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Infraestructura vial en pésimo estado

Para ninguno es un secreto que la infraestructura vial del país se encuentra en pésimas condiciones de mantenimiento y preservación. Sencillamente, el trabajo de la Unidad de Conservación Vial (Covial) es extremadamente mediocre e ineficaz, al punto que no solo no se llevan a cabo las obras, sino que también no se está cumpliendo con las especificaciones técnicas contratadas y se aplica un bajo porcentaje de bitumen (asfalto) en el bacheo y mantenimiento de la red vial carreteras.

Sin duda, la deficiente supervisión de los trabajos da lugar a este tipo de irregularidades y anomalías que redundan en cintas asfálticas que tienen una vida útil extremadamente limitada y exigen reconstrucciones o paliativos antes de lo previsto. Esto, claramente, supone un costo mayor para el Estado.

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No fue una buena decisión desmantelar la supervisión del Estado, bajo el argumento de que era tremendamente ineficiente. Esta se sustituyó por la modalidad de la delegación de la supervisión en empresas privadas, a través del sistema de contrataciones del Estado. Por mucho, se cayó en la ausencia de supervisión de los trabajos, lo que supuso que se infringiera el principio elemental de Administra- ción Pública: Delegación (contratación de obra) con supervisión. No sorprende entonces que la calidad de la obra pública se desplomara, que se degradaran los materiales empleados, que los trabajos quedaran inconclusos, que se diera gato por liebre, ni que los atrasos y demoras se volvieran comunes.

No hay carretera que en plena estación lluviosa no tenga verdaderos cráteres, que causan daño a los vehículos, tanto públicos como particulares, al extremo de que muchos daños son extremadamente onerosos. Además, se retrasa el tiempo de transporte de bienes perecederos y durables, extremo que lesiona gravemente la economía del país.

Abundan las obras y proyectos carreteros inconclusos o en proceso de reconstrucción tardía, el cual, por cierto, dura años. Para muestra un botón. El derrumbe a la altura del kilómetro 12 de la Carretera a El Salvador, antes del puente frente a la Santa Rosalía, que está en reparación retrasada, se quedó en condición de provisional desde 2013, año en que ocurrió el deslave; el desvío del tráfico se volvió permanente.

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