CARAVANA DIEGO TERAN
OCTUBRE 2024
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DIEGO TERAN
03 OCTUBRE 2024 - 02 NOVIEMBRE 2024
¿Qué compone la imagen del mundo?
Esta pregunta guía la obra de Diego Terán, quien explora cómo la luz y la forma modelan nuestra percepción de la realidad. Con formación en artes visuales y arquitectura, Terán ha investigado diferentes fenómenos y dispositivos que le han ayudado a responder estas inquietudes: desde la visión binocular, que es la capacidad del ser humano para integrar dos imágenes en una sola, hasta dispositivos como el estereoscopio y el espejo en la cámara réflex*.
Su enfoque en la percepción y el reflejo lo llevó a enfrentar el desafío de materializar estos fenómenos. Terán buscaba una superficie que no solo actuará como un espejo, sino que también ofreciera una cualidad más noble y orgánica que el vidrio. Así llegó al bronce, un material que, al ser pulido, adquiere propiedades reflectantes similares a las de un espejo, pero con una diferencia crucial: el bronce devuelve imágenes distorsionadas, lo que aporta una capa de humanidad a la experiencia visual.
En el proceso, Terán comenzó a explorar la fuente primaria de toda luz: el sol. Esta estrella no solo ilumina el mundo que habitamos, sino que sostiene la vida misma y define nuestra capacidad de percibir visualmente. Sin su luz, no tendríamos ojos para ver ni podríamos comprender las formas que nos rodean.
La silueta circular del sol se convirtió así en un motivo central en la obra de Diego, un símbolo omnipresente que se manifiesta en diversos elementos de la naturaleza, como la luna, las ondas en el agua o las flores. Para el artista, el sol es más que una forma física; es una huella primitiva y universal que atraviesa toda la vida en la Tierra.
En su exposición Caravana, Diego Terán presenta una serie de piezas que remiten a la silueta del sol. Estas obras, recortadas en chapa de bronce, emiten un brillo dorado que desfigura su entorno de forma casi onírica. Al acercarse, el espectador no solo observa los reflejos del espacio, sino que también se enfrenta a su propia existencia y a la relación histórica con los materiales y el entorno, en una interacción que entrelaza lo material y lo espiritual. Al estar dispuestas en el muro, las piezas evocan un firmamento luminoso, conformando un halo que añade una dimensión sensorial al conjunto.
La instalación de las obras teje una narrativa en la que los "miembros" de la Caravana atraviesan la geografía, contemplándola bajo la luz del sol. El artista invita al espectador a detenerse en lo esencial: la simple existencia en el mundo y nuestra interrelación como especie. Sus obras resaltan la importancia de vivir en colectivo, valorando aquello que, en nuestra vida diaria, tendemos a dar por sentado.
En diálogo con estas formas solares en la pared, se ha instalado en el suelo una serie de esculturas planas y sintéticas que se erigen verticalmente, un atributo que el artista toma prestado de la arquitectura. Estas piezas, que podrían aludir a flores o a los integrantes de la caravana, dependen del sol para florecer y sobrevivir, recordándonos así el vínculo esencial entre la vida y la luz.
Caravana también sugiere la idea de desplazamiento, recordándonos el carácter nómade de los humanos en su búsqueda constante de mejores condiciones. Para ello, Terán introduce un conjunto de herramientas: hachas fundidas en bronce y clavadas en troncos, símbolos de la técnica y de esa necesidad de movimiento y adaptación. A través de sus esculturas, Diego Terán no solo capta formas primordiales, sino que nos invita a reconsiderar nuestra relación con lo inmutable y lo efímero. El bronce, al reflejar una realidad distorsionada, nos recuerda que la percepción siempre está mediada por la luz y el tiempo, y que aquello que contemplamos nunca es estático. Sus obras nos sitúan en un espacio liminal, conectándonos con fuerzas más grandes que nosotros mismos. Una invitación a contemplar no solo lo que vemos, sino lo que permanece oculto, moldeado por nuestra historia, nuestro entorno y nuestra condición humana.
* El estereoscopio crea imágenes tridimensionales al presentar dos vistas ligeramente diferentes de un mismo objeto, mientras que el espejo réflex, utilizado en cámaras fotográficas, redirige la luz para captar imágenes desde diferentes ángulos.
77 x 82 x 16 cm 2024
$1.000.000
Fierro
136 x 144 cm / 146 x 122 cm / 144 x 144 cm / 154 x 152 cm 2024
$1.900.000 c/u
51 x 77 cm / 67 x 55 cm / 51x 78 cm 2024
$900.000
Sol naciente III
49 x 20 cm 2022
$800.000
$800.000
Hachas
Madera y bronce
Maderas largo entre 30 y 50 cm
Fierros entre 15 y 5 cm
2024
$150.000 c/u
60 cm diametro 2024
$1.000.000
47 x 68 x 7,5 cm 2022
$1.000.000
Fierro electropintado
144 x 47 x 45 cm
2024
$2.300.000
Fierro electropintado
75 x 22 x 30 cm
2024
$1.000.000
Fierro electropintado
61x 54 x 16 cm
2024
$1.000.000
104 x 42 x 37 cm
2024
$1.900.000
Fierro con baño electrolítico
70 x 37 x 20 cm
2024
$1.000.000
Lobo II
Fierro electropintado
48x 39 x18 cm
2024
$900.000
Sombra
Fierro electropintado
50 x 57 x 11 cm
2024
$1.000.000
Fierro electropintado
21 x 16 x 8 cm
2024
$300.000
Anteojos
Fierro electropintado
15 x 15 x 5 cm 2024
$100.000 c/u
Anteojos
Bronce
15 x 15 x 5 cm 2024
$100.000 c/u
Estereoscopio 1-12
Selección de fotografías de paisajes del archivo del arquitecto Julio Bertrand Fotografias, fierro y bronce.
Paneles fotos 47 x 33 cm
Visores 12 x 5 cm 2024
$300.000 c/u / Todo $3.600.000
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