasta 90% de la gente estaba conforme— y había un optimismo desbordante sobre el futuro de la nación. Después de él llegaron las catástrofes: la Guerra de Vietnam, la inconformidad social y el desprestigio de la clase política. Kennedy fue el último héroe político real en la historia de Estados Unidos capaz de alcanzar niveles mesiánicos.

El encanto de “Jack” era indiscutible. Guapo, carismático e idealista, era el favorito de las cámaras. Su periodo presidencial llenó de glamour a la Casa Blanca. Sin embargo, mucho se ha debatido sobre sus verdaderas tablas políticas y se han criticado los excesos y errores de su administración, sobre todo sus malas decisiones en política exterior que se tradujeron en una tensa relación con Rusia y la desastrosa Invasión de Bahía de Cochinos. Incluso, algunos analistas consideran que muchos de los logros póstumos que se le atribuyen, como la aprobación del Pacto de Derechos Civiles que él propuso, se deben a las negociaciones políticas y los méritos de su sucesor, Lyndon B. Johnson.

AFP

Mucha forma, ¿poco fondo?

FUERTE. La imagen del presidente John F. Kennedy en el 50 aniversario de su muerte sigue presente, pero aún existen dudas en torno a su muerte.

Kennedy y Obama El 50 aniversario de la muerte del presidente número 35 de Estados Unidos ha traído inevitablemente algunas comparaciones con el mandatario actual, el número 44, Barack Obama. Entre las similitudes están que ambos son demócratas, egresados de las universidades más prestigiosas del país y excelentes oradores, tienen esposas inteligentes a su lado y hermosas familias. Sin embargo, Obama es hijo de una madre soltera y tuvo que pedir un préstamo para estudiar, mientras que Kennedy nació en la cuna de uno de los hombres más ricos de su país. Ambos han tenido que enfrentar circunstancias extremas, pero la diferencia crucial es que la tragedia que se llevó a “Jack” y su presidencia hacen que ahora sea un símbolo romántico, un mártir. En la era de la información y ante el resquebrajamiento del sistema político-económico, los héroes ya no existen, para la mala fortuna de Obama.


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EL INFORMADOR

Domingo 24 de noviembre de 2013

ENTREVISTA MORAMAY KURI

Escritores al pie de la tumba Moramay fotografía escritores, de Paul Auster a Margo Glantz, en cementerios Mónica Maristain / SinEmbargo

—¿Qué es lo que te ha dejado este trabajo? —Lo que más me apasiona no es llevar gente al cementerio y fotografiarla, sino ir al cementerio, descubrir cosas, enterarme de cosas…por ejemplo, cuando le dije a Aurelio Asiain que quería fotografiarlo en un panteón me contó que allí se le declaró una novia. O el caso de Fabio Morábito, que estaba feliz por las fotos pues dice que le dieron impulso para terminar su libro Emilio, los chistes y la muerte. Entonces, lo que me ha dejado es esa obsesión. Mi padre dice que me moriré el día en que deje de ir a los cementerios y que mi resistencia a hacer una exposición reflejaba mi miedo a dejar este proyecto, que para mí es todo.—¿Cómo ves el oficio de la fotografía en México?

—Bueno, en realidad quiero aclarar que siempre me he sentido más editora que fotógrafa y ahora me siento particularmente insegura por el asunto del PhotoShop. No sé manejar el PhotoShop. Nunca le meto mano a una foto, lo más que hago es pasarlas al blanco y negro. Lo que me emocionaba en mis estudios de fotografía era ver cómo se iba formando la imagen en el líquido de revelado, cuando eso se perdió comencé a preguntarme seriamente si quería seguir siendo fotógrafa o no. De pronto veo fotografías increíbles, totalmente photoshopeadas y es ahí donde me siento en cierta medida inferior. —Hay grandes maestros, en cambio, que aseguran que no eres fotógrafo si no pasaste por el laboratorio, que la luz no la entiendes de la misma manera —Es verdad, creo que la luz no la entiendes de la misma manera, pero de ningún modo creo que el que no ha pasado por el laboratorio no es fotógrafo. Conozco a grandes fotógrafos que nunca han revelado y que son los reyes en el mundo de las nuevas tecnologías. —¿Qué cosas te pasaron haciendo esas fotografías a los escritores? —Bueno, a Martín Caparrós, por ejemplo, lo perseguí durante mucho tiempo y finalmente accedió a hacerlas el día que se iba de México. Total que cuando llegamos al cementerio, estaba cerrado. Así que la foto es la de Martín, con un fondo de cementerio. A otro que perseguí mucho fue a Alberto Ruy Sánchez, creo que 20 años. Están José de la Colina y Alberto López Páez en una lucha de plumas en el cementerio de San Fernando. Está Paul Auster en el cementerio de Oaxaca. Me pasó algo muy curioso con el poeta Eliseo Diego, del cual soy muy fan. No debería decir esto pero llegué una mañana temprano a su casa y estaba muy borracho. Su hija no quiso que de ningún modo lo llevara al cementerio. Total que pedí que al menos me dejaran sacarle unas fotos en su casa. Cuando me quedé sola con él, llevaba un vaso de whisky en la mano y estaba muy despeinado. Le pedí llevarlo al baño para peinarlo y mi cara se reflejaba en el espejo mientras le arreglaba el cabello. A las pocas horas, cuando llegué a casa, me llamó el escritor Javier García-Galiano para decirme que don Eliseo había muerto. Lo único que hice con sus fotos fue revelarlas y regalarle una copia a su hijo, Eliseo Alberto. —¿Tienes miedo a la crítica? —Nuncahabíapensadoeneso,pero un día antes de inaugurar la muestra no pude dormir en toda la noche, porque me sentía totalmente ‘apanicada’. Todo el mundo me ha dicho que mis fotos son muy buenas, algunas ya han sido publicadas en revistas, pero lo que me pasa es que no estoy acostumbrada a ser el centro de atención. Más bien mi trabajo siempre ha sido como editora promover a los demás.

SOMBRAS. Bárbara Jacobs y Augusto Tito Monterroso.

M. KURY

L

a fotógrafa y editora mexicana Moramay Kuri es probablemente la más modesta de las artistas en un ambiente donde figurar resulta a veces más importante que expresar, que decir algo importante con la luz, con la imagen. Quienes la conocen de cerca saben que el proyecto de retratar escritores en los cementerios, uno de los sitios que resultan para ella más evocadores y atractivos, tiene ya muchos años. Posee, además, vocación de gran libro y nació el día en que ella le contó al entrañable autor guatemalteco “Tito” Monterroso lo mucho que le gustaba pasear por los camposantos. “Bueno, algún día me vas a tener que sacar fotos en el cementerio”, le dijo el autor de El dinosaurio. Las directoras del Claustro Sor Juana, Carmen López Portillo y Sandra Lorenzano exhortaron a Moramay a montar Luz y muerte, en las hermosas paredes de, en el marco del encuentro Universidad y sociedad: Repensando compromisos. Son 45 fotografías en blanco y negro: retratos de Fernando Savater, Alberto Ruy Sánchez, Margo Glantz, Sandra Lorenzano, David Miklos, Ana García Bergua, Luigi Amara, Enrique Vila-Matas, Carlos Fuentes (1928-2012), Salvador Elizondo (1932-2006), complementadas con un texto a cargo de Luis Alberto Ayala Blanco. Kuri, obsesionada con los panteones, lleva ya 150 fotos hechas a escritores en los camposantos, un proyecto que ha extendido a los artistas plásticos. En el Claustro muestra 45 imágenes. Se incluyen las tomadas en los panteones de San Fernando y en el de Dolores, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Madrid y París, pero también están las tomadas a personalidades como Carlos Fuentes y Eliseo Diego en sus casas. “Eventualmente haré una muestra más grande, pero este impulso de Carmen y de Sandra me ha servido para dar a conocer parte de ese proyecto que ya lleva más de 20 años”.

EN PAZ. RIP. Andrés Numan “sin ninguna gana de morir pero sí de descansar”.

DE OTRO MUNDO. Geney Beltrán Félix, escritor mexicano.

DUELO. Horacio Castellanos Moya, escritor salvadoreño.


Domingo 24 de noviembre de 2013

CRÓNICA

EL INFORMADOR

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VANESA ROBLES

FOTOMONTAJE M. VALENCIA

Chuy

necesita un riñón

De un suspiro muere la gente, principalmente en El Salto y Juanacatlán

A

Chuy Rodríguez le urge un riñón nuevo. Es una mala costumbre de su colonia,laHaciendaJesúsMaría,enElSalto, Jalisco. Aquí mismo, hace 20 años era raro ver que un niño de nueve de edad, como Chuy, requiriera un riñón. Pero un día apareció un necesitado, después otro y otro y otro y otro. Ahora, Carmen Hernández, la mamá de Chuy, nombra a ocho. Los hermanos Ana Rosa y Juan Hernández, Efraín, el “Aluche” Farías, el nieto de don José el de los tacos, el “Güero”, Tacho, Jorge Toscano: a todos les urge un riñón, suelta Carmen de un suspiro. Pero los suspiros en El Salto, bien lo sabe la gente que vive ahí, pueden matar a una familia entera. En una orilla del municipio está el Río Santiago, que recibe el drenaje de la ciudad —60% sin tratar—, y es cloaca de las más de 200 industrias nacionales y extranjeras del rumbo. En la otra orilla está el tiradero a cielo abierto Los Laureles, destino diario de dos mil toneladas de basura. Pero, cosa rara, en un país que ha prohibido el cigarro hasta en las cantinas, nadie quiere decir que la contaminación enferma a los El Salto y su vecino Juanacatlán. Decíamos que a Chuy le urge un riñón. ¿Y si no lo consigue? A Carmen que nunca, nunca llora le dan ganas de llorar nomás de pensarlo. Por

eso no lo piensa. O nomás lo piensa cada tercer día, cuando Chuy entra, solito, a la máquina de hemodiálisis, en el Hospital Civil Juan I Menchaca. La máquina de hemodiálisis es un invento fantástico con un aspecto horrible. Es blanca y rectangular, como un refrigerador viejo. Tiene muchos botones y una o dos bobinas, en las cuales se enrollan un par de sondas de veras largas, que con agujas se conectan al cuerpo de los enfermos de insuficiencia renal, como Chuy. En el manual de uso del aparato hay palabras como “bomba de heparina”, “dializador”, “purgador de aire”, “monitor de presión venosa”, “sangre extraída”, “sangre filtrada”, “sangre devuelta”. Carmen, que llegó a primero de secundaria, lo explica sin fanfarronería técnica: “Es una máquina que saca la sangre del cuerpo, la lava y la regresa. A mi hijo se la lavan tres veces a la semana. Cada lavada dura tres horas y media. La presión se le altera. Le puede dar un paro”. Eso fue lo que le pasó a Norma y a Conchita, las niñas que eran amigas de Chuy. Entraron caminando a la máquina de la hemodiálisis y salieron envueltas en sábanas blancas. Sus padres ya estaban advertidos, se conforma Carmen. No por nada, cada dos meses les daban a releer y refirmar la “hoja de las complicaciones”. La hoja de las complicaciones explica con lenguaje claro y conciso a

qué se atienen los que se conectan al aparato. “Todos sabemos que a lo mejor nos va a pasar. ¿Cuándo? Ahí está la cosa”. Ojalá esa fuera la tragedia. Pero no. Los médicos del Hospital Civil le dijeron a Carmen que las sondas, las bombas de heparina y la sangre filtrada dejaron de funcionar. Después de tres años de agujas ahora Chuy necesita un riñón. Y ahora a Carmen le urgen 10 mil pesos para empezar los estudios de laboratorio de un protocolo que, si resulta bien, hará a la madre donadora. Si no, inscribirá a Chuy en una larguísima fila de personas que viven a expensas de que un prójimo se muera con un riñón de buen tamaño, sano y compatible… Y de que la familia del difunto se anime a donar el órgano que todos quieren. Diez mil pesos para empezar, porque la insuficiencia renal crónica, que en El Salto y Juanacatlán es tan popular, no está en el catálogo de tratamientos que invita el Seguro Popular. Diez mil pesos para empezar, repite Carmen. Pero en vez de compadecerse le pone buena cara al tiempo, con la fuerza de sus 30 años, la coquetería de sus joyas de plástico y el maquillaje contundente de sus pestañas. A cualquier hora del día Carmen tiene el porte del que posee muy pocas pertenencias, pero muy rotundas todas ellas.

Juan Palomar

DIARIO DE UN ESPECTADOR La niebla y la noche. La ciudad se transformó en el escenario donde las nubes reconocían, palpándolas, calles y casas. Lo que eran perspectivas sabidas y cotidianas se volvieron atmósferas irreales, masas inasibles de una materia densa que todo lo trocaba en otra cosa, en otros lugares. Aquí y allá las farolas municipales sólo lograban encender el aire con una luminiscencia reducida a sí misma y aumentar así la deliciosa desorientación que el que pasaba conocía. Ya en la mañana, las arboledas de la ciudad guardaban entre sus frondas los jirones últimos de esa visitación de lo innombrable. De la zoología doméstica: aparece, venido de ninguna parte, un chapulín robusto y colorido. Realiza cuidadosas maniobras y establece su atalaya en el marco de un cuadro que muestra la transformación de una primera concha en un barco de vela. Navega allí por un rato, flexionando imperceptiblemente sus patas indecisas. Luego es depositado en el jardín, y desaparece en la espesura –manda decir, al final, que se va feliz. Unos zancudos grandes y esbeltísimos amanecían a diario en el quicio de una puerta. Inofensivos y mansos, emprendían, al sentir a quien se aproximaba, un trabajoso vuelo, dejando en el umbral la huella invisible de una misteriosa espera. Las últimas aves del paraíso terminan también su obstinado vuelo inmóvil y las primeras claridades del día dan cuenta de su fulgor naranja. ** Más de Culiacán. Desde los últimos portales del centro, a espaldas de catedral, las torres generosamente regalan su estampa iluminada. Bandas de muchachos alegran el jardín frontero y una improvisada función de teatro sucede apaciblemente en un rincón. Historias de abandonos y de encuentros, de riesgos y disciplinada valentía: el recio interlocutor relata su ardua vida sinaloense. En la última mesa una Penélope culichi teje el aire con las volutas del humo grisáceo de un cigarro tras otro. Un gesto de cansada dejadez no logra borrar la antigua galanura de su porte. Con la mirada experta de unos ojos que aún relumbran examina a la concurrencia, escruta a los transeúntes, toma notas prolijas y apretadas en una libreta. O, más bien pueden ser, bien mirado, las aéreas líneas de una fuga imposible. Prende otro cigarro, espera,

sigue tejiendo y despide a todo lo que se va. Porque ella aquí se queda. Los ricos y los no tanto de la ciudad decidieron hace mucho vivir en una especie de ciudadelas aburridísimas y planas (en todos sentidos). Cuotas de la violencia, destrucción del tejido humano que por siglos dio forma a una manera de ser amable y campechana. Destrucción también de la urdimbre urbana: las últimas y nobles casas del centro, con sus amplios corredores, se convierten en ruidosas cantinas. Por la calle del Ángel la municipalidad instaló bocinas en los arbotantes para que la sensación de estridente decadencia sea más contundente. Un sonido vagamente tecno atruena la caminata. Un edificio gordo y nuevo que alberga un “museo de las adicciones”, o algo así, tuvo la increíble idea de interrumpir brutalmente lo poco que queda de los portales con un torpe voladote. Este espectador se pregunta para qué servirán las oficinas del INAH que están por la misma calle. ** El lenguaje de ciertas ingenierías ofrece de repente términos de su invención que pueden dejar mucho que pensar. Una: “estudio del espectro”. Iniciación a la fantasmagoría, análisis de aparecidos, medición de espantos y sus efectos. Curiosa ciencia, intrigantes resultados. Otra: “líneas de deseo”. Algo que ver, a lo mejor, con la sinuosa procesión de las ninfas, con el perfil augusto de ciertas divas indelebles sobre el parpadeo de las pantallas, con la danza que despliega siete y mil velos, con el zapateo en llamas de una gitana. Habría que ver los perfiles que esta ciencia dibuja. ** Ridiculous waterfront mansion. Así se titulaba un post en un sitio que se ocupa de “grandes propiedades inmobiliarias”. Se trata de una de las últimas mansiones que, frente al célebre Cuerno de Oro, fueron por un tiempo la gala de Estambul. Orhan Pamuk, en cuyas obras estas casas ocupan un lugar privilegiado, estaría indignado. En sus relatos, estas mansiones del siglo XIX representan la muy peculiar manera como las elites turcas abrazaron el largo camino de su encuentro con Occidente, y son el escenario y el tras-

Tiene otros tres hijos: Alondra, de 12 años; Xóchitl, de 10, y Luis, de siete. Tiene muchos huevos: hace cuatro meses dejó al marido alcohólico. Tiene una inteligencia crónica y aguda y un humor negro, de tan bueno que es. Fuera eso, no tiene otra cosa. Los días que no hace el viaje de la diálisis, como ella lo nombra, Carmen es una empleada doméstica. A la semana le caen, cuando mucho, 300 pesos, que le entrega a sus padres, con quienes se ha refugiado. Los padres de Carmen tampoco tienen gran cosa. Si acaso, una vivienda de interés social con dos cuartos, que comparten con su prole. En un cuarto ellos. En otro cuarto sus dos hijos menores. En la sala, Carmen, Alondra, Xochitl, Luis y Chuy. Carmen y Chuy se acomodan en un sillón viejo. Los otros en el piso. Chuy necesita un riñón. En cuanto su madre complete 10 mil pesos va salir corriendo al antiguo Hospital Civil, donde se empiezan los protocolos de trasplante, dice ella con los ojos iluminados. ¿Cuánto le falta? Le faltan nueve mil 500, exclama llena de esperanza, por los 500 que lleva ahorrados. Luego del protocolo, Carmen va a necesitar 40 mil pesos para las cirugías del trasplante, suspira tranquila. O eso parece. En El Salto y Juanacatlán la gente tiene la mala costumbre de enfermarse con esos tirones hondos de aire.

fondo de los amores y las desdichas de una civilización milenaria y trasegada por las mudanzas del tiempo. De vez en cuando se quemaban espectacularmente. Lo de “ridiculous” está subrayado por la presencia de un enorme puente que ocupa una parte del campo visual de la propiedad. No le hace, desde la ecléctica, abigarrada casa, se continúan viendo pasar los barcos que enfilan hacia el Bósforo, y los reflejos dorados del mar que adivinaron las sibilas en sus oráculos siguen destellando. No sería un mal lugar para mirar pasar los años. ** Michel Houellebecq es un escritor devastador. Logra, con su cuidadosa narrativa, poner en abismo (según el término en francés), muchos de los principios que sostienen a toda una civilización. Es un violento, y a la vez comedido, subvertidor de la realidad. Como quien no quiere la cosa se pasea por sus páginas con un arsenal de granadas de mano, sentencias demoledoras, cuchillos filosos, situaciones gravemente inquietantes. Un cinismo helado atraviesa sus páginas, un desencanto tan profundo que uno navega en él como en una nueva, ligeramente asfixiante y a pesar de todo habitable condición. Tres sucesivas lecturas: El mapa y el territorio, Ampliación del dominio de la lucha y La posibilidad de una isla, dejan en el lector una sensación de haber estado en un país cuyas coordenadas se extraviaron en el definitivo naufragio de los valores de Occidente, en un extraño limbo cuya narrativa exige esta mezcla de despiadada indiferencia y recóndito humor oscurecido. Apuntes crepusculares de una civilización agotada, prefiguraciones de un futuro aterrador, divagaciones sobre la inanidad de la existencia. Uno sospecha que bajo toda esta estructura del nihilismo subyace un espíritu que, a pesar de todo, se rebela y que, con la manifestación del horror –cotidiano o sordamente épico- lo denuncia, lo conjura. Además, el francés que despliega Houellebecq reúne sabiamente un brutal prosaísmo con una elegante sordina de quien sabe escribir muy bien y dejarse leer. ** Elarquitectoconsideraunlargoratolamaquetapuestasobrelamesa de la sala de juntas anexa al taller. Descubre, intrigado, que ciertas formas semejan a pequeñas caras hieráticas. Ya es tarde, termina su cavilación, activa la alarma, cierra el despacho y se va a su casa. En la madrugada, sueña con el edificio de las caras, con él mismo volviendo a ver la maqueta en la misma mesa. De repente, el timbre del teléfono lo despierta: la compañía de seguridad le informa que la alarma de su despacho se ha disparado. Los vigilantes van y comprueban que no hay nadie. Pero el timbre que se activó, dicen, fue, precisamente, el de la sala de juntas. El arquitecto, luego, ya no duerme. jpalomar@informador.com.mx


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EL INFORMADOR

Domingo 24 de noviembre de 2013

Carlos Cortés Vázquez

SOCIEDAD.

Los ricos no quieren

VISIÓN Y DECISIÓN

De las buenas intenciones

vivir en colmenas Van Berkel levanta en Singapur un rascacielos que busca tener una identidad exclusiva Anatxu Zabalbeascoa / El País

ESPECIAL

T

orre ósea o paisaje viviente? El arquitecto holandés Ben van Berkel habla de vegetación y de seres vivos para describir el rascacielos que acaba de terminar en Singapur, una torre que recuerda a una enorme columna vertebral —con vértebras apiladas enmarcando las terrazas— y, eso sí, con césped —como un gran felpudo— a los pies del edificio de 36 plantas. La idea del paisaje es clave en una ciudad-Estado como Singapur, que popularizó el motto de la ciudad-jardín para construir su identidad internacional tras convertirse en república independiente en 1965. No es fácil que un archipiélago densamente urbanizado y poblado se perciba más como un gran parque que como una jungla de asfalto. Las raíces de ese fenómeno capaz de combinar hormigón y vegetación hay que buscarlas en las primeras campañas de los años sesenta, cuando se plantaron 1.5 millones de árboles y se educó a la población para mantener la ciudad limpia. A los argumentos de la publicidad se sumaron las razones de las multas por todo: incluido tirar chicles al suelo. Conscientes del daño que la goma de mascar provoca en las aceras, y en los presupuestos públicos, en Singapur entendieron que el control de la basura no era sólo un asunto de orgullo y salud pública; comprendieron también que la colaboración individual en la limpieza colectiva se transformaría, finalmente, en mayor inversión extranjera. No se equivocaron. Hoy, con una población de más de cinco millones de personas — supuestamente educadas y limpias—, la ciudadEstado es el cuarto centro financiero del mundo. Así las cosas, son muchos los ricos que viven allí. Y hace ya tiempo que comprendieron que, en un archipiélago, no había espacio para que todos pudieran disfrutar de una vivienda unifamiliar. Por eso cambiaron el sueño burgués de una casa vallada por un piso cerca de Orchard Road. Eso sí, no estaban dispuestos a vivir en bloques. Donde los pobres apilan sus apartamentos, los ricos buscan vistas exclusivas, refuerzan su seguridad y pasan a pertenecer al club privado que es, en realidad, cualquier —rico o pobre— bloque de vecinos.

COLUMNA. Los personajes adinerados de la ciudad buscan vistas exclusivas y sitios apartados para vivir.

Así, tras los dos glamurosos rascacielos que Jean Nouvel levantó en el corazón comercial de la ciudad, la nueva torre Ardmore del despacho de Ben van Berkel, Unstudio, hace uso de referencias orgánicas. El arquitecto asegura que habla del paisaje. Sin embargo, transforma una estructura en un elemento a la vez decorativo y funcional, y no sólo porque sujete el edificio. Los redondeados paneles de hormigón prefabricado, que sustentan el rascacielos, funcionan también como voladizos para mitigar la incidencia del sol. De este modo, las fachadas pueden ser acristaladas sin que esos grandes ventanales su-

pongan un infernal gasto energético gracias a la sombra y las brisas. Esta es una torre en la que se puede salir e incluso ducharse en la terraza. Las vistas sobre la ciudad se cuelan por el gran paño de vidrio del salón. El verde del jardín se suma a la vegetación de los parques Marina Bay, un espacio público equivalente a 177 campos de futbol inaugurado, junto a la bahía, el año pasado. Pero además de dejar pasar la luz y mitigar el sol, más allá de sumar verde y dejar ver el verde, el rascacielosdeVanBerkeltieneunaidentidadexclusiva:una cara reconocible, ósea o sinuosa, que aleja su silueta de cualquier bloque anodino de viviendas.

Guillermo Dellamary

Raymundo Riva Palacio

PORTARRETRATO

El Desarrollo Social instituido en una Secretaría gubernamental es el concepto más ambicioso, aunque en la práctica de sus propósitos surgen serios cuestionamientos respecto a su efectividad. Como en otras áreas administrativas, en la SEDESOL que encabeza quien ocupó la dirigencia de Gobierno del Distrito Federal, la señora Rosario Robles, surge la duda sobre la honestidad, siendo la propia Secretaría quien mencionó desfalco por cincuenta millones de pesos destinados a la reconstrucción de viviendas dañadas por los fenómenos Ingrid y Manuel en Ometepec, Municipio del estado de Gurrero. Irónico, por no decir cruel resulta el caso antes mencionado; que no es el único respecto al desvío potencial o real de recursos del erario, lo cual es improcedente y fuera de la Ley, adicionalmente inhumano. En el área de la educación no son menos reprobableshechossimilares,pueseldestinodepresupuesto debería ser intocable por propia naturaleza. Si en cualquiercircunstanciaesdelito,enestoscasosalcanza el calificativo de inmoral. Inmoral por la afectación directa a un alto porcentaje de la población. El asistencialismo convertido en paternalismo, es una práctica no sólo propiciada por la desgracia en entidades lesionadas por los fenómenos naturales, sino por la explotación sentimental de satisfactores indispensables para la vida. En este sentido la explotación se acentúa el cubrir lo urgente y marginar lo importante, como es el caso de infraestructura para desterrar la miseria a través del trabajo productor de medios para el desarrollo. Las buenas intenciones quedan en el escritorio de prácticas burocráticas convertidas en “reglas, comisiones y presupuestos etiquetados de acuerdo a la normatividad”. El resultado carece de efectividad y la denuncia a través de los medios de comunicación masiva y hasta redes sociales alimenta desconfianza hacia la autoridad. En el país faltan recursos. La realidad se proyecta en carencia para emprender acciones efectivas por parte del Sector Público. Es por lo mismo aún más censurable el desvío ante la incompetencia o punible complacencia de los responsables. En la gran cascada de reclamos, Jalisco no queda exento con hecho que involucran legislaturas pasadas, la actual y, desde luego, en el área de la educación. La denuncia pública proyecta insuficiencia y en algunos casos la suspicacia de falta de ejecutividad para desviar a posibles represalias con alto costo para las autoridades actuales. El efecto nacional también ensombrece a Jalisco, donde las carencias reclaman imprescindible atención, más allá de los paliativos paternalistas con ribetes protagónicos. Los anteriores son apenas botones de muestra en la sociedad, nacional y estatal, para tomar en cuenta su urgente atención con criterio ejecutivo y practico antes de verlos convertidos en reclamos abiertos de justicia social. Dios nos guarde de la discordia. sicpm@informador.com.mx

Manuel ¿quién?

Disruptivo para las formas protocolares y los rituales de los barones de la prensa, Manuel Arroyo entró intempestivamente a la arena de los medios de comunicación en México apenas hace un año, cuando después de más de seis meses de negociaciones intensas y tensas, adquirió El Financiero, uno de los periódicos que forman parte activa de la transición democrática en México. Arroyo lo recogió en una deriva financiera que había dejado atrás sus años de gloria, cuando en los tiempos donde publicar las cosas como sucedían generaba choques con el Gobierno, apostó por la libertad. Pero la vocación plural y crítica del periódico fundado por la familia Cárdenas, permitió que pese años de zozobra económica, el cabezal de El Financiero nunca se devaluara. El valor de la marca, junto con el potencial que le vio en el advenimiento de una nueva era digital de los medios, sedujo a este joven que desde los 17 años se caracterizó por ser un audaz emprendedor. Por casi dos décadas había estado involucrado en la industria de la televisión y las telecomunicaciones, pero en su arquitectura no en los contenidos. Con la adquisición del diario, pasó del bajo perfil que siempre mantuvo a ser una estrella más en el firmamento de los medios de comunicación, que intrigó a muchos de quienes habitan en ese exclusivo vecindario. Arroyo adquirió El Financiero el 15 de noviembre de 2012 y quince días después fue invitado al mensaje de toma de posesión del Presidente Enrique Peña Nieto en Palacio Nacional. Aunque exitoso por años, ser propietario de un medio de comunicación lo subió de nivel en la sociedad política. El 1 de diciembre pasó desapercibido por prácticamente todos, pero para el 2 de septiembre pasado, cuando Peña Nieto dio su primer mensaje de Gobierno a la nación en Los Pinos, Arroyo tuvo un tratamiento diferenciado. Había pagado el derecho de piso. Una de las leyendas de la prensa, Juan Francisco Ealy Ortiz, propietario de El Universal, preguntaba en ese evento: “¿Quién es este muchacho?”. Ese muchacho comenzó su vida productiva en 1991, como ayudante en una revista política que cerró años después. No duró mucho ahí, al encontrar que le daba más la venta de bisutería, algo que había visto hacían las secretarias en las oficinas públicas en donde repartía el semanario. Pero tampoco era lo suyo. Con un socio, puso un pequeño restaurante al que le incorporó el servicio a domicilio para potenciar las ventas. El trabajo era arduo y poco remunerativo para quien, en ese momento, entraba al fascinante mundo de la televisión a través de antenas parabólicas. Ahí tuvo la inspiración que le cambió la vida. Aprendió el funcionamiento de las antenas y desde la recámara de la casa que sus padres tenían en el Pedregal, el barrio afluente en el Sur de la Ciudad de México, comenzó un negocio de reparación. El barrio le respondió bien por lo que se amplió a la venta de partes. Arroyo recuerda que buscó proveedores y llegó a una compañía en Texas. “Me iba un día en un camión hasta San Antonio compraba lo que necesitaba y me regresaba”, dice. Para promocionar el negocio colocó anuncios en periódico especializados y en el local donde componían sus televisores. Una llamada para reparar una antena para “una persona muy importante” que nunca conoció, lo enfrentó a un equipo que no tenía idea de cómo restaurar. Echado para adelante, como describió años después, les dijo que la podía arreglar pero que necesitaba el plano de la antena para estudiarlo en su ta-

ller y regresar con la solución. Arroyo corrió con el ingeniero que reparaba sus televisores y le preguntó si podía hacer lo mismo con esa antena. Mientras el ingeniero arreglaba el problema, “yo miraba con ojos de experto para fingir que no sabía nada”. Esa reparación lo llevó a Imevisión, que cuando se convirtió en TV Azteca, su nuevo dueño, Ricardo Salinas, pensó que le pagaban demasiado dinero a Arroyo por sus servicios y se los suspendieron. El joven lo demandó y le ganó en tribunales. Pero como en la política y los negocios, nada es personal. Cuando Sky compró Direct TV, TV Azteca se quedó sin respaldo de antenas, que tenían con la empresa de Rupert Murdoch, por lo que Arroyo le planteó a Salinas, en ese momento de emergencia, que él le podía dar el soporte técnico. Para ese entonces, Arroyo ya había comprado la empresa que le proveía de partes en San Antonio, de la que se volvió primero socio con cinco millones de pesos que obtuvo de la venta de la casa en el Pedregal, para lo que tuvo que convencer a su madre que era una buena inversión. Tenía parabólicas en todo el país, y ya había comprado a sus socios todas las acciones de la compañía en Texas y estableció lo que hoy es Comtelstat. Continuó su expansión como empresa de soluciones de alta tecnología para televisión y telecomunicaciones. A América Móvil y a Claro de Carlos Slim les instaló su red en Centroamérica y América del Sur, aunque fue Argentina la puerta de entrada en la región, donde emplea a más de dos mil 500 personas. Comtelstat controla alrededor del 65% del mercado de las antenas en México, y construyó los estudios de televisión de Milenio, de Estadio W, Efekto TV, el Canal del Congreso, TV UNAM y Fox Sports. Su empresa multinacional factura más de 500 millones de dólares anuales. Arroyo guarda celosamente lo que le costó El Financiero y la participación de sus nuevos socios en la expansión de la empresa, pero inquieto hasta en los momentos de mayor reposo, no deja de pensar en negocios. Por ejemplo, mientras negociaba la compra de El Financiero, adquirió ESPN América Latina. Cuando pensaba en qué haría si concluía la compra del diario, ya pensaba en una alianza con Bloomberg, la empresa de información especializada de mayor crecimiento en el mundo. En marzo pasado, firmó la alianza con ese grupo, propiedad del alcalde saliente de Nueva York Michael Bloomberg. La compra del diario fue el principio de su incursión en la generación y distribución de contenidos a través de plataformas múltiples. Casi un año ha demorado la presentación del nuevo El Financiero, pero en enero, con la presencia de Bloomberg, espera que sea anunciada toda la revolución que ha venido construyendo. “Viene un nuevo diseño del periódico que ya está listo, así como una plataforma digital y el canal de televisión El Financiero-Bloomberg”, anticipó hace unos días en una entrevista con 24 HORAS. Pero para él, eso no bastará. ¿Apostará por la tercera cadena de televisión que se licitará el próximo año? “Es una gran oportunidad porque se abre un espacio importante en los medios de comunicación en este país”, dice. “Y si se dan las condiciones, lo valuaríamos en su momento”. No hay duda. Su biografía empresarial lo grita: buscará entrar a la liga más influyente en México, la de la televisión. rrivapalacio@ejecentral.com.mx Twitter: @rivapa

EXPLORANDO EL MUNDO

Di no a la violencia a las mujeres Con el lema noino un grupo de varones de la ciudad de Bologna en Italia, se lanzaron a la campaña de luchar en contra de la violencia que los hombres ejercemos hacia las mujeres. En el año 2012 nace esta organización promovida y financiada por el Monte di Bologna e Ravenna, con el fin de sensibilizar e informar sobre la violencia masculina en contra de las mujeres. Se trata de sumar voluntades de hombres que estén de acuerdo en decir NO a la violencia de género e utilizar todos los medios al alcance para difundir esta visión. Hay que crear más conciencia divulgando información que oriente y además sirva de lugar de encuentro para los que están de acuerdo en frenar la violencia hacia las mujeres. La violencia de género es una expresión que implica una amplia gama de comportamientos y acciones que casi siempre se repiten y que igual las llevan a cabo personas de cualquier edad o circunstancia económico social, nivel de educación o religión. Particularmente el daño se les hace a las propias parejas, novias, esposas y en muchos casos a las ex. Se señala que aunque se hablé de violencia física, incluso llegando al feminicidio, también se puede ejercerla a temas ligados al uso de las leyes, como en muchos casos de divorcio. Y la más común la violencia económica y psicológica. Al querer controlar a las mujeres con dinero, condicionando su entrega a ciertos favores o de plano a una sumisión y sometimiento, los hombres violentos ejercen una manera muy directa su poder y dominio. El devaluar, hacer sentir culpable, insultar, desacreditar, señalar los defectos y mancillar las emociones una y otra vez, es una manera muy utilizada en la violencia de género, que desde luego se desea erradicar de nuestra manera de relacionarnos. No es que las mujeres no se puedan defender solas de sus parejas agresivas, sino que los hombres mismos vemos a toros hombres violentos y abusivos, como algo indigno y desagradable. Que desde luego también deseamos erradicar. Para los varones que se encuentren convencidos de estas ideas, se pueden sumar al movimiento en www.noino.org


Domingo 24 de noviembre de 2013

EL INFORMADOR

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FAST PLAY

“Me arrepiento

SABER MÁS Concierto

de no ser más feliz”

La cantante Lila Downs se presentará el sábado 7 de diciembre en la Unidad Deportiva Chapultepec, a las 22:00 horas, en Autlán, esto en el marco de El Festival de las Artes Nocheztli, encuentro cultural con el que el municipio alza la voz en la escena artística y cultural.

Enrique Esparza

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lo, de un compositor argentino y que su amiga Soledad es quien la interpreta y que por ella la conoció. “Cuando la escuché, me imaginé a la ‘Bestia’, que lindo que sea un tema tan positivo, cuando tú tienes energía positiva y la conduces en un área en la que hay una oscuridad puede haber un cambio de actitud”. Lila responde al cuestionario de Proust, que la lleva a mostrar otra parte de sí. — ¿Cuál es su idea de la felicidad perfecta? — Yo creo que no cuesta mucho encontrarla, sino cultivarla. — ¿Cuál es su miedo más grande? —Ser prepotente. — ¿Cuál ha sido su mayor atrevimiento en la vida? —Ser demasiado sexual. —¿Qué le disgusta de su apariencia? — No, al contrario, estoy muy orgullosa de lo que soy, para eso he peleado mucho. — ¿Cuáles son las palabras que más usa? —Orgullo y México. — ¿De qué se arrepiente? —Me arrepiento de no ser más feliz, porque yo creo que cada momento es una felicidad. —¿Cuál es la peor miseria del mundo? —No tener la posibilidad de ser libre y por eso la educación es tan importante. —¿Hay un personaje histórico con el que se identifique? —Pues obviamente mucho con Frida (Kahlo) que es nuestra gran inspiradora y musa, pero también con Lucha Reyes. —¿Cuál es la característica que más le gusta en una mujer? —Ni lo puedo decir porque son tantas, pero yo creo que esa capacidad impresionante de querer a todo el mundo. — ¿Y en un hombre? —La fuerza y su sexo. — ¿Cómo le gustaría morir? —De viejita, me encantaría, pero a veces pienso que quizá no sea eso. —¿Cómo le gustaría ser recordada? —Como una guerrera del mundo indígena.

NOTIMEX

s una voz de las causas sociales, sobre todo las que aboganporlaculturaindígena, es una musa del Sur deMéxico,unalmacolorida que incita a preservar lastradiciones,unespíritu del folclor que recorre el mundo para que los “gringos” o los “anglos”, como ella los llama, vean que nuestro país no sólo es ése que se cuenta en las películas. Lila Downs es una mujer que sabe manejarse entre el arte y la música popular. La intérprete de Mezcalito se encuentra en un proceso creativo para la realización de un nuevo disco, su inquietud es hablar sobre el desarrollo social que ha tenido México en la transición de Gobierno, también sobre los centroamericanos, que también sufren estando en la nación azteca llena de contrastes. “Estoy componiendo un poquito sobre el petróleo, las cosas que están pasando, la educación y mis versos están en forma de cumbias y de norteñas, el año que viene también vamos a hacer algo con el Día de Muertos, como que el disco está tomando esa forma”. Lilaapelaalapositividadenestosmomentos donde las políticas públicas están tomando otro sentido, confiesa que hay mucha gente emprendedora en busca de salir adelante y que aunque viene de una raza que es muy pesimista, ella tiene que ser lo contrario, darle la vuelta. “Hubo un cambio de gobierno, mucha gente quiera o no, votó por ese cambio, ellos estaban como esperando algo diferente y yo creo que nos quedamos con la sorpresa de que no ha cambiado mucho, eso es lo triste, por otra parte, seguimos trabajando, echándole ganas. Esa cuestión del petróleo es una cosa interesante, a los que nos ha tocado ver cómo esas cosas se han manipulado, nos causa un poco de temor”. Y cuando menciona que la educación también es un tema de gran coyuntura, señala que es muy importante darles libertad a través de la cultura y la sabiduría a muchas niñas de su región (Oaxaca) que como ella, cuando era adolescente, fueron señaladas. “Para mí es muy importante apoyar a las jóvenes, yo fui una de esas que estaban en una población rural, cuando mi padre murió la gente me dejó de hablar y fue porque me di cuenta que ya no había hombre en la familia, y eso es una cosa muy seria porque hay que erradicar esa actitud y apoyar a las jóvenes para que tengas alas y con la educación liberarse”. Sobre los centroamericanos, Downs ha decidido cantar El tren del cie-

TEMORES. El mayor miedo de la cantante es ser prepotente.

MEDIO AMBIENTE. PRODUCTO PROHIBIDO

El enemigo de plástico

ESPECIAL

José Naranjo / El País

INVASIÓN. Se han creado muchos frentes para combatir a este enemigo plástico que está en casi todo el mundo. Aquí una imagen de Oceánica Internacional.

África sufre una auténtica invasión multicolor. En los árboles, en la tierra, en las calles, en los ríos, en los campos de cultivo, en las copas de los árboles. Está por todas partes, hasta el punto de que en algunos lugares, como en Sudáfrica, la llaman la flor nacional. Y, sin embargo, no es planta ni animal. Se trata de la bolsa de plástico, un producto que mata al ganado; contamina el suelo, el aire y el agua; obstruye los canales de desagüe y, de esta manera, genera inundaciones, y contribuye a la presencia de enfermedades mortales como la malaria. Por eso, desde hace más de una década, África ha emprendido una auténtica guerra contra este producto y se ha situado en la vanguardia mundial de las medidas restrictivas que tratan de hacerlo desaparecer del paisaje. Una veintena de países lo prohíben de manera tajante, como es el caso de Ruanda, Uganda, Gabón o Kenia, o lo gravan como si fuera un artículo de lujo. Y cada vez se suman más Gobiernos a esta cruzada, que, sin embargo, se enfrenta a dos problemas: la falta de alternativas baratas y viables y la resistencia de las empresas productoras o transformadoras. Fabrice Laviolette no podía creerlo. Después de un año de trabajo en Malí, había decidido pasar unas vacaciones en Ruanda junto a su novia y le llevaba unos regalos en su equipaje de mano. Sin embargo, en el aeropuerto de Kigali le hicieron abrir la mochila, le quitaron la bolsa donde guardaba los obsequios y la tiraron a un contenedor. Cuando pudo recorrer la capital, se dio cuenta de la razón de ser de aquella meticulosidad. “La prohibición de este tipo de bolsas es total. Y puedo asegurar que funciona. A diferencia de lo que pasa en la mayor parte del continente, en las ca-

lles de Kigali está todo limpísimo, no se ve una sola bolsa de plástico”, revela. Es cierto. La impoluta Ruanda fue uno de los primeros países africanos en prohibir totalmente la bolsa de plástico en 2007 siguiendo el ejemplo marcado en Asia por Bangladesh, que cinco años antes había adoptado la misma medida tras constatar que la obstrucción de los desagües provocada por este producto estaba detrás de las gravísimas inundaciones que de manera cíclica asolaban el país y dejaban miles de muertos. Y se lo han tomado muy en serio. En Ruanda, un cuerpo especial del Ministerio de Medio Ambiente, en coordinación con la policía, realiza controles periódicos en los establecimientos comerciales y persigue sin tregua a los traficantes que han creado un floreciente mercado negro. En las fronteras terrestres, los maleteros de los coches y la carga de los camiones se revisan con minuciosidad para impedir la entrada del producto prohibido. Otros países se han sumado a este combate y han adoptado idénticas leyes —como Uganda, Gabón o Etiopía— o similares, prohibiendo la circulación de bolsas de pequeño espesor y, por tanto, menos reutilizables — como Tanzania, Kenia, Sudáfrica, Marruecos, Botsuana, Chad, la RDC, Ghana, Togo, Congo y Eritrea— . El frente africano contra la bolsa de plástico crece a pasos agigantados. El pasado 1 de enero se unieron Mauritania y Malí, y otros como Burkina Faso, Argelia y Costa de Marfil ya han anunciado proyectos de ley en la misma línea. Sin embargo, no es limpieza todo lo que reluce y el éxito ruandés, al menos en lo que respecta a la prístina presencia de sus calles y campos, no ha alcanzado a todos.


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EL INFORMADOR

Domingo 24 de noviembre de 2013

SÉPTIMO ARTE. ENTRE DILEMAS Y CIENCIA FICCIÓN

Ender: la literatura terrícola da el salto al cine La obra narrativa del escritor estadounidense Orson Scott Card ve en el estreno de la adaptación cinematográfica de su libro original, El juego de Ender, una oportunidad para revisar los dilemas morales que caracterizan a la saga

n la literatura de ciencia ficción hay distintos niveles de compromiso con el género: hay quienes aprovechan las convenciones distópicas y futuristas como simple marco para hacer literatura sobre temas que podrían ocurrir en cualquier otro contexto, y hay, en el otro extremo del espectro, quienes toman al género y sus clichés como materia y límites de su literatura. Muy curiosamente, la obra de Orson Scott Card parece equilibrarse entre los dos extremos, con lo cual ofrece al lector el espectáculo de los mundos imaginarios, las imposibles tecnologías, la vida extraterrestre, pero también un esfuerzo por mantener en el centro de sus intereses lo que es humano: una literatura terrícola en medio del vasto universo. El nombre de este escritor estadounidense (Washington, 1951), descendiente de una importante familia para la iglesia mormona y considerado por sus fans el mayor autor vivo en el género, salta este año, de nuevo, a las primeras planas, con el estreno de la adaptación al cine de su libro El juego de Ender, germen de una saga que desde los años ochenta se extiende por más de 10 títulos. La superproducción permite recordar el gran espectáculo que encierra la novela, pero también el complejo mundo literario que comenzó en aquel texto: uno en el que los seres humanos atisban su capacidad de dominar el universo, sin haber resuelto la brutalidad que los caracteriza cuando reaccionan contra el miedo a lo desconocido. El juego de Ender fue escrito como un relato corto en los años setenta, pero Card lo convirtió en una novela que presentó en 1985 y le abrió camino en una de las mejores épocas de la ciencia ficción: grandes plumas como Philip K. Dick, Ursula K. Le Guin, Margaret Atwood y Kurt Vonnegut escribían en ese mismo año algunos de sus títulos más memorables, pero Card fue quien mejor aprovechó la bonanza: El juego de Ender ganó los premios Hugo y Nébula, los más conocidos de la ciencia ficción, y al año siguiente su primera secuela, La voz

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de los muertos, repitió con esos galardones y el premio Locus. Ender está en muchos programas escolares de Estados Unidos y traducido a numerosas lenguas; la mayoría de sus títulos están en español. Ender es el sobrenombre de Andrew Wiggin, un niño de seis años destinado a involucrarse en la guerra estelar contra los insectores, la única especie extraterrestre inteligente conocida. Un gobierno único mundial (la “Hegemonía”) dirige la guerra y mantiene la Escuela de Batalla, en donde entrena a niños genio para ser oficiales, mediante juegos de video que simulan batallas de verdad. En la novela, Ender no sólo prueba su extraordinaria superioridad militar, sino que también enfrenta a la avidez humana por exterminar a la única otra especie inteligente del universo. Conforme mejora en su entrenamiento, el niño supera exigencias más crueles y ambiciosas, pero también termina por penetrar la mente de colmena de sus enemigos. Y así advierte que siempre estará aislado, pues su inteligencia y su sensibilidad le abren los corazones de otros seres vivos, y lo que halla entre los insectores es terrible, pero no lo es menos lo que esconden los seres humanos. Queda claro desde la primera página de El juego de Ender que el niño protagonizará una historia sobre la pérdida de la inocencia en un mundo hipócrita, culpable y aterrorizado por su contacto con el Otro. Card construye así una historia que discute los límites del poder: Ender podría ser un emisario de la comprensión y el entendimiento, pero es un niño y sólo es otro títere para quienes juegan con él, y con el destino de los humanos y los insectores.

Hablar por los muertos Esta preocupación política de la primera novela de la saga de Ender parecería anunciar a un autor crítico y revolucionario; Orson Scott Card es lo primero pero no tanto lo segundo; en realidad es un conocido conservador que, entre otras cosas, participa en Estados Unidos de un enconado activismo antihomosexual. El juego de Ender no es una novela pacifista, pero su interés central tampoco es la guerra; sobre todo, los libros de Card se preocupan por la incapacidad humana para entender a

EN LA PANTALLA. La cinta está interpretada por Asa Butterfield.

quienes son diferentes. El segundo libro de la saga es casi un ensayo sobre este tema: en La voz de los muertos, mil años después de El juego de Ender, el personaje principal, que no ha envejecido sino hasta los 35 años, debe evitar el exterminio de una raza extraterrestre con la cual los humanos podrían convivir. Ender es ahora un portavoz de los muertos, un personaje mitad profeta mitad terapeuta, que viaja entre los Cien Mundos humanos contando historias de quienes fueron asesinados. Su oficio es convencer a los demás de que la muerte de una sola persona afecta a todas las demás, y que ninguna muerte es el fin absoluto sino el germen de nuevas posibilidades. En este Ender adulto están algunos de los mejores momentos del trabajo de Card: el genocida en potencia de la primera novela busca ahora convencer a la especie humana de que todos somos necesarios y no sólo útiles, no nada más instrumentos para servir a los fines colectivos. Distintos de una raza como la de los insectores —pero no tanto—, los humanos podrían enarbolar la compasión, que otorga valor a cada vida individual. El problema de Ender, por supuesto, es que la compasión es fabulosamente inútil en medio de las guerras. “Nunca habría ido a la batalla deseando ganar a toda costa. Una persona decente que conozca el arte de la guerra no va a la batalla con el corazón entero”, le dice, en el primer libro, uno de sus comandantes. Por su argumento lineal y la espectacularidad de sus episodios, El juego de Ender ofrece muchas posibilidades para una adaptación al cine. No es improbable, sin embargo, que la película rescate algunos de los dilemas morales que caracterizan a la saga de Orson Scott Card. Como sea, es una oportunidad para revisar los libros sobre este niño que es símbolo y profeta de una especie experta en el exterminio, pero también capaz de la inútil compasión.

GUERRA EN GRAVEDAD CERO EljuegodeEndernarrael entrenamiento del joven Ender Wiggins en la EscueladeBatalla,unaunidad militar en donde los futuros oficiales simulan cómo exterminarán después a la raza invasora de los insectores. Todo el adiestramiento está basado en juegos de video que tienen lugar en salas degravedadcero,perono es infantil para nada, sino violento y exigente. “Esto no es un juego”, dice el tráiler de la película. Dirigida y escrita por Gavin Hood, el cineasta sudafricano que ganó el Oscar a Película ExtranjeraporTsotsiydirigióWolverine: Orígenes, El juego de Ender incluye en su reparto a estrellas como sir Ben Kingsley, Harrison Ford y Viola Davis, y a figuras juveniles como AbigailBreslinyHaileeSteinfeild. El protagonista es interpretado por Asa Butterfield, conocido por la cinta de Scorsese La invención de Hugo Cabret quetambiénprotagonizó. Orson Scott Card, autor de la novela original, es también productorycoautordelguión.La

campaña publicitaria está entrando en su momento más intenso por estos días, junto con otra que pide boicotearla, dadas las más recientes declaraciones del autor en contra del matrimonio homosexual en Estados Unidos. Fragmento —Los seres humanos son libres, excepto cuando la humanidad los necesita. A lo mejor la humanidad te necesita. Los dos podemos hacer cosas despreciables, Ender, pero, si la humanidad sobrevive, habremos sido buenos instrumentos. —¿Nada más? ¿Sólo instrumentos? —Los seres humanos son todos instrumentos, que los demás usan para que podamos sobrevivir todos. —Eso es mentira. —No. Es simplemente una verdad a medias. Te puedes preocupar de la otra mitad una vezquehayamosganado esta guerra. El juego de Ender, capítulo 4.

ESPECIAL

Iván González Vega


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